Bocas: ¿Quién indemniza a quién?

La opinión del Administrador de Empresas y Ex Legislador de la República….

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JOSÉ DOMINGO TORRES

Con el pasar de los días una densa calma parece volver a Changuinola, escenario de los violentos enfrentamientos entre la población civil y las fuerzas del orden público.   Los sentimientos de pesar por la muerte de Antonio Smith Montezuma y Virgilio Castillo se mantienen a flor de piel, igual sentimientos se manifiestan con los heridos por perdigones en uno o ambos ojos, de más de 50 moradores del área que se vieron perjudicados, muchos de ellos que ni siquiera estaban en las refriegas que se estaban dando.

El Gobierno Nacional ha empezado el proceso de indemnización para los familiares de los caídos y heridos.   Se ha hecho público que la viuda de Virgilio Castillo recibirá un subsidio permanente del Estado y la viuda de Antonio Smith también recibirá una pensión. Los hijos de ambas mujeres en edad escolar serán becados, han informado voceros del gobierno.

Por otra parte, a los heridos en uno o ambos ojos se les está brindando la atención médica requerida, a través de la Caja del Seguro Social y el Ministerio de Salud. El presidente de la República personalmente ha manifestado que, si tienen que recurrir a una atención especializada en el extranjero, no se escatimarán recursos para darle esa atención a los heridos.

Si bien es cierto todo esto se pudo haber evitado, la realidad es que sucedió y en buena hora que el Gobierno Nacional trate de alguna manera de mitigar el dolor y el sufrimiento de estas humildes familias y de cada uno de sus familiares.

Pero además de estas víctimas de la violencia en Bocas del Toro, hubo también otros que se vieron afectados. ¿Quién los indemnizara?

¿Quién se hará responsable de los actos vandálicos que se dieron en las propiedades públicas y privadas en Changuinola? ¿Quién indemnizará por los actos vandálicos que se dieron en una entidad bancaria del área y en vehículos públicos y privados?

¿Quién responderá por otras víctimas fatales, que fallecieron porque no pudieron cruzar las barricadas de los manifestantes para buscar una ayuda médica?

¿Quién responderá por las pérdidas económicas, de miles y miles de dólares, que sufrieron pequeños comerciantes de Changuinola, producto de esos actos de violencia?

Con los actos violentos de Bocas del Toro, perdieron los sindicalistas, los trabajadores, los ciudadanos comunes y corrientes, los turistas, el Estado, en dos palabras: Perdimos todos.

Hay otras indemnizaciones y compromisos que ha prometido el gobierno: (1) Cubrir el salario de los trabajadores bananeros durante los días de huelga; (2) La jubilación especial para los trabajadores de las bananeras; (3) Una equiparación salarial para los trabajadores bananeros.

Las primeras indemnizaciones dirigidas a los familiares de las víctimas fatales y de los heridos en uno o ambos ojos me parecen justas por parte del Estado.

Pero debo expresar mi preocupación sobre el compromiso de cubrir salarios de los trabajadores durante los días de huelga. El Código de Trabajo establece claramente quiénes deben pagar esos días, si la huelga es legal o ilegal y el tema de jubilaciones especiales debe ser discutido con la Caja del Seguro Social, que es la que se encarga de vigilar las jubilaciones de todos los panameños.

Debemos ir solucionando de poco a poco las situaciones vividas. Pero a la vez el gobierno debe ser consciente en no prometer cosas que vayan a trastocar al resto de las entidades del país.

Cuando todo vuelva a la calma, porque esta tensión no puede ser permanente, es necesario que el gobierno y los grupos sindicales beligerantes del país se sienten alrededor de una mesa de diálogo, para establecer claramente los límites de responsabilidad cuando hagan uso de su derecho a disentir, ya sea a través de huelga o manifestaciones.

El gobierno tiene que aprender a escuchar a la sociedad civil. Los sindicatos deben respetar las reglas del sistema democrático. Quienes aspiren a tomar el poder político, que participen políticamente, se postulen a los cargos públicos y busquen los votos.

Si los dirigentes sindicalistas llegaran al poder político del país, no les conviene un país en crisis social o económica; como no le conviene a ningún grupo organizado.

Hay que hacer un alto, para que no se repita otra sublevación contra las autoridades constituidas, como sucedió en Changuinola. En ese escenario todos perdemos y va a llegar un momento en que no habrá forma de indemnizar a nadie, porque todos se sentirán con derecho a reclamar algún tipo de indemnización.

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Este artículo fue publicado el 2 de agosto de 2010 en el diario La Estrella de Panamá, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

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