Fijar prioridades para la consecución de objetivos

La opinión de….

Gawie L. González

En los minisúper parte de la población de clase media baja y clase baja se surte diariamente con productos como la leche y la cerveza.   La leche se almacena generalmente en la mitad de una nevera. La cerveza casi siempre estará almacenada hasta en dos neveras para evitar desabastecimiento. Hay literalmente cerros de cerveza en el depósito.   Panamá ocupa el primer lugar en Centroamérica en consumo de cerveza per cápita con 63 litros por año. ¿Este comportamiento refleja el orden de prioridades en nuestros gastos?

¿Qué es de mayor relevancia nacional últimamente? ¿El mundial? ¿La quiebra de British American? ¿La aprobación de la ley 9 en 1?   Una mayoría no sabe qué es la ley 9 en 1.

Por lo menos 25 mil panameños están más que preocupados porque amanecieron sin cobertura médica, ni ahorros. ¿Sería exagerado afirmar que un 99% de los panameños está pendiente del Mundial de Fútbol?   Y que un gran porcentaje verá los partidos en horas laborables. Nuestros gobernantes conocen la respuesta, así que aprovecharon la distracción y presentaron la ley de aviación (9 en 1) e incluyeron reformas a los códigos penal, judicial, laboral y la Ley del Ambiente.

Enfoquémonos ahora en el logro de objetivos positivos: Panamá obtuvo el grado de inversión sobre su deuda por parte de Standard & Poor’s y Fitch, también recibió el grado de inversión Baaa3, con perspectiva estable otorgado por la calificadora de riesgo Mood’s.   Por ende, los ojos de los inversionistas extranjeros están puestos en nuestro país, ávidos por la seguridad financiera y el crecimiento económico.

Tremenda ventaja competitiva sobre la región y Europa. Entonces, ¿Por qué seguir flexibilizándose con modificaciones al Código de Trabajo? El ministro de Economía y Finanzas, Alberto Vallarino, reconoció en una entrevista reciente que en el Código de Trabajo es flexible.

En temas ambientales, la posición de Panamá no es proporcional a los asuntos financieros. El Índice de Desempeño Ambiental de 2010 (EPI) clasifica a los países en indicadores de rendimiento en categorías de políticas de la salud pública y del medio ambiente. Panamá ocupa la posición No.24, no está tan mal, hasta que nos comparamos con Cuba que ocupa el puesto No. 9, Colombia, el No. 10 y Costa Rica, el No. 3. ¿Qué tienen estos países que no tengamos nosotros? El cuidado del medioambiente está en su lista de prioridades, no solo para el Gobierno y las empresas, sino para la sociedad y el individuo.

Al tener el Ejecutivo la potestad de eliminar los estudios de impacto ambiental, estaremos a la merced de la subjetividad de una minoría.

Sí somos buenos en políticas económicas y financieras, ¿por qué no serlo en políticas ambientales?

El equilibrio es clave para la subsistencia de todos los seres vivos, para lograrlo es necesario el desarrollo de mejores políticas ambientales, es un error ver estas políticas como obstáculos para el crecimiento económico.

El desarrollo sostenible es eficiente, porque se evitan daños irreversibles con costos socioeconómicos altos.

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Este artículo se publico el 16 de junio de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos, lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Con los zapatos del pueblo

La opinión de la  Educadora y Economista…

LIZABETA S. DE RODRÍGUEZ

E n su discurso de toma de posesión, el 1° de julio de 2009, el presidente de la República expreso:   ‘Hoy, ante Dios que nos protege y mi país, estoy parado aquí, honrado por la confianza que el pueblo nos ha dado… Lo que celebramos hoy es prueba de que en Panamá la voz de cada ciudadano es escuchada… Y que los principios democráticos que nos unen, son más poderosos que cualquier diferencia. Este pueblo nos dio un claro mandato para traer un cambio a este gobierno, de arriba a abajo, y eso es lo que vamos a hacer… La costumbre de que los políticos ponen sus intereses personales sobre los del pueblo, se terminó’.

La semana anterior, el Ejecutivo amparado en el argumento de promover la aviación comercial, presentó ante la Asamblea Nacional un proyecto de Ley que modifica tres códigos y seis leyes.   El paquete de reformas introducidas, y aprobadas por la Asamblea, contenía aspectos como la eliminación de sindicatos y la supresión del derecho a huelga, contemplados en el Código de Trabajo; pero además se plantean reformas a los códigos Judicial y Penal.

La ley violenta el espíritu de la Constitución y contradice los pactos internacionales firmados por Panamá como país signatario de convenios, de protección al medio ambiente.

De incumplir las obras públicas la presentación de estudios de impacto ambiental, presuntamente por tratarse de obras de carácter social, puede promoverse la depredación de áreas protegidas so pretexto de desarrollar turismo, minería o hidroeléctricas. La especulación por tenencia de tierras, generalmente se da en la figura de allegados partidistas, parientes o empresarios de alto nivel gubernamental, los cuales, utilizando la figura de donación de parcelas para obras públicas, logran jugosas utilidades producto de la especulación.

