En dirección correcta la mediación por la paz

La opinión del Abogado…

Ramiro Guerra Morales  

El estado panameño en las últimas cuatro décadas, salvo pocas excepciones, ha administrado una política exterior que en lo medular ha tenido como eje la paz y el buen entendimiento entre los países hermanos de Latinoamérica .

Se trata de una posición de arraigo Bolivariano donde los matices ideológicos no han sido obstáculos para encontrar salidas negociadas de protagonistas de conflictos abiertos y de ello dan testimonio múltiples coyunturas históricas, verbigracia la guerra centroamericana y desacuerdos de alcance regional como lo fue en una ocasión la escogencia del secretario general de la Organización de Estados Americanos.

En la memoria histórica y en los anales de nuestra cancillería se encuentran variados testimonios que exponen y dan cuenta del papel mediador que ha jugado Panamá dentro de la constelación de países de la región, inclusive misma que se remonta a siglos pasados (Contadora).

La condición de país, de intersección, de ruta, con una posición privilegiada y un canal interoceánico, naturalmente induce al estado panameño, a su pueblo, a evitar a como de lugar un involucramiento en conflictos, que eventualmente pudiera atentar con nuestra condición de país puente del comercio mundial, lo que obliga a tener buenas relaciones con el mundo. Lo anterior quedó claramente establecido en los tratados acuáticos, de los cuales se desprende la neutralidad del canal y del territorio nacional.

Dicha condición no puede interpretarse pasivamente, obliga a Panamá a trabajar en dirección a evitar que cualquier conflicto o guerra, sus ondas expansivas, trasciendan, como en efecto pudiera ocurrir.

Lo señalado sirve de marco para señalar que sería ingenuo pensar que una guerra entre Venezuela y Colombia, no nos afectaría y de seguro que desde la perspectiva geopolítica, seríamos arrastrados a la misma, lo que pudiera significar un retroceso histórico de nuestro estado y de nuestra nación.

En ese sentido, nos parece correcta la posición de la Cancillería que en nombre del estado panameño, se ofrece como mediador entre estos países hermanos, para que encuentren las fórmulas para encontrar el entendimiento y la paz. Desde el punto de vista de nuestro intereses nacionales, la paz en la región, significa nuestra paz.

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Este artículo se publicó el  29  de julio de 2010 en el diario  El Panamá América,  a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

¡Hasta luego Herminio!

La opinión de….

BALBINA HERRERA ARAÚZ  

Santa Ana, El Chorrillo y nuestros barrios populares están de duelo: ha muerto el pastor Herminio. Él realizaba una gran batalla para sacar a nuestros jóvenes de las pandillas. Lo conocí junto a Eloy, Lucho, Aracellys, Riqui, Fernando Bolívar, Héctor Brand y Olga; siempre trabajando con las uñas, como lo hacen las iglesias evangélicas y católicas en nuestras comunidades. Lo vi llevar niños al Teatro Nacional, organizar ligas, también lo vi trabajar para que los jóvenes no se enfrentaran en las calles, porque él siempre decía: “Ésto es un sólo barrio”. Solía caminar como si el tiempo se le fuera de las manos o quizás presentía que tenía que dejar huellas en nuestra comunidad.

Bien lo dijo Héctor Brand: “Trabajando con jóvenes que nadie mira, es más, que no tienen oportunidades”. Cuando se desplomaba un balcón o se quemaba una casa, eran los primeros en llegar. Y sé con certeza que lo hacen todavía. No dudaba en sentarse con las autoridades, con periodistas, en la televisión, en la radio con el fin de llevar, como dicen ellos, “herramientas para los muchachos”; trabajo, comedores, centro de cómputos y centros culturales.

