Desafío del panameñismo

La opinión del Periodista y Docente Universitario….

DEMETRIO OLACIREGUI Q.

Del mismo modo como se hicieron trizas las expectativas de los grandes equipos latinoamericanos en Sudáfrica, el presidente Ricardo Martinelli se encuentra en un laberinto de contradicciones y descrédito cuyos efectos todavía no pueden medirse. Una a una han surgido situaciones, en su mayoría creadas por el gobierno, que repercuten dolorosamente en su gestión.

Martinelli había amenazado en forma insistente con que tenía tres bombas que estremecerían el país. La única explosión real fue una sospechosa mina en Jaqué, que hizo despertar a la ciudadanía acerca de los efectos sobre la seguridad nacional de las decisiones de Martinelli, al comprometer al país en la aventura guerrerista de Colombia.

Las precipitadas declaraciones del gobernante acusando a sus antecesores de tener arreglos con las FARC, también fueron contraproducentes. Basó sus señalamientos en información altamente confidencial —que filtró a conveniencia y en forma irresponsable a medios de comunicación— entregada por Colombia al gobierno anterior.   Primero el presidente Álvaro Uribe y luego su director de la Policía Nacional, general Óscar Naranjo, dejaron a Martinelli con un palmo de narices. Algo similar a lo que ocurrió cuando se metió a pelear con el fiscal general de Costa Rica, Francisco Dall’Anese.

En medio del mundial de fútbol se destapó un nuevo escándalo en el entorno del ministro de Seguridad, José Mulino, por casos de sobornos. Mulino, el más impopular del Gabinete, representa el espacio político de un partido de la alianza oficial, lo que dificulta su destitución.   La seguidilla fue un nuevo episodio en el Órgano Judicial y el Ministerio Público por las graves acusaciones de la jueza suplente Zulay Rodríguez, cuyos efectos explosivos nadie puede calibrar en forma anticipada. Rodríguez fue vocera de Martinelli en la campaña política y en el cometido de lograr la destitución de Ana Matilde Gómez, ex procuradora general de la Nación.

En forma paralela están acumulando fuerza las acciones de protesta contra los excesos legislativos de Martinelli. Las crecientes acciones de gremios docentes, ambientalistas, el movimiento sindical en el interior y en la faja canalera, se suman al paro de labores de los trabajadores en las obras de la ampliación del Canal. Un consorcio ítalo—español—panameño intenta ignorar el derecho sindical y las demandas laborales, lo que es un mensaje al exterior que desnuda la persecución hacia los sindicatos estimulada por el gobierno. La detención de una treintena de trabajadores sindicalizados en Colón, es como echar gasolina en el escalamiento de un enfrentamiento con el movimiento obrero.

Como si no fuera suficiente con la crisis que tiene entre manos, Martinelli enfrenta ahora el desafío del Partido Panameñista.  Después de reiterados pedidos para que renunciara el alcalde capitalino Bosco Vallarino, violentando la Constitución Política, la institucionalidad y la autonomía municipal, el presidente del Partido Panameñista y vicepresidente de la República, Juan Carlos Varela, en una abierta provocación a Martinelli, maniobró contra todo pronóstico para mantenerlo en el cargo.

El desplante contra Martinelli ha abierto una grieta política en la alianza opositora y dejado en el ridículo al gobernante.   La presión vino de un sector de líderes panameñistas alarmados porque un Varela complaciente estuviera dispuesto a sacrificar a Vallarino y entregar la principal plaza política del país después de la Presidencia de la República. Para mantenerlo en el puesto, Varela pidió a Martinelli un tiempo de gracia de 120 días, con la promesa de que renovaría su equipo alcaldicio y facilitaría las denuncias por supuestos actos de corrupción contra su antecesor Juan Carlos Navarro. Las denuncias contra Navarro —una de las bombas anticipadas por Martinelli— demuestran cómo se pretende desviar la atención pública del monstruo creado por la cúpula gobernante.

Los artífices del peor alcalde de la historia capitalina son precisamente Martinelli y Varela, quienes lo impusieron como candidato, montaron una campaña sucia con el caso del colombiano David Murcia Guzmán y presionaron para que la Asamblea Nacional de Diputados aprobara una ley que le permitió posesionarse del cargo, a pesar de que el Tribunal Electoral todavía no ha fallado sobre su doble nacionalidad.    El fracaso de Vallarino, quien solo tiene un 4% de popularidad, también es el fracaso de Martinelli y de Varela. Por el momento una corriente del panameñismo no quiere entregar la Alcaldía a Cambio Democrático, lo que provoca una fisura con Martinelli y su estilo absolutista y de atropellos institucionales.

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Este artículo fue publicado el  8 de julio de 2010  en el diario La Estrella de Panamá,  a quienes damos, lo mismo que al autor , todo el crédito que les corresponde.

El respeto es fórmula de la paz

La opinión de…

Lidia de Samudio 

Mientras más lo pienso, el respeto es la fórmula de la paz y de la sana convivencia. Cuando uno analiza las causas que llevan a una crisis en las relaciones personales, un 95% se deben a la falta de respeto de uno hacia otro o de ambos hacia ambos.

Esto se da en casos diarios como entre marido y mujer: El hombre que llega exigiendo en su casa ‘asumiendo’ que su mujer se abanicó todo el día porque el único que se zurra trabajando es él. La mujer que desquita en sus hijos las frustraciones de su relación matrimonial o el exceso de trabajo al que se siente sometida. Los niños son también personas sólo que de menos edad y menos defensas. Se les debe respeto desde que nacen. El niño que tortura un animal, su forma de sentirse superior y descargar las injusticias de que se siente objeto. Los animales en su mayoría son seres pensantes y hasta sentimentales.

