¿Qué significó el referéndum?

La opinión del Abogado y Odontólogo…

Omar O. López Sinisterra

En la Universidad de Panamá se realizó un referéndum para que la comunidad universitaria representada por los tres estamentos que la integran, aprobaran o no, el cambio del artículo 34 de la Ley 24 Orgánica de la Universidad de Panamá, que no permitía la reelección inmediata de las autoridades universitarias. El resultado fue que la mayoría de los universitarios que accedieron a las urnas establecidas para este fin, se pronunciaran en un 60% a favor del cambio de la Ley Universitaria.

Una vez más se hizo presente la voluntad de los universitarios de someter a la opinión de las mayorías, en un demostrado ejercicio democrático, la posibilidad del cambio de la Ley. El resultado fue positivo y en el marco del mismo, se llevará la nueva propuesta de Ley a la Asamblea Legislativa para su discusión, aprobación o negación debido a que el mismo fue de tipo consultivo, dejando su interpretación al poder legislativo.

El referéndum significó el instrumento de democracia directa que permitió a los estamentos universitarios opinar en función del cambio o no de la Ley universitaria. Pero es que los universitarios que conocen la Primera Casa de Estudios Superiores de nuestro país, saben la calidad de la gestión que han realizado las autoridades universitarias bajo la dirección del Sr. Rector Dr. Gustavo García de Paredes. La Universidad de Panamá, que se concibe como una mega-universidad, de gran complejidad y cuyas estructuras físicas y académicas llegan a los rincones más alejados y de difícil acceso en nuestro país, llevan impresas la modernización como política primaria, la ejecución de la Transformación Curricular, la que involucra el cambio de Planes de Estudio y de procesos curriculares, y del Proceso de Acreditación de las Carreras, de tal forma que nuestra universidad, se adecua a las políticas internacionales en esta materia, constituyéndose en una de la mejores del área.

El referéndum universitario constituye un hecho histórico en donde se consultó a las grandes mayorías sobre el cambio de la Ley y la posibilidad de la reelección de las autoridades. Fue definitivamente un ejercicio democrático en el cual las grandes mayorías dijeron un sí al cambio de la Ley. Universitaria y afirmaron la posibilidad de permitir la reelección de sus autoridades.

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Este artículo se publicó el  17  de julio de 2010 en el diario  El Panamá América,  a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

‘Gobierno, imagen, convocatoria’

La opinión de…

Roberto Díaz Herrera

Cuando ya hemos pasado tormentas grandes, la óptica cambia. Antes del estudio de las ciencias políticas, conocí el gobernar práctico. El golpe militar, abrupto, antiético, me colocó a nivel real como una especie de ministro de la Presidencia, al lado del primo hermano, jefe, íntimo.

Con Omar presencié a aquel capitán, mayor, teniente coronel crecerse no solo por el rango de general, sino más bien por una evolución gradual pero cuántica, hasta volverse, pese al pecado del golpe, en un dictador–estadista.

Basta con observar históricamente a figuras del tamaño intelectual de Diógenes De La Rosa, Jorge Illueca, Hernán Porras, Reyna Torres de Araúz, Alfredo López Guevara, no solo trabajar, sino estar satisfechos de laborar a su lado. Había respeto por su estilo de gobierno, su imagen, su convocatoria. El resto es conocido, aun con pecados, los resultados fueron extraordinarios: Tratados, jurisdicción, Código de Trabajo moderno, prestigio internacional.

Como la ecuación “gobierno, imagen, convocatoria” no es transferible, fallecido Omar todo se derrumbó en manos limitadas e irresponsables. Hoy, cuando es difícil que algo político nos emocione, destetado de partidos, ya que estos son solo clubes sociales, y al que estaba afiliado me dejó solo en el tsunami del 87, miro los hechos diarios como una clase práctica de sociología.

Observé la impronta de este empresario privado que producto de otro golpe combinado (dinero, tenacidad, publicidad, imagen electoral) se volvió para el inconsciente colectivo, que bien sabemos que en sociedades no politizadas ofrecen su voto y respaldo por emociones, una nueva figura, carismática e interesante.

Después de Omar nadie remontó sus niveles de popularidad y carisma; en este caso pasó la nueva figura del 80%, medible. ¿Qué le ha pasado al presidente Martinelli que ha malgastado semejante capital político en solo un año? Creo que no ha comprendido qué es la política, efectiva (gobernar bien, en promedio, la ciudad).

Y el empresario exitoso, y el candidato súper exitoso, está estrellándose contra la propia roca de sus decisiones erróneas. A veces no por el fondo, sino por la forma, y en gobierno ambas cosas se pagan juntas.   Y los “errores del equipo”, como en lo militar, son del jefe, de más nadie.

