Encuesta Dichter & Neira – TVN-2 Resultados en cuanto a diferentes aspectos del Gobierno Nacional

Por  JENNIE  GONZALEZ

El Martes, 10 de agosto de 2010 a las 23:16

EXTRAÍDO DE : http://www.tvn-2.com/noticias/encuestas_dyn.asp?id=156

¿En términos generales, cómo califica usted la gestión del Presidente Ricardo Martinelli?
¿Considera usted correcto o incorrecto que Martinelli se haya ofrecido como mediador en el conflicto entre Colombia y Venezuela?
¿cree usted que Panamá está preparado o no para organizar los Juegos Bolivarianos?
¿Cree usted que las denuncias presentadas contra el Ministro Guillermo Ferrufino son..?
Durante este periodo de transición de un año, al nuevo sistema de buses, CANATRA, seguirá administrando los viejos diablos rojos. ¿Con cuál de las siguientes frases está usted más de acuerdo?
El gobierno ha anunciado la nueva tarifa de pasaje del METROBUS. ¿Le parece justa o no?
¿Cómo califica usted la labor luego de un año de gestión de BOSCO RICARDO VALLARINO, como Alcalde de la Ciudad de Panamá?
¿Cómo calificaría usted la gestión del Gobierno en torno a la Salud Pública? Diría usted que está mejorando, está empeorando, o está igual que con el Gobierno anterior?
¿Cómo califica usted la gestión del Gobierno en torno a la Educación Pública? Diría used que está mejorando, está empeorando o está igual que el Gobierno anterior?
¿Ha tenido algún problema con la recolección de basura en su comunidad en el último mes?
¿Considera usted que en una empresa la cuota sindical deberia ser?
Pensando en la reciente Ley 30, ¿Con cuál de las siguientes frases está usted más de acuerdo?
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Reportaje reproducido en Facebook el 10 de agosto de 2010 y etuquetado a Panaletras por la autora, a quien damos todo el crédito, el mérito y la responsabilidad que le corresponde.
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Cuando las obras públicas generan Valor y quién se queda o apropia esa plus valía?

La opinión del economista….

Francisco Bustamante

Sucede con mucha frecuencia que obras públicas le dan valor a una determinada área. Y que dicha valorización se cobra por el gobierno o se la apropian los vecinos de esta obra. Hay ocasiones en que obras públicas, inclusive privadas, generan externalidades negativas, y la sociedad absorbe dichas pérdidas. Caso de las antiguas plantas de cemento, plantas industriales, rellenos sanitarios, etcétera.

Cuando el presidente Torrijos en un arranque de generosidad pre-electoral decidió de manera omnímoda perdonar la valorización de la Cinta Costera, asumiendo el resto de la sociedad el costo de dicha inversión y nada de la valorización de las tierras adyacentes, lo critiqué.

Cuando empezó la extensión de la Cinta Costera hasta más allá de San Felipe, la primera idea que se me vino a la cabeza es que las tierras vecinas al Mercado Público y del mismo colonial barrio, aumentarían de precio. Los que compraron ahora, tendrían una plus valía adicional, y los terrenos de los inmuebles no remozados también tendrían un aumento significativo de valor. La pregunta era: aumentarán los impuestos sobre estos terrenos? Los dueños de esos edificios antiguos y en condiciones deplorables, provocarían la salida de sus humildes arrendatarios o los venderían? Quienes son los dueños particulares de los predios en San Felipe y otras áreas vecinas a la ampliación de la Cinta Costera ampliada? O simplemente el gobierno, imitando al ex presidente Torrijos, no cobraría el valor de dicha valorización?

Hoy, 26 de julio, leo una noticia que me genera más preguntas: según la noticia, sigo, la venta de las tierras públicas ubicadas en estas áreas contribuirán a financiar el Metro. Y que parte de esas tierras pasarían a la empresa operadora del Metro, para que con esas rentas no tuviesen necesidad de depender de subsidios para financiar las operaciones del Metro. Y el diablillo que habita en mi oreja izquierda, no cesa de preguntarme: y qué pasó con las tierras privadas? Serán revalorizadas o no? A qué precio? Como el mismo artículo indica, habrá una metamorfosis pictórica, pasando de zonas rojas a blancas las actuales áreas populares. Y me vuelvo a preguntar: dónde irán estas personas a vivir? En qué condiciones? Y los diputados del área estarán de acuerdo en perder electores? Habrá suficientes escuelas, hospitales, donde vayan a vivir estas personas?

