Más sobre las vías públicas

La opinión del empresario….

JUAN R. MORALES  

Los cortes y taludes en las carreteras constituyen parte importantísima a la hora de hacerlos. Dependiendo de la altura de estos, los taludes pueden ser de ½ a 1, de ¾ a uno, de 1 a 1. ¿Qué significan estas medidas? Si el corte es pequeño, digamos de dos metros, existe un retiro de 1 metro por cada metro de corte, si el corte es de hasta 6 metros, el retiro será de ¾ por cada metro de corte y si el corte es mayor, el retiro vendría a ser de ½ metro por cada metro de corte. Estos retiros representan la inclinación del talud.

Existen cortes que dependen de varios factores: a) piedras sueltas sin amarre alguno, b) material muy húmedo etc., en cuyos casos se hacen las conocidas banquetas, que consisten en que por cada determinada medida, se retiran de dos a tres metros, garantizando de esta manera que no habrá derrumbes. Actualmente existen métodos modernos, que consisten en retenes de piedras, amarradas por mallas de alambres. Los cortes sobre los cerros, seguidos por rectas, vendrían a constituir las curvas verticales, comúnmente llamadas pendientes y las curvas circulares, conocidas simplemente como curvas. Las curvas para que sean eficientes deben tener un peralte, o inclinación que permite la circulación de los vehículos con alto grado de seguridad, entre más prolongada es la curva, más alto de be ser el peralte. Un peralte deficiente en su confección, constituye una trampa de muerte.

Si la parte superior del peralte, tiene una caída que desvirtúa el peralte, ese defecto constituye un peligro, porque los vehículos podrían salirse de la vía. Entre más pequeña es la curva, más leve es el peralte. Las curvas circulares tiene además para completar la eficiencia un sobre ancho, que va de menor a mayor en la parte central de la curva y luego vuelve a decrecer hasta quedar en nada.

Las curvas circulares no llevan corona. Las aguas lluvias derraman de la parte alta del peralte hacia la baja, hasta llegar a las cunetas. Las curvas verticales o pendientes, no tienen peralte y siempre están en línea recta; sin embargo, las curvas verticales y la vía en rectas, tienen una corona, con el propósito de que las aguas derramen hacia las cunetas.

Todas las carreteras deben estar previstas de buenas cunetas, con la capacidad para que las aguas lluvias corran hasta encontrar ríos, riachuelos, quebradas, alcantarillas, etc.

Cunetas obstruidas son fatales, porque, de estancarse las aguas, puede contribuir a que la calzada alcance grados elevados de humedad y traen como resultado el deterioro de los pavimentos.

Los puentes, las alcantarillas deben ser construidos calculando el caudal de las aguas y crecientes.

De tal suerte que cumplan su función cabalmente, lo contrario significaría que las aguas al no tener el espacio necesario para fluir, elevan su nivel, pasando sobre los puentes o alcantarillas, pudiendo ocasionar accidentes a vehículos, transeúntes, bestias, etc. Así son las cosas.

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Este artículo fue publicado el  5 de julio de 2010  en el diario La Estrella de Panamá,  a quienes damos, lo mismo que al autor o autora, todo el crédito que les corresponde.

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