Es muy, muy difícil, recuperar la sinergia que conectaba admirablemente al Presidente con las masas, porque estas, como las mujeres, son apasionadas y poco analíticas, aman u odian, sin matices.

Con un país económicamente emblemático a nivel latinoamericano, por mencionar solo una cosa, ¿qué razón había de meter sin vaselina el impuesto hasta el 7%, sabiendo el peor economista que ello arrastra a una espiral de aumentos generales de costos?

Lo de Bocas habla vehementemente del fracaso del estilo impulsivo y vertical, sin diálogos. La tarea va apenas hoy por una quinta parte de gestión.

No es fácil recomponer la ecuación inicial “Gobierno, imagen, convocatoria”. Pero no es imposible, como nada que se haga con verdadera buena fe, una fe tan ausente en todos los sectores. Nadie regala nada.

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Este artículo se publicó el 17 de julio de 2010  en el diario La Prensa,  a quienes damos, lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

¿Y cuál es el camino?

Un Mensaje al Corazón que nos envía Monseñor….

Rómulo Emiliani, cmf.

Si usted quiere ser feliz, aspiración de todo ser humano, debe buscar el camino que llegue a ese término y le expongo en estos pasos unas pistas para encontrar tal sendero.

1. Tome conciencia de que no hay felicidad plena ni estable aquí en la tierra y que además la misma no consiste en obtener desesperadamente cosas, sino en mantener un equilibrio emocional y mental en medio de la agitación y convulsión de un mundo caótico y la satisfacción profunda al sentir que se está cumpliendo una misión que lo trasciende a uno.

Uno debe sentirse llamado por el misterio amoroso del Padre providente que lo ubica a uno en la historia para contribuir al crecimiento pleno de la humanidad y de la creación entera.

Para eso cualquier profesión, trabajo u oficio tienen un puesto esencial en el plan de salvación divino. Ser carpintero, mecánico, médico, ama de casa o ingeniero, todos tenemos un lugar en la historia. Inclusive el enfermo postrado en una cama ofreciendo su dolor por la salvación del mundo, cumple una misión sagrada.

Todos somos importantes en el mundo, y un niño que tenga lamentablemente parálisis cerebral es también indispensable y necesario, es un miembro vivo de este cuerpo místico que trasciende el universo y en el cual todo ser humano brilla por sí mismo, tiene un alma preciosa, única, irrepetible.

2. La felicidad está en sentirse conectado con la vida que en armonía se manifiesta en todo el universo y de la cual uno forma parte y es protagonista de su desarrollo. No estamos solos y vivimos íntimamente enlazados con todo lo que es y desde el respirar con ánimo, el caminar con brío, el pensar positivamente y el amar incondicionalmente, todo lo que hagamos repercute para bien del Todo. Por eso la extrema importancia de hacerlo todo con buena intención y que sean rectas las acciones. El rechazar cualquier pensamiento y acto malo ennoblece a uno y a la humanidad entera, por esa conexión vital que tenemos con todo lo creado. La felicidad consistirá en cultivar pensamientos y sentimientos buenos, los más puros posibles y purificar todo aquello que pueda destruirlo a uno mismo y a otros.

3. La felicidad consiste en tener tan mala memoria de todo lo malo que nos ha pasado, desechando en el basurero del olvido ofensas, ultrajes y fracasos, sabiendo perdonar a los que han actuado mal y perdonándose uno a sí mismo, sabiendo que lo negativo del ayer es una carga muerta tan pesada que arrastrarla nos impide seguir el camino. Nadie puede ser feliz recordando con amargura sucesos y personas que le ocasionaron daño, ya que el recordar es “volver a vivir” lo sucedido y experimentar el “golpe” nuevamente. Más bien vale la pena recordar sucesos positivos que nos han hecho la vida más agradable y han influido en nuestro crecimiento. No recuerde lo negativo sino solamente para aprender alguna lección del pasado.

4. La felicidad tiene que ver con no esperar obsesivamente resultados, porque estos dependen de tantos factores externos que no podemos controlar. Donde hay que estar atentos es en hacer las cosas lo mejor posible, llevando con pasión y organización, perseverancia y buen ánimo los proyectos en donde estamos involucrados, poniéndonos en las manos de Dios y “esperando siempre lo mejor, pero estando preparados para lo peor, por si ocurre”. Esto es la vida. Es ingenuo pensar que se puede triunfar siempre.