Profesores que se vengan en los alumnos haciéndolos sentir inadecuados y exhibiéndolos frente a los compañeros. La persona que le pita al chofer del carro de enfrente cuando no sabe si este acaba de dejar a su hijo en el hospital y está saliendo medio aturdido a conseguir unas medicinas.

Para empezar, si respetas, no juzgas. Si respetas, tratas de entender y ponerte en los pies del otro antes de opinar. Si respetas no asumes; primero preguntas. Si respetas no rompes la confianza que otros han depositado en ti. Tampoco humillas a tus semejantes. Eso es denigrarlos y si no lo harías con tu madre, no lo hagas contra nadie.

Cuando faltamos al respeto, dejamos en evidencia nuestros complejos, las limitaciones y la falta de sensibilidad humana. Prueba tangible de la incapacidad de ver las situaciones en perspectivas diferentes a la nuestra. Esto si es una deficiencia social reprochable que hemos de corregir en nosotros mismos antes de tachar a otros. No hay que esperar vivir una experiencia para entender sus resultados. Hay que adelantarse con la imaginación y medir las consecuencias que traerán nuestras reacciones.

Recordemos, toda persona tiene su historia. En la mayoría de la gente, después de raspar un poco la superficie encuentras a un héroe cotidiano. Respeta a todos: grandes, chicos, indigentes, jefes, animales y plantas. Cada uno es un regalo de Dios.

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Este artículo se publicó el  8  de julio de 2010 en el diario  El Panamá América,  a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Seguridad’ política y represión

La opinión de….

MARCO A. GANDÁSEGUI —

En qué dirección se mueve el gobierno del presidente Ricardo Martinelli?   Manda a detener a unos obreros de la construcción, porque llevaban en su auto unas banderas del Suntracs.   Obviamente, la acción es el resultado de una labor de control y rastreo de los aparatos de inteligencia que tiene a su disposición Martinelli. ¿Para esto se creó el Ministerio de Seguridad?

Todo indica que los panameños nos enfrentamos a un nuevo tipo de gobierno donde los gobernantes se sirven de los recursos que los ciudadanos les damos en forma de impuestos y otros tributos para que ellos puedan ejercer su autoridad y garantizar su ‘seguridad’ política. Todo indica que mientras la Embajada de EE.UU. tolere este tipo de gobierno, quienes ocupan las posiciones más altas seguirán con sus abusos.

El Ministerio de Seguridad en Panamá no se creó con el fin de contribuir a la tranquilidad de la ciudadanía, que en la actualidad tiene miedo de salir de sus casas en horas de la noche. Al contrario, el Ministerio de Seguridad —con el apoyo de la oposición— responde a la política de ‘seguridad nacional’ de EE.UU. ¿Responde la táctica de EE.UU. a una reminiscencia de la ‘guerra fría’? Otros plantean que la economía norteamericana se desplomaría si sus fuerzas armadas no están en permanente despliegue con un presupuesto anual que supera los 950000 millones de dólares. (Más de 50 veces el presupuesto del gobierno panameño).

El gobierno del presidente Martinelli utilizará al nuevo Ministerio de Seguridad para intentar infiltrar a las organizaciones sindicales y detener obreros que protestan por el incumplimiento de la Ley por parte del gobierno y de las empresas constructoras ‘brujas’.

Igualmente, las organizaciones ambientalistas se encuentran en la cuerda floja producto de las amenazas del gobierno. Otras organizaciones están indecisas y atemorizadas de llevar sus protestas a las calles.

Mientras el gobierno detenía a obreros, en el terminal aéreo de Tocumen amedrentaba al periodista español Paco Gómez Nadal.   Desde sus columnas periodísticas, Gómez Nadal analizaba los abusos de los gobiernos de turno —Moscoso, M. Torrijos y Martinelli— en torno a la corrupción, la destrucción del entorno urbano, la usurpación de las tierras de campesinos e indígenas.   Martinelli y sus tentáculos de seguridad le enviaron el mensaje a quienes critican su gestión.

Pocos días antes, en un operativo aparentemente casual, otro periodista —Carlos J. Núñez— fue detenido y encarcelado por una supuesta condena por injuria que le interpuso un gamonal de provincia. Núñez es conocido por haber sido presidente de la Asociación de Estudiantes del Instituto Nacional a principios de la década de 1960, los años más combativos del glorioso Nido de Aguilas.

En el caso de los obreros, la Policía Nacional declaró que los había detenido cumpliendo con una orden de retención y prevención. La figura no existe en legislación alguna, mucho menos en la panameña. El presidente Martinelli está poniendo a prueba su capacidad para burlarse de la Ley y perseguir a sus enemigos de clase.

El país conoce el camino que recorre el actual presidente.   Tuvo la experiencia con los gobiernos de Arnulfo Arias y Omar Torrijos. La persecución comienza con sus enemigos de clase (obreros, campesinos y desposeídos) y la ofensiva sigue contra sectores de las capas medias (educadores, periodistas, activistas).

La represión no se detiene con los obreros y activistas. Los gobierno autoritarios continúan su andanada silenciando los medios de comunicación, apropiándose de las empresas públicas (¿cuáles quedan en Panamá?) y exigiendo lealtades sin límites. Según los partidarios de Martinelli, el objetivo que persigue el grupo que tiene el poder en la actualidad es doble.

