Justicia arbitraria y desigual

La opinión de…

Betty Brannan Jaén

WASHINGTON, D.C. –Me alegra mucho que hayan soltado de la cárcel al periodista Carlos Núñez, pero su liberación no hace más que confirmar, nuevamente, que lo que se hace pasar por justicia en Panamá es en verdad un sistema injusto plagado de arbitrariedad, manipulación y conceptos obsoletos.   Eso es en el mejor de los casos, porque el peor involucra franca corrupción.

La arbitrariedad está confirmada por el hecho de que de un día a otro, repentinamente, la condena muy severa de un año de prisión que se le había impuesto a Núñez quedó reducida a una multa irrisoria de 68 dólares (o sea, 34 días multa a razón de dos dólares por día).

Como Núñez ya llevaba 19 días preso, solo tuvo que pagar 30 dolarcitos para recuperar su libertad y poner fin a toda la pesadilla.   Si partimos de la premisa de que uno de los requisitos de la justicia es que el castigo sea justamente proporcional al delito, es inexplicable que un año de prisión sea equivalente a 68 dólares de multa.

O la primera sentencia era arbitrariamente severa o la segunda era arbitrariamente liviana. O –y esta tercera posibilidad es para mí la explicación correcta– las dos fueron totalmente arbitrarias, para nada fundamentadas en lo que debe ser justicia.

Además, me luce obvio que consideraciones ajenas a la justicia influyeron en que se redujera la sentencia de lo catastrófico a lo ridículo.

Como organizaciones internacionales en Estados Unidos y Europa criticaron el encarcelamiento de Núñez y la comunidad periodística panameña también brincó a su defensa, creo que las autoridades judiciales panameñas se sintieron presionadas a liberar inmediatamente a Núñez.

No alego que hubo “manipulación política” en el sentido tradicional, pero sí creo que se quiso manipular el caso para lograr un desenlace menos “políticamente incorrecto”, como dicen los estadounidenses.

¿Por qué era “políticamente incorrecto” encarcelar a Núñez? Porque en la mayoría de países civilizados, la difamación se resuelve por pleito civil, no por caso penal y mucho menos con condena de prisión.

Es cierto que hay algunos países que todavía tienen leyes de difamación penal, pero la tendencia es reconocer que criminalizar la libertad de expresión es inconsistente con democracia.

Por ello, la tendencia es eliminar estas leyes, además de que en países avanzados, un caso de difamación (incluso por vía civil) requiere que la información sea falsa y que haya sido divulgada deliberadamente y con malicia; no hay difamación si la información es veraz o si fue emitida por error o en “buena fe”. Que nuestra legislación omita esos requisitos es un ejemplo de cómo la justicia panameña se aferra a conceptos obsoletos.

Mientras tanto, hay otro caso en Panamá que esta semana atrajo la atención muy crítica de una ONG en Washington. Es el caso de Wilson Charles Lucom, un multimillonario estadounidense que murió en Panamá en 2006, dejando su fortuna de 50 millones de dólares para crear una fundación para beneficio de los niños pobres de Panamá.

La batalla sobre su testamento ha sido feroz y está muy lejos de resolverse, pero lo que quiero destacar hoy es que el Consejo de Asuntos Hemisféricos (Coha) emitió un comunicado el lunes sentenciando que el embrollo ilustra las fallas de la justicia panameña.

Según Coha, el caso “sugiere que hay diferentes grados de justicia para los distintos panameños, dependiendo de su estatus social y político”. Hay indicios de “un aparato judicial anacrónico y oscuro, cuya estructura lo hace altamente vulnerable a manipulaciones políticas”.

Por ello, subraya Coha, no es sorpresa que Panamá haya recibido muy mala nota cuando el Barómetro Global de Corrupción de 2009 preguntó a los panameños cómo califican su aparato judicial.

En un esquema donde “1” significa no corrupto y “5” significa extremadamente corrupto, los panameños dieron nota de “4.4” a su aparato judicial. (Nota de “4.6” para los partidos políticos y la Asamblea; “2.8” para los medios).

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Este artículo se publicó el 18 de julio de 2010  en el diario La Prensa,  a quienes damos, lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Violencia contra un pueblo

La opinión del Secretario General del SUNTRACS….

