Delincuencia Juvenil

La opinión de…..


Gabriel Ortega

El primer error en que incurrimos la mayoría de los ciudadanos, es pensar que el problema de la delincuencia es de la Policía.   Sí juega un papel muy importante dentro del sistema de prevención de delitos, pero es simplemente una parte del programa preventivo.

Un verdadero programa preventivo, está formado por diferentes actores: la familia, la educación, la comunidad, (sociedad civil) los medios de comunicación, gobierno (ministros, gobernadores, alcaldes), la Policía, otros.

El papel del ministerio de Educación es organizar concursos de oratoria, de redacción provinciales con el aporte de la empresa privada, con premios e incentivos desde primer año hasta sexto año (sobre temas que afectan, delincuencia, prevención, accidentes).

La familia: el reforzamiento de la unidad familiar por medio de aporte e intromisión del Ministerio de Desarrollo Social.

La comunidad: es un factor muy importante. Los altos funcionarios de la Policía saben que el 75% de los arrestos es con la ayuda de las llamadas de la comunidad. ¿Qué hay de las recompensas? En los países desarrollados esto funciona. Pero si la policía maltrata a los ciudadanos pues tratan a todos por igual, se rompe el equilibrio preventivo.

Los medios de comunicación: tienen una influencia extraordinaria dentro de la comunidad. La creación de programas juveniles preventivos (colegiales), las cuñas de prevención, los programas de orientación juvenil deben ser patrocinados por el Gobierno y la empresa privada

El Gobierno: Debe participar de los planes de prevención de delitos a través de cada uno de sus ministros, directores y gobernadores, cada uno puede preparar un borrador de prevención de delitos.

Al final a donde van todas las ideas de la sociedad civil no hay un lugar de recepción de ideas o programas preventivos. Cada provincia debe tener un lugar en donde el ciudadano pueda llevar su aporte, su programa de prevención, su idea para detener este mal que nos afecta a todos. La idea es crear un fondo económico para que las mejores ideas de prevención de delitos sean premiadas.

El diseño de las nuevos centros de resocialización, las cárceles, la introducción de escuelas carcelarias, la incorporación de policías jubilados, la creación de un departamento de policías en reserva, la creación del oficial de apoyo, otros que por seguridad no menciono, etc. Dios da la inteligencia y la sabiduría.

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Este artículo se publicó el  1  de julio de 2010 en el diario  El Panamá América,  a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

¿Hasta cuándo?

La opinión de….

Marcelino González T.

Panamá es un país extremadamente atrayente. Con razón se dice que es el “corazón del universo”. Sin embargo, vendemos en muchas ocasiones una imagen falsa de crecimiento y desarrollo humano. Porque no hay desarrollo sin que este toque todas las esferas sociales; ¿de qué sirve alardear un crecimiento, si en pleno siglo XXI siguen muriendo de hambre muchas personas? Ciertamente vivimos un sistema que cada día agrava las condiciones de vida de los más pobres. La distribución de los ingresos cada vez se polariza más; se irrespetan los derechos humanos de la población; la administración de justicia impide la vigencia del estado de derecho.

La “lucha contra la corrupción” que nos han vendido, no solo es un velo que impide ver los intereses de “los grandes” e impide la lucha por las verdaderas causas que la generan, sino que tiene un fuerte costo económico. En mi percepción el elemento central es que no hemos entendido qué es la corrupción, generalmente se toma como causa de la crisis que se vive, cuando en realidad es un efecto de la inequidad en el reparto de los bienes del Estado. En otras palabras, es efecto del sistema injusto que se ha institucionalizado.

Varios estudios demuestran que la brecha entre pobres y ricos cada año se incrementa de forma alarmante. Esto significa que hay más pobres y escasos ricos; los ricos se aprovechan casi de la totalidad de la riqueza mundial, mientras los pobres en mínima cantidad o casi nada; esto a su vez genera mayor ambición de los ricos por aprovechar las riquezas a costa de los pobres, para lo cual tienen que acomodar instituciones, leyes, autoridades y en muchos casos sobornarlos, mientras los pobres sobreviven en condiciones infrahumanas que en muchas ocasiones los obliga a delinquir. Con esto no se justifica la delincuencia.