Otro aspecto a analizar seriamente es donde los agentes del orden público en servicio no podrán ser detenidos por la comisión de un delito. En diversas ocasiones agentes del orden público cometen abuso de fuerza y crímenes, extralimitando sus funciones, perjudicado y violentando el derecho ciudadano. Hemos manifestado, reiteradas veces, que se debe proceder a hacer un saneamiento de los organismos policiales, en atención a que dentro sus filas se han enquistado delincuentes. Lo expuesto permite sugerir mayor cordura y coherencia frente a acciones de indulto a delincuentes o policías, donde su actuar esté en tela de duda o se incumplan las normas instituidas.

Estas situaciones dejan un amargo sabor en la población, al observar que diversas organizaciones de la sociedad civil y colectividades, haciendo uso del derecho que confieren nuestras normas legales, fundamentadas en un régimen democrático se apersonaron a la Asamblea para participar en el debate legislativo y argumentar su rechazo frente al proyecto de Ley propuesto, encontrándose con una Asamblea a puertas cerradas, cuyo único fin era aprobar la Ley presentada por el Ejecutivo, sin importar las consecuencias, dejando atrás el ‘caminar con los zapatos del pueblo’ y el discurso de campaña del cambio.

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Artículo publicado el 16 de junio de 2010  en el  Diario La Estrella de Panamá , a quienes damos, lo mismo que a la autora, todo el crédito que les corresponde.

Formación política y democrática

La opinión del Ingeniero y Director Ejecutivo de Fundación Instituto Panameño de Estudios Cívicos…..

Guillermo Antonio Ruiz

Sentada a mi lado estaba la entonces candidata presidencial. Intempestivamente ella me mira y me pregunta ¿cuál era mi problema con su plan de gobierno?,  señalándome un libro amarillo que teníamos al frente. “¿Cómo lo va a implementar?”, le pregunté.    Su respuesta me dejó frió: “ahí está todo”.

Yo solo atiné a decirle que muchas personas que conocía me decían que ella no estaba preparada para gobernar y su equipo mucho menos. “Hay que convencerlos de lo contrario”, me dijo, para luego clavarme esa mirada del político que desconfía de su interlocutor. Fue la última vez que hablé con ella.

Cuento esta anécdota porque en mi opinión la falta de formación política de quienes deben hacer e implementar las políticas públicas es la culpable de los resultados que luego nos llevan a decepcionarnos en quienes depositamos toda nuestra confianza al votarles.

Pudimos ver como en el pasado gobierno, algunas de las principales carteras políticas estaban ocupadas por buenos panameños, con muchas ganas de aportar a su país, pero sin formación política adecuada, sin experiencia en políticas públicas, con el único mérito de ser miembros del círculo de confianza el jefe del Ejecutivo. Así, muchos otros con más experiencia quedaban subutilizados con los conocidos resultados: ejecución del prepuesto baja y continuos retrasos en los cumplimientos de las promesas de campaña.

Por otro lado, Monseñor Ulloa dio en el clavo en la pasada cita eucarística. Hay que definir en la educación de cada panameño el concepto de ciudadano. En esto deben participar la familia en primera instancia y el Estado de manera permanente. La educación ciudadana debe volver a ser una materia obligatoria todo el ciclo de educación primaria.

Pero también entra la formación política que deberían fomentar los partidos políticos.   El Tribunal Electoral de Panamá asigna una partida específica a cada organización política para este fin pero la misma, cuando no se utiliza para fines diversos y hasta alejados de lo que debería ser una capacitación integral y formal, se utiliza solo para charlas de bajo nivel dirigidas usualmente para algunos militantes de base. De ahí que luego no se entienda porque las bases no son fieles o peor aun, no se identifican con sus respectivas dirigencias.

En estos últimos casos creo que el Tribunal Electoral de Panamá debe replantear el fondo y la forma con que se ideó este rubro dentro del subsidio electoral. Una completa capacitación partidaria en temas revisados por expertos en la doctrina y la ideología de cada partido más un componente de educación democrática y cívica es urgente que se implemente para que nuestra incipiente democracia avance con pasos realmente firmes.

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Este artículo se publicó el  15  de junio de 2010 en el diario  El Panamá América a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

La temeridad de las ONG

La opinión del analista político…

RAMIRO VÁSQUEZ CH.

E l ciclo y rol de las Organizaciones No Gubernamentales (ONG) en Panamá, ha entrado en una nueva encrucijada.   Cada gobierno, en los últimos veinte años, ha tratado de crearles una mesa de expresión, para que puedan compartir sus puntos de vista sobre diversos temas de interés general. G  esto solidario que surge más por las presiones internacionales que por los efectos que esos diálogos puedan generar en el ánimo de los gobernantes.

Desde la década de los 60, la ONU comenzó a promover este tipo de organizaciones, con el fin de crear un espacio de participación, de la llamada sociedad civil, en sus Asambleas Generales y estimularlas sobre todo en aquellas regiones con un gran retraso social y derechos humanos. Fueron consideradas desde su inicio como ‘Entidades de carácter privado con diferentes fines y objetivos humanitarios y sociales definidos por sus integrantes independientemente de los gobiernos y de los organismos internacionales’. Durante la ‘guerra fría’ fueron utilizadas indistintamente como caminos de penetración en la confrontación territorial que se daba. Pero a partir de este siglo, las funciones de las ONG han ido tomando un nivel de mayor participación en la toma de decisiones a nivel mundial sobre el criterio de que ‘las relaciones internacionales ya no están dominadas por los Estados como actores únicos’ (Kofi Annan).

