¿La esposa de Noriega era una empresaria rica?

La opinión de…..


Virgilio Correa 

Anteayer en la mañana, escuchando una radio francesa, el abogado de Noriega en París, dijo que el dinero de Noriega, encontrado en los bancos franceses e inversiones, provenían del trabajo de su esposa, una mujer rica de empresas privadas en Panamá (¿?).

Al iniciarse el juicio de Noriega ayer en la tarde aquí en París, el ex militar panameño se juega hasta diez años de cárcel. Como lo escribimos hace un año, el coronel Chávez Frías negoció con Sarkozy, a propósito de Ingrid Betancourt, que el ¨Chacal venezolano¨ (Carlos el terrorista), le cediera su celda a Noriega y el Chacal fuera a una cárcel francesa más cómoda. El padre de Carlos Illitch Ramírez es un gran dirigente chavista, de la extrema izquierda populista de Venezuela.

Leyendo los diarios panameños, leíamos las declaraciones del presidente Martinelli sobre los ¨manzanillos¨ y gente enquistada al poder de turno.

Pensamos que la esposa de Noriega hace más parte de ese tipo de gente, que del gremio empresarial panameño.

Con esto corregimos al abogado francés. Nunca esta señora estuvo vinculada a negocios tradicionales y reales, que la obligaran a trabajar todos los días, a pagar una planilla, a vivir el riesgo financiero de un miembro de la Cámara de Comercio, del Sindicato de Industriales, de la CAPAC, de la AUZLC o de la Asociación Bancaria de Panamá. Ella fue siempre la antítesis de estos preceptos.

La Fiscalía francesa debería pedir una aclaración al gobierno panameño, para deslindar la supuesta riqueza de la señora de Noriega, cotejada con sus declaraciones de renta y dividendos. Sería bueno que el ministerio de Economía y Finanzas retrase las declaraciones de renta de la señora de Noriega de 1980 a 1990, para ver que empresas ella representaba en Panamá, para certificar las palabras del abogado de Noriega, que incluso afirmó, que ¨Noriega era el presidente de Panamá y por tal motivo, no puede ser juzgado en Francia, según la jurisprudencia universal¨?

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Este artículo se publicó el  30  de junio de 2010 en el diario  El Panamá América a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

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