Cómo controlas tu soltería

La opinión de la Especialista en la Conducta Humana…

GERALDINE EMILIANI

Hay mujeres que cuando llegan a la edad de los 30 y solteras se sienten con tal angustia que se desesperan ante cualquier situación que esté relacionada con su capacidad de amar.   Comprendo que su círculo de amistades se hace cada vez más chico porque sus amigas ya se han casado, y esta situación se siente más durante los fines de semana.

Cuando se llega a esta edad, la mujer debe aprender a relajarse, a tener paciencia.

También se da el hecho que se imaginan estar enamoradas de cada hombre que conocen.

En efecto tu círculo de amistades se va reduciendo y tienes que ingeniártelas para saber qué hacer los fines de semana. Cuando llegas a ese punto, tienes que descubrir y confirmar de manera absoluta si tu vocación es el matrimonio. Puedes, sin sentirlo, equivocarte y creer –exactamente esto que dices- que estás enamorada de cada persona nueva que llegue a tu vida. Y, muchas veces te resultará difícil evitarlo.

La mujer busca sentirse amada, querida, atendida, valorada, buscada, deseada, y de cierta manera: ‘Necesitada más que nada en el alma’. Los afectos de la mujer no se concretan a los límites de la piel que pide y exige sexo… ¡No! Los amores, pasiones y deseos de la mujer, sea madura o sea tierna, van mucho más allá de la piel, y no se concretan sólo en el sexo.

Amiga, los años son números. Tienes la madurez para saber lo que te hará bien y lo que te puede dañar.

Por tanto, mujeres maduritas, o mujeres tiernitas, deben reconocer que lo que las mueve no es la edad, ni la razón, sino la emoción. La mujer inventa, experimenta, crece, corre riesgos, rompe reglas, se equivoca, lo vuelve a intentar, se divierte, ríe, llora, y canta.

No es la edad la que hace la diferencia, son los golpes, las heridas, la capacidad de cicatrizar, y juntar los pedazos y arriesgarse de nuevo. La piel es la que se marchita, no así, el corazón.

Eres una mujer con interioridad rica, complicada y maravillosa. Un misterio de grandeza por tu capacidad de entrega, anhelo de perfección, aprecio y conservación de la vida.

A una persona se le respeta, se le aprecia, se le ama, en cuanto es persona; solo por ser persona. Así tú, mujer, por ser persona posees una dignidad única que ha de ser respetada aunque te encuentres casada, soltera, viuda, divorciada, o separada.

Como mujer no debes ver al mundo como una constante y desgastante lucha. Si lo haces estás condenada a una perpetua insatisfacción y a una segura amargura al paso de los años. Tu natural suavidad en el trato, tu facilidad de comunicación, tu facilidad para la empatía son armas más poderosas que la confrontación.

Tú, mujer, puedes realizar un cambio si ves tu desempeño laboral como un espacio para el encuentro con otros seres humanos, hombres y mujeres.

Debes buscar algo que le dé sentido a tu vida: búscalo en la investigación científica, en la literatura, en la música, en la política, en el deporte, en el trabajo, en la necesidad de trascender espiritualmente, en la amistad, en la buena mesa, en el estudio, o en el obsesivo placer de un pasatiempo…

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Artículo publicado el 4  de junio de 2010  en el  Diario La Estrella de Panamá , a quienes damos, lo mismo que a la autora, todo el crédito que les corresponde.

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Un estado de derecho, no de derecha

La opinión de…

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Jorge Rivera Staff

Muchas de las medidas del actual gobierno han llevado a la mayoría de la población a percibir fallas importantes en la forma en que se entiende el ejercicio del poder frente a la institucionalidad democrática del país, lo que claramente deja entrever sesgos autoritarios.

