El informe debe reflejar toda la verdad

La opinión de…

Luis Eduardo Camacho 

Indudablemente, ha sido una decisión saludable del presidente Martinelli el crear una comisión independiente para investigar los lamentables hechos ocurridos recientemente en Changuinola, con el propósito de que divulgue a la población toda la verdad al respecto. Esto es necesario para entender lo que pasó y para tratar de que no se vuelva a repetir.

Para cumplir a cabalidad con su objetivo, el informe de la comisión debe definir con precisión el grado de responsabilidad que le cabe a quienes de una manera u otra estuvieron involucrados.

Como ya se ha dicho, el informe debe aclarar si al momento de cumplir con su responsabilidad de garantizar el libre tránsito y de proteger la vida, honra y bienes de las personas, la Policía Nacional actuó o no conforme a los procedimientos policiales.

Sin embargo, para permitirnos conocer toda la verdad, el informe debe, también, indicar quiénes fueron los responsables de utilizar los medios de comunicación para difundir falsedades con la obvia intención de caldear más los ánimos y promover la violencia, quiénes vandalizaron y destruyeron las oficinas de instituciones públicas y de empresas privadas, quiénes quemaron autos oficiales y particulares, quiénes secuestraron a cuatro policías y quiénes hirieron a otros tres con armas de fuego; no para justificar, si lo hubo, el uso de la fuerza excesiva, sino para darle a cada quien la responsabilidad que le corresponda.

Ello no implica que se tomen represalias contra quienes participaron en las protestas, el Gobierno se comprometió a no hacerlo y lo ha cumplido.   Pero así como el pueblo tiene derecho a saber si alguien de la Policía Nacional incumplió los procedimientos, también el pueblo tiene el derecho de conocer quiénes se aprovecharon de las protestas; porque ellos también tienen responsabilidad en estos lamentables hechos y en la pérdida de vidas que produjeron.

Pienso que se pudo alcanzar un acuerdo al reconocer, tanto los representantes del Gobierno como los representantes de las organizaciones que encabezaron las protestas, que todos sinceramente querían evitar más enfrentamientos, destrucción y víctimas que lamentar; que el diálogo era el único camino válido.

Lamentablemente, sabemos que esta no será ni la primera ni la última protesta en la que se infiltren personas que buscan, absurdamente, sacar ganancia de donde nadie puede o que buscan apropiarse de los bienes ajenos.

Yo estuve allí, nadie me puede echar cuentos, para mí está claro que mientras los representantes del Gobierno y los dirigentes del movimiento buscamos acercamientos en nuestras posiciones para cristalizar un acuerdo que le devolviera la paz y tranquilidad al noble pueblo bocatoreño, había una minoría de personas, ajenas al movimiento, que aprovechó los enfrentamientos para crear anarquía.

Nadie me lo contó, al llegar el jueves al aeropuerto de Changuinola, cuando ya lamentablemente se había producido la primera muerte, yo los escuché cuando de manera canalla iban a los medios locales, llamaban a los medios nacionales y recorrían las calles informando falsamente que ya había cinco muertes. Obviamente, buscaban enardecer más los ya caldeados ánimos para que aumentaran los enfrentamientos y se produjeran más víctimas.

Nadie me lo dijo, los escuché cuando en los medios de comunicación y en las calles de Changuinola le decían falsamente a la población que la Ley 30 eliminaba el pago del décimo tercer mes, eliminaba el pago de las jornadas de trabajo en tiempo extraordinario, reducía el tiempo de vacaciones de 30 a 15 días, reducía la licencia de gravidez de las mujeres embarazadas de seis a tres meses.

En otra ocasión en un artículo especial sobre el tema, me referiré a cómo la irresponsabilidad de algunos medios de comunicación que reproducían sin verificar estas falsedades, puso muchas veces en peligro el diálogo que buscaba alcanzar la paz.

Por ahora, basta que entendamos que aun en momentos de tragedia hay enseñanzas, pero para poder encontrarlas en este caso el informe debe reflejar toda la verdad.