5. “Muéstranos al Padre”, le dijo Felipe a Jesús y él respondió: “Quien me ve a mí, ve al Padre”. Y también dijo:” Yo soy el camino, la verdad y la vida”. Cristo es el camino hacia el encuentro con el Dios vivo, santo e infinitamente amoroso. Una sana espiritualidad, sin fanatismos, abierta a las insondables vivencias del Señor, quien a través de nuestros encuentros con Él nos va indicando el sendero de la plenitud, de la santidad, es necesaria para encontrar la felicidad. Pero lo paradójico en el cristianismo es que la felicidad se consigue envuelta en sacrificios, persecuciones, renuncias, estando siempre vigilantes para no caer en tentación, llevando la cruz de cada día. Porque ser feliz consiste en amar a Dios con todo el corazón, con toda el alma, con toda la mente y todas las fuerzas y en amar al próximo como a uno mismo. La felicidad entonces consiste en: amar, amar y amar sin esperar recompensas, asumiendo todas las consecuencias de esa entrega total, en donde nos vamos inmolando por la causa del Reino, hasta consumirnos, gastarnos y desgastarnos como Jesús, quien vertió por nosotros hasta la última gota de sangre y agua. Así seremos invencibles a la depresión.

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Este artículo se publicó en dos partes:  el  17  de julio y el 24 de julio de 2010 en el diario  El Panamá América,  a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

La tolerancia no es una virtud moral

La opinión del periodista…


Miguel Antonio Espino Perigault 

Algunas corrientes de pensamiento relacionadas, generalmente, con los movimientos de los derechos humanos, presentan a la tolerancia como una virtud moral y un ideal humano supremo,  cuya práctica es recomendada como condición y fundamento de la paz y la convivencia sociales.

El diccionario nos aclara que se trata de “respetar a las ideas, creencias y prácticas de los demás cuando son diferentes o contrarias a las propias”.

En un comentario sobre el tema (La Prensa, 04-07-10), un estudioso de la materia amplió el alcance de la definición del diccionario y, a renglón seguido de la breve definición oficial añadió que “(tolerancia) es la actitud que una persona tiene respecto a aquella que es diferente a sus valores”  (el diccionario no habla de personas diferentes), y añade: “es la capacidad de escuchar y aceptar a los demás, comprendiendo el valor de las distintas formas  de entender la vida”.

La forma de entender la vida un delincuente  es diferente a la de otros. Pero,  como no se trata de una polémica, lo cito solamente para explicar mi pensamiento sobre el asunto, un pensamiento contrario al del autor citado, por lo que espero su tolerancia.

El diccionario de la RAE añade que tolerancia  significa “sufrir, llevar con paciencia”, y “permitir algo que no se tiene por lícito, sin aprobarlo expresamente”. También significa; “resistir,  soportar, especialmente un alimento o una medicina”.

La tolerancia es, siempre, una postura frente a un mal. La tolerancia pone a prueba, usualmente, nuestros conocimientos del libro de Carreño, sobre la buena educación en el trato de las personas. Tolerancia es, siempre, una molestia, y el nivel de aceptación está relacionado con  el asunto a tolerar.

Entonces, ¿el intolerante es la persona “capaz de cometer cualquier acción o conducta que vaya en contra de la moral o buenas costumbres de la sociedad”?, como dice el autor citado. No hay duda que esa “cualquier acción o conducta que vaya contra la moral o buenas costumbres” puede ser bien merecida, y no necesariamente ser un delito.

Me parece que así como hay tolerancias y tolerancias, hay también intolerancias e  intolerancias. Quizá quien eleva la tolerancia a niveles de virtud suprema, toleraría que a un hijo suyo lo trate de pervertir un amigo, un maestro o un vecino. ¿Toleraría  a un pedófilo o a un corruptor de menores, en nombre de la paz social?

La violencia familiar no debe ser tolerada ni por las víctimas ni por la sociedad.

¿Hasta qué grado –si lo hay-Puede tolerarse la delincuencia? Ante la ola de violencia en la sociedad,  ¿No se hablaba de “tolerancia cero”?

Debemos tener cuidado con la difusión de pensamientos que pueden confundir y hacer daño, como los del artículo que comentamos, el cual, seguramente se hace de buena fe.

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Este artículo se publicó el  12  de julio de 2010 en el diario digital  Hora Cero , a quienes demos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Menores: Difusión de la Ley de Responsabilidad Penal

La opinión del Abogado….

PABLO JAVIER PÉREZ CAMPOS

En nuestro país no estamos claros sobre la participación de menores de edad en la comisión de hechos delictivos, a pesar de que la Ley 40 de 1999 ha sido reformada en cuatro ocasiones, básicamente para aumentar las penas y reducir la edad de responsabilidad del menor, pese a esto no hemos visto el poder disuasivo que esta pudiese tener.

Recomiendo al Ministerio de Educación que entre a educar a los menores en los colegios secundarios e informarles que ya pueden ser sancionados si son mayores de 12 años con penas hasta de 12 años, según la última reforma.

