Razones de peso

La opinión de…

Berna  Calvit 

Para asegurarme de que no estaba delirando, leí varias veces los detalles sobre la cirugía a la que se sometió un diputado. Días antes, la entrevista a otro diputado me había dejado pasmada. Parecen noticias triviales ante otras tan relevantes como el turbio manejo de la quiebra de la British American; que Corea del Sur nos mira con ojos de minero codicioso; los supuestos acuerdos de los ex presidentes Moscoso y Torrijos con las FARC; la pestilencia en los permisos de zarpe de la Autoridad de los Recursos Acuáticos; el juicio contra Noriega, en París; la gripe, la criminalidad, etc.

Lo que dejan al descubierto los comentarios de los diputados Gálvez y Muñoz no son trivialidades. Para mí son razones de peso para opinar. Me explico.

Se compró una silla de mil 793 dólares para el diputado Sergio Chello Gálvez porque las de especificaciones normales no aguantaban sus casi 400 libras de peso; para resolver el exceso de gordura recientemente se sometió a una cirugía para reducción del estómago (banda gástrica) que le ha dado buenos resultados.   ¿Y qué se le ocurrió a tan conspicuo personaje de la política criolla? Aunque parezca chiste cruel, proponer que la Caja de Seguro Social y el Ministerio de Salud enflaquezcan a los obesos con cirugía de banda gástrica.

Gratuitamente, claro. ¿En qué planeta vive este señor? El 4.8% de la población panameña, es decir, 150 mil ciudadanos sufren de obesidad mórbida; “son una carga para el Estado”, dice Gálvez (que lo ha sido por muchos años, y no precisamente por su obesidad).   También propondrá que se castigue a los padres con hijos demasiado gordos. Con su usual desparpajo y chabacanería, este “padre de la patria”, contó en entrevista (TVN 28/6/2010, con la periodista Ciniglio), cómo perder peso ha beneficiado su vida sexual.

¡Como si nos interesaran sus intimidades! A Gálvez no se le pasó por la cabeza (¿cómo podría?) proponer un programa de educación alimentaria; ni que productos sanos como zanahoria, tomate, apio, y frutas en general, se abaraten para ponerlos al alcance de los que, por necesidad, para “llenar el estómago”, consumen exceso de carbohidratos, como arroz, yuca, pan, ñame y mucha fritura.

Ni pensó (sería mucho pedirle), en proponer la construcción de más campos de juego, gimnasios, piscinas y parques que, además de combatir la obesidad y la vida sedentaria, ayudan a alejar a los jóvenes, de la delincuencia. Tan descabellada idea, en un país donde la falta de medicamentos y de servicios médicos es acuciante, el proyecto de Gálvez es perfecto ejemplo de lo que ocupa la cavidad craneana de algunos de los políticos que nos abochornan.

En Panorama (La Prensa, 23/5/2010) la periodista Flor Mizrachi entrevista al nuevo presidente de la Asamblea, José Muñoz. Estas son algunas de sus descarnadas respuestas. ¿En qué son afines usted y Chello Gálvez?, pregunta la periodista. “Iniciamos juntos en la política, nos gustan mucho las mujeres y comemos mucho”. Otra pregunta: ¿Con quién más es “uña y mugre?”.

“Con Alcibiades Vásquez. Somos alegres, nos gusta viajar e ir al casino”. ¿Qué no imitará (de la gestión de Popi Varela)? Respuesta: “Ir a las fiestas de los empleados a cantar y bailar”. ¿Es cierto que usted es como el rey de Tocumen? Sí, porque he trabajado tanto… Yo soy el rey”. Sobre la aceptación de Varela (de que “el Ejecutivo maneja la agenda del Legislativo”, contesta, jactancioso, sin rubor alguno: “Todo lo que venga del Ejecutivo será pasado, discutido y aprobado”.

La entrevista es una radiografía de la pobreza de pensamiento, el descaro, y el poco respeto que le merecemos a este político. Todas las 39 opiniones de los lectores (vía internet) de la entrevista criticaron acremente al diputado Muñoz.

En los casos que cito, lo menos importante son los nombres de los personajes. Lo que debería importarnos es que reflejan la cada vez más acentuada mediocridad de los que nos gobiernan; que acceden al poder gracias a deformados valores ciudadanos, escasa cultura política de los votantes, y por voluntad de los dueños de los partidos. El Legislativo, en diferentes períodos de su historia, fue honrado con la cultura, el intelecto superior, el verbo fogoso, el lenguaje pulcro y las convicciones de distinguidos hombres y mujeres.

Entre ellos, Jorge Illueca, Demetrio Porras, Diógenes de la Rosa, Carlos Iván Zúñiga, Esther Neira de Calvo, Roberto F. Chiari, Oydén Ortega, Thelma King, Gil Blas Tejeira, Teresita Yániz de Arias, Felipe O. Pérez, José Isaac Fábrega, Gumersinda Páez, y otros con tantos méritos como los que cito. ¿Volveremos a contar con diputados de esta talla? Más vale no hacerse ilusiones. No es lo que conviene a los intereses de los que mandan.

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Este artículo se publico el 5 de julio de 2010  en el diario La Prensa,  a quienes damos, lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

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