Eje temático No. 2 – Eficacia y eficiencia de la justicia (II parte y final)

PRESENTACION DEL INFORME – CRUZADA POR LA PAZ

Julio E. Linares Franco

Presidente del Club Kiwanis de Panamá, y…

COORDINADOR – REPRESENTANTE DE LOS CLUBES CIVICOS

La Independencia Judicial:

Panamá debe recuperar la confianza en su sistema de justicia. Y es que la Eficacia y Eficiencia de la Justicia, por más extensa que sea esta frase, tiene sus bases en una verdadera y legítima independencia judicial. Fundamentos que una vez estructurados y solidificados, permitirán la ejecución y el desarrollo de cualquier otra área en el campo de la justicia. Independencia que garantice el acrecentamiento del sistema dentro de un indiscutible concepto de autonomía en la toma de decisiones judiciales, en el nombramiento y estabilidad de los operadores de justicia, así como en la fortaleza de carácter e integridad de los funcionarios frente a las interferencias para nada felices, de factores y actores externos.

Igualmente se detalla en el informe la propuesta, antecedentes, objetivo general, objetivos específicos, fundamentos y propósitos. Damos relevancia a la necesidad de asentir la Carrera Judicial mediante la revisión del proyecto de ley que la regula y que fuese aprobado en primer debate en la Asamblea Nacional no hace mucho tiempo; a la necesidad de implementar la carrera de instrucción mediante la reglamentación de la Ley 1 de 6 de enero de 2009 que instituye la carrera del Ministerio Público; y al mejoramiento del sistema de auditoría judicial, tanto en el Órgano Judicial como en el Ministerio Público.

Y por supuesto tenemos que incluir la necesidad imperante de estructurar una manera de autorregular la selección de los Magistrados de la Corte. Con esto no estamos bajo ninguna circunstancia, pretendiendo cuestionar la facultad que le otorga la Constitución Política al Consejo de Gabinete en acuerdo con el Presidente de la República. Estamos en realidad, procurando cubrir con un manto de transparencia, claridad y nitidez, las decisiones de nuestros gobernantes. Tal vez lo adecuado hubiese sido solicitar una reforma constitucional en este aspecto. Pero la prudencia nos lleva a guardar nuestro debido recato frente a un gobierno que, independientemente de sus virtudes, defectos o recientes tropiezos, ha tenido la compostura y el decoro de permitirnos estar hoy ante ustedes. Ante ello hemos incluido en el informe la necesidad de revisar la propuesta de resolución de gabinete para la preselección de aspirantes a ocupar vacantes en la Corte Suprema de Justicia y las procuradurías, acordada por la Comisión de Estado por la Justicia.

Ente cuyos compromisos, consideramos que deben ser reactivados como mecanismo de coordinación interinstitucional para el monitoreo y seguimiento progresivo del desarrollo y evolución de la reforma judicial, lo cual podría hacerse por ejemplo, a través de la mesa de concertación nacional como organismo legal con funciones ya definidas.

Nuestro trabajo no es perfecto y pedimos disculpas en caso de que hayamos cometido algún error de fondo o de forma, o bien, que se encuentre incompleto. Pero queda la huella de la acción y la ilusión de la esperanza. El deseo de ser vigilantes de la justicia apelando, si no exigiendo, a la voluntad política de quienes nos gobiernan, no a través de la crítica desmedida sino de la presentación de alternativas.

La delincuencia y la ciudadanía deben percibir un gobierno enérgico que ejecute y aplique sanciones con base al orden legal. De esa manera se estará dando inicio a procesos de transformación en favor de la seguridad ciudadana. Es aquí donde también nace la importancia de contar con medios de comunicación sensibilizados en el tema de derechos humanos, los valores y con un rol claro. El gobierno ejecuta y los medios deben llevar el mensaje fidedigno, sin prejuicios y sin intereses publicitarios en lo que al tema de la seguridad ciudadana se refiere.

Y es que en esta aventura todos estamos involucrados. De nada servirán más caminatas, presentación de informes o creación de cruzadas si los entes sociales organizados no aportamos. Desde la familia, el barrio, la calle, el gimnasio, la escuela, la iglesia, la universidad, el gremio, el club cívico, en fin, de alguna manera tendremos que empezar a coordinar pensamientos y acciones para convertirnos en auxiliares de la justicia a través, principalmente, de nuestro comportamiento ciudadano.

Cerramos este largo y difícil capítulo para iniciar el siguiente paso. La Cruzada por la Paz seguirá evolucionando, aprendiendo, tropezando y levantándose para continuar la faena. Agradezco la oportunidad brindada, el aprendizaje recibido y la semilla sembrada. Panameño, tu también puedes aportar.

Muchas gracias.

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Este artículo se publicó el  30  de julio de 2010 en el diario  El Panamá América,  a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

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