Pero las ONG también debieron pasar por un período de control en el manejo de sus fuentes financieras. Sus estatutos de protección legal en los países las hicieron vulnerables al crimen organizado y las nuevas modalidades del blanqueo de capitales. Panamá incorporó legislaciones para aumentar las exigencias en la rendición de cuentas e incluso la obligatoriedad de publicar sus donantes, que solo a nivel internacional representan ingresos anuales por más de 30 millones de dólares.

En Panamá, el auge sin precedente de este tipo de organismos, sin propósitos reales, generalmente constituidas por uno o dos profesionistas, para ser usadas en temas muy puntuales, llevó al presidente Balladares, con facultad a la Ley que le obliga a fiscalizar sus funcionamientos, anular cerca de 400 autorizaciones a fundaciones y ONG.   Aunque esa mala práctica aún se mantiene, ha bajado su intensidad y por el contrario han surgido y se han consolidado otras organizaciones dedicadas sobre todo al campo de la salud y el medio ambiente, que han ganado la confianza de la comunidad internacional.

Pero su ingreso en la modalidad de representantes de las ‘organizaciones de la sociedad civil’ me parece que es un poco temerario, al extremo que raya en la irresponsabilidad.   Reconozco que hay figuras nobles y mejor intencionadas en el campo ambiental y de los Derechos Sociales, que hacen su mejor desempeño por defender temas del interés general de los panameños.

Pero, por favor, no caigan en el juego de esa ‘representación’.

Primero: porque es un título que le han adscrito las grandes potencias en su modelo de desarrollo y democracia y no la sociedad que dicen representar.

Segundo: porque su fuerza radica exclusivamente en el nivel de nexos que tengan con esos organismos internacionales, para que sirvan de puente de presión a los gobiernos locales.

Tercero: porque están obligados a buscar adopción en uno de los grandes medios para poder tener un escenario de presión.

Cuarto: porque lamentablemente son grupos muy débiles, que generan más desconfianza que solidaridad, además no tienen una política única sobre los problemas y temas que dicen defender. Son excluyentes y sectarios a rabiar.

Quinto: Algunos de estos organismos no superan una ligera investigación sobre el uso de sus donaciones, que se entiende deben ir dirigidos a los propósitos establecidos y no a los gastos administrativos y a los Overheads.

Las ONG de Panamá deben pasar a una reingeniería integral, si desean ganarse el título de representantes de la sociedad civil.

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Artículo publicado el 15 de junio de 2010  en el  Diario La Estrella de Panamá , a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que

Agro: De agonías y resuellos

La opinión de….

Adán Castillo Galástica

Contrariamente a la opinión de muchos que sentencian la actividad agrícola y ganadera, es decir el agro, como un sector (primario) agónico, estimo que este Lázaro aún puede echar a andar. Ciertamente y de acuerdo a los datos e informaciones periodísticas, el sector agropecuario atraviesa por un bajón que pareciera anunciar un desquiciamiento de todo el sistema productivo (–12%).

No es para menos: sectores tradicionales autoabastecedores como el arroz se importan en cantidades significativas, a la par que una drástica reducción del hectareaje sembrado (–58.75%). Los sistemas de riego de gran inversión (Remigio Rojas, en Chiriquí) no se sabe a ciencia cierta qué función cumplen de manera efectiva, a pesar de la existencia de un plan nacional de riego. Promisorios productos de agroexportación no tradicionales como las frutas, han caído. En suma, perdemos competitividad (La Prensa 6/4/10). En fin.

No obstante, hay chispazos indicadores de un acumulado en materia de investigación, en experiencia, acervo digno de ser tomado en cuenta. Tenemos por ejemplo, programas como el antiaftoso, al igual que el gusano barrenador (COPEG), ambos con la Secretaría de Agricultura de Estados Unidos, que han merecido el reconocimiento internacional, pero ambos parecen haber perdido también los bríos iniciales.

En materia ganadera, por varias rutas se cumplen iniciativas en mejoramiento genético con proyección a los mercados internacionales.

Alguna vez nuestra Universidad de Panamá, hoy esclerótica inducida, sin norte ni razón, liderizó muchas de estas investigaciones que trascendieron el marco nacional: bioambientales de las cuencas hidrográficas de Alto Bayano y Fortuna, criobiología, criminología, relaciones de Panamá–EU y tantas otras.

O los aportes del Laboratorio Gorgas en virología. La Universidad Tecnológica de Panamá y la Autoridad del Canal. Perdí cuenta de los IPT agropecuarios (los básicos fueron barridos del mapa montañero), además del INA (Divisa) y las facultades de Ciencias Agropecuarias, y de Veterinaria.

En otras palabras, contamos con el capital humano, más allá del lumpen “juega vivo” y mediático. Los recursos, se nos anuncia cada día, sobran. Entonces: ¿Dónde aprieta el zapato; dónde la fiebre? Sin duda surgen varias hipótesis: “falta de liderazgo y visión”, “desfases”, “adversa concepción sobre lo que debe ser un proyecto de desarrollo nacional coherente y competitivo”. O como dicen algunos, “ausencia de vocación y compromiso”.