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GENARO  LÓPEZ

La violencia ejercida contra un pueblo que demanda que se respeten sus derechos humanos evidenció no solo la arrogancia y prepotencia del gobierno de Ricardo Martinelli, sino también la conducta represiva del mismo, haciendo recordar los peores días de la dictadura militar.

Como si ello fuera poco, demostrando total menosprecio hacia los pueblos originarios, varios de los funcionarios de gobierno, entre ellos el ministro de Seguridad, se refieren a los indígenas de manera irrespetuosa catalogándolos de ‘alcohólicos’.

Hasta el momento el saldo es de siete muertos; cientos de heridos, muchos de ellos con lesiones permanentes (pérdida de la visión, disparos de perdigones al rostro); encarcelamientos ilegales (caso de Jaime Caballero directivo del Suntracs); y órdenes de conducción y detención contra una veintena de dirigentes, que carecen de real sustento.

Es necesario insistir en que no se trató de desinformación, como pretende hacer creer a la comunidad el gobierno; las declaraciones sobre el contenido y alcance de la Ley 30 (Ley Chorizo), por parte de varios funcionarios de la estructura gubernamental, así lo evidencian.   Es decir, no se puede tapar el sol con una mano, no se puede esconder con la entrega de celulares o con visitas a los hospitales el daño generado. El único responsable de la actual situación es el gobierno, quien desde su arribo a la Presidencia ha desconocido el sentir del pueblo y pretendido cercenar las organizaciones sindicales y gremiales.

Antes que se impusiera la Ley Chorizo, varias organizaciones sindicales, gremiales, ambientales, campesinas e indígenas, entre otras, hicimos diversas manifestaciones señalando lo contraproducente para la población de este nefasto proyecto, que lesionaba el derecho a sindicalización y huelga, el derecho a la protección ambiental y que colocaba a todos los panameños y panameñas en un estado de indefensión ante las prerrogativas excesivas que se le otorgaba a la Policía Nacional.    A pesar de ello, la Asamblea Nacional de Diputados la aprobó a tambor batiente y el presidente la sancionó sin el menor reparo.

Ante ello, varias organizaciones de la sociedad panameña han interpuesto ante la Corte Suprema diversos recursos legales contra la Ley 30; sin embargo, se insiste en su imposición, demostrando con ello que no existe por parte del gobierno ningún interés de verdadero diálogo.

En estos momentos, pese a los hechos, el gobierno insiste en su conducta de oídos sordos. No se trata de suspender tres artículos, se trata de derogar las leyes antipopulares, impuestas al pueblo panameño: Ley 14 (carcelazo), Ley 30 (Chorizo), Decreto 944 (que impone la transformación curricular), Decreto 577 (que lesiona la Ley Orgánica de la comarca Ngäbe Buglé). Igualmente, el pueblo demanda la inmediata eliminación del 7% de ITBMS; la rebaja y congelamiento de los precios de los bienes y servicios de primera necesidad; la suspensión de los proyectos que lesionan el ambiente y la suspensión de los negociados a través de las instituciones públicas (caso compra de corredores).

Lo que se vive en el país es un total abandono de principios democráticos universalmente reconocidos, es una violación abierta a los derechos humanos del pueblo panameño por parte del gobierno de Ricardo Martinelli.

Exigimos el cese inmediato de la represión y persecución, así como la inmediata investigación imparcial de los atropellos y la represión en Bocas del Toro y Colón; y que se juzgue a los responsables de los asesinatos, las persecuciones, detenciones y encarcelamientos ilegales, así como los exabruptos jurídicos cometidos por diversas autoridades.

El pueblo exige Justicia, respeto a todos nuestros derechos ciudadanos, económicos, sociales, ambientales y culturales.

Las organizaciones del movimiento social panameño seguiremos realizando acciones que permitan la derogatoria de estas nefastas leyes y la defensa del derecho a la vida digna.

Llamamos al pueblo a mantener la lucha, que se enmarca en el derecho que nos asiste a la defensa de nuestros derechos humanos.

Sin lucha no hay victoria.

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Este artículo fue publicado el  18 de julio de 2010  en el diario La Estrella de Panamá,  a quienes damos, lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Changuinola

La opinión del  Empresario y Político…

Samuel Lewis Galindo 

Hace escasos días Changuinola, en la provincia de Bocas del Toro, parecía un lugar privilegiado en nuestra geografía. El desempleo era mínimo, las industrias (pocas, pero efectivas) funcionaban; la agroindustria era muy pujante y el turismo, crecía día a día disfrutando los visitantes de los encantos de Changuinola.   Su gente era amable, parecía contenta y atendía con cortesía y amabilidad a todos los que a sus playas llegaban. La seguridad era envidiable y la delincuencia parecía no existir. Los visitantes caminaban por las distintas calles y sectores de la población sin ningún temor.

