La EBI: Importancia y desafíos

La opinión del Educador y Ex Ministro de Educación….

JUAN BOSCO BERNAL

La búsqueda de opciones pedagógicas efectivas para la niñez, tiende a ofrecer un lugar preferencial a la Educación Bilingüe Intercultural (EBI) en las políticas educativas, en países como Panamá, caracterizados por su diversidad cultural y lingüística. Ello es así, pues en los tiempos modernos se reconoce el inmenso poder que tiene la educación para transformar la vida de las personas, fortalecer la autoestima y crear bienestar social en la familia y la comunidad. Su valor es indiscutible como herramienta eficaz para avanzar hacia el desarrollo humano y la justicia social, potenciar la empleabilidad, la productividad y el progreso nacional.

El sistema educativo heredado de Panamá posee amplia cobertura con bajos niveles de calidad, pertinencia y equidad. Cerca de un tercio de la población en edad preescolar y seis de cada diez de media está excluida de estos niveles educativos. En las áreas indígenas esta situación es particularmente crítica. Allí cuatro de cada diez personas padece analfabetismo, especialmente las mujeres, y un alto porcentaje de sus alumnos es afectado por la reprobación, el abandono escolar y la exclusión del sistema educativo. La niñez indígena padece los efectos de la existencia de una escuela ‘nacional’ distante de su lengua y su cultura.

Esta disociación etnolingüística explica en gran parte los bajos rendimientos escolares del alumnado indígena. Y es que las escuelas inclusivas y de calidad no están al alcance de los indígenas y la niñez más pobre del país. La educación que recibe la mayor parte de la niñez y juventud de las comarcas indígenas, impide su plena inserción ciudadana y productiva en la sociedad.

En el pasado la escuela única, igual para todos, y la enseñanza del castellano, buscaban contribuir a la uniformidad pedagógica y lingüístico—cultural de la población. Su finalidad apuntaba a la consolidación del Estado Nacional. Hoy el avance del conocimiento, las luchas por la reivindicación de sus derechos y la praxis social, cultural y política de las naciones, conceden a la diversidad étnica y lingüística un valor destacado y representan ventajas comparativas de significativa importancia.

En ese sentido, se tiende a pasar del modelo segregacionista de los pueblos indígenas a su integración efectiva respetando sus capitales culturales propios, de la descalificación de los dialectos étnicos a la valoración de las lenguas e idiomas indígenas con su potencialidades culturales; de un currículo uniforme para toda la niñez, de todo el país, a un currículo único, flexible, con adecuaciones a intereses pedagógicos y culturales específicos y de una política educativa nacional única y homogénea para todos, a una política que reconoce la diversidad en la construcción de la unidad nacional.

El enfoque pedagógico bilingüe intercultural en Panamá es un fenómeno reciente, que se ha promovido gracias a la determinación de la dirigencia comarcal y la intelectualidad de esos pueblos.

Es un esfuerzo destinado a la recuperación del capital cultural e histórico de estos pueblos, para integrarlo armoniosamente dentro de la propuesta pedagógica y curricular, que tenga pertinencia y significado para quienes aprenden y facilite la formación integral de las personas.

El objetivo de esta estrategia, además, es fomentar la equidad, la motivación, la permanencia y el éxito escolar en los estudiantes indígenas. De este modo se reduce el ausentismo, la reprobación y el abandono escolar, se promueve la recuperación de los conocimientos, las técnicas y los valores de cada pueblo. Igualmente, estimula el respeto a la diversidad cultural, la tolerancia y la convivencia intercultural y pacífica entre las personas.

En Panamá la Educación Bilingüe Intercultural ha dado pasos importantes, sin embargo requiere de su consolidación y desarrollo. Se espera que se pueda insertar dentro del proceso pedagógico y curricular formal del sistema educativo nacional, que le permita asegurarle el reconocimiento y los apoyos institucionales requeridos y superar la percepción de modelo pedagógico marginal y hasta clandestino.

Asimismo, requerirá de directores de centros educativos bien formados, sensibles a la diversidad y líderes de su organización, igual que docentes motivados con las competencias técnicas para que asuman la tarea de difundir y aplicar la experiencia con éxito. En este caso, la Universidad Especializada de las Américas (UDELAS), aporta una contribución importante en la formación de docentes bilingües interculturales para los pueblos de Kuna Yala y Gnöbe Buglé.

Este es el sueño y la ruta de concreción, que como bien expresara Nele Kantule ‘Quiero que la cultura de mi Pueblo perdure dentro del marco universal de la cultura de los pueblos del mundo’.(1)

(1) IGUAIBILIKINYA O NELE KANTULE FUE UNO DE LOS GESTORES DE LA REVOLUCIÓN KUNA.

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Este artículo fue publicado el  20 de agosto de 2010  en el diario La Estrella de Panamá,  a quienes damos, lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

El pensamiento Alicia en el gobierno

La opinión de…


Francisco Díaz Montilla

El filósofo Gustavo Bueno, (Pensamiento Alicia: sobre la Alianza de las Civilizaciones, http://www.nodulo.org/ec/2005/n045p02.htm), denomina pensamiento Alicia al que “simplemente nos introduce en ese mundo irreal sin medir las distancias que guarda con el mundo real nuestro… ”.

“Lo característico del pensamiento Alicia es precisamente la borrosidad de las referencias internas del mundo que describe y la ausencia de distancia entre ese mundo irreal y el nuestro. (…) Simplemente se nos pone delante de este mundo maravilloso como algo que ya puede considerarse como dado, porque acaso sólo es la codicia, la estupidez o la ignorancia de algunos hombres lo que nos separa de él”.

Lo aliciesco es un fenómeno global que no discrimina: recurren a él los grupos sindicales de izquierda, los militantes ecologistas y los creyentes en la mitología del libre mercado y de la mano invisible.

