¡Cuidado, ‘niño’ al volante de un ‘carrito loco’!

La opinión de….

J. Enrique Cáceres-Arrieta

Cuando era niño, me gustaba ir al parque de diversiones a manejar “carritos locos”, así los llamaban en Barranquilla. Al llegar a Panamá, seguí el placer de montar los “carritos chocones”.  La vivencia viene a cuento porque es raro el conductor que no crea que su medio de transporte o de trabajo sea un “carrito loco” o un “carrito chocón”.

“Carrito loco” debido a que calles y carreteras son “autopistas” para correr como loco. Como un niño. Y las aceras, líneas de seguridad, entradas de garajes e isletas son para montarse, destruir e impedir el paso de peatones y autos.   Por ello la sugerencia a la ATTT que retome el eslogan que en los 70 veíamos en sus patrullas, motos y oficinas: “Controle sus emociones”.

Obvio, cuando niño la adrenalina repudiaba restricciones al manejar el “carrito loco”, y conducirlo no representaba mayor peligro. Hoy, manejar como si condujera un “carrito loco” sería vivir en el estado del yo niño. Llamado así en el Análisis Transaccional de Eric Berne, porque el niño interior suele gozar la vida y ver todo como diversión sin responsabilidad. Toca guiar el automóvil con el estado del yo adulto, que capta la información del padre (primer estado del yo, según Berne), la organiza y toma lo que cree conveniente. Es decir, es un deber conducir el auto con inteligencia emocional, no con las emociones en ebullición de un niño.

El carro es una bendición. También una potente arma para suicidarse, matar o dañar. Correr es el negocio de los corredores de autos. Por consiguiente, controlar las emociones es vital si no quiero perder el control del auto. ¿Acaso tenemos idea de las estadísticas de muertes y gente lisiada por accidentes automovilísticos que pudieron evitarse? Rompe el alma saber de niños muertos o postrados en cama o silla de ruedas por la estupidez de un conductor irresponsable. Apoyarnos en exceso de confianza para correr o conducir ebrios o drogados es una burrada. Muchos hoy están tres metros bajo tierra, creyendo que se las sabían todas.

Un sinnúmero de adultos y jóvenes (niños emocionales) entiende que su vehículo de transporte o de trabajo es el juguete que no tuvieron en la niñez. De ahí el perenne afán, el manejo infantil y los insanos deseos de esconderse detrás de vidrios polarizados y autos sin placa o papelillos “excusas”.

Por ser “dueños” de las calles, ¡pobre peatón, motociclista o ciclista que se “atraviese” en su “autopista”! El conductor informado y con tres dedos de frente sabe que la velocidad promedio en la ciudad es 40 ó 60 km/h. Al entrar o pasar por pueblos y barriadas debe disminuir la velocidad, ser precavido y no sobrepasar los 40 km/h. Cerca de hospitales, parques, escuelas y colegios debe reducir la velocidad y no superar los 40 km/h ni tocar bocina como un desaforado. La sensatez es infaltable aun en autopistas. (En Panamá solo hay tres, pero para los Schumacher locales cualquier callecilla es “autopista”) Hay lugares prohibidos para estacionarse. La luz amarilla es señal de aminorar la velocidad, no para acelerar. Al salir o entrar de edificios o casas toca hacerlo con cuidado. Ante niños, embarazadas y ancianos, la prudencia y cortesía son invaluables… Si lo sabe, ¿por qué hace lo opuesto y se justifica? Porque necesita al guardia de tránsito para obedecer.

A diario ocurren atropellos, muertes, choques, vuelcos y estrellados. Temo que más del 90% de las desgracias sea por exceso de velocidad. Esas ganas de que las llantas traseras rebasen las delanteras son insania pura. Persiste la inmadurez emocional colectiva en el manejo. Por tanto, precisamos guardias de tránsito que nos cuiden y sean honestos y firmes ante una licencia “caliente” (billete en mano) y las amenazas de los que “están” sobre las leyes.

Para otros que milagrosamente no se chocan, vuelcan o atropellan al prójimo (algunos chocan o atropellan y se dan a la fuga), también todo es corredera y pito ensordecedor. Pareciera que tuviesen afecciones estomacales. La premura trae cansancio y suele matar del corazón. Pero el conductor suicida o asesino en potencia lo pasa por alto.