Por un lado, quiere apoderarse del sector financiero que tiene acceso directo a los excedentes que produce la economía de servicios internacionales de Panamá. Por cierto, es una economía que no ‘derrama’ o ‘salpica’ a los demás sectores sociales del país.   Al contrario, es excluyente y tiende a empobrecer cada vez más a los panameños.

Por el otro, la estrategia del grupo que gobierna apunta a controlar la joya más cotizada de la corona económica del país: el Canal de Panamá.   A corto plazo, Martinelli pretende controlar la junta directiva de la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) y, además, nombrar al futuro administrador que reemplace a Alemán Zubieta.

La detención de los obreros de la construcción, la persecución de los periodistas, la represión de campesinos e indígenas tiene una lógica que no se detiene a ese nivel.

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Este artículo fue publicado el  8 de julio de 2010  en el diario La Estrella de Panamá,  a quienes damos, lo mismo que al autor o autora, todo el crédito que les corresponde.

La obra, el teatro y la sedición

La opinión de…

Hipólito Arroyave 

Mientras al colega columnista, el ahora nombrado sedicioso Paco Gómez Nadal, se le da, no su pase de abordar, sino más bien su pase de factura (todo por sus opiniones adversas al actual gobierno), el gracioso y particular alcalde capitalino dice que no renunciará al cargo, actitud con la cual estoy de acuerdo.

Culminó su rueda de prensa citando una frase del célebre premio Nobel de Literatura de 1922, Jacinto Benavente, dramaturgo español que cautivó en los géneros de la tragedia y comedia.

Realmente la vida política del alcalde, creada en todos estos meses, es merecedora de un premio en cualquiera de estas dos ramas del teatro. Es una mezcla homogénea de ambas. Con seguridad Benavente se hubiera nutrido para sus obras dramáticas de una de tantas historias de su caminar en la comuna capitalina. Pero dejando a un lado la literatura y obra de uno de los primeros premios nobel del siglo pasado, la actitud presentada por el alcalde “electo de la capital”, no es ni más ni menos lo que esperábamos.

Bosco tiene razón. Nadie le puede pedir su renuncia si fue elegido por el pueblo, al igual que nadie le puede pedir la renuncia al Presidente de la República. Si existe alguien a quien esto le incomoda, entonces que se las aguante. Incluyendo a los ciudadanos, al Presidente y vicepresidente de la República.   ¿Quiénes lo ratificaron? ellos mismos.

En realidad Bosco no tiene la culpa. La culpa es del sistema democrático en que vivimos, en donde se premia con el voto a aquellos con mejor apariencia o carisma, y no por su preparación o currículum.   Me veo bien en televisión como un “tal si te digo”, o bailo divertido como un gordito bonachón. Eso es suficiente para darte mi voto. Así piensa el panameño común. Y de esto se aprovechan los sinvergüenzas para ganar el poder y llegar a los puestos cimeros del país.

Igual que Bosco, creo que no debe renunciar, aunque sus otrora promotores ahora lo quieran hacer a un lado por el lastre e impopularidad que les trae a sus aspiraciones políticas para el 2014. El ofrecimiento de renuncia a la Alcaldía a cambio de algún puesto de libre nombramiento, pero también de libre remoción por el jefe supremo del Estado, es un error en el que Bosco no puede caer. Renunciar a su puesto ganado en las “urnas” es tirarse la soga al cuello.   Es alejarse de esa isla y aventurarse en una pequeña balsa en el mar inseguro de la planilla estatal, en donde como hemos visto hasta la saciedad, nadie, absolutamente nadie tiene estabilidad en su puesto.

El ser humano aprende también por ensayo y error. Y de esta forma aprenden muchas personas. No hay una carrera universitaria para ser alcalde, tampoco para ser Presidente de la república. No existe una fórmula mágica para gobernar a un país. A Bosco solo le queda, entonces, quedarse en su isla segura, no cometer ninguna ilegalidad por la cual lo puedan enjuiciar y separar del cargo.

Y seguir cobrando su sueldo durante los próximos años que le quedan como alcalde. De repente, después de tantos ensayos y errores, pueda hacer algo que no sea tan malo.

Lo único malo fue tener doble cara, doble moral y doble nacionalidad. Porque su incapacidad solo es superada por la impopularidad de ser un panameño-yankee y haberlo escondido al postularse a candidato en las pasadas elecciones.

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Este artículo se publico el 8 de julio de 2010  en el diario La Prensa,  a quienes damos, lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Ambiente y derechos humanos

La opinión del Sociólogo, escritor y educador…

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Raúl Leis R.

Lo que está ocurriendo con el Chiriquí Viejo y otros ríos panameños, nos invita a reflexionar como macroproyectos como grandes represas constituyen violaciones actuales o potenciales al derecho internacional ambiental y los derechos humanos.

Según un estudio de casos fechado el año pasado, realizado por la Asociación Interamericana para la Defensa del Ambiente, estas son algunas amenazas:

1) En la construcción de grandes represas se ha documentado la destrucción de ecosistemas estratégicos esenciales para la biodiversidad y para la gente, incluyendo bosques, humedales y zonas fértiles cultivables. Tales impactos pueden causar la acumulación de sedimentos tóxicos como los metales pesados en las aguas de los embalses y subterráneas, aumento de enfermedades transmitidas por agua e insectos, daños irreversibles de los ciclos de reproducción y migración de peces, la reducción del agua disponible para riego. Además del impacto ambiental directo, afecta la calidad de vida, salud, acceso a fuentes de alimentación y formas de vida tradicionales.

