Enseñando un buen gobierno


La opinión de la Arquitecta y Ex Ministra de Estado….

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MARIELA  SAGEL

Escribo este artículo desde la ciudad de Santiago de Veraguas, donde me he trasladado como parte del cuerpo docente que imparte el Diplomado de Gobernabilidad y Gerencia Política que ha organizado la Corporación Andina de Fomento y la George Washington University en cuatro sedes de la Universidad de Panamá.    Me maravilla palpar el interés que tienen los estudiantes -todos profesionales- en sacrificar su tiempo libre, sus familias, sus hobbies , para asistir por varios meses a estos cursos los fines de semana y seguir ascendiendo en su capacitación académica.

Por supuesto, la mayoría de los asistentes son mujeres y también hay una gran cantidad de abogados. En el caso particular que hoy me incumbe, tengo entre mis estudiantes a funcionarios de gobiernos locales, de Migración, de Tránsito, una corregidora, un fiscal, un representante de corregimiento y hasta el alcalde de Penonomé.

A este honorable señor le he lanzado un reto, el cual espero que asuma y que en un par de años esa ciudad de la provincia de Coclé se convierta en el modelo de ejecución municipal que todos quisiéramos tener.   El reto ha sido cambiar la forma de deshacerse de la basura, mediante técnicas de reciclaje y, de esa manera, cambiar la actitud de los penonomeños.    Le he dicho que se puede convertir en el Antanas Mockus de Panamá y así, otros municipios pueden repetir el modelo, tal como estamos tratando de hacer los civiles mortales que asistimos a las charlas que ilustran el cambio que experimentó Medellín cuando Sergio Fajardo fue alcalde y pasó, de ser la ciudad más violenta y peligrosa de Colombia, a ser un ejemplo de civismo.

Estos intercambios con personas que no ven la vida como la vemos los capitalinos, que no se informan como lo hacemos nosotros sino es a través de las noticias negativas y las metidas de pata de nuestro alcalde, y que dependen muchas veces de las decisiones que tome un gobierno central, es fascinante si se mira como aprendizaje para entender mejor el país.

El resultado final es un clamor general (me ha tocado estar en dos sedes, Azuero y ahora Veraguas) por la descentralización, especialmente la municipal, ya que es la que más rápido permea a todos los residentes.

Nadie puede manejar un país como si fuera una finca de Soná, y mucho menos si las soluciones tienen que venir de la máxima autoridad municipal electa que, en el caso de Panamá, ha probado ser totalmente incompetente.

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Artículo publicado el  5 de julio de 2010 en el Diario El Siglo, a quienes damos, lo mismo que a la autora, todo el crédito que les corresponde.

¿Cuál progreso?

La opinión del Empresario…

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John A. Bennett Novey

La mayor obra de gobierno es aquella que desarrolla al hombre y a su entorno; pero, desafortunadamente, a través del tiempo nos hemos sumido en gobiernos que ven el progreso en términos de obras materiales y no humanas.

A los efectos que señalo presento algunos ejemplos que denotan esta terrible situación, que si no logramos superarla tirará al traste cualquier otro supuesto avance que se puede lograr, ya que no será sostenible.

El progreso implica el perfeccionamiento de lo moral, que sería la verdadera distribución de riqueza a la cual tantos aluden, ya que no existe mayor riqueza que la del alma. Bien lo señala Benegas Lynch en su libro, Fundamentos de Análisis Económico, cuando dice que “si el hombre pierde su brújula, es decir, desconoce el criterio moral que debe servirle de guía, el propio progreso material se le vuelve en contra”.

Y en seguida Lynch usa el ejemplo de la tecnología de informática que utilizan algunos Estados no para aligerar la carga “burrocrática” y fiscal del ciudadano sino para satisfacer el insaciable apetito de controlar al prójimo.

¿En qué hemos logrado diferenciarnos del hombre de antaño? Definitivamente que en lo tecnológico, pero en lo moral quizás andamos peor que hace cientos de años; sumidos en un materialismo relativista que nos aplasta y amenaza con sumir al mundo entero en una crisis jamás vista.

Lynch también nos recuerda el respeto al prójimo, que no debemos imponerle gustos y preferencias y de combatir el complejo de “zar”. Cuando el ser humano no se siente artífice de su propio destino se siente desamparado y angustiado.