Insisto, las emociones controladas son ineludibles si no queremos matarnos, matar al prójimo o quedar en silla de ruedas. Verdad es que el peatón irresponsable o despistado cruza calles como si caminara por un parque, cree que hay que cederle el paso cuando no lo tiene, arriesga su vida en vías de fluido rápido y por pereza pasa por debajo del paso elevado peatonal. No obstante, el exceso de velocidad, la sangre alcoholizada o drogada, el desorden y descuido en el manejo y la descortesía son las mayores causas de tragedias y desgracias en avenidas, calles y carreteras.

Los tiempos de los “carritos locos” o “chocones” pasaron y ya no somos niños. Cuidemos no enlutar a nuestra familia ni al prójimo. ¡Así sea!

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Este artículo se publico el 14 de junio de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos, lo mismo que a l autor,  todo el crédito que les corresponde.

Carlos Voloj Pereira, un Rector con carisma y don de gente

La opinión del Abogado y Comunicador Social…..

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Odilio Villanero

El pasado 31 de mayo escogieron el nuevo Rector de la Universidad Santa María La Antigua. El gran Canciller, S.E.R. Mons. José Domingo Ulloa Mendieta, eligió de la terna que le presentara la Junta de Directores, al profesor Carlos Voloj Pereira para ejercer el cargo de rector por el término de cinco años a partir de 16 de junio del 2010.

Tuve el honor de conocer al profesor Voloj cuando estudié la licenciatura de Derecho y Ciencias Políticas en la Universidad Santa María La Antigua, fue mi profesor en la materia “Derecho de Seguros”.  Lo defino como una persona ejemplar, de principios morales y cristianos bien fundamentados. Con un gran deseo de transmitir a sus estudiantes, todo ese conocimiento y experiencia acumulado años tras año, como docente y como profesional del negocio de seguros cuya fama se ha extendido más allá de nuestras fronteras. Durante ese tiempo, tuvimos la oportunidad de intercambiar diferentes puntos de vista sobre su rol como profesor y empresario, cuando el actual Rector Magnífico de esa época, el Doctor Stanley Muschett, lo llamó a colaborar con él como Vicerrector Académico durante su gestión.

Recientemente me comentó sobre su aspiración al cargo de Rector y con ese gesto de humildad que lo caracteriza, me señaló que solo el hecho de que lo tomaran en cuenta como candidato a Rector, ya era para él motivo de gran satisfacción y orgullo.

Pero lo que no sabía el profesor Voloj, es que ya el destino le tenía preparado su sitial en la historia, ser Rector de la una de las más importantes universidades a nivel nacional e internacional. Sin lugar a dudas, representa una gran responsabilidad que llevará sobre sus hombros el nuevo Rector, por el tiempo que dure su gestión. Voloj se convierte en el tercer laico en ocupar la rectoría de la USMA, después de Stanley Muschett.

Sabemos que el reto que le espera al profesor Voloj es grande, pero estamos seguros que para él no hay imposibles. Conocedores de su amplia trayectoria desde hace muchos años, estamos seguros que la USMA, no sólo podrá mantenerse en el sitial que la población panameña le ha dispensado, sino que rebasará con creces todos los obstáculos para proyectarse social y humanamente en la población panameña, y especialmente, en ese nuevo raudal de estudiantes que están próximos a ingresar a la universidad.

El 15 de junio será la instalación del Rector Magnifico, por tal motivo, queremos a través de este medio extender un saludo de felicitación al profesor Voloj, Próximo Rector de la Universidad Santa María La Antigua, deseándole toda clase de éxitos, para que al final de su gestión, pueda repetir con agrado, las palabras de nuestro Señor Jesucristo: Padre, la misión que me encomendaste ha sido cumplida. Éxitos Señor Rector.

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Este artículo se publicó el  13  de junio de 2010 en el diario  El Panamá América a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Estado de las vías públicas

La opinión de…

JUAN RAMÓN MORALES

C uando somos amantes de la solución de los problemas que como panameños nos atañen, estos deben ser comentados, analizados y discutidos una y otra vez, con el propósito de que calen en la conciencia ciudadana y en especial que se adentren en la conducta y en la acción de los funcionarios. El tema que sirve de título, requerirá de varias entregas por lo amplio. En esta entrega me limitaré a los rellenos y compactación de las carreteras.