Hago esta recomendación, porque al revisar muchas de las declaraciones de testigos y de los propios adolescentes investigados manifiestan que ellos solo van a ‘pagar seis meses y van para la calle’.   Es decir, por una información errada desafían el sistema y bajo esa premisa inclusive llegan a inculparse, de actos tan atroces como el homicidios, robos y otros delitos graves por los adultos que son sus cómplices, partícipes o simples instigadores.

Cabe advertir que esta realidad no es así, porque en los Centros de Custodias hay jóvenes condenados hasta con 96 meses (ocho años) por los jueces de adolescentes. Esto se debe a que la Policía de Menores y los fiscales de menores son más efectivos en la garantía del debido proceso, situación que en los albores de la aplicación de la Ley 40 de 1999 no se daba y, a través de recursos legales, los abogados dejaban en libertad a los menores.

Cabe destacar que este régimen es especial y garantista, porque debe respetar la convención de los Derechos del Niño, las Reglas Mínimas de las Naciones Unidas para la administración de justicia y para la protección de menores privados de libertad. También es especial porque tiene su proceso especial donde se crea el juez que sanciona —Juez Penal de Adolescentes— y el juez que le da supervisión al cumplimento de la sanción —el Juez de Cumplimiento—, como figura innovadora en nuestro derecho penal y utilizan como norma supletoria el procedimiento penal ordinario del Código Judicial.

Dicho esto, en ningún momento este régimen promueve la impunidad juvenil, muy por el contrario, establece que el adolescente infractor sea sancionado en debido proceso y que esta sanción tenga como fin la resocialización. Estas sanciones a los menores se clasifican en socio—educativa:  Que son la amonestación, la participación obligatoria en programas de asistencias, la prestación de servicios a la comunidad y la reparación de daños a las víctimas estas sanciones son aplicables a delitos menores que no hayan puesto en grave peligro la integridad física de las personas ni sus bienes o si su afectación ha sido leve.   Si el menor no cumple, el juez de cumplimiento tiene la facultad de sustituirla por prisión.

La otra sanción para los delitos graves son las privativas de libertad que pueden ser clasificadas como: Régimen de Semi—libertad, según el cual el adolescente tiene que permanecer en un Centro de Cumplimiento de la Sanción durante el tiempo que no tiene la obligación de asistir a la escuela o lugar de trabajo; y la última es la más severa, Prisión en un Centro de Cumplimiento para los delitos graves, como el homicidio doloso y agravado, el secuestro, el terrorismo, violación carnal, tráfico de drogas, robo agravado, comercio de armas ilícitas, pandillerismo, lesiones personales dolosas, extorsión, asociación ilícita para delinquir en sus formas agravadas, posesión ilícita de arma de fuego.

Esta información debe ser difundida por los medios de comunicación, el Ministerio de Educación y por la Policía de Menores de la Policía Nacional, en cooperación con el Instituto de Estudios Interdisciplinario encargado de los Centros de Custodia y Cumplimiento del Régimen Penal de Adolescentes de la Ley 40, para evitar que los menores sean persuadidos por una errónea creencia de que con este régimen especial podrán ser impunes y salir como dicen ellos: ‘En seis meses voy pa’ la calle’. Situación que no se contrasta con la realidad de hoy, por las sanciones que ya están recibiendo los menores infractores de la Ley Penal.

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Este artículo fue publicado el  17 de julio de 2010  en el diario La Estrella de Panamá,  a quienes damos, lo mismo que al autor o autora, todo el crédito que les corresponde.

Una cuestión de calidad, no de cantidad

La opinión de…

Leandro Ferreira  

Recordar es vivir, y precisamente iniciaré este artículo rememorando aquellos años de estudiante de primaria y secundaria, cuando las clases se iniciaban pasada la Semana Santa (generalmente en el mes de abril), y antes del Día de la Madre ya habíamos concluido el año escolar. Pese a esto, siento que se alcanzaban los objetivos trazados y se asimilaban los conocimientos necesarios para avanzar al siguiente grado, sin mayores problemas.

La ventaja de ese calendario escolar era que permitía el disfrute pleno de la hermosa temporada del verano panameño, la cual se aprovechaba para practicar deportes, visitar y convivir con familiares en el interior, y sobre todo descansar y jugar.

Y que nadie se asuste por lo del juego, está comprobado que es vital para la formación del niño.

Pero los tiempos cambian y también las ideas, y a veces no para bien. Ahora resulta que los funcionarios encargados de dirigir el sistema educativo nacional han decidido unilateralmente que el problema de la mala calidad de la educación se resuelve extendiendo la duración del año escolar, medida además de innecesaria, inútil.

Creo que se está distorsionando el enfoque y, por consiguiente, se están dirigiendo los esfuerzos en una dirección equivocada.