Lo que no puedo aceptar es que algún diablillo haya apostado a disminuir al sector productivo a su máxima debilidad, condenando al país a la dependencia casi en totalidad de las importaciones, poniendo en peligro la seguridad alimentaria en un mundo convulsionado social y ambientalmente.

Y lo que sería peor, creando en los campos desajustes sociales de alcances inimaginables, condicionando la ingobernabilidad, el terrorismo y el narco de los cuales se habla tanto en estos tiempos.

Existe experiencia técnica y disposición para revalidar programas y proyectos encajonados. Es más, potencialidades de exportación de servicios profesionales a partir de las infraestructuras ya existentes. ¿Precondición?: Avanzar por encima de la politiquería y la engañifa.   Y aquí sí que “la puerca…”. Y que la providencia nos ampare de un tsunami.

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Este artículo se publico el 15 de junio de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos, lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Solidaridad que agradezco

La opinión de…..

BELISARIO HERRERA


Di cuenta en este mismo espacio de la detención de un nieto mío en la ciudad de Chitré donde reside con su madre, debido a una cuestión meramente accidental, por estar en trámites de que se resuelve su visa, situación que ha sido solventada provisionalmente, con el carné de identificación que ha empezado a portar.

No merece de mi parte discusión alguna en cuanto a la necesidad de que los ciudadanos deben portar sus documentos de identificación, pero es el caso que en la ciudad de Chitré hay un notorio criterio de racismos en algunos agentes del orden público, que al inquirir por la identificación, lo hacen en forma discriminada y déspota contra elementos de la raza negra, procediendo a esposar con atropello a la persona y hasta lanzar comentarios “si eres el jefe de la pandilla” hecho ocurrido con mi nieto, muy lejos de ser.

Claro, mi nieto fue adoptado por mi hija que es psicóloga de profesión, cuando trabajó por muchos años en Cabo Verde, África. Cumplido todos los requisitos legales de la adopción ante los tribunales de esa región, la misma fue registrada ante la sala Cuarta de la Corte Suprema de Justicia de nuestro país.

Lo curioso es que por haber sido adoptado después de los siete años, nuestras disposiciones vigentes le impiden aparecer como panameño nacido en el exterior, diferente a sus dos hermanos menores que nacieron allá, pero que son de sangre.   Sería necesario que expertos constitucionalistas examinaran esta norma vigente en nuestra Constitución, que impide, tras las formalidades de la adopción la condición de panameño nacido en el exterior.

Antiguamente se establecía diferencia entre hijos dentro y fuera del matrimonio, con merma para los derechos de estos últimos, hasta que a un legislador se le ocurrió proponer acabar con semejante desigualdad, logrando que se aprobara, mediante la debida enmienda constitucional, que todos los hijos son iguales ante la ley y que está prohibido establecer ninguna diferencia al respecto.

Ocurrido el incidente con mi nieto, tuve el apoyo profesional de otro colega, como el Lic. Humberto Aparicio Barrera, y hubo solidaridad de muchos amigos con lo calamitoso del momento, así como de toda mi familia especialmente del ingeniero Julio Ábrego, muy determinante.

Finalmente, debo reconocer que la directora general del Servicio Nacional de Migración se mostró muy humana y en forma fluida; mientras consigno la buena voluntad del Defensor del Pueblo, quien en su oportunidad elevó escrito a esa alta jefatura de Migración, solicitando a su muy digna consideración la exoneración o rebaja en la multa y del Fondo de Repatriación, a lo que hemos sido favorecidos.

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Artículo publicado el   12  de junio de 2010 en el Diario El Siglo, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Honor y honra

La opinión de…

CARLOS AUGUSTO HERRERA

E sta primera entrega está fundada en un libro que escribo. Los principios están diagramados con sus valores establecidos en esta sociedad, a través de las reglas y las reconocidas autoridades, así deben marchar los menores, escoltados por sus padres y en su momento, por los abuelos en función de los padres, y así por todas las generaciones, para que prevalezca la convivencia y la paz anide en cada corazón humano. Conocemos que sin los valores, no es posible la convivencia por esa función tan cardinal.(1) Pero es que lo bueno u ordenado es el estado ideal, de modo de quien lo practica y lo desea, permite esa avenencia por su característica social.

Esto que vamos a transcribir es profético por el alcance que tome.  Veamos: ‘Estar poseído por el amor a la verdad y libertad, es altamente estimulante. El límite reside en la posible pérdida de la dignidad’.(2) Con este pensamiento podemos estructurar toda una interminable ponencia, sobre este preocupante tema y como vamos a escuchar o leer más adelante, los expertos sostienen que para las personas jurídicas no existe el deshonor; a menos que se trate de empresas sin fines de lucro. Observen estas máximas y el alcance espiritual que logran. Aquí separamos lo material para darle cobertura a la honra.

Pues bien, tenemos que considerar todo lo relativo al honor común o público, esa manifestación en coro de la sociedad ante el bochorno, por las malas actuaciones divulgadas y que nos afectan a todos, porque a su vez, resquebrajan ese parecer público. Nos referimos a la desazón por situaciones que nos lesionan la dignidad y de las que nos quejamos para que se corrijan, como por ejemplo, las acciones que riñen con la moral y las buenas costumbres, una situación que nos debe ofender a todos. La dignidad es una especie de mesura, decoro, decencia, recato, modestia, y podemos seguir en la enumeración de una larga lista.