La vida de Herminio nos dice que cuando hay voluntad, las cosas se pueden lograr. Era un buen padre de familia, amigo, hermano, consejero, pero sobre todo, era un hombre de fe. Hoy trasciende la muerte. Su herencia debe enseñarnos que ante los problemas juveniles, ningún sector de la sociedad debe ser indiferente, ya que todos tenemos responsabilidades, por ende, debemos aportar nuestro granito de arena, en búsqueda de alternativas para su solución. No es problema de partidos políticos, no es ideológico ni tampoco es de gobierno ni de oposición. Es ofrecer oportunidades, es abrir las puertas para que todos podamos seguir viviendo en este país que tiene muchos recursos, pero que muchas veces no llega a nuestros barrios populares, marginados por el color, la educación, la violencia y sobre todo por la indiferencia, en donde la ciudad es una luciérnaga sin luz, es la mirada de un joven caminando por la acera, pensando “¿a dónde voy?, ¿qué hago?, ¿quién me escucha?”, y luego con las manos extendidas se pierde en la oscuridad de la noche.

La violencia toca las puertas amigas. ¿Qué estamos esperando? ¿Que llegue a las nuestras y luego lamentarnos?

Por esto hay que seguir trabajando, para que nadie nos pueda robar nuestros sueños.

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Artículo publicado el 29 de julio de 2010 en el Diario El Siglo, a quienes damos, lo mismo que a la autora, todo el crédito que les corresponde.

Presentación del Informe – Cruzada por la Paz

Eje temático No. 2 – Eficacia y eficiencia de la justicia

Julio E. Linares Franco

COORDINADOR – REPRESENTANTE DE LOS CLUBES CIVICOS

Damas y Caballeros:

Hoy nos toca presentar nuestro trabajo sobre un tema extremadamente amplio, técnico y complicado. Peor aún, ante la coyuntura de una inseguridad galopante y frente a una ciudadanía hastiada de la corrupción, la impunidad y el letargo que parecen adornar a la justicia panameña. Falta de voluntad política, escasez presupuestaria o la nula coordinación entre un gobierno y otro, hacen imposible ejecutar los programas de modernización de la justicia en Panamá, entre otras cosas.

Ante la tragedia que sufre una familia amiga, decidimos participar en esta cruzada en un terreno para muchos de nosotros, completamente desconocido. No estoy ante ustedes como técnico en materias como la justicia, la criminología o los derechos humanos. Soy un ciudadano común que se unió a personas que saben algo o mucho más que yo sobre estos temas para tratar de digerir, interpretar, ordenar y finalmente transmitir un informe que contribuya en algún grado con el mejoramiento de la seguridad en Panamá.

Nos enfocamos en tres proyectos que pasamos a explicar muy brevemente.

El Sistema Acusatorio:

Existente en nuestro país a través de la Ley No. 63 de 2008, pero prorrogada su entrada en vigencia posteriormente, su implementación es inminente. Ante la positiva reinstalación de la Comisión Interinstitucional para su implementación, integrada por los Magistrados de la Corte, el Procurador General de la Nación, los Ministros de Seguridad Pública y Gobierno, Servicio Nacional de Migración, Instituto de Defensoría de Oficio y el Colegio Nacional de Abogados, entre otros, en dicho seno se deben coordinar acciones y designar responsables en diferentes componentes cómo el económico, la gestión judicial, la gestión fiscal, la defensa pública, las instituciones auxiliares, el ajuste de los modelos de gestión y de la nueva estructura procesal penal, la capacitación y la transparencia.

Además inciden en la puesta en marcha de este sistema factores como el presupuesto requerido, la ruta de implementación que se debe trazar, la necesidad de integrar la DIJ y la Dirección de Criminalística, la independencia progresiva de la defensa pública del órgano judicial, la integración de la sociedad civil en la comisión interinstitucional y la garantía de un efectivo y eficiente sistema de protección de víctimas, testigos y denunciantes.

La Justicia de Paz:

Debemos reemplazar a la brevedad esa autoridad de carácter represivo de los corregidores y jueces nocturnos, mediante la reestructuración de la justicia administrativa implementando la Jurisdicción de Paz para mejorar el acceso a la justicia comunitaria además de la mediación, como método alterno de solución de conflictos desde las comunidades. Hemos detallado en el documento la propuesta, los antecedentes, el objetivo principal, los obetivos específicos y las tareas a realizar; además de sugerir la revisión y aprobación del proyecto de ley que regula la Justicia Comunitaria y de Paz, consensuado entre el Órgano Judicial, Ministerio Público, Colegio Nacional de Abogados y la Alianza Ciudadana Pro Justicia, que se encuentra en la Asamblea Nacional.

