Desafío del panameñismo

La opinión del Periodista y Docente Universitario….

DEMETRIO OLACIREGUI Q.

Del mismo modo como se hicieron trizas las expectativas de los grandes equipos latinoamericanos en Sudáfrica, el presidente Ricardo Martinelli se encuentra en un laberinto de contradicciones y descrédito cuyos efectos todavía no pueden medirse. Una a una han surgido situaciones, en su mayoría creadas por el gobierno, que repercuten dolorosamente en su gestión.

Martinelli había amenazado en forma insistente con que tenía tres bombas que estremecerían el país. La única explosión real fue una sospechosa mina en Jaqué, que hizo despertar a la ciudadanía acerca de los efectos sobre la seguridad nacional de las decisiones de Martinelli, al comprometer al país en la aventura guerrerista de Colombia.

Las precipitadas declaraciones del gobernante acusando a sus antecesores de tener arreglos con las FARC, también fueron contraproducentes. Basó sus señalamientos en información altamente confidencial —que filtró a conveniencia y en forma irresponsable a medios de comunicación— entregada por Colombia al gobierno anterior.   Primero el presidente Álvaro Uribe y luego su director de la Policía Nacional, general Óscar Naranjo, dejaron a Martinelli con un palmo de narices. Algo similar a lo que ocurrió cuando se metió a pelear con el fiscal general de Costa Rica, Francisco Dall’Anese.

En medio del mundial de fútbol se destapó un nuevo escándalo en el entorno del ministro de Seguridad, José Mulino, por casos de sobornos. Mulino, el más impopular del Gabinete, representa el espacio político de un partido de la alianza oficial, lo que dificulta su destitución.   La seguidilla fue un nuevo episodio en el Órgano Judicial y el Ministerio Público por las graves acusaciones de la jueza suplente Zulay Rodríguez, cuyos efectos explosivos nadie puede calibrar en forma anticipada. Rodríguez fue vocera de Martinelli en la campaña política y en el cometido de lograr la destitución de Ana Matilde Gómez, ex procuradora general de la Nación.

En forma paralela están acumulando fuerza las acciones de protesta contra los excesos legislativos de Martinelli. Las crecientes acciones de gremios docentes, ambientalistas, el movimiento sindical en el interior y en la faja canalera, se suman al paro de labores de los trabajadores en las obras de la ampliación del Canal. Un consorcio ítalo—español—panameño intenta ignorar el derecho sindical y las demandas laborales, lo que es un mensaje al exterior que desnuda la persecución hacia los sindicatos estimulada por el gobierno. La detención de una treintena de trabajadores sindicalizados en Colón, es como echar gasolina en el escalamiento de un enfrentamiento con el movimiento obrero.

Como si no fuera suficiente con la crisis que tiene entre manos, Martinelli enfrenta ahora el desafío del Partido Panameñista.  Después de reiterados pedidos para que renunciara el alcalde capitalino Bosco Vallarino, violentando la Constitución Política, la institucionalidad y la autonomía municipal, el presidente del Partido Panameñista y vicepresidente de la República, Juan Carlos Varela, en una abierta provocación a Martinelli, maniobró contra todo pronóstico para mantenerlo en el cargo.

El desplante contra Martinelli ha abierto una grieta política en la alianza opositora y dejado en el ridículo al gobernante.   La presión vino de un sector de líderes panameñistas alarmados porque un Varela complaciente estuviera dispuesto a sacrificar a Vallarino y entregar la principal plaza política del país después de la Presidencia de la República. Para mantenerlo en el puesto, Varela pidió a Martinelli un tiempo de gracia de 120 días, con la promesa de que renovaría su equipo alcaldicio y facilitaría las denuncias por supuestos actos de corrupción contra su antecesor Juan Carlos Navarro. Las denuncias contra Navarro —una de las bombas anticipadas por Martinelli— demuestran cómo se pretende desviar la atención pública del monstruo creado por la cúpula gobernante.

Los artífices del peor alcalde de la historia capitalina son precisamente Martinelli y Varela, quienes lo impusieron como candidato, montaron una campaña sucia con el caso del colombiano David Murcia Guzmán y presionaron para que la Asamblea Nacional de Diputados aprobara una ley que le permitió posesionarse del cargo, a pesar de que el Tribunal Electoral todavía no ha fallado sobre su doble nacionalidad.    El fracaso de Vallarino, quien solo tiene un 4% de popularidad, también es el fracaso de Martinelli y de Varela. Por el momento una corriente del panameñismo no quiere entregar la Alcaldía a Cambio Democrático, lo que provoca una fisura con Martinelli y su estilo absolutista y de atropellos institucionales.