La mesura es comportarse con seriedad, con una distinguida reverencia y cortesía, pero igualmente con moderación. Esta actitud de decencia se identifica con el orden y aseo personal como una persona de buena calidad. El recato es esta compostura reseñada, que distingue a las personas de bien.

En este libro nos encontramos con profundas reflexiones, como la de ‘renunciar al prestigio social por darle prioridad por ejemplo, al valor de la justicia y la honestidad en las transacciones comerciales’. (3) Actuar justamente es darle a cada cual lo que se le deba. En las transacciones mercantiles no se debe perder, todos deben ganar, hasta el que recibe el beneficio, que es el que carga todo el esfuerzo de las operaciones. Hay una antigua máxima que dice ‘si eres honesto contigo mismo lo serás también con los demás’.(4) Y es lo más cierto, porque la medida con que nos valoramos como hombres de bien, es la misma receta que debemos promulgar para los demás.

Es importante hablar de este tema que descompone a menudo el estadio de ánimo de los congéneres frente a la vida diaria, las cual está preñada de insatisfacciones y promiscua en comportamientos aparentes o simplemente, los ataques con imposturas y falacias tenientes a menospreciar a los contrarios con patrañas. ¿No les parece que hablamos de algo o de alguien?

Sobre el bien común de la sociedad, está remarcado el patrimonio espiritual en el que se destaca el orden público; la eficiencia y honestidad de las instituciones; la moralidad pública; el nivel cultural y de conocimientos.(5) Es un conjunto de aptitudes que se entrelazan para graduar ese respeto entre todos y la prevalencia del honor de sobremanera. Aquí está ese rejuego social que debe tender al equilibrio, a la paz social, al respeto al honor.

Como lo vamos a repetir hasta el cansancio, que por lo general en la Ley, pletórica o más bien plagada de retóricas, abundan las enunciaciones sobre la importancia en preservar este principio convertido en un derecho personalísimo e inalienable del ser humano, reconocido desde las épocas tempranas, pero vapuleado en las historia en ese mar de inconsistencias, con la que se maneja la Humanidad, en busca siempre de una regulación universal, que de ninguna manera se aplica por igual, lo que significa, que para muchas personas su reclamo es inocuo, pero para otras, es el acomodo particular.

La honra puede ser determinada en primera instancia de una forma privada y luego extendida al resto de la familia, y como una calidad humana, se proyecta como la estimación propia de la dignidad, pero igualmente, es el reconocimiento que los demás hacen de una persona por sus virtudes o méritos.

(1) DUKE YEPES, HERNANDO. OBRA CONSULTADA. PÁGINA 34.

(2) ONETTO, FERNANDO. CON LOS VALORES, ¿QUIÉN SE ANIMA? EDITORIAL BONUM. ARGENTINA 1998. PÁGINA 11.

(3)ONETTO, FERNANDO. OBRA CONSULTADA, PÁGINA 107.

(4) EARLE VANA. ‘SOBRE HONESTIDAD’. EDITORIAL PROMEXA. MÉXICO 1994. PÁGINA 31.

(5) LORDA JUAN LUIS, OBRA CITADA. PÁGINA 189.

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Artículo publicado el 16 de junio de 2010  en el  Diario La Estrella de Panamá , a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Codicia e ignorancia

La opinión del Economista…..

Juan Jované

El hecho que mejor marca la coyuntura política del país es la aprobación de la ley que ha venido a ser conocida popularmente como la “ley chorizo”.

Esta muestra en su contenido la naturaleza del modelo socioeconómico que el gobierno quiere consolidar, apoyándose en una serie de medidas que buscan, entre otras cosas, reducir la capacidad de resistencia y negociación de los trabajadores, así como permitir una explotación de los recursos naturales del país alejada de los principios de la sostenibilidad.

Se trata de un modelo que apunta hacia una reducción de los costos de producción que no se sustenta en el efectivo desarrollo de la eficiencia, en el uso de los recursos, sino en la desvalorización y agotamiento de la fuerza de trabajo y la naturaleza.

Se trata, además, de un modelo que en la medida que estrecha más la ya deteriorada capacidad adquisitiva de los trabajadores tiene que centrarse en las exportaciones, que se construyen en la vía para la realización del excedente adicional que se arranca a los trabajadores y el medio ambiente. En este sentido constituye un modelo concentrante y excluyente apuntalado en la depredación de la fuerza de trabajo y el ambiente, el cual prioriza elementos tales como las maquiladoras y la minería a cielo abierto.

Desde el punto de vista de sus efectos se trata, de un proceso que llevará a que la participación de los salarios en el PIB, que ya bajó de 37.8% en el 2000 a el 30.0% en el 2008 se siga deteriorando, hasta llevar el nivel del salario real a un punto en que, dado el costo de vida, se ponga en riesgo la normal reproducción de la fuerza de trabajo.

En relación al ambiente lo que se puede esperar es que el tipo de actividades que se pretenden desarrollar eleve la huella ecológica del país a niveles muy superiores a su biocapacidad, poniendo en peligro la sostenibilidad de muchos de nuestros ecosistemas. En otro lugar ya habíamos advertido que es altamente probable que el déficit ecológico del país aparezca por primera vez en el 2011, a partir de donde alcanzará a cerca del 27.0% de nuestra biocapacidad.

Si lo anterior muestra el nivel de codicia que con respecto a sus beneficios económicos tienen quienes impulsan la “ley chorizo”, existe otro aspecto que muestra su ignorancia sobre la situación económica internacional.

Si bien las autoridades panameñas optan por una desarrollo volcado al exterior, los EE.UU., de acuerdo a el propio Bernanke solo mostrará una recuperación difícil y moderada, mientras que la complicada situación de Europa, como lo señala Krugman, tiene la capacidad de complicar toda la recuperación, la que también se dificulta, debe agregarse, debido al enfriamiento deliberado del mercado inmobiliario en China. En estas circunstancias apostar a un modelo de crecimiento totalmente extrovertido es un error.

La movilización de los sectores afectados por dicho modelo se hace indispensable para demostrar que otro mundo es posible.

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Este artículo se publicó el  15  de junio de 2010 en el diario  El Panamá América a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Enfrentando los problemas estructurales del agro

La opinión del Empresario…

RAFAEL CARLES

Luego de décadas de abandono, es evidente que existe un conjunto de problemas en el sector agrícola nacional, que requieren ser enfrentados con o sin tratados de libre comercio. Este es justamente el rol del denominado Plan Estratégico de Gobierno 2009—2014, el cual apareció en Gaceta Oficial en diciembre de 2009 y que está constituido por un conjunto de políticas públicas, que buscan atacar las causas del estancamiento de la mayor parte del agro panameño, como una herramienta útil de gestión para resolver los problemas estructurales del campo y mejorar su competitividad, el cual adquiere un carácter urgente, debido al proceso de globalización en el que está inmerso el país.

De igual manera, el Plan Estratégico es además una agenda que implica priorizar los temas vinculados a esta problemática, así como el diseño de estrategias con visión de largo plazo que tienen como meta la creación de las condiciones para un desarrollo sostenido y sostenible de la actividad agrícola del país. Pese a la importancia de una propuesta de este tipo, lo cierto es que el Plan Estratégico fue un tema postergado por mucho tiempo, sin haber logrado concertar una propuesta integral ni alcanzar el compromiso del Estado para avanzar en su ejecución con un mínimo de coherencia y continuidad.

Hasta la fecha no se han implementado acciones consistentes que reflejen la voluntad de parte del Estado por cumplir los compromisos asumidos en el marco de dicho pacto. Por ello, considerando que el TPC con los Estados Unidos y las distintas aperturas con Europa, Asia y el resto del hemisferio representan una gran reto para la agricultura panameña, las organizaciones más representativas del agro han asumido desde hace años el desafío de generar una propuesta integral, la cual ha sido objeto de serias críticas y diferencias con el sector comercial, por ser una postura contradictoria con los procesos de apertura e integración regional.

Es decir, la agricultura se encuentra en un contexto en el que por un lado, no se cuenta con el apoyo decidido por parte del Gobierno para superar sus problemas estructurales, y por otro lado, con un escenario de liberalización comercial que nos expone a una competencia desleal en los principales productos agrícolas, que no va a poder ser corregida o atenuada con compensaciones de parte del Estado, con el agravante de ser ofrecidas por un Gobierno de tinte empresarial y con antecedentes de incumplimiento que dificultan la credibilidad y seguridad del cumplimiento oportuno de éstas.

Aquí cabe destacar que la agenda interna no debe ser un elemento substituto al de tratados de libre comercio previamente negociados, sino que es una tarea que está pendiente desde hace varias décadas, independientemente de la ratificación de los mismos. Más aún, el desempeño y eficacia de este Plan Estratégico estarán seriamente limitados por los efectos negativos para el agro que generarán algunos contenidos mencionados en los acuerdos negociados, como la desgravación (inmediata o gradual) de las importaciones subsidiadas de los principales productos agrarios luego de su entrada en vigencia, porque estos acuerdos no solo nos imponen plazos inmediatos para modernizar nuestra agricultura, sino que niegan el uso de algunos instrumentos de política de comercio exterior, como es la de limitar y restringir el uso del gasto público para promover la producción local.

En consecuencia, es vital el fortalecimiento del sector rural a través de la promoción y organización de los gremios representativos de los productores, así como el desarrollo de modelos asociativos de gestión empresarial para generar recursos económicos para estas organizaciones. Igualmente, el agricultor requiere de nuevas fuentes y nuevas estrategias de financiamiento. Es decir, hay que crear más sujetos de crédito, promover mejores mecanismos de financiamiento para aumentar la cobertura y disminuir los costos, y optimizar las capacidades del BDA. En este sentido, a los agricultores hay que establecerles un régimen tributario que facilite y simplifique el régimen agrario y les permita crecer y desarrollar sus proyectos.

No está de más recordar que los productores deben crear, fortalecer y articular una red de mercados internos que brinde un acceso competitivo y sostenible a nivel nacional. Además, deben identificar mercados internacionales para sostener un desarrollo agrícola integral, crear y fortalecer las capacidades competitivas de los actores, con el fin de tener participación exitosa en el mercado interno y externo. En suma, los agricultores tienen el compromiso de reconvertirse. La modernización del sector no puede postergarse; hay que constituir fondos amplios para el financiamiento del desarrollo de tecnología e infraestructura, al tiempo que se promueve la formación de clusters como gestores de proyectos. Si no se cuenta con la infraestructura adecuada, el funcionamiento eficiente de toda la cadena productiva seguirá siendo una asignatura pendiente.

