El dilema de los apagones

La opinión de la Honorable Diputada ….

YANIBEL ÁBREGO

En reiteradas ocasiones somos testigo de los inconvenientes que tienen los ciudadanos de todo el país con la problemática de quién asume las responsabilidades al momento de los bajones eléctricos, conocidos popularmente como apagones.

Para nadie es un secreto que las tormentas suelen provocar cortes en el suministro de electricidad y no es infrecuente que se denuncien irregularidades en los electrodomésticos a las compañías eléctricas. Y es que los apagones inesperados pueden traer consecuencias para los aparatos.

La tendencia indica que los apagones generalmente tienen carácter intermitente, pero son más que suficientes para inhabilitar los aparatos conectados a la red eléctrica. Los potenciales problemas de energía se multiplican si la red de transmisión y distribución de electricidad está muy cerca del límite operativo, aunque no es fácil establecer una causa—efecto entre los fallos en el abastecimiento del servicio de energía eléctrica. Los apagones pueden generar importantes pérdidas para las empresas y graves trastornos para el ciudadano. No hay más que imaginar un fallo en la red que controle los semáforos.

En este sentido, el trastorno y la impotencia colectiva es lo que nos llevó a presentar un anteproyecto de ley conjuntamente con nuestro colega Sergio Gálvez, para establecer sanciones contra las distribuidoras eléctricas que no cumplan con la responsabilidad de resarcir los daños que causen a los electrodomésticos de los consumidores por apagones y fluctuaciones de voltaje, proyecto que se encuentra en el seno de la Comisión de Comercio.

Comprendemos que no es un tema fácil de abordar por el poder que tienen las empresas del sector energético en el país, sin embargo, a través de la propuesta buscamos reglamentar y otorgar mayores facultades a la Autoridad Nacional de los Servicios Públicos (ASEP), para exigir a las empresas eléctricas que cumplan en un periodo no mayor de 72 horas con los reclamos de los clientes. Le corresponderá a la ASEP establecer las multas por incumplimiento por parte de las distribuidoras eléctricas, en caso de que no se atiendan las quejas sin que se tenga que exigir la factura del electrodoméstico o del equipo afectado como ocurre en la actualidad.

Posterior a la presentación del anteproyecto son muchas las personas y organizaciones que nos han dado muestras de apoyo con respecto al tema, que actualmente repercute en la economía familiar, que hace el sacrificio para obtener un bien electrodoméstico y al momento en que ocurre un apagón nadie se hace responsable. La norma no busca fomentar el abuso del consumidor denunciando a la libre, sino que previo avalúo y comprobando que el bien fue objeto de un apagón, se ofrezca la compensación al usuario en el menor tiempo posible. Con esta ley también se beneficiarán los comercios e industrias.

Finalmente, apelamos a la buena voluntad de nuestros colegas para obtener el consenso necesario que permita la aprobación de este anteproyecto de ley; al final del camino el pueblo lo agradecerá.

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Este artículo fue publicado el  8 de agosto de 2010  en el diario La Estrella de Panamá,  a quienes damos, lo mismo que a la autora, todo el crédito que les corresponde.

Cuando el banano se pudre

La opinión de…

Alfredo Henríquez 


Vivimos en un país en el que históricamente la devaluación monetaria ha sido negada permanentemente por el gobierno. Las conquistas salariales y de entorno laboral no son aumentos reales sino burdos alcances para emparejar la inflación y el avance de la tecnología. Para conseguirlo, los empleados públicos solo han tenido un camino: huelga con negociación. Los acuerdos más inteligentes han previsto aumentos y mejoras escalonados para evitar la repetición de los hechos.

Tuve la grata experiencia de vivir un año de internado médico en Puerto Armuelles, donde conocí a fondo lo que puede ser el paraíso o el infierno verde, dependiendo de las circunstancias.

Los sindicatos bananeros siempre estuvieron al día en conseguir el más mínimo detalle para compensar las asperezas del trabajo: el acecho de las culebras, la dermatitis por chinche, la intoxicación con “Mocap”, el lipoma dorsal de los conchadores, el calor infernal y el entorno infinito invariable de “verde con verde alrededor de verde” que puede hacer perder la razón al que no esté acostumbrado. La empresa, por otro lado, se encargaba hasta de cambiar los focos quemados de las casas que proveía; dejaba cargas enteras de banano a merced del público si los barcos no llegaban a buscarlas puntualmente; los servicios médicos eran universales y de primera calidad.