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Este artículo fue publicado el  8 de julio de 2010  en el diario La Estrella de Panamá,  a quienes damos, lo mismo que al autor , todo el crédito que les corresponde.

El respeto es fórmula de la paz

La opinión de…

Lidia de Samudio 

Mientras más lo pienso, el respeto es la fórmula de la paz y de la sana convivencia. Cuando uno analiza las causas que llevan a una crisis en las relaciones personales, un 95% se deben a la falta de respeto de uno hacia otro o de ambos hacia ambos.

Esto se da en casos diarios como entre marido y mujer: El hombre que llega exigiendo en su casa ‘asumiendo’ que su mujer se abanicó todo el día porque el único que se zurra trabajando es él. La mujer que desquita en sus hijos las frustraciones de su relación matrimonial o el exceso de trabajo al que se siente sometida. Los niños son también personas sólo que de menos edad y menos defensas. Se les debe respeto desde que nacen. El niño que tortura un animal, su forma de sentirse superior y descargar las injusticias de que se siente objeto. Los animales en su mayoría son seres pensantes y hasta sentimentales.

Profesores que se vengan en los alumnos haciéndolos sentir inadecuados y exhibiéndolos frente a los compañeros. La persona que le pita al chofer del carro de enfrente cuando no sabe si este acaba de dejar a su hijo en el hospital y está saliendo medio aturdido a conseguir unas medicinas.

Para empezar, si respetas, no juzgas. Si respetas, tratas de entender y ponerte en los pies del otro antes de opinar. Si respetas no asumes; primero preguntas. Si respetas no rompes la confianza que otros han depositado en ti. Tampoco humillas a tus semejantes. Eso es denigrarlos y si no lo harías con tu madre, no lo hagas contra nadie.

Cuando faltamos al respeto, dejamos en evidencia nuestros complejos, las limitaciones y la falta de sensibilidad humana. Prueba tangible de la incapacidad de ver las situaciones en perspectivas diferentes a la nuestra. Esto si es una deficiencia social reprochable que hemos de corregir en nosotros mismos antes de tachar a otros. No hay que esperar vivir una experiencia para entender sus resultados. Hay que adelantarse con la imaginación y medir las consecuencias que traerán nuestras reacciones.

Recordemos, toda persona tiene su historia. En la mayoría de la gente, después de raspar un poco la superficie encuentras a un héroe cotidiano. Respeta a todos: grandes, chicos, indigentes, jefes, animales y plantas. Cada uno es un regalo de Dios.

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Este artículo se publicó el  8  de julio de 2010 en el diario  El Panamá América,  a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Seguridad’ política y represión

La opinión de….

MARCO A. GANDÁSEGUI —

En qué dirección se mueve el gobierno del presidente Ricardo Martinelli?   Manda a detener a unos obreros de la construcción, porque llevaban en su auto unas banderas del Suntracs.   Obviamente, la acción es el resultado de una labor de control y rastreo de los aparatos de inteligencia que tiene a su disposición Martinelli. ¿Para esto se creó el Ministerio de Seguridad?

Todo indica que los panameños nos enfrentamos a un nuevo tipo de gobierno donde los gobernantes se sirven de los recursos que los ciudadanos les damos en forma de impuestos y otros tributos para que ellos puedan ejercer su autoridad y garantizar su ‘seguridad’ política. Todo indica que mientras la Embajada de EE.UU. tolere este tipo de gobierno, quienes ocupan las posiciones más altas seguirán con sus abusos.

El Ministerio de Seguridad en Panamá no se creó con el fin de contribuir a la tranquilidad de la ciudadanía, que en la actualidad tiene miedo de salir de sus casas en horas de la noche. Al contrario, el Ministerio de Seguridad —con el apoyo de la oposición— responde a la política de ‘seguridad nacional’ de EE.UU. ¿Responde la táctica de EE.UU. a una reminiscencia de la ‘guerra fría’? Otros plantean que la economía norteamericana se desplomaría si sus fuerzas armadas no están en permanente despliegue con un presupuesto anual que supera los 950000 millones de dólares. (Más de 50 veces el presupuesto del gobierno panameño).