Las deficiencias del proceso de enseñanza–aprendizaje de este país, más que un problema de cantidad de jornadas, es un problema de calidad de las mismas. Nada o poco se logrará con someter a los estudiantes a un fastidioso régimen de casi 10 meses ininterrumpidos de clases, si estas no son impartidas con métodos de probada efectividad pedagógica, que brinden especial atención a los que considero son las áreas donde nuestros educandos muestran las mayores debilidades, tales como: lectura y comprensión, expresión oral y escrita, y capacidad para el análisis lógico.

Si en realidad se aspira a mejorar el sistema, no se puede dejar a un lado la implementación de un adecuado proceso de selección de docentes.

El actual proceso de escogencia es sólo una competencia de quién presenta la mayor cantidad de certificados, y todos sabemos que con el relajamiento en la fiscalización de nuestras universidades, en muchas ocasiones esos documentos no garantizan que un aspirante a maestro o profesor tenga los conocimientos y destrezas para ejercer el cargo efectivamente.

En el proceso de selección de personal, urge la inclusión de exámenes o pruebas de psicoanálisis, redacción y ortografía, y personalidad, las cuales incrementarán las posibilidades de elección de los más calificados.

Ojalá se analice debidamente este tema antes de decidir. No quiero pensar que estamos frente a otra improvisación inconsulta, al estilo de ensayo y error.

Recordemos que en las ciudades que componen el área metropolitana, la calidad de vida está seriamente comprometida por la escasez y saturación de la red vial, por lo que desde a edades muy tempranas, a nuestros niños para ir a la escuela se les somete al auténtico calvario de tener que levantarse de la cama a las 4:00 a.m., cuando aún no canta el gallo.

Aumentar está pesada carga sin justificación alguna será una auténtica metida de pata, sin tomar en cuenta las repercusiones de tipo económicas que en las familias tendrá tan desacertada medida.

Con el actual año escolar con tres meses de vacaciones hay planteles públicos y privados de reconocido prestigio que logran preparar muy bien a sus estudiantes.

Entonces, parece más sensato copiar esos modelos para implementarlos en los planteles cuyos egresados reflejan la mala formación. La rueda ya está inventada.   No compliquen.

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Este artículo se publicó el 17 de julio de 2010  en el diario La Prensa,  a quienes damos, lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Formación en la conciencia de los hijos

La opinión de…

Milagro B. de Calvo

Hay una interrogante que todos tienen en sus mentes; una pregunta que se formula con frecuencia, ¿qué debe hacer el docente para ayudar al estudiante y a la familia en esta época tan difícil? La respuesta es clara: ejemplificar.

Vivimos una cultura de muerte, de violencia y nosotros los docentes tenemos un papel estelar que protagonizar. Y es que apoyar actos vandálicos, incendiarios, no beneficia lo que debe ser nuestra natural e inteligente forma de proceder.

Mostrar imágenes donde montados en cólera gritamos, gesticulamos y evadimos el diálogo, no habla bien de nosotros y el mensaje que enviamos a los alumnos llega distorsionado, porque una cosa es lo que decimos que hay que hacer, y otra cosa lo que hacemos.

Porque cuando trabajamos con vocación, con verdadera fe y pasión somos veraces y podemos adentrarnos, sin dificultad, en la mente de nuestros muchachos, ganar su confianza, su respeto y su admiración. Cuando esto ocurre el estudiante ya tiene un patrón conductual, digno de imitarse y empieza a rechazar y reprobar aquello que no concuerde con ese patrón. He allí un aprendizaje sólido, efectivo e imborrable. A partir de este momento nosotros podemos enseñar a los alumnos valores y virtudes medulares para vivir digna y pacíficamente.

Y es cierto que esta tarea no es sólo responsabilidad del docente, si no altamente compartida por el padre de familia. Y es que ambos nos hemos limitado a una tarea de pura información y eludimos la más importante misión que es la formación integral de los estudiantes.

Todavía no puedo comprender si el hecho obedece al temor o a la indiferencia, lo cierto es que no acabamos de disciplinar y formar a nuestros jóvenes.

Pienso que el hecho puede obedecer a: la falta de carácter o intención del padre; su temor a sentirse expuesto, si asume su rol, porque su accionar no sea el correcto y el hijo pueda confrontarlo y restarle autoridad; quizás, porque en un afán desmedido de cautivar el amor de los hijos se han convertido en padres, no sólo tolerantes, sino también permisivos y se crea que ésta es una buena forma de mostrar amor.

El padre que defiende a un hijo sabiéndolo culpable, que responsabiliza a otras entidades de las acciones de sus hijos se está engañando y empuja al muchacho a cometer actos cada vez más reprobables y punibles.

Las experiencias, en el hogar y en la escuela, deben ser propiciadoras de vivencias gratas y positivas. Será entonces cuando los niños y jóvenes, hoy impotentes, puedan reprochar el descontrol de nuestras emociones y el postergar nuestras labores ocasionándoles un perjuicio permanente.

