Ha muerto la justicia

La opinión de…

Vitelio De Gracia Perigault

La condena a la procuradora general de la Nación a seis meses de cárcel o cuatro mil balboas de multa no sorprende, pero lacera la conciencia ciudadana. Las circunstancias que rodean esta condena son absurdas e incomprensibles, tanto en lo legal como en materia de derechos humanos, además constituye un golpe certero a la democracia, que ya no peligra… está gravemente herida y su muerte es segura.

Creemos en la inocencia de Ana Matilde Gómez y nos solidarizamos con su frustración y desencanto con la justicia. Tiene suficientes argumentos, todos sustentados legalmente, para declarar su inocencia, lo que no tiene es el poder. Ese poder que en el pasado reciente tenían “los hierros”, hoy lo tiene “el miedo”.

Al testigo Zambrano, origen de esta tragicomedia, le niegan comparecer, dando espacio a todo tipo de especulaciones.   Siendo él quien, buscando justicia para su hija, puso la denuncia de solicitud de coima en la Procuraduría y pidió que se escucharan sus conversaciones con los individuos que le pedían dinero a cambio de beneficios para su hija.   Aunque aun con su testimonio no hubiera cambiado el curso del veredicto, sí hubiera logrado dejar en evidencia el lado oscuro de los veredictos la Corte.

Pero no nos distraigamos con cosas pequeñas, lo más dañino es el papel que han jugado algunos miembros la otra hora honorable Corte, a la que percibimos usada por la política y los intereses creados que rodean al Ejecutivo.  El mensaje que envía la Corte es que no hay justicia y que sobre esta prevalecen los intereses políticos.

Esto da miedo. ¿Será que vamos rumbo a una dictadura, sin pesos y contrapesos?   ¿Qué quieren los que gobiernan el país?   ¿Qué necesidad hay de caer en estas honduras, si teniéndolo todo cometen gansada tras gansada?   Quizás la pregunta no es ¿qué quieren? si no ¿de qué adolecen?   Me temo que la respuesta no les gustará y meterán más miedo y manipularán hechos y justicia, condenado y apresando a quien se oponga a sus intereses y arrebatos para gobernar.

Lo peor es que como creyentes y defensores de la democracia como único instrumento para administrar un país, nos los aguantaremos hasta cumplir su periodo constitucional.

A los políticos en Gobierno y a los hacedores de justicia es oportuno recordarles el pasaje bíblico que dice “Con la misma vara que midas serás medido”, “y una cuarta más”, añade el pueblo.   La justicia está de luto, porque ha muerto. Así lo percibo, así lo escribo.

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Este artículo se publicó el 18 de agosto de 2010  en el diario La Prensa,  a quienes damos, lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.
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