Los ojos de la justicia

La opinión del Periodista…

Juan B. Gómez 

He pensado bastante en la mujer que lleva los ojos vendados y simboliza a la Justicia desde hace muchos años. Dicen que es ciega. Pero yo creo que la Justicia ciega es una ilusión, lo que debiera ser pero no es.

Que cada juez se ponga la mano en el corazón y diga si él juzga el delito y no a su autor. Pienso que es cuestión de cultura: a medida que los países se elevan culturalmente, la Justicia va perdiendo la vista.

En un país culto casi siempre se cumplen las leyes, sin mirar al sujeto que las viola La ilusión ( o la farsa) dice que todos los hombres de un país son iguales ante la Ley. Pero, repito, que es una ilusión.

En países como el nuestro, desgraciadamente, en los tribunales ven bien quién es el sujeto que violó la ley; y de acuerdo con quién es el sujeto, viene el fallo del juez.

En mi libro Compendio de sabiduría y buen humor, recuerdo el viejo cuento Crainquebille de Anatole France. Crainquebille es un humilde buhonero que discute con un policía, y a éste le pareció oír que el buhonero lo llamó “sinvergüenza”. Lo lleva a una comisaría, y el juez lo condena rápidamente a l5 días de prisión. Pero el juez, según el cuento, queda reflexionando después: Si ese pobre infeliz hubiera sido un poderoso político, un ministro, o siquiera un concejal, lo hubiera yo condenado a l5 días de prisión. Claro que no, yo condené a Crainquebille porque era el más débil.

En la entrevista que hicieron por televisión a la Procuradora Ana Matilde Gómez, recordé el juicio que le hicieron a Sócrates, hace bastante más de dos mil años, en el que el sabio demostró que valía mucho más que los jueces que lo condenaron.

La ex Procuradora comentó, que como ella insistía en mantener su independencia en sus funciones en el Ministerio Público y no subordinarse a las presiones del Ejecutivo, un magistrado le dijo: “ Procuradora, déjese querer”.   Y otro le solicitó, taparse un ojo para que dejara que las cosas sucedieran como siempre han sucedido. Y otro, le recomendaba: “Escuche esos consejos”. “El cuento de los tres monitos”,  celebró la Procuradora con mucha gracia.

Contaba el jurista argentino Bonifacio del Carril, que durante la dictadura de Perón, era tan grande la sumisión de los jueces al dictador, que en una ocasión tuvo que intervenir en un importante y sonado juicio de la época, y el juez que veía el caso le dijo sin ningún disimulo: “No se olvide que hay jueces de la Justicia y jueces del Gobierno; yo soy del Gobierno”.

Y me parece que acá sucede algo parecido. En el equipo de la Corte nuestra hay 9 “jugadores”, 5 son del Gobierno y 4 de la Oposición. Exactamente, ese fue el resultado del juicio (político) contra la ex Procuradora. ¿Y dígame una cosa, usted sigue creyendo que la Justicia es ciega?

<>

Este artículo se publicó el  21  de agosto de 2010 en el diario  El Panamá América,  a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: