El engaño vía acciones carentes de seriedad

La opinión del Abogado…



Alberto E. Fadul N.

Las representaciones, desacertadas, de acciones públicas, cuando las personas ocupan o han ocupado, cargos públicos de relevancia; como la Procuraduría General de la Nación, deberían ser delito, castigable con pena de cárcel y máxima condena pública.

Es inverosímil que personas con cargos importantes en el área de la educación privada, el periodismo, organizaciones de la sociedad civil y otras, sin conocimiento de causa o verdad del los hechos, defiendan a calzón quitado, a personas como éstas.

En Panamá se practica el “Derecho Romano” no el “Sajón”; es decir la Ley es la última palabra, el funcionario público no podrá, sin cometer falta o delito, actuar más allá de lo prescrito en las Leyes. De hacerlo será juzgada y declarada culpable.

Sin duda comprendo el hastío de personas comunes y profesionales sobre la corrupción/impunidad que hostiga nuestro país, de todas fuentes de gobierno, particularmente de aquellas que administran justicia; es por ello, que personas de buena presencia, hombres o mujeres, también de buenas costumbres e intelecto, saben moldear sus facciones y manipular a gentes de elevada inteligencia, posan sus manipulaciones antes las cámaras y acuden a iglesias, etc., con lágrimas de pena por el aparente abuso sufrido y aprovechan para adelantar representaciones carentes de seriedad. Éstas son peligrosas y dañinas pues desvalorizan las instituciones de un país que busca el cambio. Se dan una importancia de la cual carecen. Hablan de detractores como si fueran figuras propias de homenajes múltiples. Encienden las dudas en los espíritus de personas decentes y correctas. Empañan todo su alrededor, sin razón para ello y con propósito. Si un elevado funcionario o sus asesores conocían que le era prohibido utilizar, por ejemplo, escuchas telefónicas y las efectúa sin la autorización de autoridad pertinente, entiende el peligro de sus actos. Su abogada, explica que la acción de su defendida, fue producto de una mala interpretación de la Ley.

Semanas antes del juicio, según los medios de comunicación escritos, cuatro magistrados emiten salvamento de voto a favor de la persona, basándose en que, a su juicio, no observaban acto doloso en la acción de la acusada. Lo que se esperaba era un actuar profesional   ¡Hubo o no, falta o delito!   De no considerar lo actuado, grave, pudieron haber votado en contra, sin el “show” del salvamento de voto; así, lo interpretado y el voto salvado, fue el verdadero acto político.

La arrogancia no conduce a buen puerto. Estas personas no deben lavar sus trastos en público; después del fallo, del cual nunca dudó, indicar su arrepentimiento. Que irá a las cortes internacionales. Que sus detractores quieren que corra para la presidencia de la república. ¿Somos ignorantes?

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Este artículo se publicó el  17  de agosto de 2010 en el diario  El Panamá América,  a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

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