2) La falta de evaluaciones de impacto ambiental y social (EIA), son requeridos por múltiples normas y estándares internacionales. Las EIA hacen parte del derecho ambiental internacional, y tratados como el Convenio sobre la Biodiversidad. Son esenciales para identificar, analizar y posteriormente reducir o eliminar los posibles daños ambientales, y las afectaciones a los derechos humanos involucrados.

3) Es esencial cumplir con los procesos de consulta previos y efectivos con las poblaciones afectadas, en función de una participación real e informada. Así lo ordenan las normas y estándares internacionales, con el fin de garantizar los derechos humanos, la participación pública, el acceso a la información, y los demás derechos que pueden verse transgredidos. Garantizar la consulta y la participación es un requisito esencial para la protección del derecho a un ambiente sano y de otros derechos que pueden verse afectados por la degradación del ambiente. Los Estados deben contar con procedimientos públicos y efectivos para acceder a la información sobre las licencias, concesiones y las evaluaciones realizadas, o las motivaciones por las cuales no se han realizado, y cualquier otro tipo de información relevante al proyecto.

4) Frecuentemente la construcción de estas represas afecta a pueblos indígenas y afrodescendientes. Existen derechos y estándares internacionales específicos para protegerlos por la relación cultural de estas comunidades con sus territorios tradicionales, incluyendo el derecho a ser consultados y a obtener su consentimiento de forma libre, previa e informada, para proyectos que pueden afectarlos. Muchas veces se les niega esa posibilidad, por lo que es esencial recordar que los Estados tienen obligación de respetar los derechos de las comunidades al implementar grandes represas, según estándares internacionales.

5) En algunos casos ha habido hostigamiento de las personas y comunidades que defienden sus derechos, incluyendo iniciación de procesos judiciales, uso de fuerza en protestas pacíficas y amenazas e incluso ataques a líderes y personas de las comunidades. Estos hechos han sido examinados por diversos órganos de derecho internacional, y se consideran criminalización de la protesta o disidencia civil, que es contrario a los derechos humanos.

¿Vamos por buen camino en Panamá? Evidentemente no, pues se están violando los aspectos 1,3 y 4. La ley 30 afecta gravemente el punto 2; y está en marcha la criminalización de la disidencia civil.  (raulleisr@hotmail.com).

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Este artículo se publicó el  7  de julio de 2010 en el diario  El Panamá América,  a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Paco Gómez Nadal – Persecución en Democracia

La opinión de….

VITELIO DE GRACIA PERIGAULT

La historia nos enseña que nada aprendemos de ella. Lo acontecido a Paco Gómez Nadal en el aeropuerto es muy grave, guardar silencio es aún peor.   No le conozco personalmente, pero leo sus artículos. Son agudos, ácidos y directos, muy críticos del actuar gubernamental.   Sin ambages escribe lo que piensa.

Al verlo en el aeropuerto, por TV, me sentí en los años 86 al 89 cuando reinaba el terror y los que criticaban al gobierno eran blanco de ataques y exilio.   Me aterra pensar que estamos volviendo a lo mismo, pero ahora no son los militares gorilas de centroizquierda. En goce de plena democracia es el mismo razonamiento de los gorilas, pero ejercido por funcionarios de extrema derecha. ¿Cuál es la diferencia? El fin es el mismo.

El argumento aducido por Migración, que por razones de impago de impuestos no le permitirán el reingreso al país, es tan absurdo como ridículo, quiero ver cómo salen de esta. Percibo que para Migración atreverse a tan desacertado planteamiento, la orden tuvo que venir de muy arriba y sentirse muy respaldada, además se pone de manifiesto que están buscando la quinta pata al gato, para ver cómo se deshacen del tábano que es Paco Gómez Nadal, a quien felicito por decidir quedarse y dar la cara (y la pelea) como hacen los hombres íntegros.

Todos los que escribimos y criticamos estamos expuestos a estas arbitrariedades. Meses atrás me encontré con don Mario Galindo quien me preguntó por qué no escribía, que él le daba seguimiento a mis escritos y hacia muchos meses que no escribía, le respondí que no escribía por miedo, a lo que él me respondió que eso era imposible, porque yo no le tenía miedo a nada.   Es que este gobierno desde el día uno no soporta las críticas y en Palacio no hay quién explique lo necesario de las mismas para corregir rumbo, los aduladores e ignorantes se comprometen a parar a quien critique al Ejecutivo, sin medir la consecuencia, ya la noticia de lo acontecido a Gómez Nadal le dio la vuelta al mundo.

Amedrentan a directores de prensa escrita y hablada, con el fin de cerrarle la puerta a quienes los critican y no pueden comprar.

No podemos guardar silencio ante estas muestras de antidemocracia, los autores son los mismos que diseñaron la nacionalización de Bosco Vallarino y ahora no saben qué hacer con el monstruo que crearon, son los mismos que ‘tumbaron’ a la procuradora y tienen tremendo lío para administrar justicia.   Guardar silencio es ser cómplices.

Fíjense si peligra la democracia, que cualquiera puede acusarte, te levantan un expediente, aducen que no te encuentran e inscriben tu nombre y cédula en el llamado Pele police,  te piden identificación, apareces en el Pele police, te detienen esposan y raudo a la cárcel, y allí te dejan hasta cuando les venga en gana.