(Segunda parte y final continúa mañana).

*Presidente del Club Kiwanis de Panamá.

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Este artículo se publicó el  29  de julio de 2010 en el diario  El Panamá América,  a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Educación, trabajo y crimen organizado

La opinión de….

MARCO A. GANDÁSEGUI, HIJO

En varias oportunidades he compartido con los lectores mi preocupación por la presencia creciente del crimen organizado en Panamá. Esta situación se asocia directamente con las políticas públicas equivocadas que han ejecutado los últimos gobiernos y que el presidente Ricardo Martinelli no ha cambiado.

Por un lado, la creciente informalidad del empleo, producto de las políticas de flexibilización, está debilitando la estructura de la mayoría de las familias panameñas que están quedando sin cabeza responsables. Por el otro, la política de desregulación pone en peligro el sistema educativo del cual dependen más de 700000 escolares. Estos factores, combinados con la ‘apertura’ financiera que favorece inversiones especulativas y de origen desconocido, crean el caldo de cultivo perfecto para que el crimen organizado penetre el tejido social panameño.

El debilitamiento de la familia crea comunidades vulnerables, donde prevalecen los negocios que bordean con lo permitido por la ley y proliferan las pandillas al servicio del crimen organizado. Las escuelas, a su vez, son abandonadas por autoridades y comunidades que ceden ante el avance del crimen. El sistema educativo panameño está en crisis desde el inicio de la ejecución de los programas neoliberales en la década de 1980. En la actualidad, las escuelas se encuentran en un estado de abandono lamentable. Los educadores son mal pagados y no existen programas de educación continua adecuados para asegurar sus niveles académicos. El nivel de deserción escolar ha llegado a su nivel más alto en la historia del país.

Frente a esta situación desoladora, el gobierno del presidente Martinelli no presenta propuestas. Más bien continúa aplicando las viejas políticas que tienden a hundir aún más el sistema educativo. En forma sorpresiva, sin embargo, el mandatario panameño ha sacado un ‘as de la manga’ que pretende resolver los problemas del sector educativo. Anunció la creación de un programa para subvencionar las economías familiares de todos los estudiantes del país.

Comenzaría en 2011 con los escolares de primaria en los planteles oficiales a lo largo y ancho del país. Seguiría con los adolescentes de la educación media. Según señalan los medios, en 2013 el programa incluiría también a los escolares del sector privado. En total, se beneficiarían cerca de 800000 estudiantes pertenecientes al sistema educativo panameño. Casi el 90 por ciento está formado por estudiantes en el sector público (oficial).

Según el programa que ejecutaría el Ministerio de Educación, la familia recibiría un subsidio mensual de 20 dólares por cada niño (hasta un máximo de cuatro) que tiene un buen rendimiento escolar. El despacho ministerial todavía no tiene un presupuesto para el proyecto. Tampoco tiene claridad sobre el total de estudiantes que serían beneficiados ni cómo calcularlo.

El equipo que está trabajando en el proyecto tampoco tiene un plan para distribuir los fondos a las familias. Desde el punto de vista político, sin embargo, el programa puede resultar en una enorme ayuda a elevar la muy golpeada imagen del gobierno. Sin importar el éxito administrativo del programa, los fondos desembolsados por el gobierno serían muy bien acogidos por la gran mayoría de las familias panameñas que están pasando serias dificultades económicas, tanto de la capital como del interior del país.

El gobierno nacional tiene una responsabilidad: ofrecerle la mejor educación a los panameños. El programa descrito más arriba no está dirigido a lograr ese propósito. Para cumplir con esa obligación constitucional, el presidente Martinelli tendría que formar un equipo que presente el mejor programa académico para los niños panameños. Además, ofrecerle a cada niño un desayuno y almuerzo diario, en forma organizada y considerando los niveles nutritivos más altos.

Un cálculo muy por encima —20 dólares por estudiante— arrojaría un gasto total anual para el programa de 100 millones de dólares (sin incluir los gastos administrativos). El Ministerio de Educación tiene actualmente un presupuesto de 600 millones de dólares. Apenas el 2.5 por ciento del presupuesto nacional del gobierno. Para que el sistema educativo se comience a recuperar, el gobierno tendría que duplicar el presupuesto de ese sector a un cinco por ciento del total. Es decir, a un total de 1200 millones de dólares.

Se estaría hablando de casi diez veces la suma que pretende gastar el gobierno en su programa de 20 dólares para cada escolar. Solo se puede concluir que el programa presentado por el presidente Martinelli tiene más objetivos politiqueros que educativos.

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Este artículo fue publicado el 29 de julio de 2010 en el diario La Estrella de Panamá, a quienes damos, lo mismo que al autor o autora, todo el crédito que les corresponde.

‘El poder no corrompe, desenmascara’

La opinión de…


Ariel Cubilla Lezcano

En este momento vivo fuera de mi querido Panamá, pero aún lejos de mi terruño me avergüenzo por las situaciones que se presentan, similares que en los tiempos de la dictadura militar.

Siempre me informo de todo lo que sucede a través de la prensa digital y lo comento con mi esposa, ella me dice: “en tu país no hay democracia”; antes yo decía que sí, y hasta discutía por esta razón, hoy me doy cuenta de que ella hacía una mejor lectura de la situación. Las leyes impuestas por el gobierno igualan y hasta superan las acciones de la dictadura militar, yo creí en la propuesta de Martinelli y voté por él, pero hoy me frustro; yo pensé que su gobierno sería democrático y abierto al diálogo, no de imposición y atropello.

Le recuerdo al señor Martinelli que Panamá no es una empresa suya, ni debe ser administrada como tal; Panamá es una empresa del pueblo y, por lo tanto, debe respetar la voluntad popular. Si el pueblo sale a la calle a reclamar sus derechos, es porque se siente violentado. No hay que ser muy inteligente para comprender que su administración se está convirtiendo en una dictadura civil, y sería irresponsable quedarse callado.

Si de su partido sale gente, es porque se avergüenza de su trabajo y no desea ser cómplice. Mi hermano una vez me dijo “el poder no corrompe, solo desenmascara”, yo no entendía con exactitud, pero hoy lo comprendo muy bien; hay personas que siempre han sido así, pero como no tienen el poder, no demuestran su realidad, y la máscara que tienen no permite ver su verdadero yo, pero cuando tienen la oportunidad de ejercer poder, cambian totalmente y sale a la luz su verdadero yo.

Cuando me entero de la persecución en contra de periodistas, dirigentes y personas que luchan por una verdadera libertad, entiendo que en Panamá se vive una falaz democracia, y que este gobierno actúa como le da la gana, sin pensar en el pueblo que lo eligió. Señor Martinelli, los que votamos por usted nos avergonzamos, y si el tiempo se pudiese devolver nunca le daríamos la oportunidad que tiene hoy. Recapacite, está a tiempo, enmiende sus errores para no ser recordado como aquel Presidente que quería acabar con una democracia a través de la represión.

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Este artículo se publicó el 29 de julio de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Razones para apoyar el boxeo amateur de los adolescentes

Ante  la polémica que ha generado el programa ‘Pelea por tu beca’ apoyada por la Alcaldía de Panamá, los amantes del buen boxeo en general, debemos hacer llegar a la comunidad nuestras opiniones como expertos en el tema.  La opinión del entrenador de boxeo….

FRANKLIN  BEDOYA  

En principio, el boxeo, y más el boxeo infantil—juvenil, son un asunto muy serio y llevado con mucha responsabilidad por quienes asumen bajo su tutela, como entrenadores, la integridad física y psicológica de sus pupilos. A estos niños y jóvenes, que pelean rounds muy cortos, no se les deja subir a un ring sin un riguroso entrenamiento, a través del cual desarrollen las condiciones físicas y mentales necesarias para enfrentarse a un rival de su propio tamaño y peso, adquieran las destrezas técnicas del boxeo en cuanto a ataque y defensa y pasen los exámenes médicos que garantizan sus óptimas condiciones.

Aún así, el boxeo es un deporte de contacto y, con los protectores y las reglas que se imponen, no debiera ser más peligroso que el karate, taekwondo o, incluso, que el fútbol o el béisbol (en el cual una bola que viaja a más de 60 kms. por hora puede causar la muerte).

Pero lo fundamental es que a través del boxeo se pueden lograr cuatro objetivos muy importantes para los pre—adolescentes y jóvenes que se dedican a este deporte. En primer lugar, prevención de la violencia. En el boxeo los impulsos primarios que hacen a las personas actuar violentamente son canalizados, orientados y dirigidos hacia el oponente, que es oponente en tiempo y circunstancia en el ámbito del encuentro y tiene un principio y un final. El boxeo ayuda en la formación de la disciplina personal del púgil, que se requiere en aras de cumplir los objetivos del deporte y de su vida. Todos los boxeadores exitosos han sido capaces de mantenerse activos y triunfantes, mientras hayan sido disciplinados.

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Este artículo fue publicado el 29 de julio de 2010 en el diario La Estrella de Panamá, a quienes damos, lo mismo que al autor o autora, todo el crédito que les corresponde.

¿Serán todos los niños iguales?

Ante un mundo cambiante es hora de analizar la situación de los niños en Panamá y el mundo. La opinión del estudiante de periodismo de la UNACHI…

Osman Esquivel López

Según el “Estado Mundial de la Infancia” publicado por Unicef, sustenta que existen 1,000 millones de niños y niñas que carecen de uno o más servicios esenciales para la supervivencia y el desarrollo. 148 millones menores de cinco años en las regiones en desarrollo tiene un peso insuficiente para su edad; 101 millones no acuden a la escuela, en mayor escala son niñas; 37 millones de recién nacidos no reciben sal yodada que les proteja de la carencia de yodo, en esta misma línea 22 millones no están protegidos contra las enfermedades; por su parte 19 millones de los recién nacidos en los países en vías de desarrollo nacen con bajo peso.

La muerte de infantes a nivel mundial alcanza 8.8 millones de pequeños menores de 5 años; 4 millones mueren durante su primer mes de vida, igual cifra a causa de diarrea, paludismo o neumonía.

Con el virus del VIH viven 2 millones de infantes menores de 15 años y a causa del Sida 15 millones de niños han perdido uno o ambos progenitores. El mencionado informe indica: “La mortalidad infantil entre los pobres es por lo menos 1.9 veces más elevada que entre los ricos en más de la mitad de los 90 países…”.

Los datos expuestos por la Unicef son aun más alarmantes, entre 500 – 1,500 millones de niños son víctimas de la violencia; 150 millones de infantes entre 5 y 14 años trabajan en diversas ocupaciones; 145 millones de menores de edad han perdido uno o ambos progenitores debido a múltiples causas.

En nuestros tiempos, 51 millones de infantes carecen de un certificado de nacimiento; 18 millones han sido desplazados, víctimas de la trata hasta el 2000 se contabilizaron 1.2 millones de niños. Los embarazos a temprana edad también forman parte de estas cifras puesto que 14 millones de mujeres jóvenes dieron a luz entre los 15 y 19 años, en el mundo en vías de desarrollo 64 millones de damas se casaron antes de los 18 años.

El informe indica que: “La cifra anual de muertes de menores de cinco años en el mundo ha descendido de 12.5 millones en 1990 a alrededor de 9 millones en 2008.

Analicemos y actuemos a favor de esa niñez que hoy son indefensos y que mañana serán los grandes hombres y mujeres de Panamá y del mundo, no permitamos que nuestros niños y niñas formen parte de estas escalofriantes estadísticas expuestas en los informes de Unicef.

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Este artículo se publicó el  29  de julio de 2010 en el diario  El Panamá América,  a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.