El gobierno del presidente Martinelli utilizará al nuevo Ministerio de Seguridad para intentar infiltrar a las organizaciones sindicales y detener obreros que protestan por el incumplimiento de la Ley por parte del gobierno y de las empresas constructoras ‘brujas’.

Igualmente, las organizaciones ambientalistas se encuentran en la cuerda floja producto de las amenazas del gobierno. Otras organizaciones están indecisas y atemorizadas de llevar sus protestas a las calles.

Mientras el gobierno detenía a obreros, en el terminal aéreo de Tocumen amedrentaba al periodista español Paco Gómez Nadal.   Desde sus columnas periodísticas, Gómez Nadal analizaba los abusos de los gobiernos de turno —Moscoso, M. Torrijos y Martinelli— en torno a la corrupción, la destrucción del entorno urbano, la usurpación de las tierras de campesinos e indígenas.   Martinelli y sus tentáculos de seguridad le enviaron el mensaje a quienes critican su gestión.

Pocos días antes, en un operativo aparentemente casual, otro periodista —Carlos J. Núñez— fue detenido y encarcelado por una supuesta condena por injuria que le interpuso un gamonal de provincia. Núñez es conocido por haber sido presidente de la Asociación de Estudiantes del Instituto Nacional a principios de la década de 1960, los años más combativos del glorioso Nido de Aguilas.

En el caso de los obreros, la Policía Nacional declaró que los había detenido cumpliendo con una orden de retención y prevención. La figura no existe en legislación alguna, mucho menos en la panameña. El presidente Martinelli está poniendo a prueba su capacidad para burlarse de la Ley y perseguir a sus enemigos de clase.

El país conoce el camino que recorre el actual presidente.   Tuvo la experiencia con los gobiernos de Arnulfo Arias y Omar Torrijos. La persecución comienza con sus enemigos de clase (obreros, campesinos y desposeídos) y la ofensiva sigue contra sectores de las capas medias (educadores, periodistas, activistas).

La represión no se detiene con los obreros y activistas. Los gobierno autoritarios continúan su andanada silenciando los medios de comunicación, apropiándose de las empresas públicas (¿cuáles quedan en Panamá?) y exigiendo lealtades sin límites. Según los partidarios de Martinelli, el objetivo que persigue el grupo que tiene el poder en la actualidad es doble.

Por un lado, quiere apoderarse del sector financiero que tiene acceso directo a los excedentes que produce la economía de servicios internacionales de Panamá. Por cierto, es una economía que no ‘derrama’ o ‘salpica’ a los demás sectores sociales del país.   Al contrario, es excluyente y tiende a empobrecer cada vez más a los panameños.

Por el otro, la estrategia del grupo que gobierna apunta a controlar la joya más cotizada de la corona económica del país: el Canal de Panamá.   A corto plazo, Martinelli pretende controlar la junta directiva de la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) y, además, nombrar al futuro administrador que reemplace a Alemán Zubieta.

La detención de los obreros de la construcción, la persecución de los periodistas, la represión de campesinos e indígenas tiene una lógica que no se detiene a ese nivel.

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Este artículo fue publicado el  8 de julio de 2010  en el diario La Estrella de Panamá,  a quienes damos, lo mismo que al autor o autora, todo el crédito que les corresponde.

La obra, el teatro y la sedición

La opinión de…

Hipólito Arroyave 

Mientras al colega columnista, el ahora nombrado sedicioso Paco Gómez Nadal, se le da, no su pase de abordar, sino más bien su pase de factura (todo por sus opiniones adversas al actual gobierno), el gracioso y particular alcalde capitalino dice que no renunciará al cargo, actitud con la cual estoy de acuerdo.

Culminó su rueda de prensa citando una frase del célebre premio Nobel de Literatura de 1922, Jacinto Benavente, dramaturgo español que cautivó en los géneros de la tragedia y comedia.

Realmente la vida política del alcalde, creada en todos estos meses, es merecedora de un premio en cualquiera de estas dos ramas del teatro. Es una mezcla homogénea de ambas. Con seguridad Benavente se hubiera nutrido para sus obras dramáticas de una de tantas historias de su caminar en la comuna capitalina. Pero dejando a un lado la literatura y obra de uno de los primeros premios nobel del siglo pasado, la actitud presentada por el alcalde “electo de la capital”, no es ni más ni menos lo que esperábamos.