Corría agosto de 1978 y los galenos estábamos envueltos en una huelga nacional reivindicando mejoras de todo tipo. Como el personal médico vivía en su mayoría en un pequeño barrio adjunto al hospital, nos reuníamos a diario para mantenernos al día de los acontecimientos. La atención clínica y quirúrgica de urgencias se mantenía las 24 horas con un servicio rotatorio de turnos. Sin embargo, la consulta externa y las incapacidades habían cesado.

Sin certificados de incapacidad no se podía dejar de trabajar en las fincas porque no se pagaba. Los tres días de incapacidad que el “miao de chinche” traía por decreto dejaron de expedirse. Esa dermatitis herpetiforme que dejaba el insecto al entrar en la bota, a veces era recibido con beneplácito e inclusive por invitación. El “Hermano Sindicato”, el “Compañero Sindicato”, el “Reivindicador Sindicato” comenzó a impacientarse. En lugar de darle apoyo a este grupo de trabajadores que luchaba por algo más que conquistas salariales ante una dictadura militar, recibió órdenes de presionar en contra.

Una noche recibimos la amenaza de que si no volvíamos al trabajo regular nos iban a incendiar las casas. Al día siguiente recibimos la visita urgente del director del sistema integrado de salud de Chiriquí, quien procedió a coordinar la evacuación de nuestras familias y de aquellos que no estuvieran prestando servicios en turnos. Varios y largos días se pasaron en David nuestros refugiados hasta que el fósforo sindicalista bananero se apagó con el final positivo de la huelga nacional.

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Este artículo se publicó el 8 de agosto de 2010  en el diario La Prensa,  a quienes damos, lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Periodista cultural

La opinión del Periodista….

RAINER  TUÑON

Conversaba con un colega sobre la necesidad de más profesionales en el periodismo cultural. De hecho, en aquellos años, era un privilegio leerse algo de Modesto Tuñón y Agustín del Rosario (q.e.p.d), José Carr, Héctor Collado, Consuelo Thomas, Pedro Rivera y Edgar Soberón Torchía, aunque no siempre estuviésemos de acuerdo.

Valía la pena actualizarse con comentarios y noticias de Margot López, Daniel Domínguez, Esther Arjona, Marilina Vergara, Aurelio Paredes, Mario García Hudson, Salvador Medina, Aby Martínez, Fabio Agrana, Rosalina Orocú, María de Lourdes Mendoza, Anastacio Puertas, Errol Caballero, Carlos Atencio y Martha Vanessa Concepción, entre algunos otros nombres algo o poco frecuentes en los medios impresos del país, a través de las secciones especializadas de entretenimiento o cultura.

Precisamente, conversaba con Agustín del Rosario sobre la pérdida del talento crítico para el comentario de cine y teatro en Panamá. En esos años, él pasaba las mañanas en la redacción del diario donde trabajaba. Con una paciencia muy docente, la sabia tranquilidad que la experiencia como profesor y periodista le habían enseñado, picardía y carácter ligero, pero mordaz, Agustín ironizaba sobre el futuro de las generaciones por venir en esta carrera.

Era un profesor Del Rosario muy distinto al que mi generación conoció en las aulas de clases. Ese mismo Agustín con el que hablaba del acontecer nacional, coberturas periodísticas y de mucho cine mundial, era visto como un cínico e incisivo mandamás del tablero y la tiza, que ostentaba un porcentaje muy alto de deserciones en sus materias en la carrera del periodismo.

Quienes lo conocimos en ambas facetas, reconocimos al buen periodista, maestro y colega. Quienes no lo hicieron, no se tomaron la tarea de sentarse a preguntarle sobre temas de actualidad, tal vez pensando en la supuesta barrera intelectual que interpretaban que ponía cuando se colocaba el sombrero de profesor.

Algunos volvimos con él a las aulas para compartir más o mejores experiencias, pues nos parecía que realmente era un privilegio recibir lecciones sobre cultura, metodología y periodismo en un ambiente muy cuestionado por la mediocridad y la falta de buenos profesores.

Aquellos que estudiamos en esas generaciones, recordamos con aprecio que gente como Agustín del Rosario, Modesto Tuñón y Mélida Sepúlveda nos convirtieron en los mejores profesionales.

Mis respetos profesor Agustín: poeta, crítico de arte y cultura, colega periodista, crítico y comentarista de cine.

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Este artículo fue publicado el  8 de agosto de 2010  en el diario La Estrella de Panamá,  a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Las serpentinas se enredan

La opinión del Abogado…

Alberto E. Fadul 

Panamá mira a Venezuela. “El vicepresidente y canciller, Juan Carlos Varela, dijo que Panamá apoyaría la intención de Venezuela de crear un organismo regional en el que se excluya a los Estados Unidos y Canadá.