La verdadera educación, esa que no se imparte en nuestros centros de embrutecimiento, está en el desarrollo de una capacidad crítica que nos permita autonomía en nuestras vidas. Y vuelvo a citar a Lynch cuando señala que “así, el hombre, paulatinamente, va transformándose en un pigmeo espiritual incapaz de enfrentarse a sí mismo para evitar el vértigo que le produce su vacío interior que va aumentando a medida que abandona su propia dirección, para acatar las reglamentaciones que desde afuera le impone la ingeniería social”.

A través del tiempo hemos ido perdiendo el control de nuestras vidas al delegarlo a tristes políticos; y bien lo señala Goethe al decir que “nadie está más condenado a la esclavitud que aquel que falsamente cree que es libre”.

Nuestra sociedad camina por sendas de permisividad, situación que se aprecia con facilidad por todos lados.  No hace falta conocer los laberintos del devorador monstruo estatal, ya que lo podemos ver todos los días en sitios como el “Urinal Norte” que antes conocíamos como Corredor Norte. En un hermoso país que ya no podemos ver porque lo tapa un triste tapiz de horribles anuncios comerciales y así. La cultura no solo se lleva por dentro sino que también debemos verla.

Debemos estar atentos en reconocer líderes ensimismados en construir pirámides a sus egos que en la obra de enaltecer al hombre y mujer de la calle. De crear un sentido de amor por la aventura de libertad que constituye en campo fértil para el auténtico desarrollo y no un ambiente en donde le tenemos tal pánico a la autodeterminación del pueblo que preferimos construir infranqueables barreras.

Pareciera que estamos más preocupados por lograr un buen índice de inversión, sin ver que las inversiones sin base moral sólida se pierden en muy poco tiempo.

Todo ese juega vivo que a diario vivimos en las calles, en nuestras relaciones con el Gobierno, y aun con nuestros vecinos, anula el anhelado desarrollo. Si nuestros líderes verdaderamente quieren cumplir con el mandato que les fue entregado en las urnas, necesitan hacer mucho más que obras civiles; tal como la obra de la justicia que como todos sabemos está en mora.

Y hasta en cosas que tristes gobiernos han descuidado al punto que ya la mayoría se resigna a que el conductor vivo se pase toda la fila de ciudadanos respetuosos; frente a una supuesta Autoridad de Tránsito que no tiene la posibilidad de poner en práctica sus programas porque dependen de policías que no responden ante su jerarquía.

En nuestras calles el desordenado es rey; entre otras cosas, porque se identifica mejor con el policía coimero que el ciudadano probo que no está dispuesto a semejante corrupción.

Todas estas y más son las obras humanas que están pendientes y constituyen el mayor reto administrativo del momento. No es nada fácil deshacer el daño de tantas administraciones de desidia, pero es imperativo. No podremos disfrutar un progreso material que vaya desasociado del espiritual. Esta es la mayor obra del gobierno de turno; pero más aún, es el gran reto que tenemos por delante los ciudadanos a título individual y colectivo.

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Este artículo se publico el 5 de julio de 2010  en el diario La Prensa,  a quienes damos, lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Transformaciones curriculares: El fracaso

La opinión del Sociólogo, Consultor en Ambiente, Educación y Salud….

ROBERTO A. PINNOCK

Parece que los impulsadores de cambios en materia educacional, insisten (¿por ignorancia?) en soslayar las enseñanzas históricas y hasta bíblicas, al respecto del componente social que garantiza que se lleven a cabo los cambios en la dirección e intensidad correctas.

En los años que siguieron a la segunda guerra mundial, el Banco Mundial representando a las clases sociales de categoría mundial, llegó a la conclusión de que en países subdesarrollados, como el nuestro, la única posibilidad de impulsar con éxito el proceso de modernización capitalista, para lo que había abundantes recursos, era desplazando a las oligarquías terratenientes del poder del Estado, a favor de grupos con mentalidad y práctica netamente modernizadoras. Era esa clase social conservadora el obstáculo político más urgente de franquear en aquella época (aunque aquí parece estar repitiéndose la historia).