Pero, ¿qué entendemos por estado de derecho? Aunque no hay un concepto claramente definido, la mayoría de los análisis sobre el tema coinciden en que entre los elementos básicos del mismo están: la división real de los poderes públicos y su fiscalización mutua, la independencia judicial efectiva y, sin duda, la más fundamental que es el respeto a las leyes, a las libertades y derechos de los ciudadanos por parte de las autoridades.

Si percibimos que la influencia del Ejecutivo se deja sentir cada vez más sobre los otros órganos del Estado y que estamos frente a una descalificación reiterada y sistemática de las organizaciones de la sociedad civil, sindicatos, medios de comunicación social y la oposición política, no podemos menos que reflexionar y darnos cuenta que el actual régimen está ejerciendo una presión nunca antes vista sobre la endeble institucionalidad democrática de los últimos 20 años.

Si a estas actuaciones le añadimos que, precisamente, los votos conseguidos en la elección presidencial de mayo de 2009 se sustentaron, mayoritariamente, en una promesa de cambio frente a “más de lo mismo”, pero siendo esta actitud actual contraria a las expectativas de los ciudadanos, vemos que en el mediano plazo se erosiona la ya baja credibilidad de la clase política en general, lo cual llevado a sus últimas consecuencias abre las puertas para otras opciones políticas que están esperando una coyuntura propicia para que se configuren las condiciones de ruptura con el sistema establecido.

Hasta la fecha, la actuación del régimen gobernante se inclina hacia la consagración de la figura del Presidente frente al resto de las instituciones formales e informales de nuestro país, lo cual va en sentido totalmente contrario a las sociedades que han logrado asegurar su estado de derecho y su democracia a través de la consolidación gradual de “instituciones fuertes”, que hacen innecesaria la aparición de los llamados “hombres fuertes”.

Para todos es una realidad que el actual Presidente y su gobierno se encuentran en el espectro de la derecha política (con elementos liberal–populistas), pero lo que deben terminar de entender, por la salud de nuestra democracia, es que una cosa es hacer un gobierno de derecha y otra muy diferente es integrar un estado de derecho.

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Artículo publicado el 4  de junio de 2010  en el Diario La Prensa, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Rector y reelección indefinida

La opinión del Catedrático Titular…..


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Miguel Antonio Bernal

El trote despiadado al que se ve sometida la Universidad, secuestrada por quienes desean que esta siga siendo manejada como un botín político acarreará, más temprano que tarde, consecuencias impredecibles al país.

Los últimos quince años, sus autoridades la han distanciado aún más de “la Universidad cultural, educadora y libre, sin claustros cerrados, ni divisiones artificiales” que predicaba Don Octavio Méndez Pereira, para hacer de ella “un centro burocrático, fábrica de títulos y vivero de profesiones, tan limitadas como un oficio manual”; donde no “se estimulan la mente creadora y la acción”, donde no “se enseña a obrar y pensar por sí mismo para la labor común y el bienestar social…”

Son muchos los sectores de nuestra formación social que viven de espaldas a la Universidad y cuyo actuar los ha llevado a aceptar el ‘academicidio’ que se ha perpetrado en nuestra primera casa de estudios, durante estos últimos años. La indiferencia de quienes se han sucedido en el poder político, para con la educación y para con la Universidad, es tan repudiable como lo fue la prepotencia de la bota militar para con la misma.

La reelección del Rector se repite, nuevamente, para poder perpetuar una estructura autocrática, antidemocrática y anticientífica, además de antiacadémica, para la Universidad de Panamá. La democratización de la Universidad y la búsqueda de la excelencia académica, han cedido su lugar a una institución amorfa y desgraciada que atraviesa crisis tras crisis sin encontrar su destino.

En lugar de una Universidad que repudie la demagogia, las archiboladas y el caos; que aplauda la pluralidad de ideas y la crítica; que cuente con todos los instrumentos indispensables para cumplir con su misión, la reelección busca reproducir las bravuconadas, amenazas, desplantes, persecuciones y demás absurdos a los que recurren los enemigos de la Universidad.