Yo te comento un proyecto en el cual trabajé en mi condición de ese entonces como especialista senior del Banco Interamericano de Desarrollo, en la Dos veces Heroica Ciudad de Veracruz, México. Un programa de recuperación urbana de la ciudad que contemplaba la convivencia de viviendas de distintos precios, y condiciones sociales, para mantener el carácter democrático y pluralista. Para ello, sin construir vías de acceso como la propuesta, se proponía eliminar mercados ineficientes y con problemas de higienes, un régimen de manejo de vías de acceso, estacionamientos en emprendimientos públicos privados, y sobre todo, el rescate de los valores históricos de la Ciudad, entre otras muchas posibles opciones. Te comparto esta información, porque no le cuesta nada a nuestros ilustrado gobierno nacional e ínclito gobierno municipal, asesorarse en estos temas.

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Artículo de opinión enviado el 26 de julio de 2010 a Panaletras por el autor, a quien damos todo lel crédito y la responsabilidad que le corresponde.

Partida

Partida

Un poema de:   Venicia Chang

∞∞

Dormías silenciosamente
sin más conmoción
sosegado y satisfecho
después de tanta emoción.

Despertaba por un sueño
que me dejaba un mal sabor
era la realidad que vivía
y temblaba de estupor…

El frío me había invadido,
habías muerto en el lecho de amor
poco me duró el idilio
y me había quedado sin amor.

Ese amor aún lo siento
a pesar del tiempo que pasó
hoy, te extraño como el primer día
que te fuiste sin razón.

Aunque parezca descabellado,
nos prometimos amor
yo lo sigo cumpliendo
aún con emoción…

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Poema publicado el 9 de agosto de 2010 en Facebook por la autora a quien damos todo el crédito y el mérito que le corresponde.

Educación, difícil acceso y responsabilidad

La opinión del Docente Universitario…

Jorge Luis Macías Fonseca

La educación como parte del compuesto social tiene un importante rol. Justamente es a través de ella que se sientan las bases del desarrollo, puesto que no lo puede haber sin la participación eficiente del recurso humano provisto de conocimiento. Y es que el compromiso de la educación con la sociedad es tremendamente serio. Su responsabilidad va más allá de la simple transmisión de información, para convertirse en un referente vital que direccione además el tipo de corporación social a la que aspiramos.

Pero importa sobremanera que la educación y sus actores tengan la conciencia de su importancia, por cuanto que, se fortalecería su presencia en la sociedad y se excluirían los factores adversos que buscan ponerla al servicio de intereses ajenos a su naturaleza y a su función primordial.

La educación en función de un apostolado, ha sido desmovilizada para darle espacio a una educación con finalidades sesgadas. A una educación eminentemente politiquera, sin siquiera tener claridad hacia donde la conducen y hacia donde llegará. Si por el lado de los gobiernos se ha tenido la capacidad de acomodarla a su visión, por el lado gremial con la repartición de la comunidad docente en minúsculas partículas, cada cual con su propia agenda, que por cierto no es la del logro de una educación óptima, no se ha tenido la suficiencia de la reivindicación del sistema, sino lo crematístico como razón fundamental.

Ahora resulta que los educadores de áreas de difícil acceso plantean la suspensión de labores en virtud de aspiraciones, que si bien son legítimas, no por ellas deben afectar a quienes necesitan de sus enseñanzas y de sus luces. En el ayer el educador panameño, con sus propios recursos, y con los peligros latentes, se empinaron por encima de las adversidades para -como ser abnegado- interiorizar en las tiernas y vírgenes mentes el conocimiento. No hubo montañas, vientos huracanados, caminos empedrados y difíciles, mares embravecidos, ríos innavegables, que pudieran detener el paso del maestro, que además con la conciencia del caso, sabía de la importancia de erradicar la ignorancia para hacer un país libre.

Cuando a finales de la década del 60 y principio del 70 del siglo pasado, en razón del programa impulsado por el gobierno “octubrino”, de llevar un maestro a lo más recóndito del país, y que por ello tuvimos que abandonar las aulas en donde cursábamos el último año de magisterio, sentimos que incursionábamos en un mundo en donde nuestra participación, como la de los que se alejaron de sus casas y de sus familias era la de un héroe que sin más armas que la del alfabeto iba a desatar las cadenas de la ignorancia. Hoy, hay quienes no les importan las miradas inocentes y piadosas de los que le piden inteligencias. Prefieren el juego de la politiquería, pues en el fondo lo que hay son posiciones políticas, que por lo mismo, no puede responder a los intereses de los pobres que necesitan educación. Es decir su propia gente. Apuestan a dirigencias insustanciales y a consignas manoseadas que han contribuido a la crisis que hoy experimenta la educación nacional. El resultado está a la vista y los responsables también.