En Panamá, en los años sesenta, los liberales modernistas (Samudio, Ardito Barletta y otros que fueron parte de gobiernos liberales) fracasaron en ese intento. Solo el gobierno militar del general Torrijos vino a cumplir con esa tarea, que funcionó solo mientras él estuvo en vida. Es así que se entiende el respaldo de asistencia financiera de parte de representantes de esa clase con intereses globalizadores, como David Rockefeller y otros, hacia este régimen político desde el año 1969. Sin duda, en los años setenta se alcanzó un vertiginoso proceso modernizador, solo negado por quienes fueron desplazados del poder político en aquellos momentos, los sectores oligárquicos.

La moraleja histórica es que un proceso de reformas solo puede ser impulsado y ejecutado con efectividad por quienes son portadores de las nuevas o modernas ideas y comportamientos. Como quien dice, vino nuevo en odres viejos, no funciona.

En el plano educativo, mucho se ha hablado en los últimos tiempos sobre transformación curricular, tanto a nivel de la Universidad de Panamá como del Ministerio de Educación. En ambos casos, se repite el mismo error político de los liberales de los años sesenta, esto es, pretender que las medidas ‘reformadoras’ alcancen resultados exitosos sin que los actores docentes y administrativos se hayan reformado primero; o bien, sin que las transformaciones curriculares tan publicitadas por los medios de prensa sean lideradas por una nueva especie de funcionarios(as) y educadores(as) portadores(as) de una nueva clase de procesos e institucionalidad educativa; de una nueva cultura de la enseñanza—aprendizaje.

Me resulta irónico conocer de primeras fuentes, que docentes que están en el meollo de las carreras y centros escolares en pleno proceso de reformas, sigan enseñando lo mismo que enseñaban antes de tal transformación curricular, con las mismas deficiencias observadas, donde no hay los mencionados ‘cambios’. A menos que se piense que por sí solos el uso de tecnologías audiovisuales e informáticas o el aumento de horas de inglés y matemática, en detrimento de las del área humanística, son sinónimos de superación de los profundos problemas por los que atraviesa nuestra educación en el nivel de media y universidad.

Además, si no se han resuelto los problemas esenciales que nacen en los primeros años de la educación básica (comprensión de lo leído) y no en la media, poco efectivas resultarán esas transformaciones, salvo para derrochar recursos tan escasos en las entidades de educación públicas—oficiales.

Es decir, aún en el caso de que se estuviera interviniendo en el nivel escolar donde se originan los problemas medulares, no hay evidencias científicas de que las reformas las llevan a cabo quienes son agentes naturales de las mismas o por lo menos, han sido previamente ‘reformados’ en la nueva cultura requerida para obtener los efectos necesarios y deseados por la sociedad panameña. A menos que se piense, también equivocadamente, que con cursitos de verano y de ‘perfeccionamiento’ se transforman mentalidades y modos de actuar de los que impartimos clases en los centros educativos. Vino nuevo en odres viejos…

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Este artículo fue publicado el  5 de julio de 2010  en el diario La Estrella de Panamá,  a quienes damos, lo mismo que al autor o autora, todo el crédito que les corresponde.

Desde la cima del país

La opinión del Estudiante de Periodismo de la UNACHI….

Osman Esquivel López

Durante siglos los chiricanos hemos disfrutado de la belleza de nuestro terruño; sin embargo, hoy día vemos un futuro incierto para la presente y futura generación.

No es una alarma, es una verdad que se acerca poco a poco y no escaparemos de esta crisis, quizás los que observamos desde nuestros hogares el azul oscuro del imponente Volcán Barú al amanecer, no será más. Pero, ¿cuál será la causa? Simple y sencillamente es el resultado de nuestras acciones.

El pasado 24 de junio se conmemoró un aniversario más de la creación del Parque Nacional Volcán Barú (PNVB); parque creado en 1976 con una extensión de 14,322.5 hectáreas ubicadas en la de provincia de Chiriquí.

En este pedazo de Panamá se eleva el Volcán Barú con 3,475 metros de altura. Aquí las temperaturas anuales oscilan entre los 20°C en su parte más baja y -10°C en la cima del volcán.

Las lluvias son muy variables, llegando a un promedio de 4.000 mm anuales en las partes más bajas y en las partes altas supera los 6.000 mm. Entre los quebrados cerros y espesa selva nacen importantes ríos como el Caldera. Entre su vegetación podemos observar bosques muy húmedos montanos bajos, que no se encuentran en otras partes de país.