Bosco tiene razón. Nadie le puede pedir su renuncia si fue elegido por el pueblo, al igual que nadie le puede pedir la renuncia al Presidente de la República. Si existe alguien a quien esto le incomoda, entonces que se las aguante. Incluyendo a los ciudadanos, al Presidente y vicepresidente de la República.   ¿Quiénes lo ratificaron? ellos mismos.

En realidad Bosco no tiene la culpa. La culpa es del sistema democrático en que vivimos, en donde se premia con el voto a aquellos con mejor apariencia o carisma, y no por su preparación o currículum.   Me veo bien en televisión como un “tal si te digo”, o bailo divertido como un gordito bonachón. Eso es suficiente para darte mi voto. Así piensa el panameño común. Y de esto se aprovechan los sinvergüenzas para ganar el poder y llegar a los puestos cimeros del país.

Igual que Bosco, creo que no debe renunciar, aunque sus otrora promotores ahora lo quieran hacer a un lado por el lastre e impopularidad que les trae a sus aspiraciones políticas para el 2014. El ofrecimiento de renuncia a la Alcaldía a cambio de algún puesto de libre nombramiento, pero también de libre remoción por el jefe supremo del Estado, es un error en el que Bosco no puede caer. Renunciar a su puesto ganado en las “urnas” es tirarse la soga al cuello.   Es alejarse de esa isla y aventurarse en una pequeña balsa en el mar inseguro de la planilla estatal, en donde como hemos visto hasta la saciedad, nadie, absolutamente nadie tiene estabilidad en su puesto.

El ser humano aprende también por ensayo y error. Y de esta forma aprenden muchas personas. No hay una carrera universitaria para ser alcalde, tampoco para ser Presidente de la república. No existe una fórmula mágica para gobernar a un país. A Bosco solo le queda, entonces, quedarse en su isla segura, no cometer ninguna ilegalidad por la cual lo puedan enjuiciar y separar del cargo.

Y seguir cobrando su sueldo durante los próximos años que le quedan como alcalde. De repente, después de tantos ensayos y errores, pueda hacer algo que no sea tan malo.

Lo único malo fue tener doble cara, doble moral y doble nacionalidad. Porque su incapacidad solo es superada por la impopularidad de ser un panameño-yankee y haberlo escondido al postularse a candidato en las pasadas elecciones.

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Este artículo se publico el 8 de julio de 2010  en el diario La Prensa,  a quienes damos, lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Ambiente y derechos humanos

La opinión del Sociólogo, escritor y educador…

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Raúl Leis R.

Lo que está ocurriendo con el Chiriquí Viejo y otros ríos panameños, nos invita a reflexionar como macroproyectos como grandes represas constituyen violaciones actuales o potenciales al derecho internacional ambiental y los derechos humanos.

Según un estudio de casos fechado el año pasado, realizado por la Asociación Interamericana para la Defensa del Ambiente, estas son algunas amenazas:

1) En la construcción de grandes represas se ha documentado la destrucción de ecosistemas estratégicos esenciales para la biodiversidad y para la gente, incluyendo bosques, humedales y zonas fértiles cultivables. Tales impactos pueden causar la acumulación de sedimentos tóxicos como los metales pesados en las aguas de los embalses y subterráneas, aumento de enfermedades transmitidas por agua e insectos, daños irreversibles de los ciclos de reproducción y migración de peces, la reducción del agua disponible para riego. Además del impacto ambiental directo, afecta la calidad de vida, salud, acceso a fuentes de alimentación y formas de vida tradicionales.

2) La falta de evaluaciones de impacto ambiental y social (EIA), son requeridos por múltiples normas y estándares internacionales. Las EIA hacen parte del derecho ambiental internacional, y tratados como el Convenio sobre la Biodiversidad. Son esenciales para identificar, analizar y posteriormente reducir o eliminar los posibles daños ambientales, y las afectaciones a los derechos humanos involucrados.