En Panamá no hemos escapado de esta influencia, pues sobre todo los políticos –no importa de qué partido sean– han dado exhibiciones magistrales. De acuerdo con ellos, el país está pronto a dar el salto al primer mundo, como lo demuestran los excelentes indicadores macroeconómicos recientes, aunque nuestras instituciones sean un desastre, persistan niveles de pobreza, de exclusión y de marginalidad social realmente escandalosos.

Con la presente administración, lo aliciesco ha adquirido una dimensión de antología debido a una Asamblea que es incapaz de discutir algo por sí misma y a una Corte para la posteridad que le hadado la espalda a la justicia. Pero sobre todo debido a un Presidente Alicia que llegó a la Presidencia protagonizando una campaña aliciesca para un pueblo idiota. Prometió cambio, aunque nunca expresó en qué consistía.

En el poder ha resultado vendedor de eslóganes: “Ahora le toca al pueblo” (¿qué exactamente?). Y cuando las cosas no salen bien, no hay problemas, ya se han identificado a aquellos codiciosos e ignorantes que impiden lograr los objetivos trazados: el PRD, los diarios, los noticieros de pacotilla, los rojos de Suntracs o de Frenadeso, la sociedad civil que se opone a todo y que no representa a nadie, o los borrachos e ignorantes indios de Bocas que podrán saber mucho de cultivo de banano o de cosecha de café, pero a quienes les está vedado rebelarse para reclamar derechos conculcados.

Un Presidente Alicia no puede tener sino ministros Alicia. En los titulares de Trabajo, de Desarrollo Social y de Educación lo aliciesco es monumental y admirable. Para la primera, pareciera que el desarrollo material de la sociedad no tuviese nada que ver con la fuerza de trabajo de los trabajadores: hay que enfocarse en la empresa y punto.   El segundo no supera la visión light de la pobreza y de los problemas sociales que exhibiera como conductor de un programa de TV. Y la tercera, más allá del estribillo soso de “estamos haciendo historia, estamos haciendo cosas hermosas” parece no haber advertido las inconsistencias de una desastrosa transformación curricular que no supera los linderos de la improvisación.

Tal vez ninguno de ellos se compare al director de la Policía Nacional, quien hace poco señalaba que la violencia en Panamá era un asunto de percepción. Lo aliciesco nos ha invadido, se ha instalado en el Gobierno y –por lo pronto– dudo que lo podamos erradicar.

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Este artículo se publicó el 20 de agosto de 2010  en el diario La Prensa,  a quienes damos, lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Ricardo J. Alfaro y su legado diplomático

La opinión del Abogado – Analista Internacional…

Roberto Montañez 

Ricardo J. Alfaro Jované nació un 20 de agosto de 1882, la personalidad intelectual más sobresaliente del Siglo XX. De este ilustre patricio podríamos destacar sus grandes virtudes ciudadanas, sus profundas convicciones democráticas y patrióticas como sus extraordinarios aportes en la política, su condición de académico, jurisconsulto, escritor, lingüista, periodista, político, historiador y constitucionalista con una extraordinaria trayectoria como diplomático.

En la Secretaría de Relaciones Exteriores se desempeñó como oficial mayor, jefe de archivos, embajador, negociador, canciller y consultor, reconocido internacionalista de prestigio mundial, representó a Panamá en Washington y Naciones Unidas. Negociador de Tratados con Estados Unidos, en 1931 es elegido Magistrado de la Corte Internacional de Justicia de La Haya, presidió la delegación panameña a la Primera Asamblea General de la ONU, en San Francisco, autor del primer borrador de lo que sería la Carta de Derechos Fundamentales, presidió el Comité que tradujo al español de la Carta de las Naciones Unidas.

En su incursión en la diplomática se destaca sus aportes doctrinales dentro de la mayor juridicidad sosteniendo puntos de vista nacionales enmarcados el objetivo histórico de alcanzar la soberanía en la Zona del Canal. Además como representante en Naciones Unidas expuso con firmeza la posición pacifista del país en asuntos hemisféricos y mundiales, conciliador por excelencia siempre abogo por la solución pacifica de las controversias y el no uso de la fuerza en las relaciones internacionales.

Alfaro fue testigo privilegiado de las transformaciones que se dieron en el mundo en plena Guerra Fría y fue un firme defensor de la soberanía nacional así como de la plena vigencia de los propósitos y principios de la Carta de la Naciones Unidas. Durante los debates de la Conferencia de San Francisco de 1945 visualizó el compromiso con la paz que debía desempeñar la ONU como un Gobierno del mundo sujeto al Derecho Internacional con la justicia como objetivo fundamental.

Pero si Alfaro fue un ejemplo en la diplomacia panameña, también se destacaron por sus aportes y agudeza intelectual: Eusebio A. Morales, Belisario Porras, Harmodio Arias Madrid, Eduardo Ritter Aislán, Miguel J. Moreno, Roberto Arias Guardia, Narciso Garay, Octavio Fábrega, Galileo Solís, Arturo Morgan Morales, Diógenes de la Rosa, Aquilino Boyd, Ernesto Castillero Pimentel, César Quintero, Dídimo Ríos, Juan Antonio Tack y el Dr. Jorge Illueca, diplomáticos probados en la lucha por la reversión del Canal a la jurisdicción panameña.

