La opinión de Ex Legislador autor de la Ley de la enseñanza del cooperativismo en Panamá…

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Vicente A. Caballero Diaz 

Propicia es la ocasión, en el marco del Día Internacional del Cooperativismo, para traer al tapete con reflexión la Ley de la Enseñanza del Cooperativismo en Panamá, pues representa uno de los aportes más positivos de la Asamblea Legislativa en el año de 1990.

Efectivamente, la Ley 12 de 5 de octubre de 1990 estableció la enseñanza del Cooperativismo en los Centros Educativos del país. Destaca la integración de contenidos programáticos de algunas asignaturas de los planes de estudios y su flexibilidad permite la aplicación de forma progresiva en diversas materias. Precisa que la enseñanza de esta filosofía social debe combinar los aspectos teóricos y prácticos con sentido eminentemente didáctico. Este principio marca una brecha educativa que no se ha superado en los 20 años de existencia de la Ley. Una mora administrativa y educativa, que el péndulo educativo marca como un grave atraso en la formación integral del estudiante.

La Ley va más allá de los contornos escolares. Señala que la Universidad de Panamá debe coordinar, con las universidades existentes y con las instituciones de enseñanza superior, las medidas pertinentes en la formación y capacitación del personal docente, encargado de orientar el aprendizaje del cooperativismo a nivel universitario. La Ley fue clara y precisa, más las instituciones del Estado, y especialmente el Ministerio de Educación, han caminado a zaga de una doctrina socioeconómica, que encaja perfectamente bien en Panamá ante una realidad social que nos asfixia.

El Ministerio de Educación tiene que tomar la rienda que, en este sentido, le consagra la Ley No. 12 y no puede ni debe relegar este compromiso moral y legal. El IPACOOP, por otra parte, como rector del movimiento cooperativo y otros entes co—responsables, no deben bajar la guardia en cuanto a la colaboración permanente en los aspectos teórico—prácticos que deben realizarse en los centros educativos y, por ende, la asistencia necesaria. A veinte años de aprobada la Ley, se impone una revisión del esfuerzo invertido y, especialmente, una evaluación del currículum de educación cooperativa. De este ejercicio tendrán que aflorar nuevas estrategias que enrumben el movimiento cooperativo, más eficiente y dinámico. Cada provincia debe levantar un mapa de su propia realidad cooperativa.

Nuestra Constitución Política señala que ‘la educación es democrática y fundada en principios de solidaridad humana y justicia social’. Inserto en este principio constitucional se encuentran los principios cooperativos. La educación se aboca como siempre a un desarrollo integral del hombre, una educación más humanizante, que eleve los valores de la persona, su dignidad y la solidaridad. Y, precisamente, la educación cooperativa, es una alternativa en nuestro medio la cual hemos despreciado, aún en las organizaciones cooperativas locales.

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Artículo publicado el 3 de julio de 2010  en el  Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

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