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Artículo publicado el 15 de junio de 2010  en el  Diario La Estrella de Panamá , a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

La hora de la verdad

La opinión de….

Paco Gómez Nadal

Los ingenuos, los manipulados o la carne de botelleo ya pueden abrir los ojos. En los últimos meses muchas personas con criterio han estado advirtiendo del riesgo de una dictadura civil en el país o, como poco, de la tendencia fascista del presidente de la República, Ricardo Martinelli, y del encargado del trabajo sucio, José Raúl Mulino (el poli malo, presuntuoso y peligroso con espíritu de carcelero).

Lo cierto es que un núcleo fuerte del país seguía defendiendo al loco y sus secuaces, sin querer ver que la “empresocracia” se había instalado en el país y que la soberbia de todos estos nuevos ricos (y alguno de rancio abolengo) era más peligrosa que las amenazas terroristas que nos inventan en estos tiempos. Decían que era el cambio, que había que darle tiempo y, cuando ya no tenían argumentos, usaban la comparación con lo peor (sus antecesores, por ejemplo). Este último es el recurso de la sinrazón, de cuando para justificar una tropelía un niño señala a su amiguito que hizo una mayor.

Ahora ya no hay excusa, nadie que se denomine defensor de los valores democráticos, la transparencia y los intereses del país puede apoyar a este gobierno. Nadie que esté del lado del pueblo, de la libertad y de la eficacia en la gestión puede ni tan siquiera trabajar en uno de estos ministerios o en alguna de las entidades autónomas. Si fuéramos más honestos y valientes y los buenos fueran más se daría una dimisión en cadena de cientos de mandos medios del Ejecutivo. Quedarse es ser cómplice y luego no vale decir aquello de: “yo no sabía”.

Pero ¿cómplices de qué? La Ley 177, supuestamente sobre aviación comercial, ha dejado sin ropa al rey y ahora el soberano del 99 ha mostrado sus intenciones: manejar el país a su antojo decidiendo a modo de emperador romano qué se puede hacer y qué no, qué bosque podemos talar o qué huelga se puede hacer. Es decir, quien se quede con los locos será cómplice de la debacle del país, del derrotero dictatorial que acabará con el supuesto desarrollo que se estaba dando, que puede llevar a confrontaciones violentas y a injusticias generalizadas. Permanecer del lado del mal es ser malo.

Es la hora de la verdad. Los infames diputados oficialistas han demostrado que la Asamblea no es más que un coto privado de caza de Martinelli, donde se hace oídos sordos al clamor de la sociedad civil y donde se aprueban leyes tramposas y malintencionadas como la 177. El espectáculo de la semana pasada fue simplemente triste, profundamente triste para cualquier amante de la democracia.

El ministro Mulino, un virus destructivo del sistema democrático panameño, tiene el descaro de enviar una carta a este diario en el que se muestra ofendido porque un Hoy por Hoy dice la verdad. Y, por si fuera poco, considera que camuflar cambios a la mitad de los códigos del país dentro de una ley de aviación comercial es “es simplemente para aprovechar este período extraordinario y avanzar en modificaciones a temas puntuales”.   O cree que todos somos idiotas o su cinismo no tiene límite o, definitivamente, debe tomar algún curso de capacitación del Inadeh a ver si mejora sus capacidades.

Es la hora de la verdad. Ciudadanos y ciudadanas deben colgar de ventanas y balcones lazos negros en luto por la democracia, rodear la Asamblea Nacional en vigilia permanente, los funcionarios honestos deben renunciar para no ser cómplices, las esposas y maridos de estos políticos corruptos y vende patrias deben abandonarlos, la sociedad los debe castigar moralmente levantándose de la mesa del restaurante si a la de al lado se sienta uno de los ministrillos, y los periódicos deberían convertirse en contrapeso de esta política neofascista.

Es la hora de la verdad. ¿Con quién está usted? ¿Con una mano de locos que nos pueden convertir el país en un manicomio carcomido en sus entrañas? ¿O con los intereses de la mayoría, de esta ciudadanía que ya no aguanta ni un engaño más?

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Este artículo se publico el 15 de junio de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos, lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

¿QUIéNES LAVAN DINERO EN PANAMá?

La opinión de…..

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Gil Moreno


Es innegable que pese a sus grandes errores (cometidos en el pasado), el Partido Revolucionario Democrático, en estos momentos, está haciendo una real y verdadera oposición, tan necesaria en una democracia.

Este partido, en un comunicado al país, publicado el 26 de mayo en el diario El Siglo , solicita al gobierno que “se inicie una exhaustiva, imparcial y objetiva investigación sobre quienes lavan dinero en Panamá y en qué bancos y comercios se desarrollan estas actividades, porque solo de esa manera estaremos dando el paso en la dirección correcta para el logro de la seguridad y la paz perdurable en el país. Porque: “Sino se investiga a los delincuentes de cuello y corbata, los que continuarán muriendo serán las víctimas inocentes de ejecutores y sicarios…”

Según este comunicado, el lavado de dinero y el tráfico de drogas han llevado el país a la violencia, que es muy evidente que ahora se ha recrudecido. Y a quienes responsabiliza dicho partido es al gobierno, que ha sido incapaz de controlar la situación.