Díganme si esto no es un instrumento que se presta para abusos y meter miedo. Protesto por la detención del periodista Carlos Núñez, juzgado en ausencia hace ocho años por una acusación de calumnia e injuria y detenido recientemente por el Pele police.

Mi papá me decía que el camino al infierno está empedrado con buenas intenciones.

Así lo percibo, así lo escribo.

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Este artículo fue publicado el  8 de julio de 2010  en el diario La Estrella de Panamá,  y en el diario La Prensa, a quienes damos, lo mismo que al autor o autora, todo el crédito que les corresponde.

Molirena vivirá (II)

La opinión del Abogado…

Plutarco Arrocha

La Alianza por el Cambio acortará la distancia que nos separa del primer mundo. Llegó la era de las transformaciones y el rompimiento de estructuras físicas y mentales entronizadas en la sociedad panameña antes y durante el régimen militar y cuyas secuelas aún se dejan sentir. Por supuesto que se encontrarán en el camino voces agoreras reacias al cambio por temores de todo tipo pero, más que nada, aferramiento al pasado por la fuerza de la costumbre.

Los gobiernos post-dictadura, con errores y aciertos, cumplieron el trabajo de ir cimentando, aunque con manos temblorosas, el futuro del país, y aquí lo tenemos erguido sobre bases bastante sólidas y confiables. Molirena apostó por el cambio y con mucho esfuerzo, trabajo, dinero, organización y entusiasmo fuimos a las urnas para ser garantía la realidad de la victoria electoral de la Alianza por el Cambio, y continuar así el rumbo ascendente de nuestro desarrollo económico y social.

Se han cometido errores y seguramente se cometerán más. Hay que aceptarlo. Algunos serán disparatados propios del miedo a no hacer nada cuando el tiempo apremia, y otros por inexperiencia política para el manejo de la cosa pública o la ignorancia de la novatada en la administración gubernamental. Pero también hay que aceptar que un porcentaje altísimo de responsabilidad radica en la permanencia de miles de funcionarios que dentro del mismo gobierno no tienen ningún interés- y no tienen por qué interesarse- dada su condición opositora torpemente protegida por la elite gobernante especialmente en los cargos no técnicos pero sensitivos por la toma de decisiones.

En este rejuego, la máxima dirigencia de Molirena ha hecho gala de total incapacidad a no ser la mínima demostrada para lograr distinguir a familiares, amigos íntimos y unos cuantos allegados oportunistas. Para el Presidente del Partido Molirena, su condición de tal no es más que un instrumento para servirse en bandeja de plata las mieles del poder. Tanto descaro y desprecio para con sus copartidarios sólo es comparable con la abyecta satrapía que se anida hasta en su propio retrato.

Molirena tiene suficientes inteligencias dispuestas a colaborar con el cambio y en la dirección correcta que lidera el Presidente Ricardo Martinelli. Hoy más que nunca la Alianza debe fortalecerse y las acciones interpartidarias tienen que consolidarse. Juntos tenemos que caminar hacia el norte del Gobierno Nacional valorando en su justa dimensión la valía de los partidos que lo integran. Hacer desaparecer a uno de los partidos de la Alianza es atentar contra la fortaleza del Gobierno, es querer debilitarlo. Y peor que eso, es creer equivocadamente que los pilares grandes son los importantes, perdiendo de vista que pilares pequeños sostienen grandes estructuras. Por eso, las alianzas preservan y respetan la identidad de los aliados. Son partes del mismo proceso y los une el asocio común del objetivo propuesto.

El presidente de Molirena no concibe ni entiende cómo funcionan las alianzas estratégicas. A pesar de ello, la olvidada membresía sabrá levantarse de las cenizas y cual ave fénix remontaremos el cielo de la victoria. En esos momentos, en el canto del gallo colorado se escuchará: “Molirena vivirá”.

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Este artículo se publicó el  8  de julio de 2010 en el diario  El Panamá América,  a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

La falacia de la historia del ‘año pasado’

La opinión de…

Hedley Knewjen Quintana

Los periodistas y las autoridades de diversas áreas, al hablar de estadísticas, se refieren al “año pasado” como punto para comparar el “progreso” de un fenómeno dado: accidentes automovilísticos, epidemias, hechos violentos, márgenes de ganancia, etc. Hacer dichas comparaciones puede ser bastante peligroso y desviado de la verdad. Un ejemplo claro de esto es decir que el número de infecciones respiratorias del año 2010 es igual o “parecido” al del año pasado, 2009.

Si recordamos la historia, en 2009 emergió una nueva de cepa del virus influenza A(H1N1) cuyos primeros casos acaecieron en México y hubo una pandemia (término relacionado al número de casos). Los estudiosos en la materia en Suecia, donde estudié el año pasado, quedaron sorprendidos por la baja virulencia (término relacionado al daño hecho por el virus) de esta nueva pandemia.

En este caso particular, comparar con el año pasado es absurdo y contraproducente, pues estamos comparando los casos contra una “epidemia” y en relación al número usual de casos, creando confusión entre la población panameña.

Para abordar este fenómeno, se debe hacer un estudio de al menos un lustro para poder entender lo que ocurre. Para ver estos cambios, se requieren medidas de tendencia central y gráficos de tendencia.

En la vida cotidiana, el panameño no utiliza las medidas de tendencia central. Hay tres medidas de tendencia central: el promedio, la mediana y la moda.

Curiosamente con la más “complicada” de éstas, que es el promedio, se calcula la nota final de cada asignatura en todo nivel educativo: desde primaria hasta la universidad.

