¿Por qué sigo siendo sacerdote?

La opinión del Sacerdote….

Teófilo Rodríguez Díaz

Hace algunos años, cuando aparecían en Estados Unidos las primeras denuncias por pedofilia contra sacerdotes, participaba en un programa de televisión y se me pidió que opinara sobre la materia. Entonces dije, y lo sostengo hoy: “Todo esto Dios lo permite para purificar su Iglesia”. Y lo vemos cuando los ataques han llegado con saña y odio hasta la más alta figura eclesiástica, el papa Benedicto XVI.

Su lema episcopal era “cooperador de la verdad” y al asumir el cargo de sucesor de Pedro, continúa utilizándolo, porque lo hace vida. Ante estas calumnias todo el cuerpo de Cristo se ve estremecido y lacerado.   Aquí se cumplen las palabras del Señor a sus discípulos: “si el mundo los odia, sepan que me ha odiado a mi antes que a ustedes” (Jn 15, 18).

Su valiente postura para asumir los casos más espinosos que en los últimos años afectan a la Iglesia, dan muestra de su temple y son testimonio de un Papa que desea caminar en la verdad, cueste lo que cueste. La historia se encargará de juzgar sus acciones y Dios premiará sus servicios a su Iglesia.

He querido partir desde lo que sufren el Papa y la Iglesia hoy para cuestionarme, en mis 29 años de servicio a esa misma Iglesia, el porqué sigo siendo sacerdote. En la década de 1970 pertenecí a esa juventud idealista y combatiente forjada en las aulas del colegio Abel Bravo.   A punto de iniciar mi carrera universitaria descubrí dos obras que transformarían mi vida: las Sagradas Escrituras y las Confesiones de San Agustín. Seguí el llamado de Cristo y fui ordenado sacerdote el 2 de mayo de 1981, en Colón, consciente de que Dios puede hacer de un gran pecador un gran santo, pero que también el precio de la santidad es la crucifixión; en el lenguaje del mundo esto no es bien entendido.   Dice el libro de los Proverbios: “Hijo mío, si te decides servir al Señor prepara tu ánimo para la prueba”; así ha sido en todos estos años. Y a pesar del sufrimiento agradecemos al Señor su amor, ternura y fortaleza que hemos sentido en esta desolación.

Hace más de dos años que la Ciudadela Jesús y María, la Fraternidad de la Divina Misericordia, el obispo de Colón y este su servidor somos objeto de las más despiadadas campañas de desprestigio.   Durante todo ese periodo nos hemos mantenido alejados de los medios, sin emitir opinión alguna. Y no ha sido por omisión a la verdad ni por miedo: por obediencia y la espera a que los procesos legales emitidos en nuestra contra y la providencial intervención e investigación de la Santa Sede dieran sus dictámenes.

Soy un fiel partidario de que si un religioso, sacerdote u obispo comete una falta grave o delito penal, debe asumir las consecuencias ante las leyes eclesiásticas y civiles. Así lo hicimos con el triste y desafortunado incidente de uno de nuestros religiosos.   Sin embargo, si algunos sacerdotes y obispos han traicionado su misión y la confianza depositada en ellos, eso no da pie para condenar a toda la Iglesia.

En nuestro caso, contamos con el testimonio de una joven que fue instruida para levantar una falsa acusación contra la Ciudadela, con promesas de bienestar material para ella y su familia; el peso de su conciencia le llevó a retractarse de esas acusaciones. Ha habido también jóvenes que pertenecieron a la obra social de Ciudadela que nos han relatado cómo se les instaba a levantar acusaciones falsas contra miembros de la fraternidad. Todos estos casos se han ido cerrando por falta de pruebas.

¿Qué encontró el visitador apostólico? Nada que impida a la fraternidad continuar su servicio a la Iglesia. Sus ordenanzas se dirigen a la estructura misma de la fraternidad: de comunidad mixta nos convertirnos en dos institutos separados, regidos por el propio carisma y espiritualidad que siempre nos ha animado.

Sí, soy sacerdote y sigo siendo sacerdote, porque creo en la fuerza del amor que es más grande que el odio. Hemos perdonado de corazón a nuestros detractores y a los que en su momento juraron destruir la Ciudadela y a su servidor. Sigo siendo sacerdote porque creo en la Iglesia de Cristo que camina en la historia para señalar a los hombres el puesto seguro para la salvación.

Sigo siendo sacerdote porque creo en la figura de Pedro como signo de unidad y de comunión que hace posible la confirmación de sus hermanos. Hoy veo plenamente a San Pedro representado en Benedicto XVI. Sigo siendo sacerdote porque creo en la santidad de los miembros de la Iglesia, aunque todos hayamos nacido pecadores, y busco esa santidad con la ayuda de Cristo.

Finalmente, sigo siendo sacerdote porque creo en la resurrección a la vida eterna y en todos los sacramentos de mi madre la Iglesia. He comprendido que de ninguno de los personajes de la historia que en su momento admiré, se puede afirmar que su sepulcro esté vacío, como el de Jesucristo mi señor y mi Dios, que verdaderamente vive y que estará con su Iglesia hasta el fin del mundo.   Sí, soy un feliz sacerdote en busca de la santidad.

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Este artículo se publico el 19 de junio de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos, lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Homilía histórica

La opinión del Político y Director del PRD…..