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Este artículo se publicó el  5  de agosto de 2010 en el diario  El Panamá América,  a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

La economía de mercado y algunos vicios ocultos

La opinión de…

Víctor Hugo Herrera Ballesteros 

Ante los actuales acontecimientos, caracterizados por el pésimo manejo de la política de competencia y del papel que deben jugar las instituciones, me veo obligado como ciudadano a puntualizar algunos elementos de fondo.

Es obvio el marcado enfoque asistencialista, reforzado por shows mediáticos que han expuesto las cabezas de los billeteros por vender chances y billetes de lotería “casados” o que en otro momento algún burócrata nos quiera hacer creer que la canasta básica de alimentos ha bajado uno que otro dólar, respecto del mes anterior, siendo a lo mejor producto de algún efecto de inventario.

Pero lo inevitable es que con cada nuevo ciclo económico, los precios de los alimentos y de los combustibles se sitúan permanentemente en niveles superiores, indistintamente de las fluctuaciones intermensuales. Y ni siquiera en eso hay un consenso inteligente entre las instituciones estatales.

Peor aún, es la desfachatez manifiesta de solo considerar a los billeteros, en ser los únicos que venden con sobreprecios ¡vaya idiotez!    En la práctica común siempre ha sido esa en todos los ámbitos del comercio y hasta en las licitaciones públicas. ¿Y cuántas cabezas han rodado por eso? Solo basta con recordar algunos vergonzosos casos recientes. ¿Dónde ha quedado la transparencia? Espero que no quede en el olvido.

Como diría Friedrich Nietzsche respecto de esta estirpe de funcionarios miopes, su condición de animal inferior solo les ha permitido anteponer el Yo al razonamiento, ¿o es que el razonamiento solo reside en sus entrañas flatulentas? O bien, ¿para satisfacer sus necesidades mundanas y aferrarse al sector público de forma parasitaria? Se han pasado informándonos de cosas de poco valor informativo, como si fueran grandes noticias y que en nada alimentan la discusión y el debate social serio, respecto de los elementos de fondo, que afectan el buen funcionamiento de nuestra economía de mercado y que se manifiestan en altos precios de los bienes y servicios, derivados en muchos casos de una moral corrupta de hacer negocios, y teniendo además como telón de fondo a un sector agropecuario atrasado tecnológicamente, bajo la mirada miope de instituciones inoperantes y decadentes.

¿Cuáles son los elementos de fondo? Solo mencionaré algunos, que a estas alturas son verdaderos clásicos de nuestra economía hipertrofiada: la falta de infraestructura para la producción agropecuaria, falta de créditos, escasa inversión en investigación y desarrollo y, por ende, poco progreso tecnológico en la producción y comercialización de productos alimenticios; o bien, la escasa capacidad para hacer cumplir metas de calidad y eficiencia a las empresas de servicios públicos, en adición a la impotencia manifiesta para combatir prácticas monopolísticas, ante los inevitables procesos de concentración económica en las ramas más modernas de la economía, y que derivan en una mayor desigualdad en la distribución de la riqueza en el ámbito sectorial, son algunos ejemplos nefastos de nuestra inoperancia institucional o la mejor prueba de un estado fallido.

¿Dónde queda la eficiencia productiva y el incremento de la productividad, como sustento del mejoramiento de los salarios y bienestar de la población? Tenemos que seguir pagando millonarios subsidios en el consumo de hidrocarburos o, como en el caso del sector eléctrico, que en vez de disminuir sigue aumentando, igual que la falta de visión en nuestras políticas públicas, que debieran enmarcarse sobre la base de un desarrollo sustentable, que garantice el buen funcionamiento del mercado y que no le cueste más millones de dólares a nuestras futuras generaciones. Ni siquiera aquella estirpe de funcionarios que dicen defender la economía de mercado entienden que el progreso tecnológico también encarece los bienes.

No comprenden que para sustentar un estado de bienestar, la productividad debe ser el fundamento del crecimiento económico y para garantizar una relación equilibrada respecto del capital por trabajador, que contribuya al incremento de los salarios y a la competitividad empresarial, en un mercado donde la tecnología sigue evolucionando y debe difundirse a todos los sectores de la economía.

Es hora de que las políticas de Estado se hagan con un enfoque integral, dirigidas a resolver las imperfecciones del mercado interno y sin deteriorar indiscriminadamente los ecosistemas, para que nuestros consumidores y empresarios honestos de generaciones futuras no sigan pagando el precio de tener instituciones decadentes, que solo se basan en shows mediáticos, que garantizan la existencia mundana de algunos funcionarios ineptos, en detrimento de aquellos que son honestos, decentes y capaces.