El promedio es la sumatoria de los datos entre el número de datos. Por ejemplo si en historia en un examen gano 5, en otro 4.6, en el tercero 4.6 y como no estudié bien, en el último gano 2.2; el promedio sería 16.5 (que es la suma de las notas) dividido entre cuatro (que es el número de datos) y el promedio final sería 4.1.

La mediana es más sencilla, pues consiste en ordenar los datos y señalar el del “centro”, en este caso la mediana de mis notas es 4.6 (5, 4.6, 4.6, 2.2; 4.6 representa el “centro” de mis datos). La medida de tendencia central (moda) es 4.6, también, porque es la que más se repite, 5 y 2.2 aparecen una sola vez. En los gráficos de tendencia se grafica contra el tiempo, y en el caso de mis notas de historia hay una clara tendencia a la caída de las mismas.

La mejor forma de ilustrar cualquiera fuere el fenómeno, no es ver el año pasado, sino más bien las medidas de tendencia central y los gráficos de tendencia de los últimos cinco o más años.

Hay otras medidas parecidas a la mediana, los percentiles y cuartiles, que son bastante útiles para definir epidemias. La percepción del pueblo panameño es bastante atinada y si se queja, por algo es. Con una buena base estadística, la cual no es algo complicada, se puede dar cimiento y credibilidad a las autoridades; pues ocultar los síntomas del mal no es mejorar el problema, sino más bien empeorarlo.

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Este artículo se publico el 7 de julio de 2010  en el diario La Prensa,  a quienes damos, lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

El idioma del fútbol

La opinión de la Psicóloga Clínica Especialista de la Conducta Humana…

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GERALDINE EMILIANI

Han pasado varios días de la derrota de Brasil y Argentina, y aún, no lo asimilo. Le comentaba a un amigo que el Mundial de Fútbol, cuando lo tomas muy en serio, te puede llegar a enfermar. Hasta me puse a pensar que esto de la gripe estacionaria puede ser producto de la tortura que se vive durante el evento futbolístico más importante.

El Mundial de Fútbol lo considero como un imán que cuando te atrapa es difícil despegarse. Es más, te seduce emocionalmente segundo a segundo sin despegar tus ojos, tu cuerpo, tu mente y tu corazón de la pantalla chica. Te desconectas hasta de los conflictos internos de tu país. Lo vives intensamente y te apasiona, es como un corrientazo que hace vibrar tu tejido nervioso sin darte cuenta: ríes, lloras, te retuerces, muerdes lo que tengas en la mano, te levantas como un resorte de donde estés sentado, no quieres ni siquiera mirar al que está a tu lado para no perder un segundo la jugada. Amas al jugador de tu equipo, es tu ídolo; y odias al jugador del equipo contrario, es el villano.

A mí me encanta tanto el fútbol que en mi lugar de trabajo he patrocinado varias ligas de esta disciplina, con el propósito de que mis compañeros tengan un momento de distracción liberando el estrés del trabajo. Lo que sí no permito es que se ingiera licor durante ni después de los juegos; un comportamiento muy arraigado en el panameño y de empresas licoreras patrocinadoras de estos eventos, que se hacen de oídos sordos cuando se trata de la salud mental del panameño, porque combinar el deporte con bebidas alcohólicas es una mezcla que te lleva a la destrucción, tanto del que las consume como de su familia y en consecuencia del país.

Otro asunto a considerar son los aspectos psicológicos que inciden en el aficionado y el fanático del fútbol. Mientras que el primero asiste al estadio para recrearse del espectáculo, el segundo lo utiliza como pretexto para dar curso a su conducta violenta dependiendo de las circunstancias del partido. Ejemplos hay muchos, pero el que más muertos se llevó fue en Guatemala en 1996, donde murieron 83 personas.

Un dato interesante es cuando la política y el fútbol se combinan. El presidente Sarkozy consideró que la eliminación de Francia era una ‘cuestión de Estado’ y, el presidente de Nigeria anunció que suspendería a la selección de su país por dos años. Pero la FIFA señaló que sancionará a la Federación del país que permita que el gobierno se inmiscuya en sus asuntos deportivos. En Panamá, los políticos utilizan esta disciplina para resaltar su imagen pública y no como promotores de la salud psicosocial del jugador y esparcimiento familiar.

El fútbol también se puede considerar como detonador social. Esto se puede describir por los disturbios violentos acaecidos en China en mayo de 1988. Un psicólogo investigó el hecho y llegó a la conclusión de que se trataba de jóvenes desocupados expresando su descontento frente a las desigualdades y conflictos internos en la ciudad de Nanchong.

Ante los antagonismos nacionalistas también el fútbol ha jugado un rol protagónico. Como ejemplo, el partido entre El Salvador y Honduras en junio de 1969, dos países en conflicto y que el resultado provocó la ruptura de relaciones entre ambos Estados. Otro muy destacado fue el gol anulado durante un partido entre Perú y Argentina, que provocó en mayo de 1964 una trifulca en la que estallaron las rivalidades nacionalistas. Resultado: 320 muertos y más de mil heridos.

Y, la pregunta del Mundial: ¿Cuándo Panamá participará de un Mundial de Fútbol?