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Rafael Pitti

Gracias a fineza de la Licda. Geraldine Emiliani, recibí texto de la homilía de Monseñor José Domingo Ulloa, en la Cita Eucarística del domingo 6 de junio.  Su escrito “Con mi Iglesia no se metan”, por el contenido e importancia de ambos, considero necesario y oportuno, sugerir al prelado no circunscribirse de manera selectiva, ya que puede perder el fin y objeto, aprovechado sesgadamente para hacer daño utilizando el caso del Padre Héctor Gallego.

Su convicción al expresar: “En torno al caso Gallego y otros casos, esto no es suficiente. “Hace falta saber la verdad, toda la verdad”.

Los crímenes y asesinatos sin resolver como el del Presidente Remón, la muerte de estudiantes del Instituto Nacional en 1958, los del 10 de mayo del 51 y la del joven Bonilla en 1990, en la Presidencia de la República, son panameños importantes. Los 28 policías que no aparecen en el informe de la Comisión de la Verdad y los muertos de la invasión. También Omar Torrijos, quien murió en forma no esclarecida. Sé que por la coyuntura será blanco de ataques, por ello como forma de orientar, citaré extractos de la homilía de Monseñor Marcos Gregorio McGrath q.e.p.d., en los actos fúnebres del martes 4 de agosto de 1981.

Abro cita: “Un punto suspensivo para la historia político y social de nuestra patria, y no en pequeña medida de la región centroamericana y del llamado Tercer Mundo. Se nos fue sin preaviso, el General de Brigada Omar Torrijos Herrera. Y ha dejado un gran y sensible vacío en nuestro medio, que no sabemos cómo se va a llenar”. “Ciertamente, de Omar Torrijos Herrera se puede decir en la palabra de sabiduría, que realizó larga carrera en poco tiempo”. “Dios sabrá perdonarle a su hijo Omar Torrijos Herrera sus fallas humanas. Así reza la iglesia por él, confiada en el Padre Dios, rico en misericordia”. “Dios sabrá también premiar sus muchas cualidades, grandes sentimientos y buenas obras”. “Con nuestro adiós a él, en este momento de suspenso que atravesamos, va también nuestra mirada al futuro”. ¿Cómo se llenará el vacío que él ha dejado? Cada uno, cada grupo tendrá su interés, su idea, su proyecto, y eso es natural. ” Cierro cita.

Acojamos con voluntad la reflexión: “Esta comunión llevada a nuestra vida de cada día, hace crecer una humanidad nueva. Esto no es otra cosa que un estilo de vida que los cristianos queremos hacer presente en nuestros ambientes; un estilo que consiste en desechar, de entre nosotros, todas las diferencias que destruyen la igualdad y la justicia”.

Cabe mencionar Monseñor, que el tema del domingo fue superado, pero por ningún motivo debe usted excluir del libreto o censura, todos los desmanes y abusos aprobados en la famosa Ley 9 en uno, Chorizo o como quiera que se llame porque vulnera salud, derechos y libertades.  “La huelga es el arma de combate del débil, frente a los poderosos”. Omar Torrijos.

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Este artículo se publicó el  19  de junio de 2010 en el diario  El Panamá América a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Omar Torrijos H.: Hombre irrepetible

La opinión de…

RAFAEL PITTÍ

En abril de 1963 en David, Chiriquí, el mayor Omar Torrijos asumió la jefatura de la Guardia Nacional en la provincia, niños y adolecentes de la calle vendíamos periódicos y limpiábamos zapatos en el parque de Cervantes y áreas aledañas. Transcurrido poco tiempo el jefe de zona se compenetraba de los problemas sociales y políticos de la región. Con su agudeza y capacidad de diálogo logró sintonía y apoyo de importantes personalidades del sector público y privado para desarrollar un método innovador que involucrara a la institución no como ente represor, si no facilitador a la solución de problemas en sitios y lugares marginados. En compañía de colaboradores inició giras médicas y de asistencia en áreas indígenas y campesinas; organizó a canillitas y lustradores de calzados uniformándolos y orientándolos en ideas de superación personal. Como forma de motivación y estímulo, nos envió de paseo a Costa Rica. Fue padre adoptivo, viví en el cuartel y me acudió en los estudios hasta su ascenso a Tte. Coronel Secretario Ejecutivo de la Comandancia en 1966.

Independiente de sus imperfecciones o desaciertos en el poder, íntimamente sus más recalcitrantes adversarios reconocen sus cualidades humanas y dimensión de estadista. La amistad y empatía con personalidades de talla mundial, mencionando al mariscal Josiph Broz ‘Tito’, James Carter, Nelson Rockefeller, Menachem Beguin, Anwar el Sadat, Fidel Castro, el rey Juan Carlos de Borbón, el Papa Pablo VI, Mario Vargas Llosa, Graham Green, Gabriel García Márquez, John Wayne, Mario Moreno ‘Cantinflas’, entre otros, agotan el espacio para continuar nombrándolos y confirmarlo. Su desinterés por lo material y vocación por veraz Democracia, Justicia y Libertad, le adjudicaron tal aprecio y respeto.

Durante esa época tuve el privilegio y honor de trabajar a su lado como persona de confianza. Ello me permitió conocer más cerca su naturaleza y forma de actuar como gobernante. Lo digo con autoridad y reto a que se demuestre lo contrario, Torrijos nunca fue agresivo o violento de palabra ni acción, su lenguaje siempre fue sencillo, persuasivo y conciliador. Reconozco lo más amenazante que le escuché, fue cuando le dijo a un grupo de ejecutivos de empresa de la Democracia Cristiana, ‘Que dejaran de conspirar, porque juntos cabían en un Wolsvaguen y los mandaría exilados para Miami’. No fue sectario, pero nunca aceptó invitaciones al Club Unión, pero por el principio de respetar y escuchar las críticas utilizó mediadores, tal como lo hizo con Carlos Ernesto González de la Lastra a través de Beto y Rory González, a Hugo Spadadora y Ricardo de la Espriella para el Dr. A. Arias. Tampoco olvido la ocasión que leyendo la columna ‘En pocas palabras’ del recién nacido diario La Prensa, repentinamente lo tiró al suelo mostrando disgusto, pero murmurando a la vez, ‘todo lo que tengo que aguantar; pero aquí me entero de lo que otros me quieren ocultar’.

