‘No puedo ni debo ser capitalista’

La opinión de…

Juan Ramón Sevillano 

En Panamá, donde las desigualdades no solo económicas, sino también educativas, se puede decir que son amorales y hasta inhumanas y que se dan en el sistema capitalista en el que vivimos, no puedo ni debo aceptarlas, ya que con este sistema sufren de hambre, enfermedades y otras carencias las grandes mayorías de la población. Los que creemos en Dios, Yavé o Alá, que es el mismo, no podemos pensar que él acepta como bueno nuestro actuar indiferente e indolente ante tanta miseria.

No es con limosnas, ofrendas o donaciones que esta situación cambiará, así que no nos demos cuatro golpes de pecho en la iglesia, en el templo o en la sinagoga, pensando que ya cumplimos.

En nuestro país mueren niños pobres en las montañas de un simple resfriado. ¿Qué han hecho los gobiernos para evitar que eso se vuelva a repetir?, nada. ¿Qué ha hecho la sociedad civil, qué hemos hecho cada uno?, muy poco.

Es incorrecto que mientras algunos se pasean en costosísimos y lujosos autos (ahora están de moda los Audi), otros ni siquiera tengan un burro para llevar a sus familiares al centro de salud más cercano.

He visto en la carretera, yendo para La Palma, en Darién, a niños sin zapatos escolares, bajo fuertes aguaceros, pidiendo un aventón porque caminan grandes extensiones. Cuando llegan a la escuela, cansados y con hambre, nadie puede imaginar que en esas condiciones, hechas a propósito, podrán captar los conocimientos necesarios para salir de la pobreza.

Mira los grandes yates en la Calzada de Amador, en el Club de Yates, en Puerto Piña o las Islas Paridas, gozando de ambos mares.   ¿Sabes que los pescadores artesanales, que faenan en la madrugada sin tener siquiera lo mínimo para su supervivencia, a veces no pueden pescar por el alto costo del combustible?, costo que no es el mismo que en la ciudad de Panamá. Ahora por estos días andan buscando a uno que se perdió.   ¿Sabes cuánto cuesta un galón de combustible en Punta Alegre, Darién?   No lo sabes, ni te interesa saberlo, ya que lo que pase allá, tú piensas, compatriota, que no te afecta.

Los que creen en el sistema capitalista siempre quieren traer productos comestibles del extranjero, los anuncian mucho más baratos que los nacionales, y los gobiernos –todos corruptos– se lo permiten; así entramos en una guerra de precios que afecta a nuestros productores, humildes panameños que en la mayoría de los casos son hasta familiares nuestros. Por supuesto, en los países chicos la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico no permite los incentivos a estos.

Se abandona el campo con las consecuencias migratorias que todos conocemos, y al dejar de haber competencia los empresarios nos ponen, por ejemplo, los tomates a $1.89 la libra.   Por supuesto, ya no veo los tomatales antes del río Chico, en Natá.

¿Cómo puedo creer en este sistema y en la gente que lo aplaude, si a estos lo único que les interesa es su bolsillo y ser millonarios?   No les importa cuánto sufren los panameños, no les importa que tengan hambre, frío y tampoco les importa que los niños mueran.

Estos supuestos señores asustan a los ignorantes con lo que hace Chávez, pero ni de a vainilla usan como modelo a Lula, jamás le han dicho al pueblo que en Europa impera un sistema social que da grandes beneficios a los trabajadores, esa información es prohibida.

No hay nada que llene más el alma, a los que creemos en Dios, o de satisfacción personal, a los que no creen pero tienen buenos valores, que ayudar o dar de comer a un pobre, cada vez que se pueda; y cuando no se puede, entonces compartir con él.   Mi madre siempre enseñó en nuestro hogar “que donde comen cuatro pueden comer cinco” y así sucesivamente.

Como cristiano católico –igual deben hacer los evangélicos– pienso que no solo es rezar o decir que se cree, sino que es más importante practicar; no puedo ni debo aceptar un sistema en el cual no impera la mejor y mayor enseñanza de Jesús, “el amor con sacrificios por los más pobres”.

<>
Este artículo se publicó el 25 de agosto de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos,   lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: