Vivir y expresarse con coherencia

La opinión de…

Marcelino González T. 

Existe una realidad que toca las hondas raíces del deseo humano: ser feliz. En no pocas ocasiones la deseamos obtener siendo deshonestos y nos olvidamos de los principios y criterios que hablan bien del ser humano como ente racional. ¿Cuántas veces hemos actuado de este modo?

La honestidad es una cualidad humana que consiste en vivir, comportarse y expresarse con coherencia y sinceridad de acuerdo con los valores de la verdad y la justicia. Una persona que no es honesta consigo misma, tampoco lo es con los demás. Si eres honesto, puedes pedir honestidad a los que te rodean y a la vez evitar caer en el autoengaño, ya que sabrás reconocer tus errores, corregir tus faltas y ser digno de confianza, porque es mucho más fácil construir la confianza que reconstruirla cuando has sido deshonesto.

La persona honesta es grata y estimada, es atractiva en su carácter, y quien es honesto es bondadoso, amable, correcto, admite que está equivocado cuando lo está; sus sentimientos son transparentes, su buena autoestima la motiva a ser mejor, no aparenta lo que no es, lo que proyecta a los demás es real. La honestidad es una forma de vivir congruente entre lo que se piensa y lo que se hace, conducta que se observa hacia los demás y se exige a cada quien lo que es debido. Si podemos hacer un listado de las cualidades que nos gustaría ver o, mejor aún, poseer, seguramente diremos que la honestidad garantiza confianza, seguridad, responsabilidad, confidencia, lealtad y, en una palabra, integridad.

Si eres honesto tendrás el reconocimiento de los demás, porque el interior y el exterior son el reflejo el uno del otro. No existen contradicciones entre los pensamientos, palabras o acciones. Esta integración proporciona claridad y ejemplo a los demás; ser interiormente de una forma y exteriormente de otra ocasiona daños y conflictos, porque no se puede estar cerca de los demás ni los demás querrán estar cerca de una persona que no es confiable o digna de confianza. El valor de la honestidad es visible en cada acción que se realiza.

Cuando existe honestidad y limpieza en lo que se hace, hay cercanía; sin estos principios la sociedad no puede funcionar, esto significa nunca hacer un mal uso de lo que se nos confía.

La persona comprometida con el desarrollo y el progreso mantiene una actitud honesta como un principio para construir un mundo de paz. La persona íntegra vive lo que predica y habla lo que piensa.

La falta de integridad se quiere justificar diciendo que todos actúan así, o que es la única forma de salir adelante, es necesario vivir según los principios, aunque esto suponga ir “contracorriente”.

Ser honesto es ser transparente; es necesario desprenderse de las máscaras que el ser humano se pone para ocultar sus inseguridades o miedos. Una falta de honestidad, de veracidad, es aparentar una imagen que no corresponde con la realidad. Termino alegando que decir la verdad no implica ser irrespetuoso con nadie.

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Este artículo se publicó el 26 de julio de 2010  en el diario La Prensa,  a quienes damos, lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

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