El presidente venezolano, Hugo Chávez, ha propuesto la creación de un nuevo organismo “para dejar atrás esa página terrible de imposiciones del gobierno de los EE.UU. y de la OEA”. (La Prensa): ¿Qué autoridad tiene el VP/Canciller para comprometer a Panamá de esta manera y si la tiene, hacia a donde vamos Panamá?

Salvo que el VP/Canciller, no comprenda los razonamientos del presidente venezolano para la creación del referido organismo y aún más,   tampoco veo que conozca las promesas murmulladas a Martín que tampoco quedaron en nada, para que sin conocer condiciones, dilataciones y expectativas venezolanas nos comprometa, peligrosamente, con el dueño del país que de ideólogo pasa agachado:

No hay compromiso ideológico. “Varela explicó que apoyar la creación de este organismo no significa que Panamá se esté comprometiendo ideológicamente con Venezuela. Varela agregó que el Gobierno buscará mejorar la calidad de vida del pueblo, donde se tenga que buscar. “Si se tienen que firmar acuerdos de cooperación importantes con Venezuela, lo haremos”, sentenció el funcionario”. (La Prensa).

Pensar en negociar acuerdos con un dictador que maneja los recursos del Estado con una chequera personal.   Que tiene a Venezuela empobrecida, con los niveles más altos de desempleo del área.   Que amenaza a Colombia con una invasión y acusa a Panamá de servir de base para un posible ataque de los EE.UU. a ese país.

Bueno el Presidente de Panamá también nos ayuda en la confusión, al ofrecer sus servicios como intermediador en el conflicto entre Venezuela y Colombia.

Lo que tenemos que hacer todos, en el continente americano, es ignorar a tan nefasto individuo, enamorado de sí mismo y Fidel; este último, le puede hechar la culpa del escaso desarrollo económico y social cubano al bloqueo norteamericano. Chávez sólo tiene que verse reflejado en un espejo.

Me contaba un venezolano, presidente de una empresa extranjera nacionalizada, que no podía confiar ni de sus guardaespaldas pues estos, parecía, según experiencias de otros ejecutivos de alto nivel, se reportaban a una sección especial de inteligencia del Estado.

Nadie, en los niveles más altos de la administración del Estado panameño ha podido con el alcalde de “pelea por tu beca” que cojea con la basura y las acusaciones al alcalde anterior.   La Ley 30 todavía anda dando vueltas.

Mano dura y sensatez Presidente. Creo en su promesa genérica del cambio y en que Panamá será un país muy seguro dentro de 3 años; sin abundar, le quedan quehaceres pendientes.

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Este artículo se publicó el  8  de agosto de 2010 en el diario  El Panamá América,  a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Una promesa que no debe cumplirse

La opinión de…

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Carlos David Abadía Abad

Un dicho en nuestro país dice “lo prometido es deuda”, y es así, pero existen promesas hechas con muy buenas intenciones, pero después de un análisis profundo son inviables.   El señor presidente Ricardo Martinelli hace unos meses realizó una promesa a los jubilados, de un aumento de B/50.00 en las pensiones de vejez y estoy seguro de que en su afán de ayudar a este sector planteó esta posibilidad.

El presidente Martinelli siendo, según los politólogos, un hombre de derecha, ha actuado en este primer año como un hombre de pensamiento socialista.

El plan de 100 a los 70, mantener la red de oportunidades de la anterior administración, la entrega de libros y mochila a los estudiantes, la beca universal que se iniciará y así una serie de medidas, sociales, que nunca se pensó que un ciudadano de “derecha” y menos un empresario del nivel que es el Presidente, plantearía.

Sucede que las cuantías de las pensiones que una persona debe recibir es el resultado de estudios actuariales, que están basados en una serie de parámetros tales como, la densidad de cuotas que se deben aportar, la edad mínima de pensionarse, el porcentaje del salario que se debe aportar, la expectativa de vida entre otros.   Cuando se piensa aumentar la pensión, se tiene que revisar los parámetros anteriores, de lo contrario, se provocará un déficit, que en pocos años, lleva a la institución a tener que aumentar dichos parámetros, de lo contrario quiebra el sistema de pensiones.

Por esa razón le solicito al señor presidente revaluar esta promesa, que indudablemente es justa, pero que pone en peligro a la Caja del Seguro Social.