Todo aquel que se precie de universitario, sabe que a la luz de las reglas de la hermenéutica o de la interpretación de las normas de nuestro sistema jurídico: a) el sentido literal de la norma b) la historia del texto legal y c) la concordia lógica y material del contenido del cuerpo legal, la reelección del Rector de la Universidad de Panamá, está prohibida expresamente.

La norma legal fija la duración del Rector electo en cinco años y, seguidamente, prohíbe clara y expresamente su reelección por dos períodos, pero hoy -la fuerza de los iluminados-, quiere imponernos que el Dr. García de Paredes pueda reelegirse en las elecciones de mayo de 2011, 2016, 2023, para idolatrarlo como ‘rector eterno’.

Así pues, a la emboscada reeleccionista no se le llama emboscada, se le llama “necesidad de continuar un programa…”. A la violación flagrante de la Ley Orgánica de la Universidad, no le llaman delito, la denominan “el camino a seguir”. Olvidan que “contra el delito solo hay una cosa que no es ni puede ser permitida: someterse al delito”.

Somos cada vez más los universitarios que hemos aprendido, con Mario Benedetti, que “uno no siempre hace lo que quiere pero tiene el derecho de no hacer lo que no quiere”.

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Este artículo se publicó el  4  de junio de 2010 en el diario  El Panamá América a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Seguridad sanitaria, evita la violencia en salud

La opinión de…

DAVID A. OCALAGÁN B.

La resolución 346 del 9 de octubre del 2009, que permite la omisión en la presentación del Certificado de Intercambiabilidad por parte de las empresas comercializadoras de medicamentos para el consumo humano en los concursos de precios en el sistema de salud público, en las solicitudes de medicamentos clasificados como de alto riesgo. Además de esta resolución por parte de la Dirección de Farmacias y Drogas del MINSA, flexibiliza la ley 1 de medicamentos de un plumazo y la Seguridad Sanitaria de los panameños, bajo el criterio de mejorar el abastecimiento de medicamentos, según esta Dirección de fiscalización sanitaria.

La resolución 081 del 29 de abril del 2005, que determina la clasificación de los medicamentos según su niveles de riesgos ª benefició a los panameños, establece la obligación de las empresas de presentar el certificado de intercambiabilidad, para poder vender medicinas que estén en la lista oficial de alto riesgo, basado en la evidencia de la equivalencia terapéutica del principio activo del medicamento, garantizando la seguridad para toda persona.

Sí bien es cierto que tenemos un problema muy serio por muchos años sin resolver, como es el mejoramiento del abastecimiento de los medicamentos, principalmente en el sector público, estoy convencido de que la población no desea aumentar los riesgos sanitarios, suficiente tenemos con la inseguridad ciudadana, para debilitar la seguridad sanitaria, para permitir que las empresas no tengan que presentar los certificados de intercambiabilidad de los medicamentos clasificados de alto riesgos, en la licitación 01 / 2010 por $92 millones, celebrada el 23 de abril del presente año, que no hemos podido evaluar al no haber información abierta a la ciudadanía.

Ahora el siguiente paso que el Órgano Legislativo haga las modificaciones a la Ley 1 de Medicamentos, con el mismo criterio de mejorar el abastecimiento de los medicamentos, mediante la flexibilización de las normas de seguridad sanitarias en materia de medicamentos logradas en años anteriores, por medio de las resoluciones 081 del 29 de abril, 262 del 31 de agosto, 421422 del 13 de dic. del 2005, 186, 187 del 7 de junio del 2006, D.E. 247 y 249 del 3 de junio del 2008 y las leyes 22 del 27 de junio y 28 de dic. del 2008, que permitieron seguridad y calidad a todos los panameños durante los últimos años en materia de seguridad de medicamentos, para que ahora sean eliminados por las nuevas reformas propuestas por el MINSA.