Las áreas adyacentes al PNVB, son de importancia como lo es el caso del Parque Internacional La Amistad, el Humedal Lagunas de Volcán, el Bosque Protector Palo Seco y la Reserva Forestal Fortuna. Cada una de ellas se necesitan. Por ello, es urgente la responsabilidad ciudadana por parte de las autoridades y de nosotros.

No es posible que atentemos contra la flora compuesta por árboles de robles, zarzamora y las orquídeas. La fauna rica y variada, en la que se destacan el quetzal, el aguilucho blanco y negro, los colibríes ventinegro y el orejivioláceo pardo.   Y aún más las especies endémicas de la Cordillera de Talamanca como la reinita carinegra, el zeledonia, el pinzón musliamarillo y la pava negra; y qué decir de los felinos, en el área habitan cinco especies siendo el puma el más abundante.

Analicemos desde el punto de visto lógico:  ¿Quién es capaz de destruir su morada? Nadie, entonces ¿por qué destruimos nuestro único hogar “La Tierra”?  O sea ¿nos autodestruimos?, increíble pero cierto. Solo al inicio del mes de mayo, los medios informaban sobre la devastación de 270 mil metros cuadrados próximos al PNVB.   Qué decir de los desechos sólidos que propios y extraños tiran en los senderos de este parque.

Ahora es cuando Panamá. Tarde que temprano la madre naturaleza nos la cobrará una a una, allí si es verdad que nadie se escapará.

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Este artículo se publicó el  5  de julio de 2010 en el diario  El Panamá América,  a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Vicepresidentes elegidos presidente

La opinión de…

Rafael A. Fernández Lara 

Al inicio de nuestra república, al cargo de vicepresidente de la República se le denominó “designado”.   Con la promulgación de la Carta Magna de 1946, el título cambió a vicepresidente de la República.

Los designados, según lo establecieron las Constituciones de 1904 y 1941, fueron elegidos por la Asamblea Nacional. Posteriormente, ya con el título de vicepresidente, se eligieron por sufragio popular directo y por mayoría de votos, junto con el candidato a Presidente de la República, de conformidad con la Carta Magna de 1946.

Con la Constitución de 1972, el vicepresidente fue elegido, con el presidente, por la Asamblea de Representantes de Corregimiento. Con las reformas posteriores a la Constitución de 1972 se volvió a elegir por el voto directo.

Ha sido frecuente en distintos períodos presidenciales que los políticos en el cargo de designado o vicepresidente de la República aspiren a la primera magistratura de la nación. Para sorpresa de algunos y ejercicio histórico para otros, son varios y fueron estos:

José Domingo de Obaldía, elegido segundo designado de 1904 a 1906, primer designado de 1904 a 1908 y Presidente de la República en 1908, falleciendo en el cargo el 1 de marzo de 1910.

Belisario Porras Barahona fue elegido presidente desde 1912 hasta 1916. El 11 de septiembre de 1918 fue elegido primer designado, encargándose del poder Ejecutivo del 12 de octubre de 1918 hasta el 30 de enero de 1920. En los comicios de octubre de 1920, fue elegido Presidente de la República y ejerció el cargo hasta octubre de 1924.

Ramón Maximiliano Valdés Arce fue segundo designado de 1912 a 1914; primer designado de 1914 a 1916; en 1916 fue elegido presidente y murió el 3 de junio de 1918 en posesión del cargo.

Rodolfo Chiari Robles fue elegido tercer designado por la Asamblea el 14 de septiembre de 1910 y se encargó de la Presidencia de la República de manera efímera ese mismo año. En 1912 fue elegido primer designado. Finalmente, fue elegido presidente en 1924 y ocupó el cargo hasta 1928.

Enrique A. Jiménez Brin fue primer designado desde 1924 hasta 1926. El 15 de junio de 1945, la Asamblea Constituyente lo eligió presidente provisional y ocupo el cargo hasta 1948.

Domingo A. Díaz Arosemena fue elegido primer designado en 1932. En 1936 fue candidato a la Presidencia y perdió las elecciones. Finalmente, fue elegido Presidente de la República en 1948, falleciendo el 3 de agosto de 1949.

Roberto F. Chiari Remón, segundo vicepresidente en 1948, fue elegido Presidente de la República desde 1960 hasta 1964.

