Abuso de autoridad en el servicio público

La opinión de….

NITZIA TORRES CISNEROS

Desconozco cuál será la cifra total de empleados públicos en este sector a nivel del Ejecutivo, Judicial y Legislativo. Pero lo cierto es que son bastante. Por la estructura orgánica en que se manejan los servicios públicos, son más los subordinados que los superiores jerárquicos. Esta estructura ha traído consigo una serie de conductas que podríamos asemejarlas a las conductas animales descritas por Charles Darwin, aparecidas en ese gran libro “El origen de las especies”; algunas son: simbiosis o mutualismo, parasitismo, entre otras. La política administrativa en el sector público se maneja entre el autoritarismo (la especie que se cree dominante), el amiguismo (simbiosis o mutualismo) y los manzanillos (especies parásitas). Nuestra conducta es definida por las leyes de la naturaleza, lo queramos o no.

Existen especies humanas que sobreviven como amiguitos o como manzanillos. No hay otra manera de sobrevivir, para ellos.

Los autócratas, que son aquellos que ejercen una autoridad ilimitada, piensan que pueden trabajar al amparo de un paraguas protector, su sed de venganza a quien lo adversa no tiene límites. Cuando estos autócratas quedan solos se dan cuenta de que son vulnerables, su paraguas protector quedó extinto, o simplemente dijo: “que se haga lo que el pueblo quiere, yo me limpio las manos”.

El abuso de autoridad en Panamá es uno de los delitos, consagrado en el Código Penal en el artículo 351, que más frecuente se observa en el sector público, sin embargo, la estadística real se pierde simplemente porque no es denunciado. Los autócratas quedan impunes; mientras están sumergidos bajo el mismo paraguas protector, negro, sombrío y fétido, creen que tienen el poder absoluto para joder ilimitado. Sus mentes diabólicas se asemejan a muchos dictadores latinoamericanos y de otras esferas del orbe: Hittler, Hussein, Mussolini, Napoleón, Enrique VIII, El Zar de Rusia, Castro, Pinochet, etc. Hay que recordar cómo murió Hussein: sólo, sin rango, exhibido, humillado; pero no olvidar que murió ahorcado. De todas las formas que se pudo decidir fue una que nadie en el mundo pudiera olvidar, una muerte violenta, en total indefensión, escalofriante, impactante y absolutamente humillante. ¿Cómo es tu jefe?

Hay algo que es cierto: nadie está por encima de la ley, ni siquiera Dios. Aquel, El Salvador del mundo, fue en vida juzgado por las manos del hombre y condenado. Si queremos pensar que somos inmunes o impunes, es un problema; pero en la vida todo se paga.

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Artículo publicado el 25 de julio de 2010 en el Diario El Siglo, a quienes damos, lo mismo que al autora, todo el crédito que les corresponde.

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