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Este artículo se publicó el 23 de julio de 2010  en el diario La Prensa,  a quienes damos, lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.
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Estorbos humanos

La opinión del Jurista y Docente Universitario…

Silvio Guerra Morales 

No podemos, bajo ninguna circunstancia, acostumbrarnos o ser indiferentes a la sangre violentamente derramada o frente a aquellas vidas que han sido cercenadas por congéneres que han hecho del crimen su modus vivendi, el negocio del cual viven.

No puedo, en ese sentido, como ya lo hemos denunciado en otras ocasiones -caso de la muerte violenta del Lic. Javier Justiniani- y que, al parecer, ya nadie recuerda-, silenciar nuestra voz por la muerte del Pastor Herminio Rivera quien, como era harto conocido, se había convertido en un adalid en la formación espiritual de cientos de jóvenes de El Chorrillo, en ciudad de Panamá.

!Vaya hermosa tarea que desempeñaba este guía espiritual!: rescatar a las almas del pecado y llevarlas a los pies del Salvador Jesucristo.   Se hicieron públicas aquellas vidas que confesaban haber dejado las armas y emplear ahora la Biblia para combatir el mal, previo a ello desertando de las huestes y bandas forajidas que siembran en nuestro suelo luto, dolor y muerte.

No podemos acostumbrarnos a la idea de que el crimen es algo normal, natural, en nuestra sociedad y con ello hacernos seres indiferentes o impasibles ante la ola de homicidios, hurtos, robos y demás que se vienen sucediendo en nuestra Patria suelo, provenga de donde provengan sus autores.

Tenemos que actuar, desde los sectores gubernamentales hasta los entes de la sociedad civil, enérgicamente. También hemos dicho que es una obligación de los panameños y de cuantos moran en este país. No se trata de vivir cómodamente entre tanto el crimen sigue dando pasos agigantados y quitándonos a quienes ejercen o desenvuelven bellas y gratas misiones en este territorio: unos que predican y llevan la Palabra de Dios: otros que realizan labores humanitarias en los hospitales, en las poblaciones pobres y apartadas: otros que se ocupan de niños abandonados y huérfanos, de ancianos en estado de abandono, en fin.

Hay que decir algo, cada cual tiene y debe decir algo: así tan solo sea para gritar o protestar por lo que acontece en este suelo. La vida de nadie ya está segura en este país. Sabemos que amanecemos, pero no sabemos si llegaremos al atardecer porque de pronto sale una bala que no tiene nuestro nombre y tampoco nos lo pregunta, pero que nos roba la vida, nos la quita y sin posibilidad alguna de retorno, al menos en este mundo.

Y cada día habrán más muertes, más traumados, más entristecidos, menos líderes, menos hombres y mujeres que se ocupen de las cosas que valen: predicar el bien, hacer el bien, llevar el bien a los pobres y desvalidos. Toda conjetura, respecto a los casos que se vienen dando, similar al caso de Justiniani y de Herminio, no puede anidar en las mentes de personas pensantes con la clásica idea de que “En que andaría?”. Entiéndase, por favor, que al crimen y a los amigos del crimen, simple y sencillamente, gente como el Pastor Herminio y otros, les son un “verdadero estorbo” a sus planes y programas de muerte. ¡Reflexionemos!

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Este artículo se publicó el  23  de julio de 2010 en el diario  El Panamá América,  a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Ley 72 de 1960

La opinión del Docente Universitario….

RAÚL AMORES S.

A solo 20 días de asumir la Presidencia de la República, Roberto F. Chiari promulgó la Ley 72 del 20 de octubre de 1960, ‘por la cual se honra la memoria de los señores Eduardo Santos Blanco y Domingo García, se provee a la crianza y educación de los menores hijos de los señores Rodrigo Pinzón, José Rogelio Girón, Enrique Morales y Joaquín Baquero’.

Ley dada por la Asamblea Nacional, Gaceta Oficial 14263, publicada el 31 de octubre de 1960, firmada por el presidente Chiari. Posiblemente el presidente anterior, Ernesto de la Guardia Jr., no la estimuló, porque los actos de rebeldía donde murieron los mencionados fueron un intento de derrocar a su gobierno.