Según los expertos, el fútbol es un deporte de conjunto, cuanto más técnica tengan los jugadores a nivel individual, más beneficiado se verá el equipo, pues hay coordinación, sincronización y precisión a base de sacrificio y entrega en los entrenamientos; pero, además del perfecto dominio del balón, la dimensión psicológica de la preparación, es imprescindible. Los problemas de tipo familiar, laboral y económico, incidirán negativamente en el rendimiento del jugador, porque su motivación y concentración se verán disminuidas. De tal forma, que el entrenamiento psicológico debe realizarse con el mismo interés que el entrenamiento físico — técnico — táctico. Cuando nuestra Selección Nacional de Fútbol disponga de una preparación integral como la mencionada, Panamá alzará la ‘Copa Mundial FIFA’ 2014.

En fin, muchas otras cosas se pueden escribir sobre el fútbol. El deporte que mueve millones de dólares, en un mes cada cuatro años, hace que el mundo entero hable un solo idioma.   El idioma de la fuerza, del coraje y del impulso de sus jugadores para anotar los goles y de los fanáticos desde la tribuna cuando exclaman una sola palabra: ¡Goooool!

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Este artículo fue publicado el  7 de julio de 2010  en el diario La Estrella de Panamá,  a quienes damos, lo mismo que  la autora, todo el crédito que les corresponde.

La mafia universitaria

La opinión de…

Carlos Guevara Mann

Tres son las organizaciones del Estado que habría que recuperar, prioritariamente, a fin de reconducir hacia el “primer mundo” a nuestra descompuesta república: la Asamblea Nacional, el Poder Judicial y la Universidad de Panamá. La Asamblea es necesaria para garantizar una adecuada representación popular, ordenar la vida ciudadana mediante la expedición de leyes sensatas, fiscalizar el funcionamiento de los demás órganos del Estado y resolver, a través del diálogo y el consenso, los conflictos que inevitablemente surgen en las sociedades.

El sistema judicial es fundamental para garantizar la seguridad pública y proteger el ejercicio de las actividades económicas. La Universidad es necesaria porque a través de ella –directa e indirectamente (a través de la formación de maestros)– se educa a los miembros de la colectividad para que procuren su propio desarrollo, se estudian los problemas nacionales y se les proponen soluciones.

El sector político, sin embargo, no hace más que degradar, corromper y debilitar estas tres organizaciones. A la Asamblea se la menoscaba respaldando para candidatos a sujetos de pésima calaña, asegurando la elección de los peores entre ellos y –una vez llegados al hemiciclo– sobornándolos para erradicar hasta el mínimo reducto de independencia que logre sobrevivir en sus inmediaciones.

Al sistema judicial se lo perjudica nombrando para magistrados y procuradores a individuos carentes de criterio jurídico, convicciones democráticas y probidad, que siempre estén dispuestos a actuar en favor de quien los designó. A la Universidad se la quebranta dejándola a merced de una mafia que la maneja a su antojo, para beneficio personal de los mafiosos, a cambio del control que esa pandilla supuestamente ejerce para reprimir la disidencia que emerge de los claustros universitarios.

La situación de la Universidad de Panamá es verdaderamente catastrófica. El proyecto iniciado en 1935 con el propósito cívico de permitir el acceso de los sectores populares a una educación superior de calidad fue desvirtuado primeramente por la narcodictadura militar y, luego de su caída en 1989, por la garulilla que controla la Universidad desde entonces.

En diciembre de 1968, la narcodictadura clausuró la Universidad por seis meses, tiempo que sus lacayos civiles emplearon para reestructurarla al servicio del “proceso”, al mejor estilo stalinista. Veinte años de sometimiento a los jenízaros produjeron un notorio deterioro en la calidad de la enseñanza y la investigación, pero eso no importó a la narcodictadura, bajo la cual la Universidad no tenía otro propósito que proporcionarle apoyo “progresista” a la tiranía cuartelaria. El advenimiento del sistema democrático generó en la ciudadanía la esperanza de que la Casa de Méndez Pereira recuperara la misión que perdió en 1968. Mientras fue rector (1991–1994), el Dr. Carlos Iván Zúñiga emprendió una obra de adecentamiento que, infortunadamente, no continuó después de su administración.

Quienes les hacían los mandados a los militares aprovecharon ese período de libertad para erigirse en una mafia perniciosa cuyo objetivo no es otro que pelechar del presupuesto universitario (165 millones de balboas en 2010) y mantener una vigencia inmerecida en el escenario público. El pantano de mediocridad, clientelismo, corrupción y autoritarismo en que está sumida la Universidad no es solo una vergüenza sino, además, una tragedia nacional que, para mayor desgracia, no parece importar a los sectores dominantes.

Antes bien, le hacen el juego al rector eterno, quien hace pocos años tuvo la avilantez de aseverar que la Universidad de Panamá es “una de las mejores de América” (El Panamá América, 10 de agosto de 2005). Semejante demagogia no resiste el más mínimo análisis.

El Instituto de Educación Superior de la Universidad Jiao Tong de Shanghai, China, compila regularmente una lista de las 500 universidades más prominentes del mundo, de acuerdo con criterios bastante rigurosos (http://www.online-universities.us/top500universities.htm).

A diferencia de otras (pocas) universidades de América Latina –UNAM (México), Sao Paulo (Brasil), Buenos Aires (Argentina) y Chile, por ejemplo– la de Panamá ni figura en la clasificación, donde debería estar si es cierto lo que afirmó el rector perpetuo, que es “una de las mejores de América”.

Existen en Panamá los recursos humanos y financieros para convertir a la Universidad Nacional en un centro educativo de prestigio, lo cual coadyuvaría directamente al mejoramiento de las condiciones de vida en el país. Lo que no existe es la voluntad política para lograrlo. La controversia suscitada en torno al afán reeleccionista constituye una oportunidad importante para comenzar a sanear la Casa de Méndez Pereira. Llegó la hora de echar a los mercaderes del templo, de erradicar de una vez por todas a la mafia que tiene secuestrada a la Universidad de Panamá y obstaculiza de una manera tan flagrante el desarrollo nacional.