Lo que representa Changuinola e Isla Colón, no se hizo de la noche a la mañana. Se requirió grandes esfuerzos de muchos –gobierno y población- para lograr este paraíso.

Todo eso se perdió en muy pocas horas. No puedo asegurar que en el doloroso conflicto hubieran participado elementos foráneos (extremistas gremiales y dirigentes políticos de izquierda), pero se me hace muy difícil creer que lo ocurrido en Bocas del Toro, especialmente en Changuinola, pudieron, esas mismas personas que ayer se sentían orgullosos de lo que tenían, fueran los que destruyeron lo que antes tanto les costó.

Es increíble que hubieran sido ellos, los pobladores del sitio, y no otros, los que borrachos y enardecidos hubieran participado en los saqueos y en la extendida destrucción que allí se dio y en el cierre del aeropuerto. Se convirtió de la noche a la mañana en un sitio anárquico y caótico.

Es difícil pensar que en poco tiempo podría Bocas del Toro ser lo que ayer fue. Que empresas locales o extranjeras se atreverán a invertir allí y que decir de los turistas que año tras año y en escala ascendente iban cada vez más a la provincia de Bocas del Toro. Esa seguridad que ayer tenían, producto de la amabilidad de su gente, de la tranquilidad existente y de las bellezas naturales que hacían para todo el que llegaba al lugar su deseo de regresar cuanto antes.

Ojalá que en Changuinola no tengamos la triste situación que se vive en Puerto Armuelles. Malos dirigentes gremiales contribuyeron al deterioro de esa próspera región del Barú y es de esperar que esos mismos comunistas no contagien a Changuinola. Así era antes. En una mínima región dos situaciones diametralmente opuestas. Changuinola (muy próspera) y Puerto Armuelles (extremadamente pobre). Ahora posiblemente ambas tengan la misma suerte: miseria generalizada.

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Este artículo se publicó el  18  de julio de 2010 en el diario  El Panamá América,  a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

En relación a la excelente labor del Ministro Papadimitiu en Bocas…

Compartimos la nota publicada en Facebook donde se transcribe parte de la columna del 15 de julio de 2010 titulada “Bitácora del Presidente” a cargo del Jurista, Docente Universitario, Ex Director de la Policía Nacional y acutal presidente de los prestigiosos diarios nacionales La Estrella de Panamá y el Diario el Siglo, Doctor Ebrahim Asvat,  por la colaboradora editorial de este medio y activista política…

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Jennie Gonzalez


” De la crisis de Bocas del Toro escojo al ministro de la Presidencia, Jimmy Papadimitriu, como el más idóneo, capaz, sincero y competente. No le fue fácil en Bocas del Toro, sin embargo, llenó todas las expectativas al sacar al Gobierno Nacional del impasse que la situación de anarquía produjo en la región. Para quienes carecen de capacidad analítica, lo que hubo en Bocas del Toro fue un levantamiento popular.   Empezó como una huelga de obreros y terminó con el apoyo de toda la población.   La autoridad se perdió y la provincia quedó carente de dirigentes con autoridad para solventar o apaciguar los ánimos.   A Jimmy Papadimitriu le costó tres días.

Permaneció en la región, recorrió distintas áreas afectadas, conversó con las fuerzas vivas de la provincia y pernoctó como un ciudadano común más. No creo que en el gabinete del Presidente haya otra figura similar con capacidad política para entender las ansiedades y reclamos de los sectores populares. Si en Panamá existiese en el gabinete otra figura similar, estoy seguro que la crisis se hubiera resuelto mucho antes. Lamentablemente, en la ciudad lo que imperó fue la posición dura y grosera de ministros lunáticos. Así es, viven en otro mundo. Algunos, inclusive, los que mejor marcan en la encuestas con un silencio sepulcral. ”

(extracto de la nota publicada  por el autor:
Ebrahim Asvat
easvat@elsiglo.com, el jueves 15 de julio de 2010 )

¡ JUNTOS HACIENDO UN MEJOR PANAMÁ !