En nuestra historia reciente, en 1983 se nos devolvió la segunda partida del 13 mes, que financiaba las pensiones de vejez adelantadas, estas se quedaron sin financiamiento, y según los economistas significó un déficit de más de 2 mil millones de balboas, que llevó al presidente Endara a eliminar dichas pensiones y hacer ajuste de edad para pensionarse y que en 2006, hubo que aumentar la cuota y su densidad.   Lo que me extraña es el silencio de los gremios empresariales, de trabajadores y profesionales, por esta posible medida, con el conocimiento que de darse, en un espacio menor a 10 años, se tendrá que aumentar la edad, las cuotas y la densidad de aportes para poder corregir el déficit que se dará.

Es muy cómodo callar, dejar que el presidente se equivoque por buena fe e intención, y después salir a protestar cuando se tengan que tomar las llamadas “medidas impopulares”.

Actúen ahora con patriotismo y responsabilidad ciudadana. Al señor Eladio lo felicito por sus luchas constantes a favor de los jubilados, pero esta solicitud va en contra de toda la institución y en particular a los hijos y nietos de los actuales jubilados, ya que serán ellos que tendrán que sufrir las reformas que se “tendrán que hacer”.

Le solicito que se siente por un lado, con los directivos de la Caja, para buscar una serie de medidas, para que se disminuya o desaparezca el gasto de bolsillo para medicamentos de los jubilados, y otras medidas para que tengan una mejor atención; y con el presidente Martinelli y su equipo para que la canasta básica sea más económica, y esto significará un ahorro hasta mayor que el aumento solicitado. De lo contrario, señor Fernández, perjudicará la institución que usted tanto defiende.

Termino con la siguiente aclaración, sobre el poder adquisitivo que pierde las pensiones, debido a la inflación, lo ideal fuese que hubiesen ajustes, pero esto solo se podrá hacer si los aportes y otras medidas de capitalización se hicieran cuando estamos en nuestra vida productiva, lo que significaría un mayor aporte, esos ajustes tienen un costo, y se tienen que pagar, de lo contrario se afectaría el sistema de pensiones.

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Este artículo se publicó el 8 de agosto de 2010  en el diario La Prensa,  a quienes damos, lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Por las rutas patrimoniales

La opinión de la Arquitecta y Ex Ministra de Estado….

MARIELA  SAGEL

Gracias a los lectores que opinaron sobre mi artículo de la semana pasada, en el cual tocaba el tema de atraer un turismo cultural, que tenga como destino las ruinas de Panamá Viejo, el Casco Antiguo, el Fuerte San Lorenzo, Portobello y otros monumentos, como la Iglesia de Natá, la de San Francisco de la Montaña y muchos otros, me he sentido incentivada a seguir aportando en el tema, toda vez que la reunión de la UNESCO, celebrada en Brasilia, no nos puso como ‘sitios en peligro’, por lo que tenemos que continuar en la lucha para preservar nuestro acervo cultural.

Durante la administración del ex presidente Ernesto Pérez Balladares contamos con las directrices de la experta consultora Hanna Ayala, quien desarrolló, junto a un equipo interdisciplinario, el novedoso concepto de ‘Turismo del Conocimiento’.   El Doctor Omar Jaén Suárez participó en ese equipo como geógrafo e historiador y el resto estaba formado por biólogos, antropólogos y profesionales de otras disciplinas, que rescataron las rutas patrimoniales que incluían la transístmica, que comprendía su historia y sus atractivos.

De ese equipo, según entiendo, resultó un enjundioso documento, bastante voluminoso, con información valiosa y preciada, que debe reposar en el IPAT, ahora llamada Autoridad de Turismo de Panamá. Mal pueden clamar los responsables de esa entidad, que debe velar por conducir la política de atraer turismo, que los sitios históricos, como el Casco Antiguo, no son del interés de los que nos visitan.

En el caso concreto de San Felipe, tal como lo he expresado en entregas anteriores, existe una mala interpretación de las regulaciones y una malversación de los puestos directivos que intervienen en la toma final de las decisiones. Los promotores del Hotel Central, por ejemplo, además de irrespetar la altura, han eliminado las ventanas bíforas y los vanos con arco rebajado (escarzano) y el frontón, del segundo y el primer piso respectivamente. Siguen escavando a un costado como si buscaran petróleo, lo que seguramente provocará más erosión y Dios no quiera que se les venga abajo otro muro.

Pero en la Plaza Catedral empezaron las anomalías a partir de que se destruyera el edificio del Arzobispado y se convirtiera en Casa Alianza, lo que no estuvo apegado a ninguna referencia histórica ni arquitectónica.   El Museo del Canal Interoceánico rescató la plaza cuando fue restaurado en 1997, después de haber servido de sede del Ministerio de Educación y de los correos nacionales, entre otros usos que se le dio.   Recordemos que este valioso inmueble fue la primera estructura que albergó la Compañía del Canal Francés, previo a nuestra independencia. Su excelente manejo, una vez conformado el Patronato que lo rige, demuestra que la voluntad de hacer bien las cosas ha tenido continuidad precisamente por su independencia de las sucesivas administraciones.