Omar era auténtico, una persona con alto sentido del humor, le gustaban los chistes ingeniosos, disfrutaba los que hacían sobre él. Uno decía: ‘En gira con el presidente Lakas, un poco cansados se detienen a descansar bajo un árbol, de pronto Jimmy dice, ‘Omar te das cuenta qué árbol tan frondoso, pero no tiene flor ni fruto’. Torrijos llamando a un campesino del lugar le pregunta que si el árbol era hembra o macho. El campesino rápidamente respondió, ‘macho, pues, no ven el par de huevones que tiene debajo’…’. Otro escenario fue en virtud del retorno del Dr. Arnulfo Arias del exilio en 1978; en pequeña reunión Arístides Royo pregunta, ‘general, usted cree que irá mucha gente a recibir al Doctor’, a lo que raudamente contestó, ‘¡Como no, si hasta yo tengo ganas de ir!’.

Recuerdos y anécdotas revolotean mi mente, el próximo 31 de julio a 29 años de su desaparición física, he optado por ignorar el enanismo y egoísmo de individuos al referirse de manera vulgar y ofensiva al líder que, sin guardar su alta investidura, mantuvo franca humildad, solidaria hermandad y estoica lucha por Panamá y su pueblo. Muchos panameños de diferentes estratos sociales, somos ciudadanos capaces y personas de buen vivir, gracias a las oportunidades y enseñanzas que brindó. Parafraseándolo, ‘El ya murió de bala, no dejaremos que muera de nuevo por indiferencia’. Quiérase o no, su legado cobra vigencia y ejemplo en la practica de su gestión. Ayer como hoy se estilan sus natas y folklóricas consignas como, ‘aplicar luces largas y cortas, verdad agradable y verdad cosmética, a la patria no se le pone condiciones, etc.’. Los auténticos Torrijistas no preconizamos comparaciones por estériles o vacuas.  Es el valor de la dignidad humana y el repudio a la avaricia, la que nos impone aceptar y comprender como juiciosamente dice la canción: ‘Judas mintió besando y Cristo murió llorando’.

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Artículo publicado el 19 de junio de 2010  en el  Diario La Estrella de Panamá , a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Carta al presidente Ricardo Martinelli

La opinión del Abogado….

LUIS FUENTES MONTENEGRO


Cualquier análisis sobre la gestión de su gobierno, tiene que distinguir entre usted y aquellas personas que forman parte de su equipo más allegado o están en los cargos más influyentes. Sólo así se puede comprender por qué su figura tiene una alta percepción social favorable y el por qué algunos de los integrantes del gobierno, cada día se hacen impopulares. Usted proyecta una forma de ser espontánea, con un lenguaje claro, que incluso cae bien a la gente, porque así lo sienten sincero, sin pepitas en la lengua, dice cosas como al pueblo le gusta que se digan, ya sea que se esté de acuerdo o no.

Sobre sus allegados, su equipo gubernamental, el mejor análisis lo hizo usted mismo en el conversatorio que tuviera en una mañana, en el programa Noticias AM de TVN ; allí hablo de manzanillos, de decepciones, de propósitos, de necesidades, de satisfacciones.

Es quizás la primera vez que yo escucho hablar a un presidente de la República, decir que está consciente de que tiene muchos manzanillos a su alrededor.   Un manzanillo es una persona que le satisface “lambonear”, o sea, que vive y se nutre alabando por alabar, por querer estar cerca siempre, ganar gracia, aún a costas de las estupideces que hace, el manzanillo todo lo ve bien, juran lealtad, fidelidad, pero en el fondo nunca son sinceros, solo oportunistas, amantes del poder por el poder, parásitos, nepotistas, hipócritas y hasta corruptos.

Coincido con usted señor Presidente, sí hay una cantidad de manzanillos en este gobierno, lo peor es que se amparan en que están en el poder, de que son aliados suyos, y sobre ese criterio le están haciendo un daño enorme a la imagen de su gobierno.

Conozco de algunos, que por estar al frente de una institución se creen un dios o una diosa, y en sus quehaceres, han implementado acciones plenamente contrarias a las promesas que usted hizo durante su campaña electoral, y que también son contrarias a las directrices que usted dicta como Presidente de la República.   Pero confío, cuando usted dice que sí hará próximamente un cambio de gabinete y de varios directores de instituciones, confío a que esos manzanillos sean puestos en el sitio que les corresponde.

No permita que ellos sean la piedra para el cambio que usted ansía, y sé que no dejará que aquellos manzanillos carcoman todo lo positivo que su gobierno ya ha podido emprender.   A diferencia de otros gobernantes, usted sí ha reconocido el problema de la existencia de los manzanillos y aduladores, eso es meritorio y me agrada. Ahora bien, queda en usted mismo dar o no dar más espacios a quienes pueden ser un obstáculo o una especie de manzana podrida.

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Artículo publicado el 18 de junio de 2010 en el Diario El Siglo, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Yo me rehúso a ser feliz

El artículo de  opinión “Un mensaje al Corazón” de monseñor…..

