Intolerancia a la expresión social

La opinión de…

Aìda Torres 

“Se nos fue la mano en pollo” es una expresión del panameño que indica pasarse de los límites, traspasar barreras.   La metáfora representa una receta que no se ajustó a las medidas y se echó a perder, y se traslada a lo que se sobrepasó o exageró. Se emplea en el lenguaje folclórico, utilizado en comunicaciones informales de ninguna connotación seria.

La pérdida de vidas y la ceguera permanente en otras no se pueden justificar con esa frase; la expresión sólo nos deja el mensaje de insensibilidad y que el Ejecutivo no ha asimilado la gravedad de las consecuencias, y muestra una incapacidad de valorar la vida de los pobres, de los trabajadores y de los indígenas en el mismo nivel de humanidad que la suya.

Aunque sea deficiente la retórica de quien lo expresa, afloran los sentimientos y la percepción desvalorizada hacia el pueblo indígena y hacia la clase obrera cuando el uso de la frase no hace más que reforzar en sus expresiones a otros del grupo de poder en una desvalorización y desconocimiento de la realidad social en que están inmersos los indígenas de Bocas del Toro y del resto del país, diciendo que eran manipulables, borrachos y analfabetos.

Sí, considerados como marionetas incapaces de luchar por sus derechos, incapaces de saber por sí mismos que han sido relegados por mucho tiempo, ya que quienes detentan el poder los perciben como desconocedores de las causas que defienden, que sólo reaccionan ante la injusticia cuando son movidos por intereses ajenos que, según ellos, subyacen en la lucha de los bocatoreños.

Pero esta receta que no se ajustó a las medidas, y que se pasó en pollo, sólo dejó el amargo sabor de haberse pasado, y se perdió no el pollo, sino la vida, los ojos, la esperanza de muchos hijos; la esperanza de muchos de ver los rostros de sus hijos crecer y la esperanza de disfrutar el logro de una lucha justa, porque las secuelas de esa acción que se pasó en pollo, tristemente se trata de daños irreversibles, que pasarán a ser parte de la carga del ya cuestionado sistema de seguridad social (CSS), pensiones que todos pagaremos.

Aplicar a la vida la frase “se nos fue la mano en pollo” es expresión de insensibilidad y de no tener idea de la dimensión del dolor y el luto que queda tras la causa justa de un pueblo digno. Y como añade mi hija, aprendiz de derecho, “la vida es el bien jurídico más valorado, que debe salvaguardar todo Estado”.

Realmente, ¿qué se pasó tras esta expresión? Nuestros hermanos bocatoreños pasaron de condiciones de opresión a represión, pasaron de ver hacia la esperanza de sus luchas reivindicativas a sumirse en la más intensa oscuridad de jamás volver a ver la hermosura de la naturaleza que por mucho tiempo han querido preservar.

Niños que pasaron de tener un padre que con el trabajo duro en las plantaciones quizá podía paliar un poco sus necesidades a no tenerlo más. Lamentamos las consecuencias de lo que se mal llamó: “Se nos pasó la mano en pollo”.

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Este artículo se publicó el 30 de julio de 2010  en el diario La Prensa,  a quienes damos, lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.
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