El caso del presidente Chiari es el último en nuestra historia política. Sin embargo, las posibilidades del futuro se mantienen. Es cuestión de perspectiva, de oportunidades y, ante todo, de determinación.

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Este artículo se publico el 5 de julio de 2010  en el diario La Prensa,  a quienes damos, lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Más sobre las vías públicas

La opinión del empresario….

JUAN R. MORALES  

Los cortes y taludes en las carreteras constituyen parte importantísima a la hora de hacerlos. Dependiendo de la altura de estos, los taludes pueden ser de ½ a 1, de ¾ a uno, de 1 a 1. ¿Qué significan estas medidas? Si el corte es pequeño, digamos de dos metros, existe un retiro de 1 metro por cada metro de corte, si el corte es de hasta 6 metros, el retiro será de ¾ por cada metro de corte y si el corte es mayor, el retiro vendría a ser de ½ metro por cada metro de corte. Estos retiros representan la inclinación del talud.

Existen cortes que dependen de varios factores: a) piedras sueltas sin amarre alguno, b) material muy húmedo etc., en cuyos casos se hacen las conocidas banquetas, que consisten en que por cada determinada medida, se retiran de dos a tres metros, garantizando de esta manera que no habrá derrumbes. Actualmente existen métodos modernos, que consisten en retenes de piedras, amarradas por mallas de alambres. Los cortes sobre los cerros, seguidos por rectas, vendrían a constituir las curvas verticales, comúnmente llamadas pendientes y las curvas circulares, conocidas simplemente como curvas. Las curvas para que sean eficientes deben tener un peralte, o inclinación que permite la circulación de los vehículos con alto grado de seguridad, entre más prolongada es la curva, más alto de be ser el peralte. Un peralte deficiente en su confección, constituye una trampa de muerte.

Si la parte superior del peralte, tiene una caída que desvirtúa el peralte, ese defecto constituye un peligro, porque los vehículos podrían salirse de la vía. Entre más pequeña es la curva, más leve es el peralte. Las curvas circulares tiene además para completar la eficiencia un sobre ancho, que va de menor a mayor en la parte central de la curva y luego vuelve a decrecer hasta quedar en nada.

Las curvas circulares no llevan corona. Las aguas lluvias derraman de la parte alta del peralte hacia la baja, hasta llegar a las cunetas. Las curvas verticales o pendientes, no tienen peralte y siempre están en línea recta; sin embargo, las curvas verticales y la vía en rectas, tienen una corona, con el propósito de que las aguas derramen hacia las cunetas.

Todas las carreteras deben estar previstas de buenas cunetas, con la capacidad para que las aguas lluvias corran hasta encontrar ríos, riachuelos, quebradas, alcantarillas, etc.

Cunetas obstruidas son fatales, porque, de estancarse las aguas, puede contribuir a que la calzada alcance grados elevados de humedad y traen como resultado el deterioro de los pavimentos.

Los puentes, las alcantarillas deben ser construidos calculando el caudal de las aguas y crecientes.

De tal suerte que cumplan su función cabalmente, lo contrario significaría que las aguas al no tener el espacio necesario para fluir, elevan su nivel, pasando sobre los puentes o alcantarillas, pudiendo ocasionar accidentes a vehículos, transeúntes, bestias, etc. Así son las cosas.

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Este artículo fue publicado el  5 de julio de 2010  en el diario La Estrella de Panamá,  a quienes damos, lo mismo que al autor o autora, todo el crédito que les corresponde.

Razones de peso

La opinión de…

Berna  Calvit 

Para asegurarme de que no estaba delirando, leí varias veces los detalles sobre la cirugía a la que se sometió un diputado. Días antes, la entrevista a otro diputado me había dejado pasmada. Parecen noticias triviales ante otras tan relevantes como el turbio manejo de la quiebra de la British American; que Corea del Sur nos mira con ojos de minero codicioso; los supuestos acuerdos de los ex presidentes Moscoso y Torrijos con las FARC; la pestilencia en los permisos de zarpe de la Autoridad de los Recursos Acuáticos; el juicio contra Noriega, en París; la gripe, la criminalidad, etc.

Lo que dejan al descubierto los comentarios de los diputados Gálvez y Muñoz no son trivialidades. Para mí son razones de peso para opinar. Me explico.

