Subsidio electoral, insulto a la pobreza

La opinión de la Economista y Educadora….

LIZABETA S. DE RODRÍGUEZ

En diciembre de 2009 el Tribunal Electoral informó la creación de la Comisión Nacional de Reformas Electorales, cuya intención es la de formular propuestas que perfeccionen el actual sistema electoral, a fin de disponer —para los próximos comicios del 2014— con un Código Electoral renovado que garantice la emisión de un sufragio popular libre y transparente.

Esta Comisión integrada por representantes del Tribunal Electoral, miembros de partidos políticos y sociedad civil, analizan diversos temas en materia de adherentes para constituir partidos políticos, financiamiento y propaganda, entre otros.

Sobre el particular es trascendental señalar, que se hace necesario analizar a profundidad y con objetividad lo relativo al financiamiento y tiempo de las campañas eleccionarias. La experiencia vivida durante la última, evidenció claramente más que un proceso participativo y democrático para definir quiénes conducirían los destinos de la Nación, un festín publicitario, donde quien tenía más recursos invertía más para alcanzar el botín (administrar la Cosa Pública). Hubo escándalos principalmente producto de las donaciones privadas, algunas de dudosa procedencia de las cuales se mencionó lavado de dinero o narcotráfico. Como recordarán la situación se torno tan agresiva que en momentos se perdió el respeto entre los candidatos aflorando el dañino propósito de interponer sus intereses particulares y partidistas.

La campaña llegó a niveles descomunales en publicidad y derroche monetario; algunas deteriorando la honra de los oponentes, de sus partidos, gestiones y personal o familiar. Adicional a lo expuesto el Tribunal Electoral subvenciona a los partidos políticos con sumas millonarias, lo cual es un insulto a la pobreza del país, pero además se tienen dudas razonables respecto al uso y la posible malversación de fondos públicos, donde la entidad regente y otras instituciones, hacen poco por investigar, convirtiéndose en cómplices silenciosos de la irregularidad.

El sufragio es una expresión legítima de la consolidación de las democracias. Durante las pasadas elecciones el pueblo emitió su voto, a favor de quien prometió un cambio positivo en la forma de administrar la gestión gubernamental. Está claro que la censura fue la demostración de frustración vivida día a día por el electorado, al verse burlado por el incumplimiento de promesas y la incapacidad de los gobernantes para hacer frente a la solución de las demandas sociales.

Esta situación lleva a reflexionar sobre el desarrollo de procesos que abran la puerta a una mayor participación ciudadana. Es conveniente razonar sobre la libre postulación, la cantidad de adherentes y el excesivo 4% establecido para inscribir partidos políticos, lo cual desfavorece la mayor participación y democracia.

Si de lo que se trata es de lograr mayores niveles de transparencia, y equidad en los procesos electorales, es necesario incorporar nuevos elementos y mecanismos de implementación que generen confianza y credibilidad en la población mediante campañas ejemplares revestidas de docencia, organización y ecuanimidad, donde no se pierda la esencia de la democracia participativa.

Señores, la ciudadanía está cansada de pan y circo.

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Este artículo fue publicado el  11 de agosto de 2010  en el diario La Estrella de Panamá,  a quienes damos, lo mismo que al autor(a), todo el crédito que les corresponde.
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