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Este artículo se publico el 7 de julio de 2010  en el diario La Prensa,  a quienes damos, lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

La comunicación y la sociedad del conocimiento

La opinión del Periodista…..

GARRITT GENETEAU

Consideramos que la sociedad del conocimiento es la etapa que ha evolucionado partiendo de una adecuada comprensión y aprovechamiento de la sociedad de la información. Es lo que expone Peter Drucker en su trabajo científico expuesto en 1960, cuando empezaban a hacer sus pininos los adelantos tecnológicos aplicados a la informática, Internet y telefonía celular.

Hemos dicho anteriormente que las sociedades de la información surgen al ponerse en funcionamiento estas nuevas tecnologías, lo que ha generado un cambio sorprendente de la forma como se desarrollan muchas actividades de la vida moderna. Lo expuesto es la concretización de las metas de la sociedad de la información, que no se han podido concretar en los países en vías de desarrollo, lo que es un impedimento para acceder a la sociedad del conocimiento.

Debemos comprender que la información no es lo mismo que el conocimiento. Cuando los pueblos a nivel global accesan a la sociedad de la información están en capacidad de utilizar las herramientas necesarias para el intercambio de información con los diversos países que por su alto desarrollo se hallan en capacidad de hacer aportaciones para superar el nivel de vida de las clases más urgidas de conocimiento para poder afrontar los retos que nos impone el nuevo milenio por medio de la globalización.

Mientras los habitantes del mundo no alcancen un nivel de educación satisfactorio, adecuado a la era actual, la información solo serán datos dispersos utilizados en actividades comerciales, en lo que se ha centrado la globalización, pero la meta de las sociedades de la información y del conocimiento se enfoca en el hombre. Esta teoría tiende a que la colectividad mundial goce de igualdad de oportunidades en el ámbito de la educación, y conocimiento de los pueblos.

Según expone Drucker en su libro “La sociedad post-capitalista”, hay que formar una teoría económica que sitúe el conocimiento como fuerza motriz en la producción de riqueza.

Enfatiza Drucker que no lo es la cantidad del conocimiento sino la productividad que se deriva del mismo. En la futura sociedad el recurso básico será el saber, porque los retos que se nos vienen encima en este nuevo milenio nos plantearán situaciones que solo se resolverán disponiendo del conocimiento aplicando en una forma tal que genere más conocimiento.

El pensador de América José Martí señaló: “La libertad es el derecho que tienen las personas de actuar libremente, pensar y hablar sin hipocresía.

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Artículo publicado el  7  de julio de 2010 en el Diario El Siglo, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Minas antipersonales, reto humanitario

La opinión de…

Roberto Montañez  

Las áreas contaminadas con explosivos, que en el pasado fueron escenarios de conflictos en la región, parecían distantes a nuestra realidad. Sin embargo, la tragedia se asoma a nuestro país, cuando dos miembros del Servicio Nacional de Fronteras sufrieron heridas de gravedad por la detonación de una mina antipersonal en playa Isaías, en las cercanías de Jaqué, Darién.

Esto confirma la existencia de áreas minadas en áreas fronterizas con Colombia, país que tiene la mayor cifra de víctimas mundiales por estos artefactos. El conflicto colombiano parece extenderse al territorio panameño, ante la posibilidad de insurgentes o narcotraficantes, en protección de sus estratégicos santuarios, hayan sembrado artefactos que son serias amenazas para la población darienita.

Estrategas militares estiman que estas armas defensivas soportan las inclemencias del tiempo, y que pueden permanecer activas por más de 50 años. En muchos casos las víctimas no solo son afectadas por la muerte fulminante sino por mutilaciones que requieren de cirugías múltiples, amputaciones, rehabilitación física y psicológica, quedando los sobrevivientes discapacitados de por vida; mientras el país asume las consecuencias sociales y económicas.

Panamá, que no está preparada para este tipo de emergencias, tendrá que sumarse a la campaña de 68 países amenazados por la contaminación de explosivos. La Convención de Ottawa, que fue ratificada desde 1998, es la respuesta para atender esta crisis humanitaria. Una vez se declare su existencia y se delimiten las áreas afectadas, podría solicitarse asistencia técnica para elaborar un plan nacional de acción contra las minas e iniciar la limpieza en los términos establecidos por la Convención.

Estamos en presencia de una amenaza que no discrimina a sus víctimas; su producción no sobrepasa los tres dólares por unidad, mientras su extracción podría costar hasta mil dólares.

Es imperativo unirnos al clamor de la comunidad internacional y la sociedad civil de 156 estados miembros que se han movilizado para afrontar la problemática derivada de 160 millones de minas diseminadas en el mundo. Panamá, que no tiene ejército, precisa recurrir a Colombia y a Nicaragua que han tenido logros en la limpieza de campos minados. La Comisión Nacional Permanente para la Aplicación del Derecho Internacional Humanitario, establecida mediante Decretos Ejecutivos de 1997 y 1999, podría contribuir al plan de difusión para advertir a estas comunidades los peligros que se derivan de esta letal arma, cuya onerosa erradicación es uno de los principales retos humanitarios a los que se enfrenta el país.

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Este artículo se publico el 7 de julio de 2010  en el diario La Prensa,  a quienes damos, lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.