3) Es esencial cumplir con los procesos de consulta previos y efectivos con las poblaciones afectadas, en función de una participación real e informada. Así lo ordenan las normas y estándares internacionales, con el fin de garantizar los derechos humanos, la participación pública, el acceso a la información, y los demás derechos que pueden verse transgredidos. Garantizar la consulta y la participación es un requisito esencial para la protección del derecho a un ambiente sano y de otros derechos que pueden verse afectados por la degradación del ambiente. Los Estados deben contar con procedimientos públicos y efectivos para acceder a la información sobre las licencias, concesiones y las evaluaciones realizadas, o las motivaciones por las cuales no se han realizado, y cualquier otro tipo de información relevante al proyecto.

4) Frecuentemente la construcción de estas represas afecta a pueblos indígenas y afrodescendientes. Existen derechos y estándares internacionales específicos para protegerlos por la relación cultural de estas comunidades con sus territorios tradicionales, incluyendo el derecho a ser consultados y a obtener su consentimiento de forma libre, previa e informada, para proyectos que pueden afectarlos. Muchas veces se les niega esa posibilidad, por lo que es esencial recordar que los Estados tienen obligación de respetar los derechos de las comunidades al implementar grandes represas, según estándares internacionales.

5) En algunos casos ha habido hostigamiento de las personas y comunidades que defienden sus derechos, incluyendo iniciación de procesos judiciales, uso de fuerza en protestas pacíficas y amenazas e incluso ataques a líderes y personas de las comunidades. Estos hechos han sido examinados por diversos órganos de derecho internacional, y se consideran criminalización de la protesta o disidencia civil, que es contrario a los derechos humanos.

¿Vamos por buen camino en Panamá? Evidentemente no, pues se están violando los aspectos 1,3 y 4. La ley 30 afecta gravemente el punto 2; y está en marcha la criminalización de la disidencia civil.  (raulleisr@hotmail.com).

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Este artículo se publicó el  7  de julio de 2010 en el diario  El Panamá América,  a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Paco Gómez Nadal – Persecución en Democracia

La opinión de….

VITELIO DE GRACIA PERIGAULT

La historia nos enseña que nada aprendemos de ella. Lo acontecido a Paco Gómez Nadal en el aeropuerto es muy grave, guardar silencio es aún peor.   No le conozco personalmente, pero leo sus artículos. Son agudos, ácidos y directos, muy críticos del actuar gubernamental.   Sin ambages escribe lo que piensa.

Al verlo en el aeropuerto, por TV, me sentí en los años 86 al 89 cuando reinaba el terror y los que criticaban al gobierno eran blanco de ataques y exilio.   Me aterra pensar que estamos volviendo a lo mismo, pero ahora no son los militares gorilas de centroizquierda. En goce de plena democracia es el mismo razonamiento de los gorilas, pero ejercido por funcionarios de extrema derecha. ¿Cuál es la diferencia? El fin es el mismo.

El argumento aducido por Migración, que por razones de impago de impuestos no le permitirán el reingreso al país, es tan absurdo como ridículo, quiero ver cómo salen de esta. Percibo que para Migración atreverse a tan desacertado planteamiento, la orden tuvo que venir de muy arriba y sentirse muy respaldada, además se pone de manifiesto que están buscando la quinta pata al gato, para ver cómo se deshacen del tábano que es Paco Gómez Nadal, a quien felicito por decidir quedarse y dar la cara (y la pelea) como hacen los hombres íntegros.

Todos los que escribimos y criticamos estamos expuestos a estas arbitrariedades. Meses atrás me encontré con don Mario Galindo quien me preguntó por qué no escribía, que él le daba seguimiento a mis escritos y hacia muchos meses que no escribía, le respondí que no escribía por miedo, a lo que él me respondió que eso era imposible, porque yo no le tenía miedo a nada.   Es que este gobierno desde el día uno no soporta las críticas y en Palacio no hay quién explique lo necesario de las mismas para corregir rumbo, los aduladores e ignorantes se comprometen a parar a quien critique al Ejecutivo, sin medir la consecuencia, ya la noticia de lo acontecido a Gómez Nadal le dio la vuelta al mundo.

Amedrentan a directores de prensa escrita y hablada, con el fin de cerrarle la puerta a quienes los critican y no pueden comprar.

No podemos guardar silencio ante estas muestras de antidemocracia, los autores son los mismos que diseñaron la nacionalización de Bosco Vallarino y ahora no saben qué hacer con el monstruo que crearon, son los mismos que ‘tumbaron’ a la procuradora y tienen tremendo lío para administrar justicia.   Guardar silencio es ser cómplices.