Invito a mis colegas a la reflexión porque quienes emanamos del pueblo no podemos negarle a los hijos de éste la posibilidad de, que a través de una educación formal y responsable, tengan ellos las oportunidades que nosotros tuvimos.

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Este artículo se publicó el  17  de julio de 2010 en el diario  El Panamá América,  a quienes damos, lo mismo que a la autora, todo el crédito que les corresponde

La Ley 30 y sus implicaciones

La opinión de………

Dalila Mosquera  

Vuelvo, después de mucho tiempo, a dialogar con ustedes amigos lectores, a través de este medio escrito y en esta ocasión lo hago porque en estos momentos de globalización, participación democrática y social, el concepto del interés público o colectivo está por encima del interés particular o gremial.

La economía social, amigos lectores, se ha desarrollado mediante la aportación y acciones participativas de los agentes sociales; bien sean estos políticos e institucionales, de organizaciones sindicales, gremiales, otras.

Todas han necesitado en algún momento de su trayectoria cubrir vacíos a través de la promulgación de normativas llamadas estatutos y, en el caso de un Estado, leyes.

Muchas veces estas nuevas leyes en el tiempo han tenido una razón de ser y que se justifican por sí mismas, aunque difícilmente puedan evitar la percepción externa de pequeños grupos que sienten perder su actual protagonismo, privilegios y granujerías, su área de confort; por lo que se resisten a esos cambios.

En algunas ocasiones, las corrientes políticas, sindicalistas o gremialistas dominantes pretenden reducir progresivamente el papel del Estado; en este contexto afirmamos que el gobierno actual, con un alto grado de responsabilidad asume su compromiso de darles a todos los panameños bienestar económico y social.

El Gobierno está cumpliendo con su compromiso de hacer un cambio en beneficio de los habitantes de este país;   entre esos cambios están los contenidos de la Ley 30 del 16 de junio de 2010, “que dicta medidas para promover el desarrollo sostenible de la aviación comercial, reformar normas laborales y penales y adopta disposiciones para posibilitar la ejecución de proyectos de interés social”,  por ello es tan necesaria la promulgación de esta Ley que garantizará estas transformaciones, tan necesarias para el país.

Por ello, hacemos un llamado de atención a estos grupos que se han aliado para hacer oposición a esta Ley, que en forma patriótica, informen con la verdad, con transparencia, que no manipulen la información y que eviten mantener al país en la zozobra en que se encuentra.

Las instituciones sociales, sindicales, ideológicas e incluso las organizaciones gubernamentales y no gubernamentales quedan desplazadas cuando no hacen buen uso del poco o mucho poder que ejercen; en las luchas o confrontaciones casi siempre hay un caído; ¡que no seas tú o yo!, respondamos positivamente al llamado al diálogo que hace el gobierno y convirtámonos en aliados naturales, para que juntos trabajemos por Panamá

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Este artículo se publicó el 17 de julio de 2010  en el diario La Prensa,  a quienes damos, lo mismo que a la autora,  todo el crédito que les corresponde.

Al Presidente Martinelli se le está cayendo la careta

La opinión del Ex Vice Presidente de la República…

Ricardo Arias Calderón

La confusión y el caos acompañaron el Viernes Negro que recordamos dolorosamente como el mayor caso de represión y tortura de los últimos tiempos y el pasado jueves 8, el Presidente Martinelli y su gobierno siguieron el ejemplo de los militares que nos desgobernaron aunque guardando las proporciones de lugar y contexto en donde se dieron los hechos.

Llamó la atención, según diversas fuentes, que a los manifestantes les descargaran los disparos de perdigones a la cara o que la Policía no hubiera tenido cuidado de evitar esa posibilidad.   Según las diferentes fuentes para el segundo día de disturbios, por lo menos 23 de los heridos necesitaban tratamiento u operación por heridas en los ojos y había quienes quedarían ciegos.    Otras fuentes mencionan 40 heridos en los ojos de parte de los manifestantes en la totalidad de los disturbios.   Específicamente en esto sobrepasaron los peores momentos de la dictadura. Además, hay que contar de 150 a 200 heridos entre los manifestantes y 33 heridos entre los policías.

¿Por qué busca el Presidente Martinelli esta confrontación cuando él lo ha tenido casi todo tan fácil económica, interna e internacionalmente para hacer una buena gestión?

Comprobando que la pluralidad de temas le permite cierta flexibilidad para encubrir la naturaleza de su legislación cara al público en general, con su mayoría legislativa en la Asamblea ha elaborado una serie de normas lesivas a la dignidad social y ciudadana, a las conquistas obreras, a los derechos ambientales y humanos, y ha abierto el dique para que la Fuerza Pública haga uso de la fuerza excesiva e injustificada, todo esto y más en un solo texto, la ley 30 de 16 de junio este año, que es conocida con diversos epítetos que reflejan el rechazo popular y la probable inconstitucionalidad que la caracterizan.