Se compró una silla de mil 793 dólares para el diputado Sergio Chello Gálvez porque las de especificaciones normales no aguantaban sus casi 400 libras de peso; para resolver el exceso de gordura recientemente se sometió a una cirugía para reducción del estómago (banda gástrica) que le ha dado buenos resultados.   ¿Y qué se le ocurrió a tan conspicuo personaje de la política criolla? Aunque parezca chiste cruel, proponer que la Caja de Seguro Social y el Ministerio de Salud enflaquezcan a los obesos con cirugía de banda gástrica.

Gratuitamente, claro. ¿En qué planeta vive este señor? El 4.8% de la población panameña, es decir, 150 mil ciudadanos sufren de obesidad mórbida; “son una carga para el Estado”, dice Gálvez (que lo ha sido por muchos años, y no precisamente por su obesidad).   También propondrá que se castigue a los padres con hijos demasiado gordos. Con su usual desparpajo y chabacanería, este “padre de la patria”, contó en entrevista (TVN 28/6/2010, con la periodista Ciniglio), cómo perder peso ha beneficiado su vida sexual.

¡Como si nos interesaran sus intimidades! A Gálvez no se le pasó por la cabeza (¿cómo podría?) proponer un programa de educación alimentaria; ni que productos sanos como zanahoria, tomate, apio, y frutas en general, se abaraten para ponerlos al alcance de los que, por necesidad, para “llenar el estómago”, consumen exceso de carbohidratos, como arroz, yuca, pan, ñame y mucha fritura.

Ni pensó (sería mucho pedirle), en proponer la construcción de más campos de juego, gimnasios, piscinas y parques que, además de combatir la obesidad y la vida sedentaria, ayudan a alejar a los jóvenes, de la delincuencia. Tan descabellada idea, en un país donde la falta de medicamentos y de servicios médicos es acuciante, el proyecto de Gálvez es perfecto ejemplo de lo que ocupa la cavidad craneana de algunos de los políticos que nos abochornan.

En Panorama (La Prensa, 23/5/2010) la periodista Flor Mizrachi entrevista al nuevo presidente de la Asamblea, José Muñoz. Estas son algunas de sus descarnadas respuestas. ¿En qué son afines usted y Chello Gálvez?, pregunta la periodista. “Iniciamos juntos en la política, nos gustan mucho las mujeres y comemos mucho”. Otra pregunta: ¿Con quién más es “uña y mugre?”.

“Con Alcibiades Vásquez. Somos alegres, nos gusta viajar e ir al casino”. ¿Qué no imitará (de la gestión de Popi Varela)? Respuesta: “Ir a las fiestas de los empleados a cantar y bailar”. ¿Es cierto que usted es como el rey de Tocumen? Sí, porque he trabajado tanto… Yo soy el rey”. Sobre la aceptación de Varela (de que “el Ejecutivo maneja la agenda del Legislativo”, contesta, jactancioso, sin rubor alguno: “Todo lo que venga del Ejecutivo será pasado, discutido y aprobado”.

La entrevista es una radiografía de la pobreza de pensamiento, el descaro, y el poco respeto que le merecemos a este político. Todas las 39 opiniones de los lectores (vía internet) de la entrevista criticaron acremente al diputado Muñoz.

En los casos que cito, lo menos importante son los nombres de los personajes. Lo que debería importarnos es que reflejan la cada vez más acentuada mediocridad de los que nos gobiernan; que acceden al poder gracias a deformados valores ciudadanos, escasa cultura política de los votantes, y por voluntad de los dueños de los partidos. El Legislativo, en diferentes períodos de su historia, fue honrado con la cultura, el intelecto superior, el verbo fogoso, el lenguaje pulcro y las convicciones de distinguidos hombres y mujeres.

Entre ellos, Jorge Illueca, Demetrio Porras, Diógenes de la Rosa, Carlos Iván Zúñiga, Esther Neira de Calvo, Roberto F. Chiari, Oydén Ortega, Thelma King, Gil Blas Tejeira, Teresita Yániz de Arias, Felipe O. Pérez, José Isaac Fábrega, Gumersinda Páez, y otros con tantos méritos como los que cito. ¿Volveremos a contar con diputados de esta talla? Más vale no hacerse ilusiones. No es lo que conviene a los intereses de los que mandan.

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Este artículo se publico el 5 de julio de 2010  en el diario La Prensa,  a quienes damos, lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.