¡Estudiantes!, a rescatar la ‘U’

La opinión de la Estudiante de Derecho y Ciencia Política…

LACEY MILENA BROCE BARRIOS

“Ser joven y no ser revolucionario es una contradicción hasta biológica.   Y es que el joven es el despertar de la adolescencia, de la niñez, con el sentido de la justicia prácticamente incorrupto aún.  El joven tiene el ímpetu, la fuerza y la valía y no teme peligro alguno al defender sus derechos. El joven tiene la rebeldía y la conciencia necesaria para intentar cambiar el mundo injusto que le rodea”,  Salvador Allende.

Sabias palabras de Allende en un discurso dictado en la Universidad de Guadalajara en 1972; con esto me dispongo a empezar mi resumida opinión de lo que se vivió en la Universidad de Panamá el 9 de junio de 2010, día del Referéndum,   curiosamente el mismo día de la desaparición hace 39 años del Sacerdote Héctor Gallegos.

Pero, puedo percibir que se hizo sentir su legado de perseguir el llamado ‘bien común’, porque el triunfo arrollador del ‘NO’ en las urnas por parte del estudiantado se hizo sentir, y eso que solo voto el 23% de la población estudiantil, ¿cómo habrá sido si hubiese votado el 100% de los estudiantes? Hubiese sido fallida la estrategia maquiavélica del ‘voto ponderado’.

Pero a lo que quiero llegar, sin tanto rodeo, es al día siguiente, el 10 de junio:  El rector sale declarando que ‘el grupo que votó que NO, es un grupo de jóvenes rebeldes que no saben la importancia de este voto…’. Bueno, tildarnos de ignorantes no es lo más correcto, porque degrada la educación que recibimos en la institución que está bajo su batuta; más que una falta de respeto hacia los estudiantes que piden un cambio y se hicieron sentir con su negativa a la hora de ejercer el voto, fue un llamado, un campanazo, para que el estudiantado despierte del ‘limbo educativo’ al que los tiene sometidos este magma de conveniencias políticas, que tiene sumergida a la primera casa de estudios en un letargo tan grotesco que los únicos que pueden reinsertarla como núcleo puro de la sociedad son los mismos estudiantes.

Y se lo debemos. Le debemos eso y más a la gloriosa Universidad, que es cuna de muchos personajes ilustres y reconocidos, tanto nacional como internacionalmente, a la madre de los futuros responsables de la Patria.

En lo personal, me sentí inmersa en una profunda tristeza al ver que nadie reacciona ante las decepcionantes declaraciones del señor rector;  ni siquiera los dirigentes de los grupos que están destinados para orientar y proteger el bienestar de la población estudiantil, pues, vendieron su dignidad e ideal al mejor postor.

Pero recordé que, al igual que yo, sí existen jóvenes pensantes y razonantes, con la misma preocupación que yo, y les reitero que no podemos perder a la masa que votó que no, no podemos permitir que pierdan la esperanza y que piensen que es imposible rescatar a nuestra Universidad.

No es una lucha perdida, solo hay que dejar que nuestras jóvenes cabezas piensen con claridad y que esos pensamientos germinen en acciones positivas, para así rescatar lo que en un momento se perdió, pero que no es imposible recuperar.

<>

Artículo publicado el 19 de junio de 2010  en el  Diario La Estrella de Panamá , a quienes damos, lo mismo que a la autora, todo el crédito que les corresponde.

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