Qué pasa con el control migratorio?

La opinión de….

BALBINA HERRERA ARAÚZ

Por lo menos diez serían las víctimas del supuesto asesino “Wild Bill” y su mujer Laura entregados por las autoridades nicaragüenses a Panamá.

Señalado como el presunto responsable de varias muertes ocurridas en Bocas del Toro contra personas que, además de conocerlo, tendrían en común propiedades en esa provincia.   Cuando llegó “Wild Bill” dijo que le había gustado vivir en Panamá y que aquí había gente buena.

Quiero hacer un alto. Hace ya varios años calificadoras internacionales han señalado a Panamá como un área ideal para vivir, sobre todo para personas jubiladas que disfrutan de un ambiente de paz y posibilidades económicas.   Boquete ha sido uno entre los mejores y un sinnúmero de extranjeros se ha ido asentando tanto en Chiriquí como en Bocas del Toro, además de los miles que han llegado a Ciudad de Panamá y Colón.   No se trata solo del país de tránsito. Panamá se ha convertido en los últimos años en un país próspero, atractivo para la inversión de personas de toda clase, y lo de “Wild” Bill debe llamarnos la atención. Las leyes y las medidas panameñas parecen vulnerables a este tipo de personas. Panamá puede seguir siendo un país abierto para todos y para todo, pero por lo mismo debe redoblar los controles y filtros para distinguir entre los buenos extranjeros y los malos.

El caso de “Wild Bill” no es el único. Los medios han informado de cómo ciudadanos extranjeros que son buscados en otras latitudes vienen a Panamá con el propósito de esconderse o evadir la justicia, poniendo en peligro la vida de los panameños, como sería el caso, de comprobarse, de los indígenas que trabajaban en el hostal y que desaparecieron hace más de un año.

Es necesario aumentar la vigilancia, no sólo en los puntos de mayor desarrollo, sino precisamente allí, en los apartados lugares donde potenciales delincuentes creen poder encontrar refugio. Y no es responsabilidad sólo de las autoridades, sino de cada ciudadano, sin que esto implique ahora una persecución contra los extranjeros. Mientras unos pasan una rigurosa revisión del Consejo de Seguridad, otros entran hasta con la licencia de conducir.

Las autoridades deben tomar las providencias para que estos hechos no vuelvan a suceder. Panamá es señalado, entre otras cosas, como un país de tránsito para drogas, armas ilegales y trata de personas, y al respecto hay que implementar la más rigurosa vigilancia.

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Artículo publicado el  4 de agosto de 2010 en el Diario El Siglo, a quienes damos, lo mismo que a la autora, todo el crédito que les corresponde.

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