¿Juzgando a los vecinos: Venezuela y Colombia?

La opinión del Abogado y Docente Universitario…

Silvio Guerra Morales  

Claves principios en el Derecho Internacional Público, pisoteados por fuerzas poderosas en casos de renombre mundial, han alentado y deben seguir alentando las buenas relaciones entre los Estados, siendo que éstos son sujetos jerarquizados en el ámbito de la rama del Derecho indicada: La Libre Autodeterminación de los Pueblos y La No Intervención de un Estado en los Asuntos Privativos o Exclusivos de Otro.

No son principios absolutos, pero sí de inequívoca aplicación aunque den margen a ciertas excepciones que la misma historia se ha encargado de precisar.   La no intervención es la obligación de los Estados de inhibirse de intervenir, directa o indirectamente, en los asuntos internos o externos de otro Estado con la intención de afectar su voluntad y obtener su subordinación.

Es en la Doctrina Monroe en donde encontraremos los orígenes de este principio –1823- siendo que fue el Presidente James Monroe de los EE.UU., quien bajo el lema “América para los americanos” sostuvo que ninguna potencia de Europa tenía derecho a intervenir en ninguna parte del continente. Hay quienes han señalado que la doctrina Monroe nace inspirada en la idea de detener la intervención de las potencias imperiales europeas sobre las recién independizadas colonias, pero que al mismo tiempo abrió las compuertas a la intervención neocolonial de los EE.UU. en las frágiles naciones latinoamericanas.

El 27 de septiembre del año 1930 el señor Genaro Estrada, que a la postre era el secretario de relaciones exteriores del gobierno de Pascual Ortiz Rubio, en México, envía una carta a todos los representantes de aquella nación en el extranjero. En ella hizo recoger una gran idea y que a la sazón sería conocida como La Doctrina Estrada y es en esta doctrina que queda, de modo diáfano, desarrollado el principio de la no intervención, aunque, desde luego, con un enfoque mucho más amplio y diferente al usado por la Doctrina Monroe.

Se advierte que ante la existencia de gobiernos extranjeros y actividades emanadas de ellos, México no se podría presentar o mostrar como Estado partidario de emitir juicios sobre el particular, toda vez que ello implicaba una práctica denigrante que terminaba menoscabando la misma soberanía de los Estados.

Adicionalmente se consagraba el concepto de que, ante situaciones o circunstancias que implicaban disensos o conflictos de trascendencia internacional y que relacionara a México, este Estado tan sólo se limitaría a mantener o a retirar a sus agentes diplomáticos en otras naciones, así como aceptar o seguir aceptando, según se considere necesario, a representantes extranjeros.

Por ello, en razón de uno u otro principio, los Estados deben entender que ante la existencia de conflictos, como es el caso el existente entre Venezuela y Colombia, ningún Estado, entre ellos Panamá –máxime que se encuentra comprometido con un Tratado de Neutralidad Permanente sobre el Canal- y en clara aplicación del principio de no intervención, ninguno de ellos puede ni debe presentar o expresar o de cualquier otro modo evidenciar o insinuar que se encuentra en capacidad de juzgar, aprobar o desaprobar a otras naciones.

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Este artículo se publicó el  30  de julio de 2010 en el diario  El Panamá América,  a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
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De la Ley 30 y otros demonios

La opinión del Activista de los Derechos Humanos…

Miguel Antonio Bernal  

La Ley 30, acompañada de la arremetida gubernamental, garrote en mano, y su defensa a ultranza de ese bodrío jurídico son desafiantes e inquietantes. Son, además, muy peligrosas para nuestras libertades, garantías fundamentales y nuestros Derechos Humanos, Económicos y Sociales.

Impuesta en flagrante violación del debido proceso legislativo y, aprobada a tambor batiente por un Órgano Legislativo genuflexo y acrítico, dependiente y cómplice del delito de violación constitucional, la bautizada “9 en 1”, más conocida como “ley chorizo, se llevó de calle sin contemplación alguna la Ley 6 de 1997, Marco Requisitorio para la prestación de los Servicios de Electricidad; la Ley 18 de 1997, Orgánica de la Policía Nacional; la Ley 41 de 1998, General del Medio Ambiente; la Ley 21 de 2003, Regulación de la Aviación Civil en Panamá; la Ley 22 de 2006, Contrataciones Públicas; la Ley 67 de 2008 que crea el Tribunal de Cuentas.

