Changuinola

La opinión del  Empresario y Político…

Samuel Lewis Galindo 

Hace escasos días Changuinola, en la provincia de Bocas del Toro, parecía un lugar privilegiado en nuestra geografía. El desempleo era mínimo, las industrias (pocas, pero efectivas) funcionaban; la agroindustria era muy pujante y el turismo, crecía día a día disfrutando los visitantes de los encantos de Changuinola.   Su gente era amable, parecía contenta y atendía con cortesía y amabilidad a todos los que a sus playas llegaban. La seguridad era envidiable y la delincuencia parecía no existir. Los visitantes caminaban por las distintas calles y sectores de la población sin ningún temor.

Lo que representa Changuinola e Isla Colón, no se hizo de la noche a la mañana. Se requirió grandes esfuerzos de muchos –gobierno y población- para lograr este paraíso.

Todo eso se perdió en muy pocas horas. No puedo asegurar que en el doloroso conflicto hubieran participado elementos foráneos (extremistas gremiales y dirigentes políticos de izquierda), pero se me hace muy difícil creer que lo ocurrido en Bocas del Toro, especialmente en Changuinola, pudieron, esas mismas personas que ayer se sentían orgullosos de lo que tenían, fueran los que destruyeron lo que antes tanto les costó.

Es increíble que hubieran sido ellos, los pobladores del sitio, y no otros, los que borrachos y enardecidos hubieran participado en los saqueos y en la extendida destrucción que allí se dio y en el cierre del aeropuerto. Se convirtió de la noche a la mañana en un sitio anárquico y caótico.

Es difícil pensar que en poco tiempo podría Bocas del Toro ser lo que ayer fue. Que empresas locales o extranjeras se atreverán a invertir allí y que decir de los turistas que año tras año y en escala ascendente iban cada vez más a la provincia de Bocas del Toro. Esa seguridad que ayer tenían, producto de la amabilidad de su gente, de la tranquilidad existente y de las bellezas naturales que hacían para todo el que llegaba al lugar su deseo de regresar cuanto antes.

Ojalá que en Changuinola no tengamos la triste situación que se vive en Puerto Armuelles. Malos dirigentes gremiales contribuyeron al deterioro de esa próspera región del Barú y es de esperar que esos mismos comunistas no contagien a Changuinola. Así era antes. En una mínima región dos situaciones diametralmente opuestas. Changuinola (muy próspera) y Puerto Armuelles (extremadamente pobre). Ahora posiblemente ambas tengan la misma suerte: miseria generalizada.

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Este artículo se publicó el  18  de julio de 2010 en el diario  El Panamá América,  a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

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