Recordando a Omar Torrijos

La opinión de la periodista…

Roxana Jiménez Ruiz

El 31 de julio de 1981 es una fecha que marcó el rumbo de nuestra nación, hoy levanto mi voz para agradecer la labor del General Omar Torrijos Herrera en la reversión del Canal, además la conquista de terminar la quinta frontera.

La experiencia de vivir con una frontera dentro de nuestro propio territorio para muchos quizás es un mito, ya que no vivimos las muchas discriminaciones, exclusiones a los cuales los nacionales eran sometidos como parte de su rutina, como narran diversos historiadores. Lo satisfactorio en este movimiento social es que se propició una lucha nacionalista que nos llena de orgullo.

Torrijos fue un hombre que supo manejar todos los recursos, y mecanismos para que la lucha nacionalista se escuchara en las demás naciones, logrando de esta manera el apoyo en los pueblos hermanos.   Así se convierte en realidad la reversión del Canal, con la firma de los Tratados Torrijos Carter el 7 de septiembre de 1977, y así nos permite cristalizar un gran sueño entrar en la Zona del Canal.

Contrariamente a lo que anhelaba Torrijos, no puedo entrar en la Zona del Canal físicamente, pero permanecerá en la historia por siempre.   Ahora bien hay que señalar que desafortunadamente en la actualidad, su pueblo no es precisamente el que puede habitar en esta zona.

Ahora bien la sabiduría del General permitió que visualizara la importancia de su repliegue en el mando al ver concretado uno de sus mayores objetivos, y dio paso a la conformación del Partido Revolucionario Democrático, cuya misión es, “nació para servir al pueblo y no para servirse de él”.   Un partido que se precie de ser “el Partido del nuevo hombre panameño, que podrá hacer de su país una patria donde no existan diferencias abismales, entre el que mucho tiene y el que nada posee, …”.

Siendo autocríticos como colectivo, hay muchos que dicen ser torrijistas y olvidaron que el partido fue fundado bajo el ideario del Torrijismo en el cual la Yunta-Pueblo es nuestro norte, servir al pueblo, con el pueblo y para el pueblo.

Hoy aspiramos a la transformación de nuestro colectivo con reformas a los estatutos, pero más allá de eso, debemos dejar de ser un partido electorero, y permanecer cerca de los distintos actores sociales, los obreros, los campesinos, los docentes, los indígenas; eso es vivir el torrijismo, que no se nos olvide.

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Este artículo se publicó el  31  de julio de 2010 en el diario  El Panamá América,  a quienes damos, lo mismo que a la autora, todo el crédito que les corresponde.

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