Los rellenos y su compactación existen de tres clases:

a) Rellenos por sedimentación;

b) Rellenos por asentamiento; y

c) Rellenos por compactación mecánica.

El primero es un relleno en donde las aguas pluviales arrastran cantidades de tierra, la depositan en otro lugar y se compactan con las aguas lluvias sucesivas; el segundo, los rellenos por asentamiento, son aquellos en donde el hombre hace movimientos de tierra que deposita en cualquier lugar y se compactan también por medio de las aguas lluvias en forma natural; y el tercer relleno, es aquel en el que el hombre mueve cantidades de tierra y los compacta por medios mecánicos, los que, dependiendo del volumen del relleno, pueden utilizar neumáticos, rolas, martillos de aire y patas de cabra, que vendría a ser la más eficiente en los grandes rellenos.

Los martillos de aire son utilizados en los rellenos de acceso a los puentes con el propósito de evitar golpes en los estribos de dichos puentes, la compactadora por neumáticos es utilizada en la calzada, sobre superficies planas, como los materiales selectos y capa base, uso semejante se le da a la rola.

Los rellenos requieren materiales con humedad óptima. El exceso de agua convierte el relleno en hundimientos y resquebrajaduras de los pavimentos. Es oportuno acotar que antes de iniciar un relleno, se debe eliminar toda posibilidad de ojos de agua en la calzada, que de haberlos es de impositiva obligación desviarlos hacia las cunetas, no hacerlo contribuye a lo antes dicho, hundimientos y resquebrajaduras con perjuicios incalculables.

En el pasado, el mecanismo de desvío consistía en el desvío en forma de espina de pescado, se trata de una serie de canales partiendo del mismo ojo de agua, la canal central y ramales sucesivos hacia ambos lados. Estas canales se rellenaban con piedras de diferentes tamaños, después arena y sobre todos estos materiales paja seca y finalmente barro colorado. Ese era el sistema que utilizamos allá por los años cincuenta. Hoy existen sistemas modernos con materiales conocidos con el nombre de geotextiles, diseñados para tal efecto.

Los geotextiles tienen diferentes diseños, tejido y no tejidos y tienen simultáneamente varias funciones. Para la elaboración de los geotextiles se realizan los correspondientes análisis de la tierra para así después de los resultados correspondientes, mediante fórmulas se procede al diseño de los diferentes geotextiles. Con los materiales citados se deben construir mejores vías de comunicación, toda vez que está comprobada la eficiencia de tales materiales en la industria de la construcción de carreteras.

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Artículo publicado el 14 de junio de 2010  en el  Diario La Estrella de Panamá , a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Cuadragésima Cita

La opinión de…..

Rosendo Torres

El domingo pasado, cristianos católicos de la capital concurrieron a la Arena “Mano de Piedra” Durán remozada y con aire acondicionado central, a expresar públicamente el culto de homenaje de fe al Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo.

Según antigua costumbre y tradición, la 40 Cita Eucarística, dentro de una serie de festividades litúrgicas y de homenajes a las figuras del sacerdocio con motivo del centenario de la muerte del Santo Cura de Ars, se celebró para la fecha.

En un principio vino a ser la fiesta sustitutiva de la otrora procesión del Corpus de los años 30, parte del 40 y del 50, que, en su tiempo, cuando Panamá tenía dimensiones más exiguas, con muchas solemnidad y la acostumbrada piedad, circulaba por el caso viejo con la asistencia de los colegios católicos del área y casi todas las congregaciones piadosas que entonces funcionaban. Más adelante dado el progreso y evolución en muchos aspectos de la ciudad-pueblo a megápolis, la procesión se redujo a circular por el parque de Catedral y cada vez, la asistencia fue mermando y me imagino, no me consta, que el difunto emérito Monseñor Marcos Gregorio McGrath, C.S.S., diseñó la alternativa de la Cita Eucarística que desde el principio congregó grandes multitudes en el gimnasio mencionado.

