Presupuesto 2011: Ingresos

La opinión de la Abogada y Ex Diputada de la República….

MIREYA LASSO

Siempre que se devela el proyecto del nuevo presupuesto nacional, la atención inmediata se centra en los desembolsos, pero pienso que antes correspondería analizar los ingresos estimados, los fundamentos que sirven para estimarlos y la posibilidad de obtenerlos. Sin alcanzar todos los ingresos estimados algo tendría que ser sacrificado en el camino, porque no habrá cómo pagar todos los gastos previstos. La seriedad de este ejercicio es doblemente importante para el país, porque es vigilada de cerca por las IFIS y las tres consultoras que nos reconocieron grado de inversión.

El Presupuesto General del Estado, incluyendo la banca estatal, no son solo cifras preparadas desde la óptica del Ejecutivo y ratificadas por el Legislativo, sino que constituye el instrumento complejo que da garras a una política oficial determinada, asignando ingresos concretos para aterrizar la acción gubernamental. Un análisis adecuado comenzaría por considerar la factibilidad de los ingresos estimados del Gobierno Central, de las entidades autónomas, de las empresas estatales y de los intermediarios financieros.

Circunscribiéndonos al Presupuesto del Gobierno Central, vemos que —en cifras redondas— los ingresos se estiman en B/.7.4 mil millones para el 2011, comparado con B/.5.7 mil millones durante la actual vigencia. En los cinco años en que participé como miembro de la Asamblea Nacional en la aprobación de los proyectos de presupuestos, se aprobaron ingresos por B/.5.5 mil millones para el 2009; B/.4.9 mil millones para el 2008; B/.4.4 mil millones para el 2007; B/.4.0 mil millones para el 2006; y B/.3.3 mil millones para el 2005. Podemos observar que el aumento de ingresos estimados para los dos primeros años de gobierno actual —de B/.5.5 mil millones en el 2009 a B/.7.4 mil millones en el 2011— equivale al aumento presupuestado en todo el quinquenio anterior —de B/.3.3 mil millones en el 2005 a B/.5.5 mil millones en el 2009.

Hoy, como ayer, el MEF justifica el aumento en los ingresos fiscales sobre la base en una ‘proyección razonable de crecimiento económico compartido por economistas locales y organismos internacionales’. Ojalá, pero hay factores adicionales.

El primero son las reformas impositivas aprobadas a finales del año pasado y principios del actual, que se ve reflejada en incrementos importantes estimados en los impuestos: Sobre la renta (+B/.200 millones), inmuebles (+B/.50 millones), ITBMS (+B/.282 millones), sobre consumo selectivo (+B/.160 millones), aviso de operación de empresas (+B/.45 millones), importación (+B/.30 millones). Un total de B/.767 millones nuevos, solo en impuestos. Que todos pagamos.

En segundo lugar, el gobierno estima recibir ingresos producidos por sus actividades o propiedades: Por ejemplo, estima que los dividendos de Cable & Wireless y otras empresas eléctricas ascenderán a B/.140 millones, que el Canal proveerá cerca de B/.800 millones entre peajes y aportes al Fisco, que la venta de bienes inmuebles del Estado aportará B/.100 millones, y que empresas públicas como la Lotería, la Zona Libre de Colón y la Autoridad Marítima contribuirán con B/.250 millones.

Otro ingrediente de cuidado es el aumento de créditos externos al Gobierno Central, aunque sea preciso remarcar que, en este artículo, no corresponde analizar ni evaluar el destino de estos fondos extranjeros. La suma prevista para el 2011 es de B/.1.5 mil millones en préstamos, que representa un aumento de B/.625 millones sobre el presente año. Una parte de esos millones se refieren a préstamos vigentes que se irán desembolsando a medida que se desarrollan proyectos ya acordados con el BID, Banco Mundial, Corporación Andina de Fomento, FIDA, JICA, etcétera; pero otra parte provendrán de bonos externos por vender por la suma de algo más B/.1.3 mil millones.

Siempre se dice que el presupuesto, por su monto, es ‘histórico’ pero no debemos olvidar, gobernantes y gobernados, que son nuestros impuestos hoy y el repago de los préstamos mañana, lo que demanda un manejo ético de los fondos públicos y nos otorga el derecho a expresar nuestras opiniones sin cortapisas y sin revanchas.

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Este artículo fue publicado el  11 de agosto de 2010  en el diario La Estrella de Panamá,  a quienes damos, lo mismo que al autora, todo el crédito que les corresponde.

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