—Agradecida con el Profesor Héctor Robles Carrasco, por el enlace que es de vital importancia para su difusión—

En esta nota: Ricardo Martinelli, Telemetro.com Panamá, Tvn Panama, Rpctv Panamá , TuPolitica Panama, Diarioweb Panamá (notas), Casimiro Alvarado Hector Robles Carrasco, Ana C Rivero, Abel Vergara Lopez, David Jaime-Bayly Saldaña Ortega, Rosahnara Rovira de Guerra, Deysi Pineda, Participacion Ciudadana Panama Jim Tradurescu , Carlos Pesantez, Pedro Peña, Juventud Cambio Democratico, Rafael Montes Gómez , Julius Robert Oppenheimer, Ani Luois, Antonio Raimundo Simons Guardia

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Publicada el 18 de julio de 2010 en Facebook por la autora, a quien damos todo el crédito, el mérito y la responsabilidad que le corresponde.

Aventuras de un panameño en China (I)

La opinión del jurista…

Ebrahim Asvat

Me encuentro en Beijing invitado por el gobierno chino para conocer ese país. Nunca estuve en China antes. Lo más cercano ha sido Hong Kong la cual he visitado varias veces.
Desde que toque tierra la mente no deja de dar vueltas. Esa estabilidad mental propia de los que pensamos que la historia se escribe en Norteamérica y Europa empieza a estremecerse. Aquí están ocurriendo cosas y más de lo que cualquier mente puede imaginarse.
Muy bien Napoleón señaló hace dos siglos que China era una especie de dragón dormido y que solo bastaba que despertara para que el mundo se estremeciera. China ha despertado de un sueño de quinientos cincuenta años.
Para tener una idea, durante el reino Ming siglo XVI el Producto Interno Bruto de China representaba el 25% del producto interno mundial. Un porcentaje de la riqueza mundial similar a la que hoy representa Estados Unidos entre la comunidad de naciones.

No tengo la menor duda que China está buscando su lugar en el mundo y el mundo dejará pronto de ser lo que yo denomino “U.S. centric” para prestarle atención a otras voces, otras formas de ver la realidad mundial.

China será una de esas voces determinantes sin la cual las grandes decisiones políticas mundiales no tendrán viabilidad. Es la magnitud de las cosas que están ocurriendo aquí y que empiezo a visualizar. La mente entra en un proceso de ebullición y comprende que éste es un gran dragón que mueve las palancas del progreso y empuja a todas esas economías dinámicas de la región de Asia.

El despertar de China le ha transformado la visión a los pequeños dragones de Corea, Taiwán, Singapur, Malasia y convierte a otros como Vietnam, Tailandia, Indonesia en futuros motores de desarrollo.

El este de Asia tiene una vida singular y cada vez más interdependiente entre esta comunidad de naciones. Cuando uno observa el tamaño del aeropuerto internacional de Beijing se da cuenta que ha pisado tierra en un nuevo mundo.

El sueño americano se desvanece y surgen las opciones de ver alternativas para el desarrollo y el progreso. Yo no creo que nuestra opción como país está en elegir la vía China.

Hay, sin embargo, mucho qué aprender y el horizonte como país estratégico y con un paso de navegación mundial nos posiciona frente a lo que está ocurriendo en el pacífico.

Hoy por hoy Panamá tiene, por su posición geográfica, las ventajas de dos océanos que se entrecruzan en su territorio. Esa sola realidad nos dimensiona como país.

Lo que debe importarnos es si lo estamos entendiendo y tendremos la capacidad política para posicionarnos como una mezcla de dragón chino, águila americana y oso europeo.

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Artículo publicado el 16 de junio de 2010 en Facebook por el autor, a quien damos todo el crédito, el mérito y la responsabilidad que le corresponde.

Celebrando la esperanza

La opinión del Escritor….

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CLAUDIO DE CASTRO — —

Un día escuché su voz, fuerte y suave a la vez, que me decía: ‘escribe’, y yo haciendo oídos sordos, me escabullí por diferentes senderos, hasta que me atrapó con su Amor y ya no pude ni quise escapar.

Así fundamos Ediciones Anab, una editorial católica en Panamá. ¿Los libros? Pues tuvimos que aprender de todo. Cómo se diagraman, cómo se diseña una portada. Y los hicimos en casa, y los armamos entre todos. Poco a poco fueron teniendo aceptación. Y los milagros empezaron. Conocimos la Providencia. Y nos dimos cuenta de lo pequeños que somos, tierra que va a la tierra. Y lo importantes y valiosos que somos, para el Padre. A pesar de mi poca fe, la editorial sigue creciendo como un arbusto fuerte y se llena de flores y da frutos.

Ya pasaron 7 años. ¿Cómo agradecer a Dios todo el bien que nos ha dispensado? Aún escucho en mi corazón al buen Dios que me dice: ‘Escribe. Deben saber que los amo’. Y yo, escribo y publico libros y Él, todo amor y todo bondad… toca los corazones y los transforma.

En muchas ocasiones he tratado de abandonar este apostolado y cada vez que lo intento, me inunda el alma con un amor inefable, Su Amor. Y me dice: ‘No temas. Aquí estoy’. ¿El sueño? Llevar esperanza. Recordarles a todos que somos ‘hermanos’, hijos de un Dios bueno y admirable. Que nos debemos los unos a los otros. Que en Dios vivimos. ¿Cómo celebraré este aniversario? Iré con mi esposa Vida a un parque tranquilo… Y leeremos la oración de Francisco, el Hermano, para agradecer a Dios por todas sus bondades e inmenso amor.

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Este artículo fue publicado el  18 de julio de 2010  en el diario La Estrella de Panamá,  a quienes damos, lo mismo que al autor o autora, todo el crédito que les corresponde.

¡Pa´l carajo!

La opinión de…

Juan Carlos Ansin 

Calma. No hay palabras sucias. Las hay malsonantes, pero eso depende del oidor. Las palabras no nacen sucias, las ensuciamos nosotros. En sí mismas no son ni lindas ni feas, son como son, símbolos, representaciones. Ladrillos de una construcción. La belleza y la fealdad están en manos del arquitecto y del observador. Entonces a no asustarse. El carajo es la cesta del palo mayor donde se apostaba el vigía o donde se mandaba a cumplir un castigo. Fue del carajo de La Pinta donde Rodrigo de Triana gritó: ¡Tierra! Aclarado el sentido del título paso al objeto del escrito.

Vivimos en un momento de la evolución del pensamiento regido por la conducta binaria, propia del dualismo computacional del 0 y el 1, del sí o el no, del bien o del mal. Actuamos con la lógica del algoritmo constructivista de quien pide al camarero un vaso de agua y éste pregunta si la desea en un vaso grande o chico, de botella o natural, con o sin gas, con o sin hielo.   Escuchaba en estos días a los comentaristas de fútbol en cámara lenta, es decir, a los que lo observan por TV y se mofan del árbitro o discuten a los técnicos que lo ven a ras del suelo y a cien kilómetros por hora. Se debatían entre el pragmatismo estratégico y el fútbol arte.

En este tema debo admitir que fue más equilibrado el “tiqui-toque” del fútbol español, práctico, solidario y trabajador, que uno lleno sólo de genios individuales. No faltará alguien que, con las habilidades del pulpo Paul, me endilgue la etiqueta del PSOE. Respondo entonces que el jugador español Pedro -quien pecó de individualista al no dar el pase final a un compañero que lo pedía desesperadamente para asegurar el segundo tanto español contra Alemania- sería un típico representante del PP, el engañoso Parido “Popular” de las individualidades egocéntricas.

Esta dicotomía racional también sucede en el G20, donde ante la crisis económica depresiva que se nos viene encima, unos abogan por el ahorro fiscal y otros por el gasto estimulador. Lo mismo ocurre con el empantanamiento en la guerra de Afganistán. Todo estriba en tomar partido por dos estrategias, la militar o la diplomática.

Este dualismo maniqueo lo padecemos también aquí, con la peregrina teoría de fomentar “crecimiento” a costa del salario y la protección legal del trabajador. Para nuestra sociedad opulenta la violencia es un tema policial y no un caso manifiesto de injusticia social, tal y como estamos viendo brotar peligrosamente en el país.

Dice el periodista británico Orlowski: “… Esta no es la gran visión que para la sociedad tuvo Lenin o que tiene Milton Friedman. Son las personas ricas construyendo un bote salvavidas para abandonar el barco”. Un barco que hace agua por la desmedida ambición de sus navieros y la impericia del capitán, quien en medio de la tempestad no decide mejor cosa que mandar al carajo a su contramaestre y al timonel.

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Este artículo se publicó el  18  de julio de 2010 en el diario  El Panamá América,  a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.