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Este artículo se publicó el 6 de agosto de 2010  en el diario La Prensa,  a quienes damos, lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Sociedad civil y Sociedad política: Primero Panamá

No es saludable para la democracia que la credibilidad de toda la sociedad civil se vea minada por exceso de antagonismo y falta de objetividad por parte de voceros de algunas OSCs, quienes se anuncian como representantes de la sociedad civil panameña, pero lo suyo es solo criticar y protestar, pero nunca apoyar buenas iniciativas y proponer. Conozcamos, sobre este tema de la sociedad cividl, la opinión completa  del Empresario y Ex Presidente de la APEDE….

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ENRIQUE ARTURO DE OBARRIO

En sentido amplio, sociedad civil somos cientos de miles de ciudadanos que no pertenecemos a la sociedad política.   En un sistema democrático la sociedad civil puede organizarse, conformando las Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC).

Según Enrique Brito Velásquez, se trata del ‘conjunto de ciudadanos organizados como tales para actuar en el campo de lo público en busca del bien común, sin ánimo de lucro personal ni buscar el poder político o la adhesión a un partido determinado’.

En Panamá tenemos muchas OSCs, ciertamente representadas por más de ‘cuatro gatos’.    Por definición, en cualquier democracia la sociedad civil incluye a gremios, sindicatos, asociaciones profesionales, comunidades religiosas, ONGs, organizaciones comunales, clubes cívicos, universidades, poblaciones indígenas, afrodescendientes, etc. Entonces, hay que tener cuidado en pretender abrogarse la representación colectiva de la sociedad civil.

Los líderes de las OSCs en ocasiones se dedican a tiempo completo a estas faenas en forma asalariada y desde oficinas de la respectiva OSC, gracias a donaciones internas y externas; pero también hay líderes gremiales y activistas de la sociedad civil quienes, a costa de sacrificio personal, profesional y hasta familiar, aportan tiempo en forma gratuita, participando activamente en estos menesteres e impulsando propuestas concretas.

De acuerdo con Gonzalo Gamio Gheri, la función de las OSCs consiste en ‘articular corrientes de opinión pública, de actuación, deliberación ciudadana que permita hacer valer las voces de los ciudadanos ante el Estado en materia de vindicación de derechos y políticas públicas’… … ‘al Estado compete la administración del poder, la sociedad civil debe velar porque el Estado no desarrolle políticas autoritarias, respete la legalidad y escuche las voces de los ciudadanos’… … ‘configura el espacio desde el cual los ciudadanos participan —a través de la palabra y la acción— de la construcción de un destino común de vida’.

El artículo 6 de la Carta Democrática Interamericana dispone que ‘La participación de la ciudadanía en las decisiones relativas a su propio desarrollo es un derecho y una responsabilidad. Es también una condición necesaria para el pleno y efectivo ejercicio de la democracia. Promover y fomentar diversas formas de participación fortalece la democracia’.

Es importante que el Estado permita la participación de la sociedad civil dentro del sistema democrático, pero también es importante que las OSCs cuenten con: Representatividad legítima, organización transparente con la debida rendición de cuentas, un liderazgo que se renueve democráticamente, y actúe siempre con la mayor objetividad, en pos del bien común.

Así como importa que el Estado reconozca y dé cabida al rol de la sociedad civil organizada, importa que los líderes de las OSCs también sean las primeros en apoyar las buenas iniciativas, que las ha habido en este y todos los gobiernos democráticos anteriores.

No es saludable para la democracia que la credibilidad de toda la sociedad civil se vea minada por exceso de antagonismo y falta de objetividad por parte de voceros de algunas OSCs, quienes se anuncian como representantes de la sociedad civil panameña, pero lo suyo es solo criticar y protestar, pero nunca apoyar buenas iniciativas y proponer.

Muchísimas han sido las iniciativas y aportes que se han dado bajo la égida de la sociedad civil en nuestro país; solo para referirnos a época reciente, podemos señalar la Visión 20/20, Ley de Transparencia, Centro Nacional de Competitividad, Pacto de Estado por la Justicia y la Concertación Nacional. Es precisamente el Consejo de la Concertación Nacional para el Desarrollo, institucionalizado por Ley, uno de los principales aportes de la sociedad civil en la historia republicana.

Para fortalecer la cohesión social y enrumbar a Panamá por el camino de la riqueza extendida, la equidad y el bienestar general, es esta última la instancia que sociedad civil y sociedad política, panameños todos, hemos de privilegiar.

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Este artículo fue publicado el  6 de agosto de 2010  en el diario La Estrella de Panamá,  a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito y la responsabilidad que les corresponde.