¿Quién le pide la renuncia a quien?

La opinión de…

Orlando Acosta Patiño   

La reciente noticia que anuncia la solicitud de renuncia por parte del Ejecutivo al alcalde del Municipio de Panamá puede ser considerada como otra aberración administrativa que toma visos escandalosos y parece que anuncia en cartelera el período más oscuro para la democracia y la institucionalidad en la historia de la sociedad panameña. No te pierdas este estreno.

Ya la Alcaldía de Colón fue impactada por una acción del Ejecutivo cuando la Gobernación de la provincia removió, con una resolución, al alcalde. ¿Vale más la firma de un Gobernador que los miles de votos de nuestros ciudadanos?   ¿Es la elección de las autoridades por voto popular un ejercicio democrático? ¿Estamos hablando de la misma metodología que llevó al Presidente de este país al solio presidencial?   ¿Qué diferencia tienen los votos de los colonenses a los votos del resto de los ciudadanos? ¿Qué clase de democracia estamos construyendo en este país? ¿Estamos claros cuál es el mensaje que nos envía el Sr. Presidente?

Los tiempos de dictadura militar de la década de 1970 será un vago recuerdo ante el legado que nos dejará el esfuerzo poco transparente e irrespetuoso de construir un Panamá mejor.

Para entonces, y como siempre, el eslogan del gobierno quedará en la memoria como otro hueco más, como el vacío que nos dejó el paso demoledor de la patria nueva.

Volviendo al tema de la solicitud de la renuncia del alcalde de la comuna capital, veamos que el fútil argumento es una ciudad sucia. Creo que la suciedad va más allá de Calidonia y Juan Díaz. Yo, también, la siento en el predio del hemiciclo legislativo entre los honorables y también electas autoridades.

Es este mismo grupo llamado “el legislativo”, quienes en su momento avalaron sin justificación y amparados, bajo otra aberración legislativa, el reconocimiento de la doble nacionalidad del señor alcalde.

En esa misma circunstancia mostraron sus colores verdaderos y no actuaron con respeto y abandonaron, sin dudar, el honor y la gala del honor democrático que los llevó a ocupar ese sitio en nuestra sociedad.   El hedor no está en la basura, sino está en la abandonada ética de los políticos de este país. Ciudadano, por favor, recuerda.

No tengo la menor duda de que ahora también realicen los honorables otro numerito de artilugio o magia legislativa y esta vez nos preparen no un chorizo grasiento, al estilo ambiental, sino un indigesto plato con visos de full inconstitucionalidad y sazonado otra vez más con el ingrediente antidemocrático y favorito de inconstitucionales, para complacer al Ejecutivo y deleitar su paladar con otro plato con el mismo aroma y sazón al que ya se está acostumbrando.

Otra receta del libro oscuro de la cocina antidemocrática e inconstitucionalidad que edita el grupo de la política panameña. Estamos viviendo un periodo de violación de la institucionalidad del Estado.   Estamos transitando por veredas peligrosas que atentan contra los esfuerzos, a sangre y recursos, que ha costado construir Panamá, como sociedad democrática.

Estoy preocupado. ¿Te preocupa a ti? Panameño, al momento en que los proyectos mineros comiencen a anunciar pobreza y deterioro ambiental y la pérdida de nuestra biodiversidad, cuando el metro de Panamá, el relleno de Barraza y la construcción del Centro de Convenciones nos dejen sin mejoría de ciudad y la estela de riqueza desmedida por especulación de la tierra urbana nos deje sin aliento para subir a los vagones del progreso, ¿será entonces que reaccionaremos?

Cuando veamos las arcas y el patrimonio panameño en la bancarrota, tal vez sea tarde y nos demos cuenta de que nos dejamos robar nuestro patrimonio natural, social, financiero y económico por el autoritarismo democrático.

Nos daremos cuenta de que el bienestar colectivo no fue el móvil que dirigió nuestro país y seremos testigos, extemporáneos, de que la participación ciudadana fue otra quimera electoral y difícil de lograr.

Todo esto será parte del sueño que durmió en otra cama. Pesadilla que perseguirá a generaciones de panameños.

Seremos testigos de que el interés particular y la ignorancia nos dejan una herencia de Estado medieval que nos desvió de la oportunidad de consolidar la gestión ambiental y el fortalecimiento de la democracia por las veredas de un Estado moderno.

Entonces, ¿de quién será la responsabilidad de estos resultados? ¿Quién les pedirá la renuncia a los honorables diputados o al Presidente de esta República?

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Este artículo se publicó el 14 de julio de 2010  en el diario La Prensa,  a quienes damos, lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

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