La estrategia en materia de adquisición de medicamentos de las autoridades de salud pública, parece no contemplar como prioridad la seguridad sanitaria de la población, dejar en manos de las farmacéuticas internacionales las garantías de los registros sanitarios por ser empresas de países del primer mundo, no es ninguna seguridad para los panameños, ya tenemos múltiples ejemplo de los errores en materia de medicamentos cometidos por estas farmacéuticas, que logran el aval en su países de origen, sin mayores dificultades de sus instituciones reguladores y nosotros somos los últimos que nos enteramos de las reacciones adversas en algunos de sus productos, por no contar con una Dirección de farmacovigilancia nacional real y efectiva, como también cederemos prácticamente nuestro derecho de emitir los registros sanitarios de todos los medicamentos, porque pueden no necesitar obligatoriamente los registros sanitarios nacionales, aprobados por nuestro laboratorio de referencia nacional.

Las nuevas modificaciones pretendidas a la Ley 1 de medicamentos del 10 de enero del 2010, ya en la Asamblea Nacional, quizás puedan disminuir el desabastecimiento de los medicamentos, pero los altos riesgos que enfrentará la población son reales. Debemos los ciudadanos prepararnos para denunciar quiénes serán los responsables ante la leyes penales, para que en estas ocasiones las sanciones legales que deban enfrentar estos funcionarios públicos, sí lleguen a aplicarse, por las decisiones sanitaria impartidas muy a la ligera que exponen a todo un pueblo.

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Artículo publicado el 4  de junio de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Alejarse de la pobreza

La opinión de…

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Arturo Rebollón Hernández

Es lamentable que en lugares en donde la pobreza se señorea, los mismos pobres que la sufren sean quienes quieren mantenerla cercana. ¿Qué es lo que mantiene sumido en la pobreza el área de Barú? Si son honestos los baruenses, tendrán que decir que fue la actitud conflictiva de un sindicato.

Ahora que están comiendo tierra y que los dirigentes intransigentes causantes de esta debacle no han ayudado en nada a paliar esta crisis, ahora se han dado cuenta de que no era tan malo lo que tenían: estabilidad laboral, prestaciones sociales, la certeza del pago de su salario al final de la semana, la seguridad de que sus prestaciones sociales eran cubiertas y el mejor nivel salarial del área (algunos con casa, escuela y luz gratuita).

Habrá que ver si la cooperativa pudo cumplir con algo de eso. Los antecedentes laborales negativos del área son los que impiden que algún inversionista, con dos dedos de frente, decida invertir allí. Nadie desea comprar un problema y aunque el área reúne condiciones estratégicas importantes, pesa mucho más la mala hoja laboral de los sindicalistas y de quienes los apoyaron.

La única forma en como alguien se atreva a arriesgar una inversión en el área es que le ofrezcan más concesiones y garantías de estabilidad laboral de las que tiene el resto del país, no hay de otra.

Algo hay que hacer y esa es la razón por la cual el Ministerio de Trabajo, atinadamente, está promoviendo una legislación con un régimen laboral especial en el área, para hacer de la misma una zona libre de conflictos laborales en donde se pueda trabajar.

Toca a la población, sobre todo a las mujeres y niños que fueron las principales víctimas de las decisiones equivocadas de sus maridos y de los líderes sindicales, el presionar en el hogar y en la comunidad, para apoyar la gestión gubernamental que busca restablecer en el área las fuentes de trabajo, con el cual sus maridos puedan honrar sus obligaciones familiares que fueron las más afectadas desde que se marcharon las bananeras.

Es cierto que ahora se impone un sacrificio, pero ¿qué más da? ¿No es mayor el sacrificio que hacen en este momento, gratuitamente y sin esperanza de cambio?

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Artículo publicado el 4  de junio de 2010  en el Diario La Prensa, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

¿Pena de muerte? ¡Cuidado! Todo revierte

La opinión del Abogado…..