Por este sistema injusto de reparto de la riqueza hay 4 millones de pobres en el mundo, incluidos los pobres de los países industrializados y del tercer mundo. Más de 200 millones de personas viven en situación de servidumbre forzada, es decir, en nuevas formas de esclavitud. La injusta distribución de la riqueza no deja tiempo a los ciudadanos para mirarse a sí mismos, mantiene ocupados a muchos, trabajando 12 o más horas para poder sobrevivir, etc.

La Carta pastoral No. 16 de la Conferencia Episcopal Panameña dice: “¡Qué difícil es hablar de democracia cuando hay una estructura económica que hace más y más grande la brecha entre excluidos y acumuladores! Vivir en democracia implica la existencia de mecanismos para que cada persona y todas las personas integrantes de la sociedad, podamos opinar, participar y decidir en condiciones de igualdad.  La corrupción es un verdadero robo a los más pobres.   La transparencia y la lucha contra la impunidad son elementos indispensables para hacer creíble la institucionalidad democrática”.

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Este artículo se publico el 1 de julio de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos, lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Granjas agrícolas

La opinión del Abogado y Comentarista…

Guillermo Márquez B.

El anuncio de que el Gobierno Nacional planea incrementar el número de granjas agrícolas es muy alentador, pero es de desear que se dediquen algunas de ellas a ser trabajadas por reclusos a fin de que cultiven productos alimenticios para su propio consumo.

Si en nuestras cárceles hay actualmente más de once mil ocupantes, la cantidad de dinero que debe de pagarse por su diaria alimentación debe ser bastante elevada.

En consecuencia, para estimular a los detenidos a cultivarlas, bien se podría ofrecerles por cada día de trabajo la rebaja de un día adicional sobre el resto de la pena que les falte por purgar. Eso, además, contribuiría a aliviar el infernal hacinamiento sofocante y desesperante con su secuela de riñas a veces hasta funestas y el contagio de enfermedades que hacen más oneroso su mantenimiento debido a los gastos médicos por su atención y medicinarlos.

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Este artículo se publicó el  1  de julio de 2010 en el diario  El Panamá América,  a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Un sector necesitado de atención

La opinión de….

Priscilla Delgado 

El 27 de junio culminó con un inusitado éxito “La Primera Feria del Adulto Mayor”, que se realizó en Panamá gracias al apoyo del Ministerio de Desarrollo Social, que a través de su ministro Guillermo Ferrufino dijo sí, una vez se le presentó el proyecto que consistió en tres días dedicados a informar, educar y entretener a esta población, que suma más de 250 mil personas; además de tener contacto con su exitoso proyecto “100 a los 70”.

Fueron tres días de magia, en donde fuimos espectadores de la realidad que vive el adulto mayor en este país: el total abandono en cuanto a actividades se refiere, la poca información que les permita vivir los años dorados como se merecen después de haber aportado al país su vida y a su familia su sangre.

Esta población tuvo un antes y un después de esta feria, porque salieron de allí con el convencimiento de que la vida no termina a los 60, que hay mucho por hacer y que no son grupos vulnerables, que son capaces de generar, de transmitir y de dirigir, porque ya tienen a su haber un trecho recorrido que merece respeto y atención; pero, al parecer, no es así. No los aceptan en los trabajos porque son muy “mayores”, y son un sector que si no se agrupa, se quedará en sus casas vegetando y esperando la muerte.