La Ley procedió a destinar B/50.00 a los menores Libertad del C. Girón, hija de José R. Girón R.; y a Rodrigo A. Pinzón D. e Ivonne E. Pinzón D., hijos de Rodrigo Pinzón hasta que hayan terminado sus estudios secundarios. También a los menores Enrique, Ricardo A., Glorisel y Marisol Morales, hijos de Enrique Morales, quien perdió la vida en los sucesos de abril de 1959, hasta que terminen estudios secundarios. Así como a ‘los menores René A. Baquero y Carlos D. Baquero, hijos de Joaquín Baquero, quien perdió la vida en los sucesos de abril de 1959 hasta que terminen estudios secundarios’.

Las indemnizaciones por los sucesos de Changuinola serán mucho más complejas, pues, involucran pérdidas de órganos sensoriales, cuyo valor en el mercado de órganos varía según la demanda e importancia para el normal desenvolvimiento de la persona. Tendrá que tomarse en cuenta que la salud y la educación, inclusive al nivel universitario, son un derecho, no un privilegio.

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Este artículo fue publicado el  22 de julio de 2010  en el diario La Estrella de Panamá,  a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Aprendamos a vivir en paz

La opinión de…

Edgardo Lasso Valdés  

Consternado observé las imágenes que los medios de comunicación social nos hicieron llegar, a través de la televisión y la prensa escrita, sobre los enfrentamientos entre obreros, campesinos y otros grupos de Bocas del Toro y las fuerzas del orden público, responsables de evitar los excesos en esa clase de manifestaciones, como saqueos al comercio y daños a la propiedad privada.

Desafortunadamente, debido a la injerencia de otros actores e intereses, ajenos al problema original del reclamo de salarios y prestaciones sociales a una empresa establecida en esa área geográfica, la situación ha ido empeorando y existe la amenaza de aglutinar a otros grupos, de diferentes profesiones, en respaldo de los activos en huelga, con paros y manifestaciones.

Lo preocupante de esta situación es que, sin medir las consecuencias negativas para el país, grupos beligerantes –sean políticos, gremialistas o de otra índole– pretendiendo sacar algún tipo de beneficio para sus propios intereses, desinforman con medias verdades y muestran ante el público un falso respaldo que lo único que persigue es mantener los enfrentamientos callejeros, buscando pescar en río revuelto.

Debemos aprender a reclamar nuestros derechos –de la clase que sean– con firmeza, sin caer en excesos de ninguna índole, bajo la presión de grupos ajenos a nuestra causa que, por regla general, sólo pretenden aumentar su caudal político o gremial sin importar el gran daño, moral y físico que causen a la patria, que es de todos y a la cual debemos nuestra lealtad incondicional, buscando y promoviendo un mejor país para nuestros hijos.

Los gobernantes de turno deben dar muestras de su sapiencia administrativa, escuchando a los gobernados en las manifestaciones y expresiones de malestar, ofreciendo oídos comprensivos a sus demandas, brindando respuestas positivas o en su lugar, si se considera que en el mejor interés de las mayorías no se les puede complacer en sus demandas particulares, explicarles con lujo de detalles el porqué no se les puede conceder lo solicitado. De manera que, convencidos de las razones esgrimidas por el gobierno, las acepten en buena lid.

No es una buena práctica administrativa mantener una política de demostración de fuerza por parte del gobierno de turno, tratando de imponer su criterio sin aceptar críticas o consejos de los ciudadanos.

Es de sabios rectificar, después de escuchar los argumentos y razones del pueblo, así como tener la fuerza moral necesaria para que, ese mismo pueblo, acepte como buenas las razones expuestas por el Gobierno para mantener sin cambio, su posición original.   Ese es el diálogo que reclama la Iglesia católica y que los ciudadanos conscientes reclaman a los grupos en discordia para beneficio de ellos mismos y nuestra patria.

Queremos paz, con respeto a los gobernados y a sus derechos, y con respeto a las autoridades gubernamentales en sus decisiones transparentes y responsables.

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Este artículo se publicó el 22 de julio de 2010  en el diario La Prensa,  a quienes damos, lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

¿Culposos o disculposos?

La opinión de…

Evans A. Loo

Si hay algo por lo cual la clase política de este país se ha distinguido, es que jamás han admitido ninguna responsabilidad por sus actos. Aquí pasa de todo lo malo que sea concebible y nadie tiene la culpa de nada. Pero cuando las cosas resultan bien a pesar de ellos, se atribuyen el mérito a toda costa.