Lo que también hay que alabar y felicitarnos es el hecho de la perseverancia en la celebración anual complicada en sí porque suponen movilización de personas en un ambiente como el panameño que no se caracteriza por su proverbial inconsistencia. Tantos buenos esfuerzos se han tomado que luego se han ido desapareciendo por su supuesta complicación.

La celebración presidida por el nuevo arzobispo Monseñor José Domingo Ulloa Mendieta, O.S.A., se desarrolló con una impecable organización en la cual contribuyen muchos elementos de nuestras juventudes parroquiales. La respuesta de la comunidad creyente nos llevó a comentar y pensar cómo el Espíritu Santo no nos ha abandonado y cómo la mala prensa que se ha estado difundiendo contra la Iglesia Católica no ha hecho la mella que muchos esperábamos hiciera. El pueblo creyente cree en Dios, creen en su tradición, cree en su Iglesia sin negar la negatividades de sus ministros.

No cesamos de dar gracias a Dios que aún nos podemos congregar libremente y podemos vivir la solidaridad en el culto externo a la Eucaristía.

La homilía como siempre fue del gusto de los participantes con las acostumbradas interrupciones cuando se aludía a situaciones actuales de preocupación.

Este año hubo una evolución a la costumbre litúrgica acostumbrada, ya que se complació al público con una atinada participación folclórica con que se culminó la Cita como nuestro ofrecimiento colectivo de fe al Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo que ojalá redunde en bendiciones abundantes sobre esta ciudad tan necesitada de la mano de Dios.

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Este artículo se publicó el  13  de junio de 2010 en el diario  El Panamá América a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

La basura no debe ser problema

La opinión de…

JUAN CARLOS MAS

M i intención es resaltar la importancia de la participación social y para ello presentaré los instrumentos para la incursión del público en el debate. Cualquier método es válido y prescindible al mismo tiempo, pero nunca descartaré la participación social.

Acordemos que los temas que emergen en la opinión pública encontrarían un cauce de solución eficiente, si se recurriera a la movilización organizada de la población. Temas como la basura, la devastación ambiental, etc., cursarían por un trillo menos accidentado si se aceptara la participación de las gentes en el análisis y formulación de soluciones.

Aclararemos dos conceptos útiles instrumentalmente para el análisis: la unidad de tecnología y organización social; y la unidad de lo simple y lo complejo. Las gentes preguntan: ¿Para qué sirve la filosofía? Por ello resalto la importancia del pensamiento conceptualizador, que obtiene las características generales de los hechos abstrayéndolos de su presentación circunstancial. Así entenderemos la dirección de las cosas.

En publicación anterior en este diario, me referí a la dualidad contradictoria, entre Tecnología y Organización Social; en donde ambas formas de la adaptación social, ante los cambios ambientales deben combinarse para dar respuesta adecuada a las necesidades humanas, de acuerdo a las posibilidades vigentes y el aseguramiento de la seguridad de la comunidad primero, por sobre el interés individual.

¿Cómo entendemos esto en la práctica? Bueno, que si tenemos una enfermedad, para la cual no existen vacunas ni curas, deberemos aplicar medidas de control social, como la cuarentena y restricciones en las relaciones interpersonales, para impedir la difusión de esa enfermedad; caso contrario, si tenemos tecnología adecuada, pero no resolvemos los problemas, entonces aplicaremos medidas de reorganización social para potenciar la tecnología que poseemos. Este es el caso de la mora quirúrgica, donde tenemos recursos humanos calificados y capacidad tecnológica conveniente, pero la deuda se agranda por el caos organizacional. Una organización adecuada aplicaría las rigurosidades convenientes para que la población satisfaga las necesidades por las cuales está pagando. La anterior reflexión es una importación proveniente del pensamiento ecológico. Este abordaje ecológico nos enseña la correlación entre las unidades de carácter grande o complejo, y la interdependencia con las formas pequeñas y simples, como mecanismos de resistencia viable frente al cambio ambiental. El dicho sencillo aclara: ‘si tienes un problema grande divídelo en varios pequeños’.

Ejemplifiquemos con la basura: Todos insisten en el problema de transporte y lo magnifican hasta el nivel de crisis. Visto así, de la solución podría emerger un buen negocio conviviendo con una mala distribución del bienestar social.

