Un año en la Alcaldía

La opinión de…

Pedro Luis Prados S.  —

El más reciente sainete político me hace recordar aquella vieja ranchera de Vicente Valdés, cantada por mi madre durante los quehaceres matutinos:

“Hace un año que yo tuve una ilusión

Hace un año que hoy se cumple en este día

Recordando que en tus brazos me dormía

Y yo inocente, muy confiado te entregué mi corazón”.

Solo un año, no hubo paciencia para más. Si hubiera sido todo el quinquenio diríamos que estamos acostumbrados al sufrimiento o, por el contrario, inmersos en un jolgorio donde prima la diversión y la chabacanería.

Afortunadamente solo fue un año y suficiente para que el Presidente –que tiene una gran capacidad de tolerancia para asimilar los desbarres de sus acólitos– haya dado por terminada la pantomima escénica de la administración de Bosco Vallarino al frente de la Alcaldía capitalina.

Y como nuestra Constitución sirve para arropar todos los fracasos e incompetencias, el defenestrado personaje alude haber sido electo por la voluntad popular y, por lo tanto, no puede ser removido del cargo si no es por una revocatoria de mandato.

Pero lo que no entiende, o no puede entender, es que esa revocatoria ha sido dada ya en múltiples ocasiones por los comentarios de sus propios colegas, la repulsa demostrada en innumerables encuestas, la burla de sus electores ante sus descabelladas ideas, los fracasos de proyectos inconsultos y, sobre todo, el delirante ridículo de sus argumentos defensivos.

Lo que ha hecho el Presidente, esta vez con un verdadero apoyo popular, es hacer efectiva esa revocatoria tácita dada por la inmensa mayoría ciudadana, mediante una comedida solicitud de renuncia.

Como todo tiene su final, ahora resulta que en el cierre del acto el culpable es la víctima y los chicos malos, como en todas las escenas anteriores son los demás.

Al igual que la obligada adopción de la ciudadanía norteamericana cayó sobre las espaldas del presidente Pérez Balladares; la culpa de la emisión del cheque para el viaje de su esposa cayó sobre un pobre funcionario de tesorería; el fracaso de contrataciones de las villas navideñas cayó sobre los concejales del PRD; el problema de la basura fue culpa del alcalde anterior y el de las placas del funcionario que no hizo la contratación, ahora la culpa del fracaso de su gestión son los funcionarios del aliado Cambio Democrático por su incompetencia.

E. Jones en 1908 llamó esta conducta racionalización y la definió como: “procedimiento mediante el cual el sujeto intenta dar una explicación coherente, lógica o aceptable moralmente, a un acto, idea o sentimiento, etc., cuyos motivos quiere encubrir mediante el convencimiento personal. Un mecanismo lógico que parte del justificarse a sí mismo para engañar a los demás”.

En otras palabras, una forma de mentirse a sí mismo para luego intentar convencer a los demás con un argumento en apariencia racional. El autoengaño y la racionalización no es nada extraño entre los panameños, forma parte de la patografía nacional a la par del “juega vivo” y otras pequeñas manipulaciones. Por nuestra mente pasan personajes abanicándose con billetes de cien ante las cámaras; fotos seriadas de una docena de legisladores beneficiarios de inversiones sociales destinadas a niños y madres solteras; contratos leoninos de proyectos dudosos y concesiones amicales de prebendas estatales y todo… absolutamente todo, debidamente justificado en el nombre del pueblo, por las necesidades del pueblo y el inevitable bienestar del pueblo. De manera que el Sr. alcalde no es una excepción y su malestar no es más que una proyección de ese extendido mal nacional.

Lo realmente ponderable es que el Sr. Martinelli se haya dado cuenta de que “algo podrido huele en Dinamarca”, como dijo Shakespeare, y que todas las cosas no marchan como un megadepot utópico. Que todo no es perfecto y sus funcionarios no son la crema de la intelectualidad.

Que la calificación de las encuestas de su primer año de gestión no alcanza un puntaje para la rehabilitación en nuestro sistema educativo. Y, sobre todo, que haya iniciado una depuración que permita a los más capaces y no a los más vocingleros en la campaña, asumir los cargos de responsabilidad y decisión en su gobierno.

Importante, además, que se haya dado cuenta de que a pesar de que los locos son más, no puede mantenerlos a todos en la misma nave (me refiero a la “Nave de los locos” del Bosco, el pintor flamenco, no el saliente) por riesgo de naufragio, y aquellos de los que no puede deshacerse mantenerlos en una jaula que pueda llevar en sus viajes.

Pero sobre todo, y sería lo más valioso, que deje de echar la culpa a los demás de las limitaciones de sus colaboradores y emprenda un programa intensivo de administración moderna de la gestión pública a su equipo de gobierno.

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Este artículo se publico el 10 de julio de 2010  en el diario La Prensa,  a quienes damos, lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.
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¿Por qué Parque Omar?

La opinión de….

ROBERTO DÍAZ HERRERA

Los que disfrutamos las caminatas en ese sitio de más de 50 hectáreas que ha heredado el pueblo, en una capital carente de parques adecuados, sabemos el deleite que significa caminar entre esas sendas oxigenadas en pleno centro de la ciudad. Aplaudimos las mejoras y expansión que este gobierno le está haciendo a este gran pulmón de todos.

En ninguna otra parte de las actividades ciudadanas se juntan en una sola área, millonarios, presidentes o ex presidentes, acaudalados empresarios, con educadores, obreros, jubilados, amas de casa, en una mezcla variopinta, donde como pocas veces, todos parecemos hijos de un solo Dios, juntos en un solo escenario.

¿Cómo heredamos ese hermoso oasis de energía solar y oxígeno, ese ‘prana’ maravilloso? Uno de los asiduos caminantes del lugar, Henry Ford, me ayudó a fortalecer la memoria del origen del parque como sitio común para todos: al inicio del gobierno cívico—militar, donde precisamente Henry fue su primer ministro de Hacienda y Tesoro, me recordó el amigo, los directivos del Club Unión (el del Casco Viejo entonces) analizaron con los del Club de Golf, que era entonces ese parque, la idea de juntarse en un solo club para expansión de todos por igual.

La idea no cuajó, porque los golfistas tenían en mente buscar un nuevo lugar en un área donde desarrollar residencias, y tener viviendas cerca de sus hoyos deportivos; con tal búsqueda apuntaron hacia la finca de la familia Ameglio en Cerro Viento, donde está ahora el Club de Golf. Para financiar sus proyectos buscaron entonces contactos con el gobierno militar para negociar las tierras valiosas donde hoy caminamos. Por medio de bonos gubernamentales y otras combinaciones, le quedó a la nación el actual parque, que bien podríamos llamar nuestro ‘Central Park’.

Hubo varias propuestas para que en aquél tiempo se hicieran obras en este fabuloso centro de expansión pública, pero Omar Torrijos se oponía. Quería que el pueblo tuviera un sitio donde ir con sus niños y familiares. Una de las ideas, que recuerdo perfectamente haberla escuchado salió de un par de coroneles del Estado Mayor de entonces, por 1973, recién designado yo secretario ejecutivo del comandante y Estado Mayor, y consistía en que el general aprobara la construcción de la Comandancia General, las oficinas del Estado Mayor, además de instalaciones deportivas y un Casino Militar para oficiales. Omar dijo en ese momento que lo pensaría.

Los proponentes aducían que con el mando que se tenía no había dificultades en obtener el presupuesto para las obras ya descritas. Pero en una tarde donde Omar y yo, como era frecuente, quedamos solos luego de una reunión habitual del Estado Mayor con el comandante, lanzando una bocanada con su habano Cohíba que aún acostumbraba, el general me dijo en esa privacidad: ‘¿Así que quieren que nos mudemos de aquí, de este barrio de El Chorrillo, donde vemos diariamente a nuestros negritos pobres, y mudarnos a unos lujosos edificios con casino y todo?; si lo hiciéramos, pronto nos olvidaríamos de los pobres y empezaríamos a parecernos a esas elites militares de Sudamérica, distanciados de sus pueblos. Pues, aquí nos quedamos, al menos mientras yo sea el comandante.’. Creo que solo esa visión humanística vale el nombre de esa área recreativa: Parque Omar.

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Este artículo fue publicado el  10 de julio de 2010  en el diario La Estrella de Panamá,  a quienes damos, lo mismo que al autor o autora, todo el crédito que les corresponde

F-ODM: Por el agua, con la comunidad

Un mensaje del Coordinador Nacional PC-OIT Panamá …

Juan Pérez Archibold  –

Desde hace un año me involucré con el Programa Conjunto Agua y Saneamiento que se ejecuta en la Comarca Ngöbe Buglé, región Ño Kribo específicamente en dos distritos: Kusapín y Kankintú. El PC es financiado por el Fondo de los Objetivos del Milenio (F-ODM), que coordina el Sistema de las Naciones Unidas en Panamá (OPS, UNICEF y OIT) teniendo como contraparte oficial al Ministerio de Salud (MINSA) y al Ministerio de Economía y Finanzas (MEF).

Después de una gran aventura personal y profesional, entendí algo que sabemos pero no siempre lo ejecutamos: que el acceso al agua con calidad y cantidad no es sólo un desafío técnico, sino también social, cultural, ambiental y político.   Y si se ejecuta en el mundo indígena debe ser intercultural. Y, sobre todo, descubrí una iniciativa extraordinaria que se inicio en 1994 llamadas: Juntas Administradoras de Acueductos Rurales (JAAR).

Las JAAR, que son 3,000 a nivel nacional, están presentes en casi en todas las provincias y Comarcas indígenas. Asumen funciones de presidente, secretario, tesorero, fiscal y, en ocasiones, encargados de mantenimiento de lo más básico para la vida: el agua. Se organizan en colectivo, deciden en colectivo. Buscan soluciones para un problema diario y fundamental. Quienes integran las JAAR son elegidos por la comunidad y, en general, no cobran por su trabajo. La cuota que la población paga por el servicio del agua se dedica a mantener el sistema, a reparar los tubos, a comprar algún material. Y aunque existen dificultades en la participación, caudillismo, manejos no siempre transparentes del dinero, todo se resuelve en la misma comunidad. No hacen mucho ruido, no se dan importancia, pero son importantes. Son las JAAR, donde la frase luminaria es, por el agua, con la comunidad. Son grupos de hombres y mujeres, que desde hace más de varios años construyen una historia desde abajo, para que no falte el agua, su vida y esperanza en la comunidad.

Lo central del Programa Conjunto de Agua y Saneamiento, es fortalecer el empoderamiento de la población, instituciones nacionales, municipales y comunitarias para la gobernanza del agua, promover la participación en el acceso al agua potable como un bien público y como un derecho humano que debe ser asegurado a las generaciones presentes y futuras. Se propone mejorar la calidad de vida a través de un eficiente servicio de agua potable y de saneamiento.

El tomar a las JAAR, como centro del Programa Conjunto es un planteamiento con un profundo significado político, al reivindicar a las comunidades empobrecidas y excluidas como actores que deben priorizarse en las estrategias de gestión del agua y que haga realidad “por el agua, con la comunidad”, sin embargo, el informe de la Naciones Unidas con preocupación dice, “algunas de las ganancias que tanto ha costado obtener, están siendo erosionadas por las crisis medioambiental, económica y alimenticia”. No permitamos que estas crisis sigan acabando con la solidaridad y la comunitareidad de este mundo entretejido con material humano, mineral, vegetal y espiritual.

Es hora que sintamos el espíritu del agua y que este espíritu nos anime a seguir adelante hacia una sociedad más equitativa y humana.

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Este artículo se publicó el  10  de julio de 2010 en el diario  El Panamá América,  y en el Diario La Prensa, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Transformación curricular en el sistema educativo

La opinión del Economista…

Irán A. Sánchez Beitia 

En los últimos años, el mundo se ha visto inmerso en el proceso de la globalización y Panamá no escapa a ello; por esta razón, se exige mayor competitividad en la educación a través de la transformación curricular. Esto juega un papel importante pues se necesita que se promueva en los estudiantes aprendizajes que les permitan responder a las exigencias que la sociedad les plantee.

La transformación curricular desde el punto de vista filosófico constructivista, se considera como una construcción humana que implica dinamismo, evolución, flexibilidad y participación de sus actores: profesores, administradores y estudiantes en un determinado contexto social, político cultural y educativo.

Por otra parte, es importante destacar que la transformación debe ser promovida por los docentes en sus concepciones, estructuras mentales para aceptar la necesidad de superación del modelo transmisión-recepción del conocimiento y concebir nuevos modelos que promuevan la comprensión, formas autónomas de aprendizaje, el aprender a aprender, el trabajo en grupo e interdisciplinario.

Además, los administradores deben evaluar permanentemente el sistema educativo y permitir a los futuros profesionales contar con el conocimiento, las herramientas, y actitudes necesarias para desempeñarse adecuadamente en el medio educativo y social.

Por su parte, los estudiantes juegan un papel central, siendo ciudadanos humanistas, creativos, con actitudes, aptitudes y valores importantes dentro del proceso. Ellos deben ser críticos y ver desde una perspectiva social la importancia de tener una conciencia en el proceso enseñanza-aprendizaje.

Tomando en cuenta esta postura la educación en nuestro país debe asumir los cambios curriculares de interés social.   Según Lanz (2004), la clave del éxito en el sistema educativo en el aspecto curricular es el compromiso y, por consiguiente, el claro entendimiento de cada uno de los participantes que intervienen, asumiendo que son responsables en el proceso de cambio en la educación.

Por otra parte, podemos agregar que la transformación curricular se debe considerar en el sistema educativo de nuestro país, ya que es un proceso continuo, que se debe iniciar con la preparación y actualización de los docentes y no terminar en el diseño, sino continuar en su aplicación y evaluación con la finalidad observar y analizar el desarrollo del proyecto para hacer ajustes y viabilizar su ejecución.

La transformación curricular en todo momento debe implicar relación con el conocimiento de la disciplina y de otros campos: con la sociedad y con el ser humano en el compromiso con nuevos paradigmas.

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Este artículo se publicó el  9  de julio de 2010 en el diario  El Panamá América,  a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Los valores de siempre

La opinión de…

Penny de Henríquez 

Hoy día todos hablan de los valores de la sociedad como algo nuevo y casi de moda, pero lo cierto es que los valores siempre han estado allí y muchas veces han faltado, lo mismo que ahora. Siempre ha habido gente de bien y personas de mal; el bien y el mal forman parte de la vida misma y nada tienen que ver con gobiernos, asociaciones o grupos especiales.

Decir que todo es peor ahora no creo que es objetivo ni correcto, puesto que los problemas que vivimos en la actualidad también se vivían antes, pero en menor escala porque también éramos menos. El país no era tan grande ni moderno y las comunicaciones tampoco estaban muy desarrolladas como para informarnos lo que pasaba con la rapidez con que lo hacen hoy, en el mismo momento en que suceden.

Hubo grandes crímenes en la historia que hoy nos dejan estupefactos y sucedían cosas que ya no se ven.

Las actuaciones del nazismo y de su máximo líder Adolf Hitler son eventos que todavía nos conmueven por su atrocidad, y sin ir tan lejos, grandes crímenes cometidos en nuestro país con saña y violencia en tiempos pasados nos dicen que la falta de valores ha existido siempre.

(¿Dónde estaban los valores del odontólogo aquel que en compañía de su amante asesinó a golpes a su esposa embarazada, o del joven que atacó y mató a la señora que le mostraba una casa que vendían, o de los altos ejecutivos de una firma de valores que se alzaron con los fondos de todos los cuentahabientes huyendo del país para vivir fuera tranquilamente con el dinero robado?) Nada de eso pasó hoy, pero sucedió en los tiempos que muchos dicen ahora que eran mejores.

Esto no quiere decir que no debamos buscar los correctivos para mejorar toda esa violencia que vemos en nuestro país día a día, pero lo que no hay que hacer es culpar a los demás por esas faltas, sino más bien a todos nosotros, a la sociedad que en vez de mirarse por dentro buscando en dónde falló, intenta lavarse las manos haciendo responsables a otros por los jóvenes que matan o roban, los niños que permanecen en la calle hasta altas horas de la noche, las adolescentes que se prostituyen por algo de dinero y los adultos que se embriagan mientras todo eso sucede sin que ellos se enteren o se preocupen.

Dejemos ya de buscar excusas y pongamos orden en la casa, en la familia y en los hijos, que es en donde germina la semilla de lo bueno y lo malo, de la mentira y la verdad, y hagamos a un lado esa actitud de paternalismo mal entendido buscando en terceros la respuesta a todos nuestros males.

Los gobiernos cambian cada cierto tiempo y con ellos las leyes y la forma de hacer las cosas; lo que perdura por siempre es nuestro amor por la familia, nuestros ejemplos de moralidad, honradez y virtud para los hijos y la enseñanza de obtener las cosas con esfuerzo por el camino recto y que actúen siempre con la premisa de no hacer a los demás lo que no les gustaría que les hicieran.

Si cumplimos con esto nadie tendrá que ayudarnos y el beneficio llegará solo. Empecemos ya.

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Este artículo se publicó el 9 de julio de 2010  en el diario La Prensa,  a quienes damos, lo mismo que a la autora,  todo el crédito que les corresponde.

“Toni” Noriega: Agente 777

La opinión del político…

Virgilio Correa  

A las 14h07 PM, anteayer miércoles 7 de julio, Noriega fue condenado a siete años de cárcel en La Santé. Para un hombre creyente de la cabala, vudú, palería, santería, el haber recibido su condena, un día siete, de un mes siete por siete años, debe ser una gran decepción y sobre todo un accesorio, a su creencia ignorante-populista sobre la magia negra.

El 7 de julio del 2017 (otra vez el siete), Noriega tendrá 83 y 5 meses. Estos siete años en la Santé lo harán envejecer mucho más de lo que envejeció en la Florida, pues la Santé es una de las cárceles más horrible de toda la tierra. Esto fue escrito en un excelente libro, que escribiera hace muchos años, un ex jefe de los servicios médicos de esa horrenda cárcel francesa.

Para aquellos que están interesados es saber más sobre el castillo de la fatalidad de París, La Santé, les recomendamos leer el libro escrito por la doctora en medicina, Veronique Vasseur, vale la pena. Consideramos ese libro interesante para entender, donde permanecerá Noriega en los próximos siete años.

Mme Vasseur, a quien conocimos en sus aventuras políticas con el UMP del 2006 al 2008, cuenta en su libro, que tenía bajo su vigilancia médica, cerca de 1,800 presos. Que la Santé está llena de ratones, murciélagos, cucarachas de todo tipo, allí conviven muchos presos en proveniencia de África, Asia y Latinoamérica.    Noriega será el primer panameño en vivir allí, que vergüenza, el jefe de tantos panameños celebres en La Santé!

El libro cuenta de una población cercana al 20% de bisexuales, homosexuales, heterosexuales y de aberraciones no imaginables por personas normales y correctas.

Pensamos que Noriega pagará aún más en Francia, en siete años, todos sus crímenes que lo que pagó en Estados Unidos por veinte años.

Al final queda la posibilidad que sea regresado a los Estados Unidos cuando cumpla su condena en Francia, pues según algunos especialistas, el MAN está solamente prestado en Francia.

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Este artículo se publicó el  9  de julio de 2010 en el diario  El Panamá América,  a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

De gastos, impuestos y consumidor

La opinión de…

Andrés Muñoz   


Para los consumidores, el incremento de los impuestos o de cualquier tarifa a pagar no es aceptable, porque sienten que son gastos extras, pero partiendo de este hecho debemos revalorar nuestras actitudes de compra y en qué gastamos el dinero, así como también qué consumo distorsiona nuestra economía, a nivel personal y colectivo.

Es importante que iniciemos un presupuesto familiar y un esfuerzo generalizado en fomentar iniciativas de ahorro en los servicios de agua, luz, tiempo aire de celular, así como el uso de la internet y la televisión por cable; servicios tecnológicos que han venido ganando cada vez más usuarios tanto en la ciudad y el interior del país.

Los consumidores del siglo XXI, conocemos el valor de nuestro dinero y su función. Debemos ser más cautelosos en los gastos que generan las compras y participación en tómbolas y rifas que se dan en forma de mensaje en el celular. Similarmente, este tipo de actividad llega a las pantallas y en correos electrónicos, los cuales cotidianamente ofrecen apuestas, venta de joyería fina y todo tipo de servicios; igualmente sucede en los programas de televisión, que promueven tómbolas desde los móviles.

Otra de las actividades que realizamos con mucha normalidad es la compra de nuestros almuerzos en los restaurantes y fondas de la periferia en donde laboramos.   Una excelente alternativa, es llevar a los trabajos nuestra comida del hogar y así reducir los costos de alimentación y, de esta manera, fortalecemos nuestro presupuesto con ahorro de importantes sumas de dinero.

Nuestra estrategia de ahorro familiar nos lleva a esfuerzos dirigidos a que los gastos que se generen deben ser solamente los establecidos en nuestro listado de consumo. Tenemos que poner oídos sordos a la publicidad, la cual desde el punto de vista informativa es positiva, pero en ocasiones trata de vendernos modelos de vida y aspiraciones, afectando nuestra economía.

En síntesis, invito a todos los consumidores a recorrer la senda de los consumidores inteligentes, que son aquellos que valoran los productos de acuerdo a la necesidad y no por impulso y de una manera constructiva edifican su futuro personal y el de sus familias.

El incremento del impuesto de ITBM, que vincula a todos los consumidores, debe servir de partida para revalorar nuestra actitud ante el consumismo y darle un mejor uso racional a nuestro dinero, por lo que debemos evitar ser compradores compulsivos.

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Este artículo se publicó el 9 de julio de 2010  en el diario La Prensa,  a quienes damos, lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.