Pero esto es solo una parte del llamado de atención que deseo destacar. Cuando decidimos llevar adelante esta feria, tocamos muchas puertas y esperábamos que se sumaran al proyecto las instituciones del Estado que, por su naturaleza, están obligadas a participar en una actividad como esta, por ejemplo: la Acodeco, la Caja de Ahorros, el Banco Nacional, la Caja de Seguro Social y gran parte de la empresa privada que tiene productos para esta población. Si bien es cierto, no contaban con presupuesto para apoyar financieramente, deberían haber buscado los mecanismos para participar, pero no fue así; lastimosamente, nos dijeron “no podemos”. Esto tiene una sola lectura, todos los proyectos nuevos –sin importar lo bueno que sean– no parecen gozar de la mirada amistosa la primera vez, necesitan ser consolidados para ser apoyados, aunque se trate de nuestros adultos mayores.

Los medios de comunicación, tanto radiales, televisivos como escritos, sí se sumaron, ya sea por la credibilidad de quienes dirigimos el proyecto o por el contenido en sí; de esta forma, el proyecto salió a fuerza de divulgación. Tengo que agradecer a las empresas y personas que, de manera generosa, se sumaron a este éxito, que continuará porque nos hemos comprometido con ellos, con nuestros adultos mayores. Ellos son importantes, no podemos dejarlos solos, tenemos que construir entre todos para que la edad dorada llegue con la dignidad que anhelamos todos los panameños. Esperamos que el año que viene, este artículo de opinión no sea olvidado y se sumen aquellos que no lo hicieron y que perciban lo que nosotros percibimos: el aplauso de estos señores, que nos sacaron lágrimas por lo agradecidos que estaban por tomarlos en cuenta.

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Este artículo se publico el 2 de julio de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos, lo mismo que a la autora,  todo el crédito que les corresponde.

¿Quién quebró a la CSS?

La opinión de…

JAIME  CORREA  M.

Arnulfo Arias, en 1941, creó la Caja de Seguro Social (CSS) y se consideró un triunfo.   Yo opino lo contrario, pues, según nuestra Constitución (artículo 109 y 110), la salud pública es responsabilidad del Estado, pero la Caja de Seguro Social indirectamente nos la cobra.   El hospital ‘de caridad’, Santo Tomás, funcionaba de maravilla antes de que la politiquería también lo dañara. Además, se creó una nueva burocracia ‘para ayudar a los amigos’.

Aclaro: favorezco el Seguro Social solo en cuanto al programa de Vejez, Invalidez y Muerte. La CSS, no obstante es, hoy, un hecho irreversible.

Omar Torrijos, en 1973, saltándose el buen juicio y la autonomía de una institución de los asegurados, adicionó un promedio de 3.5 beneficiarios por cada cotizante, sus familiares, algo insostenible dentro de las más elementales prácticas financieras… y allí empezó la debacle.   Esta medida tuvo dos intenciones: lograr apoyo de las mayorías con menos educación y descargarle, aún más, a su gobierno inepto el alto costo de la salud pública, lo que le permitiría disponer de esos fondos, que los militares utilizaban para ‘otros propósitos’.

Fue más allá el nefasto dictador, pues, a sabiendas de que la Ley obliga a la Caja a mantener sus reservas en el Banco Nacional de Panamá (Banconal), hizo que dicha institución bancaria se los rebajaron a tan solo 1.5% sobre los más de 700 millones de dólares de reservas que tenía la institución. Ello otorgó al Banconal enormes ganancias que también quedaban a su disposición. Si el interés hubiese sido fijado en tan solo el 3%, los ingresos anuales de la Caja habrían sido de unos 10 millones más, o sea, unos 300 millones en los 30 años transcurridos. En esos tiempos los intereses rondaban por las dos cifras, ¡pero los dirigentes obreros callaron!

Como si todo esto no fuera suficiente, recortó la edad de jubilación a los asegurados, para que se pensionaran a más corta edad, incrementando las responsabilidades pecuniarias de la Caja.

En otras palabras, Torrijos se hizo líder regalándonos con una mano lo que aún continúa quitándonos con la otra. ¡Vaya liderazgo!   Fue aún más lejos Omar y nos dejó una legislación que hace casi imposible despedir a los empleados ineptos, la cual no ha permitido a los sucesivos administradores desempeñarse eficientemente, pero que él, por ser dictador no la respetaba. ¡Y aún no terminamos! Suspendió los préstamos hipotecarios para viviendas para la clase media y media baja y que les producían mucho mejores intereses, para así tener más fondos a disposición del Banconal.