Silvio Guerra Morales

¡Cuidado con las reformas penales! Empiezo por confesar que toda mi vida la he consagrado al Derecho penal y ramas conexas. No solamente he ejercido devotamente esta materia, también la he estudiado y he escrito sobre la materia. Me he preocupado por saber y conocer todo cuanto se halla relacionado con la figura del delito y para ello he tenido que asistirme de los textos de criminología, psiquiatría forense, sociología, psicología criminal y otros. He procurado no ser un improvisado en estos menesteres. De cara a los vientos que soplan anunciando reformas penales extremas, me parece oportuno decir lo siguiente:

¿Pena de muerte? ¿De qué estamos hablando en este país que se denomina mayoritariamente cristiano o católico? ¿Acaso conocen los que gesticulan el discurso del radicalismo o nihilismo penal cómo ha funcionado este tema en otras latitudes? Creo que no hay conciencia del tema que se trae entre manos.

Media en el discurso de la pena de muerte toda una irracionalidad, una sombrosa ilogicidad. Ella, la pena de muerte, da muestras palpables de admisión del fracaso y de la incapacidad del Estado para enfrentar el problema –la cuestión eidética- del crimen. Transita en dicho planteamiento una especie de “dar muerte al criminal, se acaba la amenaza” o “muerto el perro, se acabó la rabia”. No es cierto que ello sea así. Pues a nadie se le ocurriría negar las causas, la auténtica sociopatía, del problema criminal: deficiencias en la enseñanza –educación e instrucción-, deserción escolar, abandono de hijos e hijas, pobreza y pobreza extrema, descomposición hogareña y familiar, desempleo, en fin.

Un país que cierra sus puertas al debate racional de sus problemas, termina dando cuenta de frustraciones irredimibles y cuyos costos sociales son terribles. ¿Preguntamos, ha acabado el crimen atroz en los Estados de la Unión Norteamericana en donde aún subsiste la pena de muerte? Desde luego que no.

¿Aumentos de penas? Otro grande engaño. En una sociedad que se repute ser portadora de un asistencialismo social, todo empieza por hacer seria lectura de cómo se encuentran, en qué estado de carencias se hallan los niños, los jóvenes y los adultos. No es nada novedosa aquella porción bíblica que pregona: “Instruye al niño en su camino y aún cuando fuere viejo no se apartará de él”. (Libro de Proverbios 22:6). No han fracasado nuestros muchachos, sino nosotros mismos.

Necesitamos replantearnos, como personas, como familias y como sociedad, aquellos viejos sintagmas que formaron el espíritu y la forma de ser de esta nación, de aquellas generaciones que dieron lustre, brillo y resplandor, a una nación que aunque pequeña en su territorio, es grande en su destino.

Empecemos por casa moldeando la mente y el espíritu de nuestros niños y niñas y no sucumbamos ante la ola perversa de superficialismo y vaguedad –la llamada cultura relativa- que inunda las cabecitas de ellos y de cientos de miles de jóvenes que caminan por esta vida sin rumbo y sin metas.

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Este artículo se publicó el  4  de junio de 2010 en el diario  El Panamá América a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

El arte de gobernar

La opinión del Ingeniero y Analista Político…

JOSÉ I. BLANDÓN C.

Al observar el panorama político nacional, se hace evidente la falta de una metodología para abordar los problemas de interés ciudadano. No se requiere una sólida formación ideológica, para entender que es más fácil avanzar a través del consenso, los cambios son menos traumáticos si al tomar las decisiones consultamos al ciudadano. Por eso, hoy quiero hacer algunas reflexiones sobre el arte de gobernar.

Hay que establecer primero que gobernar es conducir, es dirigir, es guiar hacia un objetivo la nave del Estado. Desde esta perspectiva gobernar es mucho más que administrar o gerenciar recursos económicos o instrumento de gestión. Es tener una estrategia para llevar al país hacia un buen destino compartido.