Estas normas adoptan una estrategia diferente al propósito fundamental, la continuidad de Martinelli en el poder más allá del año 2014.   El primer proyecto de esta ley sugería que por vía de consulta el Presidente podría cambiar la Asamblea, e incluso se infería la posibilidad de proponer a consulta popular sobre la reelección inmediata y más tarde sobre la indefinida, a la manera de Chávez, lo que era una puerta francamente abierta para este propósito.   Este documento fue retirado con la excusa de que tal propuesta había sido un ‘desliz’ en la referencia al cambio de la Asamblea.

Ahora con la nueva ley resultante se busca debilitar, y si es necesario erradicar, el poder de la sociedad civil y de los partidos políticos a oponerse a cualquier plan presidencial.   A los primeros se les cuestiona la manera de atraer miembros a sus organizaciones y de hacer que paguen las cotizaciones requeridas para su funcionamiento y a los otros se les trata de socavar uno a uno sus representantes elegidos, para así lidiar con ellos desde una posición de torcida ventaja.

Quien no ve esto no puede comprender la lógica de la actitud del Presidente Martinelli, que en una noche pide perdón por sus errores y la mañana siguiente acusa a los medios de comunicación y a los partidos políticos opositores de atacarle.

¿Qué hay detrás de todo esto? Al estársele cayendo la careta el Presidente ha demostrado un insaciable apetito de poder como insaciable ha sido su avidez por el dinero.

Si atendiera al clamor popular e hiciera lo necesario para que se elimine esta ley, tendría la posibilidad de recuperar el rumbo para que su gestión resulte exitosa.

Si no, el momento cuando habría que pararlo es ahora, para que nuestra democracia llegue a ser auténticamente incorrupta y transparente, productora de bienestar para los que menos tienen y abierta a los soplos del espíritu, o de otra manera cualquiera acabará con ella.

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Este artículo se publicó el  18  de julio de 2010 en el diario  El Panamá América,  a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

El asesor de los asesores

La opinión de…

Hugo Navarro  

En los últimos años el país ha estado en pleno florecimiento, por lo menos en el campo inmobiliario, que se ha elevado por encima de los pronósticos y cálculos proyectados por los expertos.

Esta inesperada situación ha creado un campo fértil para la improvisación de medidas y acciones que requieren más cautela para su ejecución.

Paralelo a ese crecimiento han surgido los asesores sabelotodo, conferencistas y todos lo que aceleradamente se han formado en las múltiples universidades a “tutiplén” con costos elevados que muchos pagan para convertirse en doctores y magisters al por mayor.

Estos expertos han encontrado en Panamá una plataforma de ignorancia promovida desde los años 1960 hasta la fecha que ha permitido ubicar con excelencia en el “país de los ciegos donde los tuertos ven”. Los curriculum vitae son valorados por la cantidad de títulos y no por sus conocimientos y experiencias.

Las campañas publicitarias permean a toda la sociedad y con anuncios engañosos y colores florecentes muy bonitos adornan y respaldan todas las mentiras y falsedades que se quieran presentar.   El consultor de los asesores adquiere prominencia debido a que nuestra estructura administrativa gubernamental es débil y la partidocracia se dedica a la repartición de los puestos.

La mayoría de los jóvenes recién graduados en universidades extranjeras y locales está interesada en formar parte del gobierno, ya que reconoce que es ahí donde puede iniciar su carrera y adquirir la experiencia para su próximo ascenso.

Son pocas las personas que teniendo la oportunidad de ser general antes de haberse iniciado como soldado raso se nieguen a asumir una posición sin haber ganado una batalla.

Recomendamos que el gobierno nuevo utilice a profesionales idóneos y experimentados en las posiciones donde se manejan grandes sumas de dinero y millones de dólares en costosas decisiones que a veces resultan inútiles para el desarrollo del país.

Estamos cansados de contribuir con nuestro esfuerzo y trabajo con muchas personas que si resultan excelentes en el entrenamiento que les brinda el gobierno, se van para el exterior en busca de mejores posiciones y salarios y, nuevamente, los contribuyentes tienen que cargar con los que se quedan, porque no pueden realizar las tareas que tienen bajo su responsabilidad.

Si tienes un padrino de alta posición política estás en el camino de los asesores, otros pueden surgir con base en su habilidad de conquistar por medio de su participación en campañas electoreras y estar cerca del ganador.   La formación del asesor es reafirmada por el paradigma: “Lo importante es mantenerse dentro de la estructura gubernamental no importa el partido y sus ideologías, lo importante es que te mantengas cerca de los que manipulan y mantienen el poder a toda costa”.

