En nombre de la Ley

La opinión del Periodista…

Juan B. Gómez 

La historia está llena de injusticias que se cometieron por medio de leyes.    La perversidad de los poderosos se tradujo en leyes que sometieron y esclavizaron a los hombres desde que aparecieron en el planeta; y algunas están vigentes todavía.   Conste que no estoy hablando de pueblos sumidos o recién salidos de la barbarie. Estoy hablando de los pueblos más civilizados de la tierra y de otros que no son tan civilizados.

Los códigos están llenos de estupideces consagradas por la perversidad. ¿Qué se puede decir de la persecución implacable que se desató contra el presidente Bill Clinton por haber negado, caballerosamente, que había tenido relaciones íntimas con una muchacha que le había expresado que estaba loca por él?   Estados Unidos regresó a los períodos más bárbaros de su historia.

Y cuando Sofía Loren y su marido Carlo Ponti fueron tratados como criminales en Italia, donde hasta 1970 les era negado a sus ciudadanos el derecho al divorcio sin la aprobación del Vaticano.  Y no agreguemos nada a la humillación y retractación a la que obligaron al sabio Galileo, porque afirmó que la tierra no era el centro del universo, como lo señalaban las milenarias y torpes leyes de la Iglesia. Y no está de más enterarse del asesinato y descuartizamiento de la astrónoma egipcia, Hipatia de Alejandría, cuando más de mil años antes de Copérnico y Galileo, enseñaba en su escuela lo mismo que éstos, contraviniendo las leyes de su tiempo.

¿Y qué les pareció la ley panameña que le entregaba el país a un dictador para que hiciera aquí lo que le diera la gana? Este fue un precedente histórico en que ningún otro país del mundo nos ganó en bajeza y servilismo.

Dice el escritor estadounidense Wayne W. Dyer, que si reflexionamos sobre la mayoría de los males contra la humanidad, veremos que casi todos se han realizado con el beneplácito de las leyes. Recordó que a Sócrates lo ajusticiaron porque la ley decía que era el trato adecuado para los disidentes intelectuales.    Que Juana de Arco fue quemada en la hoguera porque así lo dictaba la ley.   Y asegura el famoso escritor que, cuando nació su madre, en las primeras décadas del siglo XX, la mitad de las mujeres no podían votar en Estados Unidos. Y que cuando él mismo nació ( en l940), millones de personas eran llevadas en masa a campos de concentración y se confiscaban todas sus posesiones a causa de leyes inhumanas.

Pero me he ido muy lejos. Veamos lo que ocurre en nuestro país en estos momentos. A la ex procuradora, Ana Matilde Gómez, la persiguieron, destituyeron y la sentaron en el banquillo de los acusados, porque había ordenado la interceptación telefónica de un subalterno suyo que estaba en un evidente acto delictivo.   Pero ahora se ha denunciado que el procurador de la administración, Oscar Ceville, ha andado en los mismos “pinchazos” telefónicos, pero el presidente Martinelli los “minimiza”, y “evitó responder si en su Gobierno se continúa con la práctica de “pinchar” teléfonos que él mismo denunció en la pasada campaña electoral” (Panamá América 07.08.10).

Sería importante que en Panamá se derogaran todas las leyes injustas y estúpidas que todavía tienen vigencia desde la dictadura y muchos años atrás.

<>

Este artículo se publicó el  14  de agosto de 2010 en el diario  El Panamá América,  a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: