Oportunidad de inversión verde

La opinión de…

Carlos Gómez 

Los bosques aportan bienes como la madera y los productos no maderables, además de servicios como la captura de carbono, protección del suelo, agua y biodiversidad, entre otros. Por otro lado, el clima tropical ofrece el mejor ambiente para el crecimiento de árboles. La larga estación lluviosa permite un crecimiento tres veces mayor que en clima templado.

Se pueden plantar árboles con fines de conservación y producción. En Panamá hemos reforestado cerca de 75 mil hectáreas, pero hay cerca de 2 millones de hectáreas sin bosques, que debemos reforestar. En esta tarea, el Gobierno debe aportar y promover los mecanismos financieros para que la empresa privada realice esta titánica labor. En Chile, Brasil y Uruguay la estrategia de establecer incentivos para plantar árboles ha dado buenos resultados, aumentando sustancialmente la cobertura forestal, generando empleos, divisas y recuperando suelos degradados.

En Panamá, con la Ley 24 de Incentivos a la Reforestación de 1992 (modificada en 2005), se generaron unos 600 mil empleos en su mayoría temporales, con valor estimado en 165 millones de dólares. Entre 1993 y 2004 se invirtió en este sector la suma de $313.7 millones, de los cuales $100 millones fueron aportados por el plan de incentivos del MEF, y $213.7 millones por inversionistas privados. Hay que evaluar esta experiencia para identificar nuevos incentivos, como el bono forestal, para aprovechar las ventajas competitivas.

En Panamá, tenemos las condiciones para lograr mejores resultados. Podemos declarar el área central del país como “polo de desarrollo forestal” y establecer un plan masivo de reforestación en el que participen las comunidades, empresas privadas, las ONG y el Gobierno.

Las inversiones en plantaciones forestales son unas de las más seguras. Hay organizaciones internacionales que manejan fondos de pensiones de largo plazo para invertirlos en negocios forestales. El interés de invertir en plantaciones forestales se debe a que a medida que crecen, ganan valor por este crecimiento y por la ganancia de valor implícita en la mejora de la calidad de la madera con el paso de los años. Una alternativa para Panamá puede ser la reforestación de 100 mil hectáreas en un plazo de cinco años, a razón de 20 mil ha/año con la inversión inicial de $100 millones (por cada dólar invertido se recuperan cinco). Los fondos pueden ser del Seguro Social y del Fondo Fiduciario. Esta inversión, además de generar ingresos importantes (para jubilaciones), generaría miles de empleos en áreas rurales deprimidas y recuperarían tierras degradadas. Esta nueva masa boscosa ayudaría a la agricultura, el ecoturismo, energía y salud.

Históricamente en Panamá la relación exportación/importación de productos maderables ha sido desfavorable. Para 2007 este déficit era de $188 millones. Esto es una oportunidad para desarrollar la industria forestal basada en la plantación de especies valiosas y de rápido crecimiento para el mercado local. Una industria nacional manufacturera tendría como resultado inmediato la oferta de productos a precios razonables, que potenciarían otras actividades y servicios como la vivienda, construcción, obras civiles, embalajes de exportación y, eventualmente, producción de energía a partir de desechos madereros, entre otros.

Ya se conoce la capacidad multiplicadora e inductora del sector forestal, el desarrollo de las plantaciones forestales comerciales a escala industrial tendrá como impacto inmediato el desarrollo de actividades de servicio en zonas rurales (transporte, carga y descarga, viveros, prestadores de servicios en plantaciones y cosecha, entre otros). Adicionalmente, el sector también aporta y promueve mejoras en infraestructuras, carreteras y servicios básicos en estas zonas.

El impacto ambiental de esta iniciativa es significativo en la baja de la presión sobre los recursos madereros del bosque natural y la recuperación de grandes superficies en vías de degradación, erosión y abandono, con su secuela de migración y pobreza. Además, estos bosques tendrían un impacto positivo para mantener la conservación de las cuencas hidrográficas, productoras de agua para consumo y energía.

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Este artículo se publico el 7 de julio de 2010  en el diario La Prensa,  a quienes damos, lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

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