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Este artículo se publicó el  20  de agosto de 2010 en el diario  El Panamá América,  a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Miércoles de economía… de Miguel Eduardo Magallón

Decidí compartir este artículo con las personas a quienes se los envié a través del “tag”, no para polemizar, sino para reflexionar, ya que éste proviene de alguien que trata de ver la realidad de una forma distinta y espero que este llamado, sea leído y puesto en práctica, porque como bien dice el autor, al final todos estamos llamados a lograr el progreso por el bien de nosotros mismos. Seamos optimistas y pensemos más en nuestro país, que en nuestros intereses particulares. Saludos !  Abel Vergara Lopez – Abogado

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La opinión del consultor de empresas en estrategia y finanzas…

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Miguel Eduardo Magallón

AMANAP

Lamentablemente, este título no fue pensado para competir con el nuevo libro de Eduardo Verdurmen: NEIRAD. La verdad es que quiero referirme al estado de las cosas en Panamá. En estos momentos estamos al revés. La verdad es que generalmente estamos al revés, de allí a que no logremos despegar del todo. Yo siempre me he caracterizado por ser una persona positiva, contrario a mi origen panameño, donde somos negativos y no creemos en nosotros mismos.

Es más, en muchos momentos, se confunde mi positivismo con el apoyar a tal o cual presidente o de pertenecer a algún partido político. Yo apoyo a Panamá. Punto.  Cuando empezamos a escribir esta columna en el 2007, el gobierno de Martin Torrijos estaba en pleno apogeo y el país tenía unas excelentes perspectivas que se dilataron un poco a finales del 2008 con la crisis mundial. Pero todo estaba a nuestro favor.

Eso a pesar de un gobierno que terminó siendo muy blando al final de su quinquenio, pero el país siguió adelante, pese al negativismo, la mala vibra y el lloriqueo de la gente.   Para ese momento, tanto los diarios como el panameño en común decían que la crisis nos iba a acabar y que nos iba a dar más duro que a todos los demás. Y antes de la crisis solo estábamos apostando a que el boom reventara y se acabara, pues que era un globo.

El tiempo nos dio la razón en poner nuestra confianza en el país  y a pesar de una crisis financiera mundial que casi acaba con la mayoría de las economías del mundo, Panamá siguió hacia adelante, y supo sobrellevar, con honores, la crisis mundial. Todavía sigo siendo positivo y sigo creyendo en que Panamá puede convertirse en un país del primer mundo, como acertadamente lo ha dicho el ex rector del INCAE, el Doctor Roberto Artavia.

En vez de nosotros estar pensando en la ampliación del Canal y lo que vamos a hacer con los ingresos adicionales que se han calculado para cuando se termine la obra, en terminar los proyectos de la Cinta Costera y la Autopista Panamá-Colon, en crear un sector agroganadero mas competitivo, en poner a andar la gran cantidad de TLC’s ya negociados y firmados, y terminar de negociar y firmar con Canadá, Europa y Colombia y buscar una manera de entrar a los Estados Unidos

En vez de empezar de una vez por todas con el Metrobus y el Metro, en arrancar a desarrollar el Caribe panameño, en crear más empleos en el Este y Oeste de la ciudad para que la gente se quede trabajando en el mismo sector donde vive, en resolver el grave problema de la Educación, en concentrarnos en  cómo mejorar nuestra infraestructura turística para atraer más turistas al país y en muchas otros proyectos más nos la pasamos peleando.

Peleando por Ana Matilde, por el bocatoreño perdido y decapitado que después apareció vivo y con su cabeza, por la Ley Chorizo, por los chances casados, por los pinchazos del procurador de la Administración, por el nuevo titular del día que publican La Prensa, El Panamá América y la Estrella o por el viaje del Presidente a Cuba, que si viene Chávez o no a Panamá, en lo que hacen Genaro y Saúl, y en cualquier otro elemento que implique un bochinche y no una realidad.

Pero en estos momentos, creo que en un efecto combinado del Gobierno, la oposición, los sindicatos, la mal llamada “sociedad civil”, los medios, y muy probablemente todo el resto de los panameños, tenemos el país patas “pa’rriba” y nada ni nadie nos convence que debemos hacer algo para corregir lo que está sucediendo en estos momentos.  Así esta nuestro país.  De ahí el título de esta columna: Panamá, al revés.

Primero quisiera empezar por lo más obvio: los medios de comunicación. La noticia es la noticia, de eso no tengo la menor duda.  Sin embargo, hay formas de enfocar la noticia. O digo la noticia o comento la noticia. En Panamá, más que informadores, estamos siendo más comentadores de la noticia.  Y no solo eso, comentadores de nuestras opiniones personales acerca de la noticia.  Se expone al público a la opinión del periodista o a su agenda.

Bajo la premisa de la libertad de expresión, nos vamos con el gusto, y nos olvidamos de las repercusiones de nuestros actos en detrimento del país. Creamos zozobra y negatividad, donde no las hay, con el único propósito de buscar rating. Y lo peor del caso, es que nos olvidamos de las buenas noticias, de los buenos panameños, de los éxitos, de los buenos resultados, de las esperanzas para los que menos tienen y hasta del futuro de la Nación.

Tratando de no entrar mucho en la política, debo señalar que hemos pasado de un gobierno blandengue a un gobierno excesivamente activo, donde primero se actúa y luego se piensa en las consecuencias, cayendo muchas veces en excesos que son vistos por algunos como autocracia.  El presidente ganó las elecciones con un mandato claro del 60% de los panameños y tiene también  una mayoría clara en la Asamblea Nacional.

Esta es  razón más que suficiente para mantener la ecuanimidad en la toma de decisiones y, sin caer en el cogobierno,  consultar más.  Creo que el PRD tiene demasiados problemas internos que resolver antes de poder articular una oposición al Presidente.  Ellos están claros en esto y por eso es que no los vemos a haciendo el contrapeso que como oposición deberían hacer al Presidente, cuyo círculo intimo es inexperto en gobernar y comete muchos errores.

La ley 30 nos ha traído una buena mezcla: sindicatos y ambientalistas y uno que otro de la “sociedad civil”. Esta ley produjo una serie de cambios en la ley ambiental, en los códigos penal,  civil y de trabajo, así como en la ley de aeronáutica civil, los cuales como mencioné en uno de mis artículos anteriores, no son del todo malos, pero que fueron aprobados en la Asamblea Nacional sin ningún tipo de consulta a la ciudadanía. Buen fondo, mala forma.