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Este artículo se publicó el 18 de julio de 2010  en el diario La Prensa,  a quienes damos, lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Fianza de cárcel

La opinión de….

CARLOS AUGUSTO HERRERA

El domingo pasado conversamos sobre las detenciones provisionales como medidas preventivas, aplicadas en los extremos y durante el periodo de instrucción, hasta la valoración final sobre la responsabilidad del acusado. Tocamos lo atinente al artículo 1948 de nuestro Código de procedimientos, y la interpretación restrictiva a favor del procesado.   Es aquí donde se conoce si un juez o jueza es sabio o, por lo menos, cumple con la Ley.

Nos referimos igualmente al artículo 2155 del Código Judicial sobre la solicitud de fianza de cárcel, para detenidos o para otros, si hay temor de una detención. Sobre el artículo 2156 de nuestro Código de Procedimiento, que califica la forma de hacerlo con hipoteca, certificado de garantía bancario, póliza o bonos de seguro o títulos de la deuda pública del Estado, a través del Banco Nacional. Tenemos la juratoria concedida al imputado bajo palabra y juramento solemne, con algunas condiciones planteadas por el artículo 2167, también de la misma excerta que siempre mencionamos. Finalmente, encontramos la fianza personal otorgada de acuerdo con el artículo 2166 de nuestro Código Judicial, con la cual, fijada previamente la cuantía, se garantizará por medio de fiador solvente y hábil, quien deberá estar a paz y salvo con el Tesoro Nacional, con las obligaciones del fiador de acuerdo a los códigos Judicial y Civil, sobre normas relativas a esta clase de fianza, además de lo preceptuado en el artículo 2167 del Código Judicial, sobre el domicilio del procesado en la circunscripción del Tribunal, de por lo menos dos años antes, el compromiso de presentarse al tribunal o juez siempre que se le ordene; y que sea un delito cuya pena mínima no exceda de dos años de prisión; y que el imputado o procesado no tenga antecedentes penales y sea conocido como persona honesta que vive de su trabajo.

Lo importante es que la fianza se concede, niega, reforma, puede ser aumentada o disminuida o revocada si ya en ejecución el beneficiado incurre en un nuevo acto delictivo.   Lo importante es conocer que el auto que se refiere a la fianza, nunca queda en firme y corre entre los delitos excarcelables y otros in excarcelables, y en el caso del artículo 2171, el tribunal de segunda instancia si resuelve declarar la libertad del sujeto detenido ordena que se cumpla sin que el auto esté en firme.   El artículo 267 ordena a los jueces y magistrados resolver la solicitud en días inhábiles si es en ese momento que se solicita.

Por supuesto que nadie tiene paciencia si le niegan una fianza de excarcelación, lo cual debe estar debidamente explicado en la resolución que se dicte, pero se puede solicitar nuevamente si se mejoran las pruebas del sujeto acusado en vez de ir a segunda instancia.

En los extremos y de acuerdo con el artículo 2170 de nuestro Código de Procedimiento, la fianza es revocable o reformable de oficio o a solicitud de parte interesada y puede ocurrir que se levante la detención, si el tribunal considera que no hay lugar para mantener la medida decretada.

Lo importante es conocer que quien solicita la fianza de acuerdo con el artículo 2163 del Código Judicial, se convierte en fiador con la enorme responsabilidad de: 1. Coadyuvar a mantener al imputado dentro de la circunscripción del tribunal del conocimiento; 2. Comunicar al funcionario del conocimiento los cambios de su domicilio y los del fiado; 3. Presentarlo al tribunal de la causa o a la autoridad que éste designe, cada vez que se le ordene; 4. Satisfacer los gastos de captura, las costas procesales causadas hasta el día en que cese el ocultamiento o fuga del fiado; 5. A pagar por vía de multa, en caso de no presentar al imputado, dentro del término que se le señale, el valor de la caución prestada, que ingresará al Tesoro Nacional; y 6. El fiador asume, por el hecho de haberse dispuesto la excarcelación, la obligación de presentar al fiado dentro de los tres días hábiles siguientes a la fecha del auto respectivo para que rinda indagatoria, cuando no lo haya hecho antes, requisito sin el cual no se considerará perfeccionada la fianza. Observen los extremos en estas seis puntas, dentro de las que aparece la captura y otros gastos hasta que comparezca, pero qué hay si todo esto se logra con relación a la devolución de la fianza. Siempre el detenido está sujeto al fiador, quien es el que responde económicamente si el acusado descuida sus obligaciones con el Tribunal. Otro de los asunto es el hacinamiento frente a la lentitud del sistema y por otro lado, las medidas cautelares distintas a la detención y la fianza.

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Este artículo fue publicado el  18 de julio de 2010  en el diario La Estrella de Panamá,  a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.