Parque Nacional Omar Torrijos: 24 años protegiendo la biodiversidad coclesana

La opinión de la Especialista en Comunicación….

ALEJANDRA ARAÚZ

Hace 24 años, el 31 de julio de 1986, se creó el Parque Nacional General de División Omar Torrijos Herrera (PNGDOTH), en el área conocida como Cerro Marta en El Copé de La Pintada, provincia de Coclé, con el fin de proteger y conservar la sobresaliente diversidad biológica de la región, en la que todavía habitan todos los felinos que viven en Panamá —en peligro de extinción— como el jaguar, el puna, el tigrillo y el manigordo.

Contario a lo que todavía muchos creen, la creación de un área protegida, ya sea un parque nacional, un refugio de vida silvestre o un bosque protector, no es sinónimo absoluto de restricción y prohibición, toda vez que las áreas protegidas (AP’s) requieren —para su conservación y desarrollo sostenible— el involucramiento y compromiso no solo de las autoridades encargadas de su administración, sino también de las comunidades que cohabitan dentro o en sus alrededores.

En este sentido, el PNGDOTH resulta un caso ejemplar en lo concerniente al co—manejo de AP’s, lo que quedó demostrado tras la última evaluación participativa realizada recientemente en el marco de programa de monitoreo de la efectividad del manejo del Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SINAP), logrando en casi todos los criterios calificaciones satisfactorias.

El resultado de la evaluación realizada por las propias comunidades organizadas, las autoridades locales coclesanas, el personal de la ANAM y otros actores claves, reveló que (en una escala del 1 al 5) aspectos como la participación de los grupos de interés, la satisfacción del visitante, la infraestructura, los equipos, el profesionalismo del personal, la rotulación/señalización y orientación, así como el mantenimiento de éstos, obtuvieron calificaciones promedio de 4.5. Lo que se vio reflejado en la minimización de los impactos negativos por el aprovechamiento de los recursos naturales del área, que no alcanzó ni el 1%.

En todo este escenario, el papel protagónico que desempeñan las propias comunidades ha sido determinante para conservar la rica biodiversidad del parque Omar Torrijos, que en sus 25275 hectáreas de cobertura, es el hogar de especies amenazadas, tales como el tapir, el saíno y el venado cola blanca, además de valiosos anfibios e inusuales aves.

Comunidades como: Las Delicias, Molejón, Machuca, Loma Bonita, Bermejo, Agua Fría, La Zancona, El Higuito, El Jobo, Ojo de Agua y Cascajal, son solo algunas áreas, que con el apoyo del Proyecto Corredor Biológico Mesoamericano del Atlántico Panameño (CBMAP II) de la ANAM, se están llevando a cabo acciones concretas para la conservación y recuperación de los bosques y cuencas hídricas del Parque Nacional Omar Torrijos, en donde actualmente se ejecutan unas 25 inversiones ambientales de tipo agroforestal, de reforestación, ecoturismo y de repoblación de especies silvestres como iguanas verdes y conejos pintados.

Adicionalmente, este parque —cuya temperatura oscila entre los 20 y 25 grados centígrados— cuenta con instalaciones y facilidades como un centro de visitantes y senderos interpretativos, que lo hacen apto para aquellas personas que buscan conocer más sobre la fauna y flora de Panamá.

Hágase un regalo y visite el Parque Nacional Omar Torrijos.

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Este artículo fue publicado el  31 de julio de 2010  en el diario La Estrella de Panamá,  y en el diario El Panamá América,  a quienes damos, lo mismo que a la autora, todo el crédito que les corresponde.

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