Bocas del Toro fue un error grave desde el principio y su manejo fue peor. Los izquierdistas  se han aprovechado de la situación.  Pero mucha atención!!!  Ningún favor le hacemos al país–olvídense de Martinelli—al hablar  de decapitados  y comparar al gobierno con la dictadura de Manuel Antonio Noriega. Esto sí es exagerado y hasta peligroso.  Alguien debería hacérselo notar a la “sociedad civil” y a algunos denunciantes irresponsables.

Si conjugamos estos elementos nos damos cuenta que nosotros mismos nos estamos haciendo mucho daño.   Aquí no es una lucha contra Ricardo Martinelli o el Presidente de turno. Realmente esa lucha terminó el día de las elecciones donde la mayoría escogió al panameño que dirigirá  el país por los próximos 5 años. La lucha tiene que ser contra la pobreza, las inequidades, la ineficiencia, la improductividad, la vagancia, el “juega vivo”, la corrupción.

Panamá tiene todo lo necesario para mantener su crecimiento económico. Este año los indicadores nos dicen que el crecimiento va a ser de un 6.5% y todo indica que para el otro año pudiéramos estar por arriba del 7%.   El mayor riesgo pareciera ser nosotros mismos.  Estamos a tiempo de cambiar.   Estamos a  tiempo de hacer las cosas en forma  diferente y esto involucra a todos, Gobierno, sociedad civil, sindicatos, educadores, estudiantes, en fin, todos los panameños .

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El segmento  Miércoles de Economía es una gentil contribución del licenciado Miguel Eduardo Magallón, consultor de empresas en estrategia y finanzas.

Para comentarios sobre este texto puede usted dirigirse directamente al autor en la dirección electrónica: mmagallon26@cableonda.net ó ingresar al blog www.miercolesdeeconomia.blogspot.com.

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Artículo publicado el El jueves, 26 de agosto de 2010 a las 0:33 en Facebook por el Licenciado Abel Vergara Lopez,  a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito, el mérito y las responsabilidades que les corresponden.

Jiménez: poeta del pueblo

La opinión del Abogado y Periodista….

BELISARIO HERRERA A.

No puedo precisar cuándo conocí al poeta Luis Carlos Jiménez Varela, pero hará de ello más de treinta años, puesto que por circunstancias que se agolpan a mi memoria,  debió ser cuando residía entonces en el distrito de San Miguelito y me desempeñaba como Secretario Penal del Tribunal Administrativo de esa jurisdicción, luego de que con el asentimiento del general Torrijos fue creado, mediante el Decreto de Gabinete 258 de 30 de Julio de 1970.

Me mantenía entonces muy activo en todo lo que se relacionara con esa comunidad y debo considerarme como Padre Fundador, contrario a lo que me niegan mis detractores que por egoísmo me omiten en cada aniversario.

Digo entonces que por esa época me comencé a desplazar hacia el área citadina y cuando formé parte del grupo de escritores y poetas César Vallejo, al que había pertenecido el poeta Jiménez, tiempo después consideró formar tolda aparte, constituyendo el Círculo León A. Soto, sin dejar de considerarse un vallejista auténtico hasta el día de hoy, en que su labor de creador se mantiene muy activa.

Prueba de la anterior afirmación es que tengo a la vista un libro suyo de poesía titulado “Cartas de infancia”, que he localizado en su banco de ventas de libros que tiene dentro de los predios de la Universidad de Panamá, hace muchos años. Es un compendio de versos dedicados a su progenitora que si bien es cierto es una reedición de su libro anterior, éste ha sido remozado como para demostrar que nada en él se mantiene estático, conforme lo demanda la dialéctica, con ese ferviente amor a todo lo concerniente al ser humano, propio suyo por estar en las entrañas del pueblo.

Pero, pasemos la vista sobre algunos de sus versos:

“Navegué sobre tu vientre

como una pelota de luz

y de tu sangre absorbí

la delicada sombra

de tus caricias”

“Arribé al mundo amoroso

con una lágrima de júbilo

y en tu mirada azul

de mariposa en vuelo

penetré en la totalidad del universo”.

Es admirable cómo el poeta Jiménez se enternece sobre el dolor humano hasta la infancia, su propia infancia, por encima de los problemas de su vida cotidiana, cargada de tantas adversidades, y de su combate imperecedero que libra en lo profundo de su alma, frente a toda injusticia social y ante un imperio que se resiste a perecer, para seguir imponiéndose todavía sobre gran parte de nuestro planeta y, como dice Fidel, se morirá de muerte natural.

“Las muñecas y sus rostros

primigenio regalo de los niños

viejos recuerdos

del instinto de los vientos

ajedrez y jeroglífico

de las ancianas mañanas repetidas”,

nos dice el poeta, a quien felicito por este su renovado hijo de su intelecto.

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Artículo publicado el 21  de agosto de 2010 en el Diario El Siglo, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Ante el cambio curricular ( I)

La opinión del Licenciado en Filosofía, Etica y Valores…

Marcos A. Pareja 

Actualmente el Ministerio de Educación bajo la égida de la presente administración, realiza cambios profundos en el sistema educativo bajo la conocida propuesta del “cambio curricular” la cual ha suscitado todo tipo de reacciones tanto a favor como en contra. Tratando de ser lo más objetivo e imparcial posible sobre el tema, daremos nuestra opinión.

Existen puntos positivos en esta propuesta como lo son: el incremento en las horas de inglés, la reducción de los bachilleratos y la actualización en las metodologías o en los modelos formativos (constructivista). No obstante creemos que un punto álgido a discusión sería el enfoque de dicha propuesta para la selección de materias. Pues a todas luces vemos cierta preponderancia a algunas asignaturas con el menoscabo de otras eliminando algunas, reduciendo las horas en aquellas y combinando en un solo paquete otras. Lo importante es tener claro si esta propuesta cuenta con una adecuada fundamentación filosófica, epistemológica, pedagógica y antropológica. Dicho en panameño si tiene bien trazado el rumbo a cual quiere dirigirse el modelo de país y de educando-graduando que desea formar.