Además su imposición y defensa ha dejado una estela de muertos, heridos, lisiados, tuertos, ciegos, huerfanos, desamparados, desempleados… En tres palabras “sangre, sudor y lágrimas”.

La actuación de la policía en Bocas del Toro, durante las dos primeras semanas de este mes de julio que finaliza, nos ha permitido recordar las afirmaciones hechas hace un par de años por Robert Gates, entonces Secretario de Defensa de Estados Unidos, cuando declaró urbi et orbi: “la Fuerza Pública panameña es una fuerza militar en todo, menos el nombre…

” La remilitarización del Estado panameño ha quedado probada con las actitudes, declaraciones, afirmaciones y actuaciones de los militares nombrados primero por Martín y luego por Martinelli. Son conductas muy peligrosas, además de desafiantes, porque no solo le dan la espalda a los logros y progresos alcanzados en la materia, a nivel universal y local, sino también porque forman parte del método “populista” y poco me importa que caracteriza a los representantes de la alianza partidista en el gobierno.

Y ahora que han vuelto a enseñarnos sus garras: ¿quién los detiene? Los constantes y más recientes ataques y las afrentas, sin reparos, a nuestras libertades, a la dignidad humana, a los derechos humanos y a la seguridad ciudadana, marcan un ascenso superior al del combustible, al del alto costo de la vida y al de la corrupción gubernamental.

Cada día se nos obliga a distanciarnos más de nuestro compromiso y deber ciudadano de buscar mecanismos e instrumentos de consolidación de nuestras libertades, para llevarnos hacia el terreno donde puedan vigilarnos, espiarnos, escucharnos, reglamentarnos, sermonearnos, “los mismos con las mismas” funcionarios que no tienen autoridad moral, ni tampoco ética para ello.

La nueva ola de arrogancia, de soberbia, de autoritarismo y demagogia se apresta, con los enemigos de la democracia penetrados en el poder, a reprimir a la primera palabra de queja. Se arman y atrincheran para volver a amenazar ultrajar, deshonrar, perseguir, multar, golpear, manguerear, encarcelar, exiliar.

Esa es su moral. Esa es su “justicia”. “Denme tres años y van a ver que este va a ser el país más seguro de América Latina”, sostuvo Ricardo Martinelli Berrocal, presidente de la República, Cabría preguntarse: ¿de qué seguridad se trata?

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Este artículo se publicó el  30  de julio de 2010 en el diario  El Panamá América,  a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Liderazgos en crisis

La opinión de…

Carlos M. Arango Jr.

Tengo especial preferencia por el tema de la formación de líderes y la manera como estos se conducen en la práctica de su liderazgo. Esta preferencia nace porque me da pena como se manifiesta en muchos países del mundo una crisis grave en el ejercicio de tales liderazgos y los grandes perjuicios que heredan los liderados.

El liderazgo es una pieza clave en el desarrollo de los países. En un líder es donde comienza todo. Esto es así en una empresa, una institución, una organización gremial, profesional, sindical o política. Los resultados dependerán de la capacidad visionaria, de la destreza en conjugar fortalezas, de la inspiración de confianza basada en el ejemplo personal, de la disposición a la escucha productiva, de ecuanimidad en el manejo del poder, de la capacidad para definir objetivos en función del bien de los liderados y la ejecución eficiente de los planes de acción evaluados y reajustados en la marcha.

Con pesar vemos hoy día como se improvisan líderes mediante el recurso artificioso de lo mediático, de lo superficial en el manejo de temas importantes y la manipulación de imágenes personales que nada tienen que ver con la estructura personal de un líder, como si se tratara del mercadeo comercial de un producto de consumo. Naturalmente así de artificiales e intrascendentes serán los resultados con el consiguiente atraso y perjuicio para los liderados, resultando al final del día, en un estancamiento en el camino del progreso de pueblos, países, empresas y organizaciones de cualquier clase.

Los liderados tenemos una importante cuota de responsabilidad en los perjuicios heredados de líderes improvisados que de pronto irrumpen en los escenarios de la vida de los países. No tenemos la inquietud de profundizar en las personas de los líderes propuestos para analizar, reflexionar y discernir para una evaluación previa a nuestro apoyo y posterior seguimiento.