Rómulo Emiliani

Yo rechazo ser feliz si serlo implica gozar de la paz que tienen los muertos, sin preocupaciones ni angustias, sin nada que me incomode, empotrado en el granito de un corazón duro que no siente ni vibra ante el dolor de la tragedia de una humanidad castigada por el hambre y la violencia.

Rehúso a la felicidad que consiste en asegurarme mi sobrevivencia con toda clase de resortes económicos, sin importar los medios para tener dinero y decirme: “qué bien, ya puedo descansar tranquilo; tengo mis graneros llenos y puedo aguantar los próximos cien inviernos”.

No puedo ser feliz a la manera de los que dicen que lo son, porque no tienen conflictos con nadie y pasan desapercibidos en la historia, acomodándose a cualquier realidad, quedando bien con todos, cambiando de color doctrinal, espiritual, político como el camaleón, con tal de estar “siempre bien” y sin complicaciones, mamando de la ubre de la hipocresía y los intereses creados.

No puedo ser feliz de manera auténtica, si “floto por los aires” del conformismo y digo “sí” a todo, con tal de que no molesten ni me despierten de mis sueños de grandeza y de bienestar a costa de sacrificar mis valores y de renunciar al amor.

Rechazo ser feliz si esto implica esconderme en las nubes de una alienación de diversiones, un consumo desenfrenado de bienes superfluos y de adicciones, desde las mortales hartamente conocidas, hasta la de rezos repetidos si calman mi conciencia de una conducta codiciosa o explotadora del próximo. La felicidad no consiste en estar tranquilo y sin problemas, ya que entonces los realmente felices serían los que están descansando en los cementerios.

La felicidad tiene que ver con encontrar mi misión en la tierra y lanzarme con todas las fuerzas a cumplir la tarea de realizar mis metas.

La felicidad tiene que ver con la coherencia entre mis principios y mis acciones y el no permitir que nadie compre mi conciencia. Tiene que ver con no doblegarme ante ningún poder, jamás arrodillarme ante nadie ni nada, ni fabricarme dioses falsos a los que rendir culto o pleitesía. Consiste en elaborar, después de estudiar, escuchar y meditar, mis convicciones propias y hacer actuar un juicio crítico que me proteja de engaños y seducciones de un mundo acostumbrado a sobornar y crear esclavos.

(Sigue el próximo sábado).

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Este artículo se publicó el  19  de junio de 2010 en el diario  El Panamá América a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

¡Estudiantes!, a rescatar la ‘U’

La opinión de la Estudiante de Derecho y Ciencia Política…

LACEY MILENA BROCE BARRIOS

“Ser joven y no ser revolucionario es una contradicción hasta biológica.   Y es que el joven es el despertar de la adolescencia, de la niñez, con el sentido de la justicia prácticamente incorrupto aún.  El joven tiene el ímpetu, la fuerza y la valía y no teme peligro alguno al defender sus derechos. El joven tiene la rebeldía y la conciencia necesaria para intentar cambiar el mundo injusto que le rodea”,  Salvador Allende.

Sabias palabras de Allende en un discurso dictado en la Universidad de Guadalajara en 1972; con esto me dispongo a empezar mi resumida opinión de lo que se vivió en la Universidad de Panamá el 9 de junio de 2010, día del Referéndum,   curiosamente el mismo día de la desaparición hace 39 años del Sacerdote Héctor Gallegos.

Pero, puedo percibir que se hizo sentir su legado de perseguir el llamado ‘bien común’, porque el triunfo arrollador del ‘NO’ en las urnas por parte del estudiantado se hizo sentir, y eso que solo voto el 23% de la población estudiantil, ¿cómo habrá sido si hubiese votado el 100% de los estudiantes? Hubiese sido fallida la estrategia maquiavélica del ‘voto ponderado’.

Pero a lo que quiero llegar, sin tanto rodeo, es al día siguiente, el 10 de junio:  El rector sale declarando que ‘el grupo que votó que NO, es un grupo de jóvenes rebeldes que no saben la importancia de este voto…’. Bueno, tildarnos de ignorantes no es lo más correcto, porque degrada la educación que recibimos en la institución que está bajo su batuta; más que una falta de respeto hacia los estudiantes que piden un cambio y se hicieron sentir con su negativa a la hora de ejercer el voto, fue un llamado, un campanazo, para que el estudiantado despierte del ‘limbo educativo’ al que los tiene sometidos este magma de conveniencias políticas, que tiene sumergida a la primera casa de estudios en un letargo tan grotesco que los únicos que pueden reinsertarla como núcleo puro de la sociedad son los mismos estudiantes.

Y se lo debemos. Le debemos eso y más a la gloriosa Universidad, que es cuna de muchos personajes ilustres y reconocidos, tanto nacional como internacionalmente, a la madre de los futuros responsables de la Patria.

En lo personal, me sentí inmersa en una profunda tristeza al ver que nadie reacciona ante las decepcionantes declaraciones del señor rector;  ni siquiera los dirigentes de los grupos que están destinados para orientar y proteger el bienestar de la población estudiantil, pues, vendieron su dignidad e ideal al mejor postor.

Pero recordé que, al igual que yo, sí existen jóvenes pensantes y razonantes, con la misma preocupación que yo, y les reitero que no podemos perder a la masa que votó que no, no podemos permitir que pierdan la esperanza y que piensen que es imposible rescatar a nuestra Universidad.