Notamos cierta especie de pragmatismo neoliberal en la visión que parece sustentar esta propuesta adscrita de forma autómata en la cual las materias del área humanística se ven seriamente afectadas Filosofía, Lógica, Historia, Cívica, etc. Y qué decir del “Melange” de Ciencias Sociales o del caso de Educación Física y de Música.  Además la joven muy bella que fracasó en un certamen de belleza fue en una pregunta del área Humanística-cultura general específicamente Filosofía Oriental (China) y no en ciencias o idiomas. Creemos que más importante es subir las horas y los días de clases. En Costa Rica las clases inician en la última semana de febrero.

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Este artículo se publicó el  20  de agosto de 2010 en el diario  El Panamá América,  a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Acusar y probar: no existe otro modo

La opinión de…

Silvio Guerra Morales 

En los juicios, como en todas las cosas, hay que evitar privilegios. Como decía María Von Ebner-Eschenbach: “El mayor enemigo del derecho es el privilegio”. En el afán de acusar no podemos privilegiar, como verdad absoluta, todo cuanto diga el acusador.

En una ocasión advertía a los jurados quienes tendrían que fallar declarando la culpabilidad o inocencia de mi defendido, momentos en que iniciaba mi alegato, que es muy natural, cuando alguien nos acusa de algo o cuando se nos atribuye ser autores o cómplices de un hecho, saber a ciencia cierta,

primeramente, cuál es el cargo específico o concreto que se nos formula: no se trata de hacer acusaciones etéreas, generales, ambiguas, imprecisas, obscuras;

en segundo lugar, si el cargo o la imputación formulada tiene un amparo jurídico, es decir, si la acción o conducta está prescrita en una norma de Derecho Penal –es claro que si no existe tal norma, mal puede existir un delito o una falta-;

en tercer lugar, precisa que nos sean presentadas las pruebas del cargo – un cargo sin pruebas es una acusación falsa, ilegítima, insustancial y,

finalmente, que exista la prueba de la plena vinculación del sujeto acusado para con dicho cargo en encuadre legal. Los penalistas suelen, en el foro, hablar de aspecto subjetivo y objetivo del delito.

Habrá que preguntarse, luego de este introito, ¿por qué tiene que ser así y no de otra manera? Sencillo, en el Estado de Derecho, el Derecho Penal descansa sobre un principio universal: el principio de culpabilidad.

No hay delito ni hay pena sin culpa -nullum crimen nulla poena sine previa lege- a como tampoco puede haber condena sin juicio sometido a los estrictos cánones del debido proceso -regla de la legalidad procesal-.

Pero, también acontece algo muy interesante: el acusado siempre preserva para sí un elemento protector que lo cubre de toda aberración jurídica o procesal: que se le tenga como sujeto efectivamente inocente y no responsable penalmente –favor rei- sino hasta que sea demostrada su culpabilidad en un juicio público dentro del cual le hayan sido respetadas todas sus garantías constitucionales y legales.

En esa ocasión también enfaticé ante el cuerpo de jurados que, en lo personal, no me gustaría que se me acusara de nada sin acopio de las pruebas, a lo cual ellos asintieron afirmativamente.  Estas breves reflexiones sirvieron a los jueces populares, palabras más palabras menos, para declarar inocente a mi defendido de quien prediqué, en todo momento, que había un cargo no probado pese a su encuadre legal –homicidio-.

A propósito de lo anterior, si aplicamos estos conceptos a claras situaciones que se vienen sucediendo en nuestro medio, no tan solo en el ámbito judicial sino también en el acontecer político del día a día, habrá de quedarnos bien esclarecido que antes de acusar debemos mesurar cargos, pruebas de los cargos y, finalmente, si efectivamente, existen vínculos acreditados con las pruebas de que una persona es la autora del hecho por el cual ha sido acusada.

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Este artículo se publicó el  20  de agosto de 2010 en el diario  El Panamá América,  a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Medicinas: ¿precio o calidad?

La opinión de…

Lucas Verzbolovskis 

Hace cerca de cinco años, la CSS compró un producto de avanzada para la hipertensión con el nombre genérico de Amlodipina. La compra se hizo por licitación pública y el precio que ofreció quien la ganó fue $0.30 la cápsula.

El fabricante era un laboratorio de los más grandes del mundo. Según la ley de medicamentos vigente, las instituciones públicas de salud (entre ellas la CSS), solo pueden comprar el producto innovador o un genérico que haya probado ser equivalente al innovador.

Esa “intercambiabilidad” debe ser certificada por la Dirección de Farmacia y Drogas con base en documentos técnicos y científicos que determinen que el genérico bajo análisis surte el mismo efecto en los pacientes, sin causar mayores efectos secundarios que el innovador.

Los siguientes tres años, la CSS siguió comprando la Amlodipina al mismo proveedor. Al cuarto año, la historia cambió. Ese año se presentó, además del innovador, un producto suizo y otro peruano, ambos con el certificado de intercambiabilidad.

El suizo a un costo de $0.12, pero ganó el peruano a $0.065. Este año se presentaron, además del innovador a $0.30, uno de la India y el ganador fue un producto de Costa Rica que cotizó a $0.01. ¡Un centavo vs. 30 centavos!

Este tipo de competencia no pasa con ningún otro tipo de producto. Esto es prueba indiscutible de que el mercado sí funciona y que las reglas, como están estipuladas en la ley actual, garantizan la calidad. El innovador, al igual que un rompehielos, va abriendo el mercado permitiendo que atrás vengan los genéricos.