El edificio del Ministerio de Gobierno y Justicia, que está adosado (back to back, como se dice en inglés) al Teatro Nacional, fue restaurado con mucho respeto. Este edificio, originalmente llamado Palacio Nacional, fue construido en 1908 bajo los planos diseñados por el arquitecto Guisseppe Ruggiere, incluyendo también la estructura del teatro, en el estilo neoclásico tan propio de los primeros años del siglo XX. Para aderezar más la mística del inmueble, y en virtud que antes de albergar oficinas de gobierno fue un claustro de monjas, se dice que en las noches se escuchan los pasos de las religiosas deambulando por los pasillos. Lo que sí es cierto es que su estructura es muy sólida y las paredes son tan anchas que las señales de los teléfonos celulares se pierden en algunos puntos del edificio.

No han corrido con tan buena suerte otras estructuras del gobierno, como la Casa Amarilla, la misma Presidencia o el Ministerio de Relaciones Exteriores, los que caen en lo feamente restaurado por los caprichos de insertarles elementos que no vienen al caso, casi que por arte de birlibirloque.

Ya que he ido señalando lo bueno, lo malo, lo feo y lo horrible que se ha hecho o se está haciendo en el Casco Antiguo, toca ahora velar y exigir que se cumplan como deben ser las normas y regulaciones y no andemos persiguiendo a última hora una acreditación que en buena hora nos dieron y que no hemos entendido a cabalidad su alcance.

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Este artículo fue publicado el  8 de agosto de 2010  en el diario La Estrella de Panamá,  a quienes damos, lo mismo que al autor o autora, todo el crédito que les corresponde.

Las falacias de Alma y la democracia

La opinión del jubilado y Ex Delegado del Sindicato Local 907.…

Gilberto Bernardo

Los argumentos de la ministra de Trabajo acerca de la obligatoriedad del descuento de la cuota sindical a los trabajadores (principal motivo para la modificación del Código de Trabajo mediante la ley 30) es infundada.

El Artículo 373 derogado, rezaba lo siguiente:

Artículo 373: Todo empleador está obligado a descontar a los afiliados a un sindicato las cuotas ordinarias y extraordinarias que éste establezca, y a entregárselas mensualmente. Para estos efectos bastará con que el sindicato formule la solicitud correspondiente y acredite la condición de afiliado de cada trabajador. En los casos de retiro del sindicato éste queda obligado a comunicarlo de inmediato al empleador, para que se suspendan los descuentos.

En este sentido, el empleador solo estaba obligado a descontar las cuotas únicamente, a los trabajadores afiliados al Sindicato, y el Sindicato, obligado a comunicar el retiro o renuncia de sus miembros, para el cese del descuento de la cuota a los no afiliados.

El artículo 373 modificado por la ley 30, no conlleva la protección del derecho de ningún trabajador con respecto al descuento de la cuota sindical, sino, la de afectar y debilitar al movimiento sindical.

El establecer el artículo modificado que “El empleador no estará obligado a descontar a sus trabajadores a favor de un sindicato las cuotas ordinarias y extraordinarias que éste establezca.”, denota la intención de perturbar el funcionamiento de los sindicatos, con la intención clara de debilitar al movimiento sindical. Estos nuevos elementos, riñen contra otras disposiciones del mismo código modificado por la ley 30 tales como:

Capítulo VI. Medidas de protección al sindicalismo.

Sección primera. Medidas generales.

Artículo 379: El Estado panameño, a través del Ministerio de Trabajo y Bienestar Social, está obligado a fomentar la constitución de sindicatos, en las actividades o lugares donde no los hubiere, respetando el derecho de los trabajadores a formar la clase y número de sindicatos que estimen convenientes.

El ministerio promoverá igualmente la afiliación de los trabajadores en los sindicatos existentes, dejando en absoluta libertad a los trabajadores para escoger el sindicato de su preferencia.

La ley 30 riñe además con esta pragmática y democrática disposición del código:

Título I. Derecho de Asociación Sindical.

Capítulo I. Disposiciones generales.

Artículo 334: Se declara de interés público la constitución de sindicatos, como medio eficaz de contribuir al sostenimiento y desarrollo económico y social del país, la cultura popular y la democracia panameña.

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Este artículo se publicó el  8  de agosto de 2010 en el diario  El Panamá América,  a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.