La recolección la realizan camiones; los más conocidos son los compactadores, son más caros y ruidosos; también existen camiones canasta, en donde se echa la basura por el borde sin compactarla.

Se insiste que la solución pasa por comprar compactadores, porque acomodan más basura, y su recorrido sería eficiente. Pero… ¿es esto una ganancia absoluta?

Lo moderno es no tener basura, tener una ciudad sana. Lo moderno es el resultado no el método de recolección. En ciudades sudamericanas, por la noche pasan carromatos tirados por caballos, o automotores simples, donde los pepenadores van clasificando basura.

Entre nosotros esta recolección daría solvencia técnica a los corregimientos para el acarreo sectorial en pequeño. Permitiría clasificar y sentar las bases para convertir el problema en un negocio. Unidades pequeñas podrían proporcionar el insumo a empresas más grandes de reciclaje.

¿Es tan difícil la clasificación hogareña? Cierto es que la población no tiene cultura clasificatoria, pero un pequeño cambio tecnológico y una dosis mayor de organización social podrían hacer cultura. Me refiero a que los hogares utilizan bolsas plásticas de compras para botar la basura. ¿Y qué tal si los comercios mandan a fabricar sus bolsas con los colores del reciclado, rojo, verde, amarillo etc.

Existe una movilización mundial para reducir los plásticos. Sin embargo, toda decisión sanitaria se centra en la asignación de prioridades, y esta es acelerar el cambio de actitudes ciudadanas, mediante la facilitación de la clasificación hogareña. Las escuelas capacitarían a los escolares motivando la correcta clasificación hogareña. Es posible, pero arruinaría el negocio de los compactadores. Lo simple siempre se nos oculta para vender las soluciones complejas.

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Artículo publicado el 14 de junio de 2010  en el  Diario La Estrella de Panamá , a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

De la confianza perdida

La opinión de…..

Juan Carlos Ansin

Me pregunto si una vez perdida la confianza esta pueda, de algún modo, recuperarse a su nivel original. Creo que no. No es un asunto baladí. La pérdida de confianza implica un desgarramiento interior y lo que se arranca termina en el incinerador mental donde se procesa el desperdicio que los desengaños van dejando a medida que “hacemos camino al andar”.

La infidelidad clerical ha hecho que la Iglesia de Roma viva una de sus peores crisis desde el cisma protestante. Esta vez por causas no teológicas ni de política canónica, sino por puntuales y variados asuntos institucionales de orden criminal. Algo que el mismo Papa acaba de confesar tardíamente, desmintiendo así la teoría del complot o de la conjura exterior contra la “santidad” de su Iglesia. Un argumento exculpatorio esgrimido al mejor estilo de Poncio Pilato por quienes al defenderlo fomentan, aún más, la desconfianza de sus feligreses. Esta crisis toca las fibras más intimas de nuestra civilización. De modo que la confianza perdida buscará otros caminos. Mientras tanto, los usurpadores rentistas de la palabra del Profeta de la cristiandad harán su agosto bajo la eficacia de una retórica dedicada a embaucar a prosélitos de la fe perdida.

El gobierno o la nación que miente a la comunidad internacional con el argumento de defender su seguridad no tiene la menor responsabilidad ni el genuino interés de convivir en paz con su pueblo ni con el resto del mundo. Abroquelarse en la mentira para lograr conquistas ilegítimas o llevar a cabo políticas contrarias a lo que se promete o se pacta, no merece el respeto de nación alguna, porque el respeto, tanto individual como colectivo, no se exige, se merece.