La actual Ley de Medicamentos estipula que las farmacias privadas solo pueden cambiar el innovador por un genérico si este ha probado ser intercambiable. Sin embargo el nuevo proyecto de ley de medicamentos estipula que la intercambiabilidad que se exige a la mayoría de los productos farmacéuticos, solo se aplicará a las enfermedades de alto riesgo.

Esto representa un deterioro para la salud de la población, ya que una enfermedad aparentemente sin riesgo como una tos o un resfriado puede llegar a ser letal, como quedó demostrado en el caso del jarabe para la tos que fabricó la CSS y que contenía dietylenglicol. Si se hubiese cumplido estrictamente con la ley, ese caso no hubiera sucedido.

El proyecto permite e incentiva que se traigan productos en forma “paralela”, es decir fuera de la cadena de abastecimiento que representa la secuencia: fabricante, distribuidor, farmacia u hospital.   Al incentivar ese comercio, el Estado pone en riesgo a la población al permitir que distribuidores o farmacias compren, a sabiendas o no, productos falsificados, vencidos y reempacados, o sin las exigencias de control de calidad del fabricante.

El proyecto permite que los distribuidores “paralelos” compren productos a cualquiera, no solo al fabricante o a una sucursal del fabricante, lo cual facilitará que ese distribuidor “paralelo” le compre a fabricantes de falsificaciones con los mismos controles que causaron la tragedia que ha enlutado a Panamá.   Esa medida, además de aumentar el riesgo a la población, ahuyentará a los fabricantes innovadores del mercado panameño.

Para evitar esta consecuencia lógica, el proyecto permite que cualquier distribuidor traiga a Panamá, sin el conocimiento ni la autorización del fabricante, las innovaciones, sin otro control que la evaluación de las muestras iniciales. Así las cosas, los importadores inescrupulosos se asegurarán de que las muestras iniciales sean del producto original, para luego importar el “brujo”.

¿Es este el camino indicado para convertir a Panamá en un “país de primer mundo”, propósito del actual Gobierno? Los Estados de primer mundo buscan, ante todo, la seguridad y el bienestar de sus habitantes y atraer hacia ellos los productos más innovadores.

Las normas actuales necesitan modificaciones –como acelerar los registros sanitarios– pero no una nueva ley. El argumento populista de “bajar el alto costo de los medicamentos” no es válido, como quedó demostrado con el ejemplo de la Amlodipina. Si no existe el medicamento innovador, no podrá existir después el genérico intercambiable a un precio más bajo. Medicamentos más accesibles queremos todos: industria, distribuidores y pacientes. Pero de calidad y que no impliquen un alto riesgo para la salud de todos los panameños.

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Este artículo se publicó el 20 de agosto de 2010  en el diario La Prensa,  a quienes damos, lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Abrumadoras inversiones de Estado

La opinión del Periodista….

MELQUÍADES VALENCIA

De abrumadoras, por utilizar un término, podemos calificar las inversiones públicas multimillonarias anunciadas por el gobierno del presidente Ricardo Martinelli Berrocal, que llaman la atención y a la reflexión, una vez que palpamos la pobreza, la falta de empleo, el aumento constante de los alimentos, la inseguridad, la deuda social educativa y de salud.

Todos los panameños soñamos con que los dirigentes de la Cosa Pública se manejen con transparencia, apegados a la Ley, con humildad y buena disposición al trabajo. Que cada gobierno alcance las promesas y que el país avance hacia su pleno desarrollo, con el concurso de todos, sin distinción o condición, pero sin dejar atrás a los débiles y siempre desposeídos de la sociedad.

El gobierno actual ha hecho gala de conocer el manejo de economía, de banca, de dinero, de bolsa, de negocios al grado que ha logrado las ansiadas calificaciones positivas de riesgo país internacional, colocando en ventaja, para los que adoran el billete, y quizás para el país en su manejo de su impagable deuda externa.

En nuestra nación todo cuesta millones de dólares. Estamos acostumbrados a que nos digan cada día sobre inversiones millonarias, como el Metrobús, la extensión de la Cinta Costera, la compra de los corredores viales Norte y Sur y sus ampliaciones, la construcción de un nuevo y moderno palacio de convenciones, la ampliación de las autopistas, las hidroeléctricas, la millonaria renovación urbana del barrio pobre de Curundú, el proyecto de construcción del Aeropuerto Internacional Enrique Jiménez en la provincia de Colón por B/60 millones. Dos macroproyectos de riego, a un costo de 600 millones de balboas el próximo año, que estarán ubicados en Santa María en Tonosí y en Veraguas.

El Gobierno ha empezado a desarrollar proyectos grandes de infraestructura, como la construcción de cinco hospitales, ocho mercados públicos, el ensanche de la carretera Divisa—Las Tablas y la ampliación de la carretera David a Boquete, las cuales ya han sido licitadas y otorgadas. Estos proyectos y otros más que el Gobierno tiene en proceso, permitirán el mantener la industria de la construcción ocupada. Y no hay que olvidar los trabajos de la ampliación del Canal. Pero el gobierno nos sacude cada día con anuncios que asombran.

El último anuncio de esta naturaleza multimillonaria es la enorme inversión de 830 millones de balboas para la construcción de hospitales en todo el país. Contando los 386 millones de balboas ya asignados para la edificación o remodelación de cinco hospitales en el interior del país, ahora se suman otros 450 millones de balboas que se proyectan para la construcción de una ciudad hospitalaria, que se edificará en un área de 31.9 hectáreas, ubicada en el antiguo campo de antenas —cerca del Parque Camino de Cruces—, donde se construirán instalaciones médicas, tanto de la Caja de Seguro Social como del Ministerio de Salud, que resolverán las necesidades de atención médica de los próximos 100 años, de acuerdo a sus opiniones.