Aunque hemos avanzado en la superación de esta debilidad, por aquello de que hace unos años éramos la imagen viva de la patria boba, de quien muchos abusaron para su beneficio personal. Hoy, más avispados e incisivos, somos más precavidos antes de aceptar a un propuesto líder. Reconocemos que aún tenemos que seguir avanzando en esta dirección para evitar equivocaciones que después lamentamos.

Para los efectos de un seguro diagnóstico de un propuesto líder hay varios elementos a tener en cuenta para un eficaz discernimiento. Un factor de primera importancia es la consideración de la estructura de la integridad personal del propuesto líder.

La integridad personal es entendida como la coherencia de lo que se piensa, se dice y se hace. En mi opinión, esta es la medida fundamental para valorar a un líder. Sin embargo, esta medida no puede estar divorciada de la moral, que constituye un conjunto de valores, principios, costumbres y normas de conducta aprendidos y asimilados en el hogar, en la escuela, en la iglesia y en la comunidad. Este peligroso divorcio tendrá connotaciones completamente opuestas a la moral, lo que será traumático para los grupos o sociedades lideradas.

Cuando un líder pierde la integridad personal o se descubre por sus liderados que nunca la hubo y que toda la aparente capacidad de liderazgo no era más que una máscara para ocultar la verdadera estructura personal, el falso liderazgo irremediablemente se viene abajo, perdiendo la confianza y el apoyo de los liderados.

El ejemplo personal es otro factor necesario e indispensable para la evaluación de un propuesto líder. Para ello es necesaria una investigación a fondo del modo de vida del propuesto líder. En la práctica puede ser de mucha ayuda la información conseguida individualmente o la información obtenida por medios de comunicación confiables. De allí la importancia que tienen los medios en hacer sus apreciaciones apegadas a la verdad, alejándose de cualquier juego de poder, lo que resultaría altamente perjudicial e injusto.

En la medida que nuestra evaluación sea lo más estricta posible, estaremos reduciendo el riesgo de una equivocación a la hora de proponer líderes en las diferentes áreas que conforman la vida nacional de los países. Todo esto dependerá de nosotros, los liderados, a quienes nos toca hacer nuestro impostergable y responsable trabajo.

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Este artículo se publicó el 30 de julio de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Una pregunta al Presidente Martinelli

La opinión del Periodista…

Juan B. Gómez  

El famoso historiador y político italiano Nicolás Maquiavelo tenía una idea pobrísima de la humanidad. El dijo: “ En términos generales, los hombres son ingratos, volubles, hipócritas, cobardes ante el peligro y codiciosos”. Y ese hombre, que en el fondo fue un idealista, murió en la miseria y nunca obtuvo beneficios de los grandes y profundos conocimientos que tenía sobre la política y los políticos. En su obra El Príncipe aconseja cómo se debe gobernar, sin embargo, los mismos príncipes ( gobernantes) lo despreciaron y lo mantuvieron al margen del poder. Era, como decía el humorista español Enrique Jardiel Poncela, “ un perfecto sinvergûenza teórico”.

Dicen en una revista religiosa, que Jesús nunca quiso ser político. Que el pueblo, al ver su poder para hacer milagros, su capacidad de liderazgo y su interés en el bienestar de las personas, llegaron a la conclusión de que Jesús sería “ un rey ideal”; y trataron de presionarlo para que participara en la política de su tiempo. Pero, sabiendo cuáles eran sus intenciones, “ se retiró a la montaña, él solo”. “ Era obvio que no tenía ninguna intención de intervenir en la política del país”. Y cuando en una ocasión le insistieron, dijo: “ Mi reino no es de este mundo”. ¡Sin ser político, vean cómo lo humillaron y lo arrastraron¡… ¡Qué le hubieran hecho si lo hubiera sido!

Todas estas cosas me llevaron a pensar, qué hizo que el Presidente Martinelli se decidiera por la conquista del poder. ¿Qué le atraía del poder político? Evidentemente que no fue el dinero, porque hizo público que renunciaba a sus sueldos de todos los años que gobernaría. Entonces, si llevaba la vida de un hombre rico, tal vez uno de los más ricos del país, ¿ qué fue lo que le atrajo tanto de ese profundo pozo de lodo que llaman el poder? Es evidente también que él no es un político, y las cosas se le complican y se le escapan de sus manos. Nadie sabe ahora cómo terminará su gobierno.

