Indolencia

La opinión del Economista, Político y Docente Universitario…

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Juan Jované

Mientras que en el mundo se habla sobre el posible fenómeno de la deflación y Dean Baker llama la atención de que el índice de precios al consumidor (IPC) en los Estados Unidos se ha visto reducido durante tres meses seguido,   en Panamá el proceso inflacionario sigue mostrando una notable vitalidad y persistencia.

Es así que, de acuerdo a estadísticas generadas por el INEC, el ritmo observado de inflación hasta el mes de junio significa que, de mantenerse el ritmo, el año terminará con un incremento de costo de vida equivalente al 4.2%, mientras que el índice de precios de los alimentos y bebidas lo hará en 5.7%.

El fenómeno del creciente costo de la canasta básica alimenticia también se refleja en las estadísticas del MEF, de acuerdo a las que el costo total de dicha canasta se habría incrementado entre diciembre del año pasado y junio del presente en 8.50 balboas, lo que representa un aumento de 3.2% en sólo seis meses.

De continuar esta tendencia en diciembre se tendrá que su costo superará en cerca de 17.34 balboas al observado al inicio del año.

Estos resultados y perspectivas no sólo muestran el incumplimiento del compromiso de campaña del actual gobierno de “garantizar la seguridad alimentaria de todos lo panameños”.   Descubren, además, que la argumentación esgrimida por los voceros oficiales, quienes han argumentado que el alza de precios de los alimentos se debe casi exclusivamente al entorno internacional, es simplemente errada.  En efecto, si se toma como referencia el índice internacional de los precios de los alimentos que es calculado por la FAO se puede observar que durante el mismo período de referencia este se ha visto reducido en cerca de 6.0%, cifra que contrasta con el aumento de 3.2% en la canasta básica alimenticia del MEF.

Se trata, de acuerdo a esto, de una diferencia de 9.2 puntos porcentuales que claman por una explicación.   Si se tiene en cuenta el alto grado de apertura de la economía panameña y su dependencia de las importaciones de alimentos, se tiene que concluir que una buena parte del incremento del costo de la canasta básica alimenticia, como ya hemos adelantado en otras ocasiones, tiene como origen la persistente especulación que existe a nivel del comercio de los bienes alimenticios.

Es claro, además, que el actual gobierno, que ha sido incapaz de reconocer el origen del problema, no cuenta con la voluntad política de enfrentar este problema,  el cual precisaría de una intervención seria del Estado con el fin de detener el creciente impacto negativo que sobre el nivel de vida de los panameños y panameñas tiene la inclemente especulación.

Se trata de un gobierno centrado en promover la acumulación por desposesión y apuntalar el modelo concentrante y excluyente de la economía, que resulta en consecuencia indolente frente al problema del alto costo de los alimentos.

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Este artículo se publicó el  17  de agosto de 2010 en el diario  El Panamá América,  a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

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