Hay mucho dinero sobre la mesa, como nunca antes en nuestra historia. Jamás un gobierno había tenido semejante cifra de 13000 millones de dólares para gastárselo en un año y tamaña responsabilidad recae sobre los hombros del señor presidente de la República, que es al final de línea quien deberá responder por su buen uso.

Hay escepticismo en torno a la capacidad de ejecución de los proyectos y el buen uso de los fondos multimillonario. Los panameños esperamos más divulgación sobre el desarrollo de los proyectos que parecen más de un nación plena que de un país en desarrollo. Concuerdo plenamente con que son obras necesarias, que de concretarse todas ellas daremos un salto cualitativo y cuantitativo hacia el desarrollo.

Pero el tiempo será el que nos dará la respuesta, si esta velocidad y volumen de inversiones es en beneficio del país o, como siempre, para los negocios de los amigotes o la ilusión banal de los políticos tradicionales que caen en la trampa de las promesas incumplidas. Un consejo, libérese de los pequeños problemas que le roban tiempo, lo distrae, lo jalonea y que pueden dar al traste con estas abrumadoras y millonarias pretensiones que todos esperamos se cumplan…

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Este artículo fue publicado el  20 de agosto de 2010  en el diario La Estrella de Panamá,  a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Que nuestras buenas obras hablen…

La opinión de…

Marcelino González T. 

Panamá es un país lleno de múltiples atractivos que lo constituyen en un eje privilegiado para el turismo. Esta realidad nos hace, en no pocas ocasiones, gloriarnos de cosas que hemos hecho y que simplemente nos toca hacer, y porque Dios ha querido que así sea.

Sin embargo, la belleza propia del país, su gente, su cultura, etc., todo este atractivo se ve afectado por cosas que ante nuestros ojos en muchas ocasiones pasan inadvertidas.

Es agradable a los sentidos escuchar: ¡Panamá es hermoso¡ ¡Es lindo! Y, ciertamente los es, pero qué hermoso sería que nosotros los panameños, con nuestros actos, dejáramos caer el golpe del respeto y la decencia. Señales claras de un alto nivel cultural, académico, psicológico, político y religioso.

Realmente es hermoso un país cuando las personas actúan objetivamente movidos por el deseo de embellecer lo que gratis hemos recibido.   Embellecer es dejar que nuestras buenas obras hablen; que cada quien asuma el compromiso de responder con transparencia y seriedad el lugar que corresponde.

Dejamos de ser personas, o mejor aún, panameños racionales, cuando actuamos deliberadamente en detrimento del país que tenemos, cuando tiramos en la calle, por insignificante que parezca, un papel, una lata, plásticos, etc.; cuando las personas toman las paradas para vallas publicitarias con mensajes destructivos contra cualquier proyecto, institución o personas; cuando no cuidamos lo que todos estamos llamados a cuidar: la vida, la salud; somos irracionales.

Somos incoherentes cuando a diario predicamos la paz y la justicia, y nos llenamos la boca con palabras violentas y difamatorias que incitan la destrucción y asuelan la esperanza de un mejor país. ¿De qué justicia estamos hablando?  Todos deseamos hablar, sin embargo, qué poco hemos ejercitado el escuchar.

No entiendo, y quisiera que alguien me lo explique, ¿qué sentido tiene pintar las paredes de una parada con improperios y vulgaridades? ¿Acaso tenemos derecho a hacerlo? ¿Qué se busca con eso? O es que necesitamos invertir los valores racionales del bien por los del mal para que vean que deseamos un mejor Panamá. ¿Habrá alguien con buen juicio que lo explique?

Un país hermoso es el que se construye con el esfuerzo mancomunado de todos los que vivimos en él.  Pintamos nuestras casas y limpiamos el patio para mostrar una buena imagen a los vecinos; por qué no mostrar también la casa donde vivimos la gran familia panameña, hermosa, limpia, reluciente y llena de vida.

Mostremos lo que ha de ser el verdadero rostro de Panamá, sin violencia ni vandalismo, sin improperios ni calumnias, sin basuras ni escorias, sin injusticias ni opresiones; mostremos el rostro que subyace en los más de tres millones de corazones que palpitan por un Panamá mejor, con el que soñamos y anhelamos.

Un Panamá en paz, con gente capaz de dialogar por un mejor futuro, personas con criterios y principios claros que luchan por la libertad, igualdad y solidaridad. Todo esto se logra con altura, no con extorsión ni manipulación sino desde la búsqueda sensata de la verdad y la paz.

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Este artículo se publicó el 21 de agosto de 2010  en el diario La Prensa,  a quienes damos, lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

El amor inteligente

La opinión de la Psicóloga Clínica especialista de la conducta humana….

GERALDINE EMILIANI

Sí existe el amor inteligente y sano y está integrado por los siguientes elementos: corazón, cabeza y espiritualidad.

Hay que ser cuidadoso para lograr que sea un proyecto total.

Con amor lo difícil se suaviza y los reveses propios de la existencia se superan con más facilidad.

Hoy en día, vemos con bastante frecuencia amores intrascendentes, livianos, pobres, con escasos argumentos, y lo que me parece más grave, amores que desconocen la grandeza, la profundidad y la complejidad de las relaciones.

Se trata de verdaderos monumentos a la superficialidad, que a la larga llevarán a la ruptura.

Al fallar la base, cuando vienen los reveses o contrariedades todo se derrumba, porque no hay unos cimientos mínimamente sólidos capaces de sostener tal empresa emocional.

Con la esfinge de la palabra amor se acuñan muchas monedas falsas, como por ejemplo decir que hacer el amor es lo mismo que tener relaciones sexuales.

Semejante error, muy extendido y divulgado en los últimos años, tiene unas consecuencias muy concretas, pero quizá la más negativa es reducir el amor al sexo.