No se puede hablar ni protestar libremente, sin ser víctima de persecuciones. Ni siquiera Noriega se atrevió a tanto. Hemos visto como algunos periodistas y dueños de medios de comunicación social han denunciado ser víctimas de intimidaciones.

Sospechosamente notamos que aquellos medios donde más se alabe y se defienda la gestión gubernamental, tienen mas cuñas del gobierno que otros.

Cuñas que pagamos todos del erario público, solo para que el gobierno manifieste lo bondadoso y caritativo que es con el pueblo con la finalidad de crearse una imagen santoral.

Alguien dijo por allí, que noticia es lo que la gente no quisiera saber.   Lo demás es propaganda. Y de eso se trata todo esto. Para nadie es un secreto que las expectativas creadas desde julio del 2009, se fundamentaron en una acción política coordinada, donde el supuesto cambio traería un nuevo estilo de gobierno, con caras nuevas y dispuestas a ejecutar ese cambio.

Nada de ello ocurrió. Las prácticas irregulares (y no vengan con la ingenuidad de preguntar cuáles son… como si uno fuera estúpido) siguieron siendo las mismas y hasta empeoraron. Las caras “nuevas” salieron de los negocios del Jefe y de su entorno familiar, no de la gente que se sumó al proyecto porque quería participar de ese cambio. Ministros, vice ministros y directores nacionales, se olvidaron que son “servidores públicos” y se identificaron más con el estado mayor de Noriega, para ofrecer al Jefe lealtad sin precio ni duda. La prepotencia, intolerancia y soberbia son las características por las que podemos identificar a los que sirven al presidente, ya que se olvidaron que su deber es servir al pueblo no al jefe del estado.

Lo acontecido en la recién bautizada provincia de “Bocas del Tuerto” es prueba contundente de una conducta errática y llena de improvisaciones.    Se culpa al PRD, a la Oposición (como si existiera en realidad), a los indios Siux de Dakota del Sur, y no se extrañen que Antanas Mockus por ser verde, también le toque su pedazo.

No he visto que nadie se haya preguntado en qué partido estaban inscritos los muertos y heridos. Se sorprenderían.

Ahora la culpa de todo la tienen los medios de comunicación social.  Son los culposos de lo acontecido, mientras que el mandatario, sus diputados, su policía y sus fiscales, resultan ser los disculposos de todo.    Ojalá esto sirva para que se rectifique el rumbo, y el gobierno aprenda que no se puede gobernar ni con parientes, ni con amigos, ni con socios.

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Este artículo se publicó el  22  de julio de 2010 en el diario  El Panamá América,  a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Funciones Gratis del Ballet Nacional de Panama

La nota en Facebook por la Relacionista Pública y colaboradora cultural…
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Gilma  Meza

Ballet Nacional de Panamá vuelve al Teatro
Dos nuevas magistrales funciones

Apunta en tu agenda!! El miércoles 28 y jueves 29 de julio el Ballet Nacional de Panamá presentará dos magistrales funciones gratuitas en el Teatro Nacional a partir de las 7:30 de la noche.

Estos eventos son una continuación de la temporada de presentaciones artísticas de calidad, que el Instituto Nacional de Cultura ofrece al pueblo panameño deseoso de actividades como estas para disfrutar en familia y así lograr un mejor Panamá.

El programa será muy variado, desde 7ma Sinfonía, Festival de Flores, Diana y Anteón, Espartaco y Other Side; con coreografías de Pedro Martín y Fernando Hurtado. En esta ocasión el invitado especial es el bailarín cubano Andrés Estévez.

Para asistir a las galas, el público debe acercarse al Teatro Nacional a partir de las 6:00 de la tarde, para retirar sus boletos de entrada, a las 7:30 de la noche en punto inician las presentaciones los dos días.

El Ballet Nacional de Panamá, actualmente está bajo la Dirección Ejecutiva de Gloria Barrios y Cristina Quijano como Directora Artística.

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Nota publicada en Facebook el 23/7/2010 por la autora a quien damos todo el crédito, el merito y la responsabilidad que le corresponde.