No es una lucha perdida, solo hay que dejar que nuestras jóvenes cabezas piensen con claridad y que esos pensamientos germinen en acciones positivas, para así rescatar lo que en un momento se perdió, pero que no es imposible recuperar.

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Artículo publicado el 19 de junio de 2010  en el  Diario La Estrella de Panamá , a quienes damos, lo mismo que a la autora, todo el crédito que les corresponde.

El agua y la vida

La opinión del Periodista…..

Juan B. Gómez

Desde la escuela primaria nos enseñaron que las grandes civilizaciones se habían construido alrededor de los ríos.  Que los ríos eran sagrados en la vida de grandes pueblos como Egipto, la India y Mesopotamia. ( “ Región entre ríos”). Se decía que Egipto era un don del Nilo, lo mismo decían del Ganges en la India y del Tigris y Éufrates en la Mesopotamia.

Al mencionar cada gran ciudad de Europa, se mencionaba el nombre del río que la bañaba. Cómo hablar de París sin mencionar al Sena ni a Londres sin el Támesis. Y así, el Rin, el Volga y el Danubio pasaban – y siguen pasando- por las grandes ciudades europeas. ¡ Y a nadie se le ocurriría destruirlos para buscar beneficios económicos!

Cuando los conquistadores europeos llegaron a América siguieron la misma tradición. Las grandes capitales americanas se desarrollaron alrededor de los ríos: El Misisipí, el Amazonas, el Río de la Plata, el Magdalena…

Nuestro país también fue bendecido con grandes ríos y dos mares.

Siempre he creído en el ritmo eterno del progreso.  La Naturaleza (por más estupideces que hagamos los hombres), con su gran poder regenerador vuelve por sus fueros y salva lo que el hombre ha destruido.

En l989, el petrolero Exxon Valdez derramó millones de galones de petróleo, y destruyó la fauna marina a lo largo de dos mil kilómetros de costa; pero la Naturaleza, lenta pero segura, restableció la vida en todas esas zonas muertas. Y ya eso es historia…

Ahora, Estados Unidos sufrió otro gran derrame de petróleo; y el hombre no ha podido reparar todavía ese daño enorme. Pero, pasados algunos años, también la Naturaleza restablecerá el orden perturbado; y ese derrame también pasará a la historia…

En esas reflexiones estaba esta mañana. ¿ Y qué va a pasar en Chiriquí cuando la codicia y la estupidez destruyan la mayoría de nuestros ríos? Tal vez yo no lo veré, pero algo hará la Naturaleza para restablecer lo que el hombre destruyó.   Confiemos en el ritmo eterno del progreso.

El gran escritor y periodista chiricano Dimas L. Pitty nos ha enviado para su publicación la siguiente glosa:   “ No hay excusa para el crimen. Decir que las hidroeléctricas y la minería a cielo abierto representan ventajas y bondades del progreso, y que el impacto negativo causado por esas actividades se puede mitigar, de modo que los daños sean menores que los beneficios, es un sofisma. En el caso de Chiriquí, nuestra provincia, dicha falacia equivale a justificar la aberración de que alguien – por codicia, estupidez y maldad- envenene a su propia madre y luego, en fingida y vana expresión de piedad y amor filiales, le administre pócimas y paliativos para que el sufrimiento disminuya y no se muera de una vez, sino dentro de un año.   Los chiricanos no deben olvidar que jamás, la codicia, la estupidez y la maldad pueden ser excusa para el crimen.  Mucho menos para uno semejante”.

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Este artículo se publicó el  18  de junio de 2010 en el diario  El Panamá América a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

¿Ganaste?¿Sabes qué?, perdiste

La opinión de….

Sebastián Vásquez Bonilla

“La mujer bonita es como el camarón, elegante al caminar, de carne muy preciada, pero tiene la cabeza llena de humo”. “No hay mal que por bien no venga”. “Dios le da barba al que no tiene quijada”. Estas expresiones, y otras que el lector recordará, tienen un denominador común: cuando se gana algo, algo más se pierde.

La primera frase se evidencia en aquellos certámenes de belleza, donde algunas concursantes han demostrado que no son más que una cara bonita; la segunda se aprecia cuando aprendemos de una mala experiencia y la tercera la usamos al observar cómo una persona con alguna discapacidad logra superarse. Adicionalmente, todos sabemos lo caro que ha pagado Estados Unidos por ser la Nación más poderosa del mundo.

¿Será que nunca ganamos o perdemos? En verdad ese no es el mensaje. Pierde aquella mujer hermosa que “pone todos los huevos en una canasta”, al pensar que tiene el mundo a sus pies por tener una cara bonita. Gana aquel que ante la adversidad se hace más fuerte.

La situación se agrava cuando lo que se gana es excesivo y repentino, como lo que usualmente le ocurre a aquellas personas que de pronto se han vuelto millonarias o famosas. De todos son bien conocidos los múltiples casos en que personas “agraciadas” con una u otra dicha terminan con la vida destruida, por no saber manejarla. Me reservo algunos nombres.

Imagínese que usted de pronto se gana 100 millones de balboas.   Sus problemas comienzan de inmediato al tener que decidir si invierte el dinero o simplemente lo coloca en un banco. Si lo invierte tendría que buscar a alguien de confianza y que sepa cómo cuidar su inversión. ¿Lo tiene? Si opta por depositarlo en un banco pensaría en un banco que esté libre de esa quiebra que ocurre a diario. ¿Sabe cuál?

Además, tendría que hacer de su casa una fortaleza, contratar guardaespaldas para sus hijos y en última instancia podría decidir dejar todo el ambiente donde creció para mudarse a otro lugar o país.