Los que vayan por ese camino lo van a tener muy difícil a la hora de establecer una pareja sólida, firme, estable, duradera.

Insisto en que una cosa es enamorarse, emborracharse de alguien, quedarse prendado de ella, y otra muy distinta mantener ese amor con fuerza suficiente a medida que pasa el tiempo, periodo en el que se realiza un trabajo de exploración recíproca, de captación total, de expedición privada.

Entre belleza exterior y belleza interior se establece un puente por el que circulan los sentimientos, apoyados cada vez más en la inteligencia y en la espiritualidad.

Todo el proceso de enamoramiento está envuelto en un halo de misterio: fascinación y sorpresa, ilusión y deseo de lo mejor.

Se produce un trasvase de ideas, conceptos y puntos de vista, y se tiene la impresión de que se conoce a la otra persona de toda la vida.

Las dificultades que el compromiso mutuo implica se superan con comprensión y esfuerzo entre la pareja.

Los enamorados se juegan la vida y se embarcan en una aventura, porque cuando el amor es auténtico uno quiere vivir con la persona elegida para siempre.   Es como decirle: ‘Tú no morirás nunca para mí, eres mi vida’.

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Este artículo fue publicado el  21 de agosto de 2010  en el diario La Estrella de Panamá,  a quienes damos, lo mismo que al autor o autora, todo el crédito que les corresponde.

Por el tamiz de lo jurídico

La opinión de…

Julio Fidel Macías 

Existe la percepción de que en el caso Ana Matilde Gómez, la Corte antepuso una solución política en lugar de una solución jurídica. No me ocuparé de abordar el posible enfoque político del caso, sino que puntualizaré las razones jurídicas por las que considero que Gómez debió ser absuelta de los cargos que se le formularon.

El 17 de julio de 2007, la Corte Suprema declaró inconstitucional la autorización emitida por la otrora procuradora para escuchar conversaciones telefónicas en donde participaba el entonces fiscal Arquímedes Sáez, acusado de solicitar coima. Este fallo prueba por sí solo la violación del ordenamiento constitucional, pero no prueba per se la configuración de un delito.

Esto no significa que la emisión de un acto contrario a la Constitución no genera ningún tipo de responsabilidades, sino que para generar una responsabilidad penal deben concurrir una serie de presupuestos exigidos por la ley penal.   Lo primero que se debió considerar era qué tipo de controversia jurídica planteaba el caso. La discusión constitucional sobre la validez o no de la autorización emitida por Gómez estaba superada, pues la Corte había declarado inconstitucional la medida, en consecuencia; la controversia se debió enmarcar desde la óptica del derecho penal, obviamente que sin apartar del todo la connotación constitucional del caso.

En ese sentido había que considerar que la violación constitucional se produjo bajo el imperio de una norma penal (Código Penal de 1982) y el proceso contra Gómez se inició (15 de junio de 2009) bajo el imperio de otra norma penal (Código Penal de 2007). De conformidad a lo que establece el artículo 46 de la Constitución, al igual que otras normas legales, se debió determinar qué norma jurídica era más favorable a la situación jurídico-penal de la procesada, ya que la misma pudiese ser aplicada de forma ultractiva o retroactiva, según correspondiera.

El Código Penal de 1982 consagraba una estructura “causalista”, gobernado por el principio “causa-efecto” que generaba una responsabilidad para el que “causaba” el resultado previsto en la norma penal, aun cuando su voluntad no estaba dirigida hacia ese determinado resultado. Al aprobarse la legislación de 2007 se produce un cambio de sistema; el sujeto responde penalmente hasta el importe de la voluntad con la que dirigió su acción, fundamentado en el principio de que el ser humano realiza constantemente acciones cargadas de finalidad y por ende, la ley penal describe “acciones finales”.

Este principio está reafirmado en el artículo 26 del Código Penal cuando señala que para que una conducta se considere delito debe ser realizada con dolo, en ese sentido, tal y como lo indica la citada norma, la sola “causación” del resultado no basta para la imputación jurídica del resultado; lo cual, parafraseado al caso que nos ocupa, sería afirmar, que la sola violación de la Constitución no basta para la imputación jurídica de un delito. En nuestra opinión, en el caso Gómez debió aplicarse retroactivamente la legislación vigente (Código Penal de 2007) por ser más favorable a ella.

La legislación penal vigente admite la posibilidad de exonerar de responsabilidad a quien realiza el hecho amparado en un “error de prohibición”.   El error de prohibición es aquel que comete quien procede confiado de que su actuación es legal. Nótese, inclusive, que el nuevo sistema penal derogó el principio de que la ignorancia de la ley no exime de responsabilidad, porque la ley penal solo reprocha actuaciones realizadas con plena conciencia del injusto.

Cuando Gómez autorizó la intervención telefónica, lo hizo bajo la creencia “errada” de ser la autoridad judicial, ya que el artículo 21B de la Ley 23 de 1986 autorizaba al procurador general para tal efecto. No es hasta que la Corte en fallo de 2007, aclaró que los agentes del Ministerio Público no son considerados autoridades judiciales y, por ende, se había producido una derogatoria tácita del artículo 21B de la Ley 23 de 1986.

La falta de dolo y el error de prohibición en que incurrió la señora Gómez se deducen de las siguientes circunstancias: La iniciativa de autorizar la intervención telefónica surge por una solicitud del fiscal auxiliar; la autorización para la intervención telefónica es emitida por Gómez en su condición de procuradora general de la Nación; la autorización para la intervención telefónica surge dentro de una investigación penal y con el propósito de generar un medio de prueba; y la autorización para la intervención telefónica es emitida con fundamento en la Ley 23 de 1986 y bajo la creencia de que se tenía facultad para ello por considerarse autoridad judicial.

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Este artículo se publicó el 21 de agosto de 2010  en el diario La Prensa,  a quienes damos, lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.