Fíjense si peligra la democracia, que cualquiera puede acusarte, te levantan un expediente, aducen que no te encuentran e inscriben tu nombre y cédula en el llamado Pele police,  te piden identificación, apareces en el Pele police, te detienen esposan y raudo a la cárcel, y allí te dejan hasta cuando les venga en gana.

Díganme si esto no es un instrumento que se presta para abusos y meter miedo. Protesto por la detención del periodista Carlos Núñez, juzgado en ausencia hace ocho años por una acusación de calumnia e injuria y detenido recientemente por el Pele police.

Mi papá me decía que el camino al infierno está empedrado con buenas intenciones.

Así lo percibo, así lo escribo.

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Este artículo fue publicado el  8 de julio de 2010  en el diario La Estrella de Panamá,  y en el diario La Prensa, a quienes damos, lo mismo que al autor o autora, todo el crédito que les corresponde.

Molirena vivirá (II)

La opinión del Abogado…

Plutarco Arrocha

La Alianza por el Cambio acortará la distancia que nos separa del primer mundo. Llegó la era de las transformaciones y el rompimiento de estructuras físicas y mentales entronizadas en la sociedad panameña antes y durante el régimen militar y cuyas secuelas aún se dejan sentir. Por supuesto que se encontrarán en el camino voces agoreras reacias al cambio por temores de todo tipo pero, más que nada, aferramiento al pasado por la fuerza de la costumbre.

Los gobiernos post-dictadura, con errores y aciertos, cumplieron el trabajo de ir cimentando, aunque con manos temblorosas, el futuro del país, y aquí lo tenemos erguido sobre bases bastante sólidas y confiables. Molirena apostó por el cambio y con mucho esfuerzo, trabajo, dinero, organización y entusiasmo fuimos a las urnas para ser garantía la realidad de la victoria electoral de la Alianza por el Cambio, y continuar así el rumbo ascendente de nuestro desarrollo económico y social.

Se han cometido errores y seguramente se cometerán más. Hay que aceptarlo. Algunos serán disparatados propios del miedo a no hacer nada cuando el tiempo apremia, y otros por inexperiencia política para el manejo de la cosa pública o la ignorancia de la novatada en la administración gubernamental. Pero también hay que aceptar que un porcentaje altísimo de responsabilidad radica en la permanencia de miles de funcionarios que dentro del mismo gobierno no tienen ningún interés- y no tienen por qué interesarse- dada su condición opositora torpemente protegida por la elite gobernante especialmente en los cargos no técnicos pero sensitivos por la toma de decisiones.

En este rejuego, la máxima dirigencia de Molirena ha hecho gala de total incapacidad a no ser la mínima demostrada para lograr distinguir a familiares, amigos íntimos y unos cuantos allegados oportunistas. Para el Presidente del Partido Molirena, su condición de tal no es más que un instrumento para servirse en bandeja de plata las mieles del poder. Tanto descaro y desprecio para con sus copartidarios sólo es comparable con la abyecta satrapía que se anida hasta en su propio retrato.

Molirena tiene suficientes inteligencias dispuestas a colaborar con el cambio y en la dirección correcta que lidera el Presidente Ricardo Martinelli. Hoy más que nunca la Alianza debe fortalecerse y las acciones interpartidarias tienen que consolidarse. Juntos tenemos que caminar hacia el norte del Gobierno Nacional valorando en su justa dimensión la valía de los partidos que lo integran. Hacer desaparecer a uno de los partidos de la Alianza es atentar contra la fortaleza del Gobierno, es querer debilitarlo. Y peor que eso, es creer equivocadamente que los pilares grandes son los importantes, perdiendo de vista que pilares pequeños sostienen grandes estructuras. Por eso, las alianzas preservan y respetan la identidad de los aliados. Son partes del mismo proceso y los une el asocio común del objetivo propuesto.

El presidente de Molirena no concibe ni entiende cómo funcionan las alianzas estratégicas. A pesar de ello, la olvidada membresía sabrá levantarse de las cenizas y cual ave fénix remontaremos el cielo de la victoria. En esos momentos, en el canto del gallo colorado se escuchará: “Molirena vivirá”.

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Este artículo se publicó el  8  de julio de 2010 en el diario  El Panamá América,  a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.