Para nadie es un secreto que el lavado de dinero no es nada nuevo en Panamá. Siempre se tuvo la sospecha de que determinados bancos y casas comerciales lavaban grandes cantidades de dinero, producto del narcotráfico. Por eso siempre vimos con asombro que dichos bancos y negocios multiplicaran sus utilidades, en forma increíble.

En lo referente al tema de las consultas ciudadanas, publicitadas por el gobierno como uno de sus logros, lo que sí han logrado los gobernantes es provocar el rechazo de los gremios cívicos y de un sector muy importante de la Asamblea Nacional que se manifiestan en completo desacuerdo en que los temas que se lleven a consulta sean los que sugiera el Ejecutivo, porque existe la impresión de que lo que busca el Sr. Presidente es tener más poder.

Todo esto hace pensar que el aparente acercamiento del Sr. Ricardo Martinelli hacia los gremios cívicos va ha quedar en nada.   Y no es que la sociedad civil quiera constituirse en un superpoder, es el Ejecutivo el que quiere imponer las reglas a su manera.

Yo siempre pensé que el movimiento de los gremios cívicos y la Cruzada Civilista era cosa del pasado, porque no se dio durante ninguna de las administraciones que se sucedieron después de la invasión, y no porque dichos gobiernos fueran modelo de virtud, sino porque ahora existe una gran desconfianza, ya que a menos de un año de estar en poder, este gobierno ha dado muestras de prepotencia y de un absoluto irrespeto a la ciudadanía.

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Artículo publicado el   12  de junio de 2010 en el Diario El Siglo, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

‘No fue rebeldía, fue independencia de criterio’

La opinión de….

Carlos David Abadía Abad

La expresión del rector de la Universidad de Panamá, Gustavo García de Paredes, sobre el voto del estudiante universitario en el referéndum realizado la semana pasada, no fue la más feliz ni la más apropiada.

Fue una expresión despectiva e irrespetuosa. Denota su poco respeto del derecho a disentir de quienes son los verdaderos conocedores de la realidad de su centro de estudio, quienes lo viven diariamente. Saben cuáles son las grandes debilidades de la Universidad y tienen claro el tejemaneje que se mueve en ese mundo. El voto del estudiante universitario fue el voto más objetivo, realista y sincero, porque su único interés es recibir una enseñanza de primer nivel y que se les brinde todas las herramientas modernas para poder captar los conocimientos en sus respectivas carreras.

El voto de los profesores y funcionarios, y sus intereses son muy distantes; son intereses particulares y no necesariamente los que necesita la Universidad de Panamá.

Tengo entendido que ahora le toca a la Asamblea Nacional aprobar o no que la reelección universitaria sea eterna. Los diputados y el Ejecutivo deben tomar muy en serio la expresión mayoritaria de los estudiantes en contra de esa reelección. Ellos, con su voto negativo, mandaron un mensaje muy claro: que la casa de Méndez Pereira no anda bien y esto no es un secreto.

Solo veamos la clasificación que tiene nuestra Universidad en comparación con otras de Centroamérica; y si la evaluáramos con las universidades de Latinoamérica, ni se diga.

Por otra parte, vemos a los estudiantes “profesionales”, quienes se pasan lustros malgastando los recursos del Estado, sin que ninguna autoridad haga nada; ni se diga de los encapuchados que destruyen la propiedad privada y nada pasa.

Estos hechos no solo desacreditan a esta casa de estudios, sino que mandan un mensaje equivocado a los ciudadanos y desmotivan a los buenos estudiantes –aquellos llamados rebeldes, despectivamente–, que son la mayoría, porque la imagen de su alma máter está deteriorada y esto les impide expresar el orgullo que deberían mostrar por ella.

Si el Ejecutivo y el Legislativo son coherentes con su discurso sobre el tema de la educación, no deben aprobar esta reelección. Es el momento de tomar el toro por los cuernos y hacer las modificaciones estructurales que necesita nuestra primera casa de estudio superiores. Eliminar la politización en la que está sumergida y que, incluso, supera los niveles que la población señala en otros estamentos públicos.

Llegó el momento de poner orden, de ser lo suficientemente exigentes con la aplicación de los exámenes de admisión; de establecer una regla que impida que los estudiantes permanezcan estudiando una carrera más allá del tiempo establecido (solo debe permitirse dos años adicionales); y en caso de que los estudiantes opten por otra carrera, se les debe aplicar un nuevo examen de admisión.

Hay que eliminar a esos estudiantes “profesionales” que politizan y denigran la Universidad, y que malversan el dinero público con la anuencia irresponsable de las autoridades y los profesores. Es el momento de analizar por qué la Universidad de Panamá tiene un bajo porcentaje de estudiantes graduados.

Señores diputados y señora ministra de Educación, Lucy Molinar, los estudiantes le han mandado un mensaje alto y claro, no lo desperdicien; además de que sería una contradicción, perderían una oportunidad de oro y se seguiría hundiendo a la Universidad y a la educación.

La opinión de los “rebeldes” fue objetiva, responsable y real, lo que demostró que tenemos una materia prima que lo único que desea es que se les brinde una enseñanza de calidad.

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Este artículo se publico el 16 de junio de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos, lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.