El había sido un próspero y brillante empresario. En sus empresas era una especie de Rey Midas, que todo lo que tocaba se convertía en oro. Su voluntad era obedecida, y su poder no dependía del poder de los demás. Daba la impresión de ser un hombre independiente y libre, tal vez hasta feliz. Entonces, qué le hizo meterse en las pestilentes y peligrosas aguas de la política. Así, llegó a la presidencia de la República, lo que él creía, supongo, que era una especie de paraíso. Pero pronto se dio cuenta de que la cosa era muy diferente: “ Tengo pocos amigos, y muchos manzanillos”. Y ahora, que sabe lo que es el poder, en toda su ingrata bajeza, quiero hacerle la pregunta siguiente: ¿No echa de menos la vida muelle y tranquila de poderoso empresario que llevaba antes de ser Presidente de la República? Perdone la indiscreción, señor Presidente…

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Este artículo se publicó el  31  de julio de 2010 en el diario  El Panamá América,  a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Parque Nacional Omar Torrijos: 24 años protegiendo la biodiversidad coclesana

La opinión de la Especialista en Comunicación….

ALEJANDRA ARAÚZ

Hace 24 años, el 31 de julio de 1986, se creó el Parque Nacional General de División Omar Torrijos Herrera (PNGDOTH), en el área conocida como Cerro Marta en El Copé de La Pintada, provincia de Coclé, con el fin de proteger y conservar la sobresaliente diversidad biológica de la región, en la que todavía habitan todos los felinos que viven en Panamá —en peligro de extinción— como el jaguar, el puna, el tigrillo y el manigordo.

Contario a lo que todavía muchos creen, la creación de un área protegida, ya sea un parque nacional, un refugio de vida silvestre o un bosque protector, no es sinónimo absoluto de restricción y prohibición, toda vez que las áreas protegidas (AP’s) requieren —para su conservación y desarrollo sostenible— el involucramiento y compromiso no solo de las autoridades encargadas de su administración, sino también de las comunidades que cohabitan dentro o en sus alrededores.

En este sentido, el PNGDOTH resulta un caso ejemplar en lo concerniente al co—manejo de AP’s, lo que quedó demostrado tras la última evaluación participativa realizada recientemente en el marco de programa de monitoreo de la efectividad del manejo del Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SINAP), logrando en casi todos los criterios calificaciones satisfactorias.

El resultado de la evaluación realizada por las propias comunidades organizadas, las autoridades locales coclesanas, el personal de la ANAM y otros actores claves, reveló que (en una escala del 1 al 5) aspectos como la participación de los grupos de interés, la satisfacción del visitante, la infraestructura, los equipos, el profesionalismo del personal, la rotulación/señalización y orientación, así como el mantenimiento de éstos, obtuvieron calificaciones promedio de 4.5. Lo que se vio reflejado en la minimización de los impactos negativos por el aprovechamiento de los recursos naturales del área, que no alcanzó ni el 1%.

En todo este escenario, el papel protagónico que desempeñan las propias comunidades ha sido determinante para conservar la rica biodiversidad del parque Omar Torrijos, que en sus 25275 hectáreas de cobertura, es el hogar de especies amenazadas, tales como el tapir, el saíno y el venado cola blanca, además de valiosos anfibios e inusuales aves.

Comunidades como: Las Delicias, Molejón, Machuca, Loma Bonita, Bermejo, Agua Fría, La Zancona, El Higuito, El Jobo, Ojo de Agua y Cascajal, son solo algunas áreas, que con el apoyo del Proyecto Corredor Biológico Mesoamericano del Atlántico Panameño (CBMAP II) de la ANAM, se están llevando a cabo acciones concretas para la conservación y recuperación de los bosques y cuencas hídricas del Parque Nacional Omar Torrijos, en donde actualmente se ejecutan unas 25 inversiones ambientales de tipo agroforestal, de reforestación, ecoturismo y de repoblación de especies silvestres como iguanas verdes y conejos pintados.

Adicionalmente, este parque —cuya temperatura oscila entre los 20 y 25 grados centígrados— cuenta con instalaciones y facilidades como un centro de visitantes y senderos interpretativos, que lo hacen apto para aquellas personas que buscan conocer más sobre la fauna y flora de Panamá.

Hágase un regalo y visite el Parque Nacional Omar Torrijos.

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Este artículo fue publicado el  31 de julio de 2010  en el diario La Estrella de Panamá,  y en el diario El Panamá América,  a quienes damos, lo mismo que a la autora, todo el crédito que les corresponde.