Lo irónico es que si usted decide regalar el dinero por las consecuencias que éste le acarrearía, medio mundo lo llamaría estúpido. “De todas maneras la carabela es ñata”, ¿verdad?

Cuando era estudiante admiraba a aquellos compañeros de clases que eran sobresalientes, pero en realidad me alegro de no ser un genio en química, porque seguramente algo muy valioso habría perdido por ello. Me agradan las manifestaciones a favor de algunos lectores sobre mis artículos, pero no me gustaría ser un escritor famoso.

Mi personalidad tampoco me permitirá ingresar a la política, por lo que también estoy vedado al poder, lo cual no me preocupa, porque ya alguien dijo, posiblemente por experiencia personal, que “el poder embrutece”.

Algunos me criticarán por temerle a la fama, la riqueza y el poder y lo entiendo, pero me siento muy bien como estoy y no quisiera perderlo.

Pareciera, entonces, que la ley de acción y reacción en todo momento se aplica, con una aparente búsqueda de un equilibrio, pero en realidad no lo es del todo así; porque si así fuera el mundo no evolucionaría.

Esa evolución sólo será positiva si somos capaces de evaluar las consecuencias de lo que supuestamente se gana y de aprovechar la experiencia de lo perdido.

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Este artículo se publico el 19 de junio de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos, lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Con la llave del miedo

La opinión del Abogado…..

Carlos Ayala Montero

Desde hace algún tiempo se ha sugerido a la población no dejarse dominar por el miedo infundado desde las altas esferas de poder: miedo al terrorismo, al comunismo, al narcotráfico, a la violencia social, al PRD, etc., pero creo que se ha demostrado que existen otros miedos, los miedos de los gobernantes.

Recientemente la Asamblea Nacional sesionó “a puerta cerrada”, “custodiada” por la fuerza pública, para aprobar el proyecto de Ley denominado “Ley Langosta”, que reforma 6 leyes y tres códigos nacionales, debido a la incapacidad de sustentar la causa de este muy sui géneris proyecto de ley, que provocó el rechazo de la ciudadanía a dicho proyecto, incluso de sus beneficiarios. En esas sesiones la mayoría de los diputados se limitaron a votar a favor del proyecto y no a sustentarlo.

Esta conducta denota mucho miedo. Miedo de los gobiernos a consultar con la ciudadanía y no poder “lucirse” como el gran hermano, que todo lo puede y que es capaz de resolver cualquier problema. Miedo a que surjan en las discusiones y consultas ciudadanas verdaderas, las limitaciones conceptuales, profesionales e ideológicas de que puedan carecer algunas autoridades. Miedo a que se les arrebate el “liderazgo” ganado en grandes batallas mediáticas, huecas de contenido y por supuesto de rigor científico, miedo a que se expongan sus limitaciones en el manejo de la cosa pública, y por supuesto, miedo a no concretar aspiraciones personales desde del poder.

Los miembros de nuestro órgano legislativo están secuestrados en la cárcel de muchos miedos y por eso prefieren sesionar sin ningún debate, haciendo de nuestra todavía incipiente democracia, algo muy frágil. Son presos del miedo a no contar con el beneplácito del Ejecutivo y en consecuencia, no manejar prebendas, canonjías y sobre todo, dinero, para bien de la comunidad o de ellos. Ese miedo es tan grande, que cualquier barbaridad que se les ordene, ellos siempre han estado dispuestos a convertirlas en ley, por lo menos desde 1983 hasta hoy, aún si la población entera se manifiesta en contra de tal iniciativa como en el caso de la “ley langosta”; la “ley carcelazo”, eliminación de carreras públicas, etc.

América Latina superó las dictaduras militares, produjo en las urnas gobiernos de todos los colores y tendencias ideológicas pero siempre desde la colonia, combatió con las armas o las ideas, los autoritarismos. Por eso el caudillismo fue enterrado en el pasado; ahora es tiempo de gobernar con la sociedad, porque los problemas sociales son permanentes y los gobiernos pasan, y porque el conocimiento difundido por la comunicación globalizada no es exclusividad de nadie. Los que no entienden esto y sólo quieren satisfacer vanidades o intereses materiales, gobernarán desde la cárcel de sus conciencias, cerradas, como dijo Rubén Blades: ¡con la llave del miedo!

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Este artículo se publicó el  19  de junio de 2010 en el diario  El Panamá América a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

A propósito del Censo 2010

La opinión del Sociólogo…

CARLOS CASTRO GÓMEZ

Así como algunos ciudadanos suelen afirmar alegremente que… ‘el Estado es un pésimo administrador’, igualmente, frente a un singular hecho reciente, otros se habrían visto, posiblemente, tentados a decir que… ‘la empresa privada es una pésima organizadora de los censos nacionales’.

Ambas expresiones, sin lugar a dudas, ligeras, especiosas y poco esclarecedoras podrían ser útiles para justificar, en un momento dado, un cierto estado de cosas. Sin embargo, su capacidad explicativa la pondríamos en duda. A pesar de eso, las mismas podrían ser oportunas, por lo menos, para entender, parcialmente, algunas situaciones en apariencia caóticas.

Obviamente, el censo es un mandato constitucional, cuya responsabilidad recae fundamentalmente en el Estado.

En este sentido, la función básica del Estado es la de administrar y esto está fuera de toda discusión. Si lo hace bien o lo hace mal es un asunto a debatir.

Esto quiere decir, igualmente, que la planificación, administración y ejecución de los censos está también fuera de los cálculos del lucro o el beneficio personal propio de la iniciativa privada y del mercado.