Por lo tanto, el arte de gobernar resultaría ser: la habilidad para organizar el gobierno y confirmar los equipos de soporte, la inteligencia para construir poder mediante alianzas o coaliciones, la habilidad para crear espacios políticos que incorporen a la ciudadanía en la toma de decisiones. Es además, la eficacia para buscar los recursos financieros que se necesitan para echar a andar los proyectos nacionales.

Gobernar también exige un especial estilo de relación democrática entre los gobernantes y los gobernados. Se requiere un sistema de comunicación que permita retroalimentar al gobernante sin las interferencias que crean los intereses creados y particularmente, los asesores más allegados a quien ejerce el poder.

Nadie duda que todo gobernante aspira y siente la necesidad de que su trabajo tenga éxito y logre sus objetivos. Esto es lo lógico, pues ninguna autoridad, en su sano juicio, busca fracasar. No obstante, la práctica enseña que los resultados son muy diversos, algunos son exitosos, otros regulares, otros mediocres y otros simplemente un fracaso total.

El éxito lo tendrán aquellos que sin descuidar la necesidad de hacer obras necesarias, promueven el planeamiento de modo coherente, con las visiones de desarrollo, construyen y fortalecen la institucionalidad, afirman los sentidos de pertenencia e identidad, abren las puertas y espacios para la participación y construcción de ciudadanía.

De igual forma, un gobernante exitoso impulsa el tránsito de la gestión pública tradicional en innovadora y estratégica, es transparente, rinde cuentas y no concilia con la corrupción. Como consecuencia, tiene capacidad de convocatoria y de influencia y sus ideas son bien valoradas a través del apoyo popular.

Los regulares se preocupan a hacer obras y promueven algunos cambios en medio de vacilaciones y temores. Tienen poca capacidad de influir en la conducta social y pasan la prueba simplemente con una nota de aprobación.

Los que fracasan, son aquellos que no logran entender para qué fueron elegidos. Se pierden en peleas sin sentido, en la práctica, el poder es ejercido en realidad por un conjunto de asesores que manipulan al gobernante. Los asesores estimulan en este tipo de gobernante un temor paranoico a la participación popular. Este grupo confunde gobernar con improvisar, con mentir y creen que gobernar es simular, lo que ocasiona las frecuentes crisis de gobernabilidad.

En esta coyuntura Panamá necesita que nuestros gobernantes sean exitosos, que nos permita lograr un desarrollo económico más balanceado y que florezca, con el esfuerzo de todos, el proceso democrático.

Para lograr esto, nuestros gobernantes deben priorizar el desarrollo humano y la necesidad de educar con factor de cohesión e inclusión. Es importante brindar eficientes servicios de salud, asegurar la alimentación del pueblo y crear las condiciones para que obreros y empresarios puedan producir los bienes y servicios que requiere la nación.

Lo que significa que hay que gobernar con la gente, conectando la palabra con la acción y creando espacios en forma permanente, para que los ciudadanos se acerquen al Estado y conozca qué hace y cómo lo hace. También es necesario construir la cohesión social de la nación y fomentar la tolerancia a las ideas.

El arte de gobernar exige estar abierto a los aprendizajes desde la experiencia y sustentar la innovación y creatividad en las lecciones de la práctica. Se requiere valorar los aciertos, pero también tener la capacidad de aprender de los errores.

Un buen gobernante debe tener, como lo proponía Maquiavelo, las virtudes de la astucia y la valentía. La primera la necesita para enfrentar muchísimos peligros que siempre están presentes en los procesos políticos y sociales, la segunda la requiere para enfrentar a los adversarios coyunturales o permanentes.

El arte de gobernar finalmente, requiere de alianzas y coaliciones políticas con otros actores de la sociedad, como un vehículo para fortalecer el sistema político democrático. La matemática política es multiplicar no dividir, es sumar no restar, por lo tanto, es comprometerse con el impulso en la asociación y fortalecer la base de la gestión política que es el gobierno local. Ello se logra a través de una cultura de diálogo y concertación.

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Artículo publicado el 4  de junio de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.