El neocapitalismo es el otro pilar en que descansa el sistema económico del mundo globalizado. Herido de muerte por los delitos y abusos cometidos desde sus entrañas, aún permanece en cuidados intensivos y no parece que saldrá recuperado sin secuelas. Al menos no para quienes sufren en carne propia los desmanes de un sistema injusto, inmoral y violento. El New York Times acaba de publicar el último de los muchos fraudes y engaños cometidos entre empresas financieras y calificadoras de riesgo que ocasionaron la peor catástrofe financiera desde la gran depresión de 1930. Sus declaraciones dejan ver claramente no sólo el cinismo y la petulancia con que responden a la ley, sino el contubernio oculto que existe entre políticos y delincuentes de cuello blanco. La fe depositada hasta ahora en las instituciones gubernamentales encargadas de vigilar el patrimonio de los ciudadanos y de las empresas, bancos y comercios que hacen al sistema vigente, se ha quebrado como un árbol de la abundancia alcanzado por “el rayo que no cesa”. Dice un empresario afectado: “La confianza es el eje sobre el cual gira la economía del mercado libre. Si se pierde la confianza, se pierde el sistema”. En la vida sucede lo mismo.

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Este artículo se publicó el  13  de junio de 2010 en el diario  El Panamá América a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Creer en nosotros mismos

La opinión de….

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Milcíades Pinzón Rodríguez

Hasta la saciedad se ha afirmado que el país vive una crisis de valores y no porque ello se repita cansonamente se ha de lograr que el entorno deje de ser adverso. Lo curioso, sin embargo, radica en comprender que durante ese mismo lapso de tiempo la economía florece como el guayacán en el mes de marzo. En efecto, mientras en el plano de los valores las noticias no son halagadoras, Panamá luce un envidiable panorama económico, al menos en el plano de los indicadores macroeconómicos, porque otro cantar encontramos en lo atinente a la distribución equitativa de la riqueza.

A lo que voy es que mientras algunos politicastros de viejas y nuevas triquiñuelas se empeñan en fastidiarnos la vida, el grueso de los panameños estamos demasiado ocupados en construir la Nación.

Y traigo este tópico a la palestra porque ya es hora de que los istmeños comencemos a hablar de nuestras virtudes, del Panamá que se aleja de las veleidades de la política criolla y que condena la pose estudiada que esconde un academicismo epidérmico o un liderazgo centrado en el retintín de las monedas.

Uno de estos ejemplos de estoicismo acaece en Guararé. Porque han de saber que durante 60 años, desde el 6 de junio de 1950, una organización comunitaria guarareña ha tenido el coraje de mantenerse en pie para acompañar a la población en sus luchas y afanes colectivos. En efecto, el Club de Leones de Guararé es un ejemplo de perseverancia, de relevo generacional y de compromiso popular.

Durante seis décadas continuas, la organización que se inspira en la que creó Melvin Jones en Estados Unidos de Norteamérica se ha hecho mejorana y guarapo campesino en mi pueblo natal.

Soy testigo, sin ser león, de ese trajín de quienes se reúnen religiosamente, no obstante sus diferencias político–partidistas. Estamos ante un ejemplo concreto del mejor de los diálogos y la mejor de las concertaciones de la sociedad civil. Los leones guarareños han hecho realidad un intercambio de opiniones, que pueden ser divergentes, pero que al final convergen en un punto común. Estos panameños han comprendido que es necesario compartir un proyecto colectivo, que el liderazgo comunitario tiene que hacerse visible, como la “pella” que en la junta de embarra se adhiere a la “jaula” de la casa de quincha, porque es el producto de los afanes de la junta campesina.

La Biblioteca Pública Virgilio Angulo (educador que también fue león) es el ejemplo más excelso del caminar de los leones guarareños. Este edificio, sin grandes pretensiones arquitectónicas pero imbuido de buenas intenciones, es la expresión más emblemática de la visión leonística en la tierra de Bibiana Pérez y Manuel F. Zárate. Apostar por la educación de nuestra juventud es un verdadero acto de amor y de solidaridad para con la inteligencia del hombre santeño. Esos jóvenes nuestros que necesitan algo más que fiestas y bebidas embriagantes para trazarse sus propios derroteros.

Podría en este instante elaborar una larga lista de aportes ciudadanos de quienes hacen patria desde Guararé, pero no es el caso hacerlo. Pienso que lo que hay que ponderar es la constancia. La fe inquebrantable en la panameñidad; ese creer en nosotros mismos y comprender que Panamá, además de crecimiento económico, necesita desarrollo social; con organizaciones que acompañen a la población en su andar por el mundo.

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Este artículo se publico el 14 de junio de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos, lo mismo que a l autor,  todo el crédito que les corresponde.