Sin embargo, dado el entusiasmo generalizado que tiende a calificar las acciones de la actual gestión gubernamental como empresarial, habría que pensar en aislar, como dicen los técnicos y analistas, el factor cálculo/beneficio. No obstante, debatir sobre estas responsabilidades, en este momento, sería un hecho colateral y no apuntaría a lo fundamental.

Lo fundamental es que mientras se deslindan responsabilidades, en mi opinión hay dos situaciones cuyo esclarecimiento ayudaría mucho a entender lo que ocurrió el 16 de mayo. En primer lugar, la confiabilidad de los censos, que ha sido cuestionada en razón de circunstancias reales y objetivas que no se han podido ocultar. En segundo lugar, la polémica generada sobre la identificación y/o autoidentificación étnica de los afropanameños. Lo primero es un asunto técnico que deberá esclarecerse cuanto antes, y que no solo comprometería al INEC, sino también, de paso, a organismos como el CELADE, ALAP, el Banco Mundial y otras instituciones que certifican proyecciones de población y que tendrían algo que decir al respecto.

Con relación a la autoidentificación étnica, habría que señalar que quizás nos encontramos frente a otro de los muchos cuellos de botella que nos imponen los organismos internacionales. Es bien conocido que la ‘label’ o etiqueta distintiva que utiliza la Asamblea General de las Naciones Unidas, a través del PNUD, para referirse a la población negra, principalmente en Latinoamérica, es la de ‘afrodescendiente’.

En mi humilde opinión, considero que este término es muy neutro, distante, displicente y hasta cierto punto eurocéntrico. No implica ningún compromiso, no es explicativo; a duras penas es descriptivo. Recordemos que los negros no solo tienen una historia en África, también la han tenido y siguen teniéndola en Latinoamérica y el Caribe. Así, tenemos afrochilenos, afroperuanos, afrocolombianos, afrocubanos, afrouruguayos y, desde luego afrolatinoamericanos y afrocaribeños. Creo que las cosas habrían sido diferente si nos hubiéramos identificados como ‘afropanameños’ y no como ‘afrodescendientes’.

No se trata de un problema semántico. Se trata simplemente de conocer la historia y saber para qué sirve. Esperemos que para el próximo censo alcancemos a comprender la importancia de la autoidentificación, que hoy se ha puesto en evidencia a propósito de un censo.

Pero que en otros países ha salido a relucir solo después de sangrientas guerras civiles y largas jornadas de lucha por el respeto a los derechos civiles de negros, indígenas, mestizos y cholos.

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Artículo publicado el 19 de junio de 2010  en el  Diario La Estrella de Panamá , a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Berlusconi, Martinelli y Videocracia

La opinión del Jubilado del Cuerpo de Ingenieros de los Estados Unidos…..

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Carlos E. Rangel Martín

El documental titulado “Dráquila, La Italia que Tiembla” (www.draquila-ilfilm.it) fue una Selección Oficial del reciente Festival Cinematográfico de Cannes, Francia, que, aunque no compitió formalmente, recibió fuertes aplausos de la prensa. Este documental muestra como el año pasado, en cuanto se apreció la enormidad de los daños causados por un terremoto a la ciudad italiana de L’Aquila, Silvio Berlusconi, actual Primer Ministro de Italia, proclamó una ayuda masiva para dicha ciudad; pero, para completo desengaño de los habitantes de L’Aquila, dicha “ayuda” resultó ser una promesa hueca que, unida a una extensa campaña mediática, pretendía transformar, de “corrupta” a “salvadora”, la imagen proyectada por el gobierno

Lamentablemente, L’Aquila continúa mayormente derruida; y la palabra “Dráquila” es una conjunción de los nombres “Drácula”, el ficticio conde de Transilvania que se alimenta chupando sangre humana, y “L’Aquila”.

Dos distintivos de dicha campaña mediática son, primero, un costo al estado probablemente bajo, ya que Berlusconi es dueño de varios de los mayores medios de comunicación italianos, y, segundo, el que muchos italianos conscientes de dicha “fabricación mediática de imágen”, digan vivir en una “videocracia”.

La principal característica de las videocracias es que no son dictaduras, ya que los gobernantes no se imponen por la fuerza de las armas; pero tampoco son democracias, porque una campaña mediática suficientemente exitosa hace posible que una sola persona gobierne sin evaluar democráticamente las críticas constructivas ni las opiniones de las mayorías.

Los medios de comunicación gubernamentales en Panamá son pocos, así que, cuando nuestros gobernantes conducen campañas para mejorar su imagen, deben recurrir a medios de comunicación privados, algo que generalmente sufragan utilizando fondos públicos, que son fondos del pueblo; consiguientemente, en Panamá las videocracias regularmente van acompañadas de malversaciones económicas.

Cualquier panameño medianamente educado tiene clara nuestra triste realidad: El escogimiento arbitrario de los magistrados de la Corte Suprema de Justicia; la remoción ilegal de funcionarios judiciales que no acatan órdenes del presidente; los gigantescos negociados de termoeléctricas (peores cuando consumen carbón), hidroeléctricas y mineras, perjudicando innecesariamente nuestro eco-sistema; la propuesta adquisición de los corredores, sobrepagándolos por cientos de millones y a costo de la seguridad financiera de la Caja de Seguro Social; y, para no extender la lista, el injustificado aumento de los impuestos y la deuda pública, que son cargas económicas adicionales para varias generaciones de panameños de las clases medias y bajas.

