Una solución salomónica

La opinión del Empresario y Político…

Samuel Lewis Galindo

Indudablemente que la aprobación de la Ley 30 ha creado en muchos sectores del país una gran crisis, que por el bienestar de la patria debe encontrársele una pronta solución.

Algunos abogados han presentado recursos ante la Corte acusando al proyecto de tener varios vicios de inconstitucionalidad.

No soy abogado, por lo tanto, no puedo dar una opinión al respecto. Sin embargo, analizando el problema en su conjunto y buscándole una salida decorosa, creo conveniente que si la Corte Suprema de Justicia considera que la Ley 30 es inconstitucional, sería esta una salida política adecuada.  La Corte, por su parte, mostraría una clara independencia al emitir su fallo y esos que dudan de ella quedarían sin ningún tipo de argumentos. El gobierno, por su lado, tendría la oportunidad de declarar enfáticamente su respeto al fallo del máximo tribunal de justicia de nuestro país y le permitiría, una vez por todas, poner fin a la especie muy diseminada por sus opositores, de que él controla la justicia panameña.

Al ser declarada inconstitucional la ley 30, si es que en efecto adolece de fallos constitucionales, le evitaría también a la Asamblea un problema de difícil solución. Por otros lado le daría tiempo al Ejecutivo de presentar por separado los distintos componentes de la Ley 30, que analizado objetivamente contienen, salvo algunas cuestiones que más bien son de semántica, puntos muy convenientes y necesarios para el país. Creo, por supuesto, que el Presidente de la República actuará declarando su respeto absoluto a lo dispuesto por ella.

Esta salida le daría una solución salomónica a la crisis por la cual está atravesando nuestro país. La ley 30 fue muy criticada por la forma en que ella fue aprobada, no por su contenido. Unió, como dije anteriormente, sin quererlo, al agua y al aceite; es decir grupos ideológicamente antagónicos se aliaron para combatirla. Con cada grupo de los que se sienten afectados podría el gobierno con calma y de manera separada explicar, más que a ellos al país, lo positivo de las reformas aludidas con los pocos cambios que se le introduzcan a los proyectos.

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Este artículo se publicó el  11  de agosto de 2010 en el diario  El Panamá América,  a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

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