¡Que viva el socialismo!; nadie se esfuerce mucho; vivamos todos felices a costa del Estado, aunque el Estado tenga que cobrárselo a nuestros descendientes, porque toda fiesta alguien tiene que pagarla!   De hecho, ya hemos empezado a pagar la fiesta que hace 30 años brindó Omar, y ha habido que aumentar las cuotas obrero—patronales en dos ocasiones y muy pronto vendrán la tercera y la cuarta, si es que no queremos liquidar la institución… ¡y los obreros callaron!

Juan Jované: Administró por corto período y no hizo otra cosa que nombrar más empleados en tiempos en que ya la Caja demostraba alta burocracia y deficiencias económicas: ‘caballos de Troya’; fueron varios miles de nuevos empleos en tan solo un año. ¡Bárbaro! ¡Pero nuevamente… los líderes obreros callaron!

Los gobiernos democráticos postdictadura se han atrevido a corregir pocos de estos entuertos, manteniendo, en mucho, el estatus quo, incluyendo los bajos intereses bancarios.

Posibles soluciones: Aprobar una ley que obligue al Banco Nacional a otorgar a la Caja de Seguro Social el mismo nivel de intereses que le ofrece a sus otros clientes preferenciales. Pero la solución aún mejor la ha propuesto el presidente Ricardo Martinelli, que es destinar tales fondos a inversiones locales avaladas por el propio Estado, que le puedan rendir hasta un 7%, como es el caso de los corredores Norte y Sur, con lo cual la CSS recibiría aproximadamente 30 millones de dólares adicionales anualmente.

Saca, entonces, tus propias conclusiones.

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Artículo publicado el 2 de julio de 2010  en el  Diario La Estrella de Panamá , a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Las reformas a la Ley 1 sobre medicamentos

La opinión de….

Dairo Herrera Cortina

Con miras a las próximas reformas a la Ley 1 de 10 de enero de 2001 sobre medicamentos, es importante recordar la obligación constitucional del Estado en profundizar en el tema y marcar directrices, con visión de futuro y conceptos universales, en procura de políticas que apunten al cumplimiento de la esencia intrínseca de los medicamentos: su función social.

Son evidentes los efectos positivos de la Ley 1 en la mejora de la calidad de los productos, pero emergen saldos lamentables por la falta de una política de control y defensa del dinero del Estado, frente a los onerosos costos de las medicinas, tanto en el sector público como privado.

Las reformas deben incluir el análisis de una investigación en los mercados de países como Colombia, Argentina, Chile, México y Brasil, que gozan de ejemplares legislaciones en la materia, además de analizar la experiencia en Panamá, como un país dependiente de la investigación y desarrollo de los países industrializados.

Para tal efecto, y con conocimiento de causa, menciono detalles que no deben faltar en el análisis que se haga. El primero, exigir certificación a todos los laboratorios con registros en Panamá, los que deben ordenar y cancelar, al momento de registrar sus productos, gastos de inspección a sus plantas de producción para certificar, con una comisión de expertos en producción, el cumplimiento de las BPM (buenas prácticas de manufactura). Esto limitaría el expendio desafortunado de medicinas que se importan de países con legislaciones laxas.

Hay que fijar controles que impidan la venta de productos sin registro sanitario y cerrar los laboratorios sin BPM. Hoy se venden productos homeopáticos, cosméticos y mejunjes o brebajes preparados por empíricos, a la vista de todos. Recordar la necesidad de profesionalizar la promoción de medicinas, gestión iniciada por muchos médicos, hace más de 50 años, y que exige la reforma al título V, de la Ley 1, sobre la información y publicidad. Esta labor debería ser respaldada por la Universidad de Panamá y la Facultad de Medicina, directo beneficiario de la información publicitaria que los laboratorios farmacéuticos deben entregar, con criterio ético y profesional.

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Este artículo se publico el 2 de julio de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos, lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.