Sin embargo, nuestros medios privados de comunicación constantemente están diseminando propaganda sobre los uniformes y libros gratuitos para los estudiantes, los 100 a los 70, la eliminación de los diablos rojos y, para no extender la lista, solamente el lado atractivo de todo proyecto, sea bueno o malo, minúsculo o multimillonario, obviamente intentando mantener la imagen preelectoral del presidente.

Consiguientemente, aunque muchos políticos que “crean cogobernarnos” aplaudan ciegamente toda nueva extravagancia presidencial, resulta bastante dudoso que la futura visita a Panamá del Sr. Berlusconi realmente conlleve espléndidos beneficios, como seguramente proclamarán las campañas mediáticas de ambos gobernantes.

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Este artículo se publicó el  19  de junio de 2010 en el diario  El Panamá América a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

CEMIS… el áudito ciudadano

La opinión del Médico y miembro de la Asociación Conciencia Ciudadana…

ALESSANDRO GANCI C.

Dos años después de los supuestos actos de corrupción durante la aprobación del CEMIS y la ratificación de los magistrados de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) Alberto Cigarruista y Winston Spadafora, un grupo de abogados penalistas de diferentes asociaciones de la sociedad civil se reúne y analiza el expediente, tratando de separar los hechos probatorios de la especulación.

Hechos. El legislador Carlos ‘Tito’ Afú, que, al igual que otros legisladores a los que menciona que podían ratificarle, recibió la suma de $6000 a cambio de aprobar el CEMIS y desmiente la afirmación de su colega Mateo Castillero de haber recibido un millón por la ratificación de los magistrados. Posteriormente, los tres legisladores señalados niegan el hecho.

Las oficinas de Martín Rodin y Stephen Jones son allanadas. Se encuentran varios cheques cambiados por terceros, a un monto superior a $600 000 en un mes y medio. Fondos que aducen fueron utilizados en abonos a cuentas de servicios de proveedores o servicios en efectivo. Transacciones no justificadas por documentos contables, según los peritos auditores del Ministerio Público. No se demostraron anomalías en las cuentas de Afú y Castillero.

El procurador de entonces, José Antonio Sossa, ordena investigar las cuentas bancarias de los 71 legisladores y posteriormente emite la vista fiscal 155, solicitando llamamiento a juicio a Afú, Jones y Rodin y solicitando sobreseimiento provisional a Castillero. También solicita a la Asamblea Legislativa el levantamiento de la inmunidad de los 71 legisladores. El legislador Laurentino ‘Nito’ Cortizo renuncia voluntariamente a su inmunidad y rinde declaración jurada sobre las consultas públicas.

Denegada la solicitud del Ministerio Público, cuatro meses después, por el pleno, que en votación secreta decidió dejar sin efecto todo lo actuado por el procurador Sossa por no contar con autorización previa, no admite tampoco la renuncia parlamentaria de una serie de legisladores del PRD y ordena el archivo del expediente. El procurador presenta un incidente de controversia a la CSJ que lo rechaza por extemporáneo. Según el fallo con tres salvamentos de voto, la CSJ indica que los legisladores gozaban a la fecha de inmunidad parlamentaria, declara válido lo dispuesto por la Asamblea y considera improcedente por sustracción de materia, porque existía un pronunciamiento definitivo por parte del Órgano Legislativo.

Los magistrados Rogelio Fábrega Zarack, Arturo Hoyos y Adán Arnulfo Arjona salvan su voto y aducen que era competencia privativa de la Corte Suprema de Justicia y no del Legislativo el conocer causas de delitos comunes, ordenar archivos de expedientes y anular acciones del Ministerio Público. El magistrado Hoyos propone además revocar la providencia del procurador y separar en dos procesos el caso CEMIS y la ratificación de los magistrados en funciones. El magistrado Arjona recalca que la inmunidad parlamentaria no recae en el hecho de investigar, sino en la figura del legislador, por lo que no se requiere solicitar el levantamiento de la inmunidad para investigar un hecho punible. Los juristas auditores consideraron el proceso viciado a tres bandas, según su criterio.

El Ministerio Público violó el debido proceso al investigar a todos los legisladores y no solo a los señalados, acumuló dos procesos penales diferentes. CEMIS y Ratificación, competencia exclusiva de la Corte Suprema de Justicia.

La Asamblea Legislativa invadió la competencia del pleno de la CSJ al dejar sin efecto lo actuado por el procurador y más aún ordenar el archivo del expediente. La Corte Suprema de Justicia por su parte subordinó sus potestades al aceptar la decisión del Legislativo, interpretan el fundamento de la CSJ en cuanto al goce de inmunidad parlamentaria por parte de los legisladores no se ajusta, pues, la inmunidad se extiende cinco días después de las sesiones y las investigaciones comenzaron siete días después.

Además, infieren que se debió declarar nulidad parcial y no absoluta, por cuanto los dueños de la empresa, Rodin y Jones, se beneficiaron de la prerrogativa legislativa. Cuestionan además fallas éticas, como el no levantamiento voluntario de la inmunidad, así como que el magistrado ponente del proceso fuera el suplente de uno de los magistrados incluidos en el proceso.

Concluyen que, pese a la acreditación de un hecho punible en el Caso del CEMIS, los procesos se encuentran viciados y que dado que el fallo final de la CSJ tiene efecto de cosa juzgada, no existían al momento del informe (2004) las condiciones para su reapertura. Proponiendo una reforma integral en la escogencia de los magistrados y llevar el caso ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

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Artículo publicado el 19 de junio de 2010  en el  Diario La Estrella de Panamá , a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.