Creando monstruos políticos

La opinión de…

Johnny Sáurez Sandí

Hay que ser muy cuidadoso en política, no en vano se dice que este fenómeno es un arte, el arte de la política y el arte de gobernar. El gran genio Gottfried Leibniz (1646–1716) la definió como el arte de lo posible.

En la política y en el gobierno hay que ser muy cauteloso a la hora de tomar decisiones porque el pueblo, aunque no se perciba de momento, absorbe lentamente lo que le parece positivo y muy especialmente toma nota de todo aquello que es negativo; aquello que cataloga como perjudicial o como malas prácticas en el quehacer diario de esos en quienes ha depositado toda su confianza para el manejo de los intereses nacionales.

Tenemos casos bien documentados por la historia, en nuestro continente, de sociedades y de pueblos enteros que se cansaron de la madeja de repetidas asquerosidades, corrupción, abusos de poder, promesas imposibles, promesas incumplidas y demás perversas historias escritas en un larguísimo menú de impunes fechorías cometidas por los politiquillos de turno de izquierda, derecha, centro y demás matices.

No podemos negar que haya excepciones, que por ahí existen políticos de verdad, gente honesta, artistas que tratan de hacer posible los ideales propios y los del pueblo al que pertenecen. Pero los más, muchos políticos o más bien politiqueros, están inmersos en lo profundo de su mezquino mundo, a veces irreal y abstracto (incluso para ellos); sumergidos en el disfrute del poder, deslizándose sobre las olas de la ostentación, que pierden la perspectiva de que sus mandatos son temporales y que osan creer que quienes los eligieron son estúpidos, descerebrados o de memoria corta, olvidando que las facturas políticas (a menudo por elevadísimos montos) no prescriben.

Dentro de esta perspectiva, tal y como lo hemos visto a través de la historia, los pueblos se cansan, pierden la credibilidad y la fe en los políticos que brincan como saltamontes, de puesto en puesto, actuando sobre un tablado en el que como actores y actrices de diverso calibre y calaña, siempre son los mismos. Solo que de tiempo en tiempo cambian de máscara y de traje.

Este desencanto de las sociedades degenera en hastío, odio, en un deseo profundo y a veces “revolucionario” de cambio; es ahí cuando los pueblos paren dolorosamente monstruos que son ni más ni menos que el producto de la desesperación y de la impotencia a que fueron sometidos.

Las sociedades acorraladas desean y sueñan con líderes renovados, hombres o mujeres “nuevos” incorruptibles, honestos, seres humanos con principios básicos que los guíen para lograr un cambio radical y en este justo deseo se ven en la inminente necesidad de generarlos y de ponerlos al mando de sus destinos, líderes advenedizos que a menudo son una medicina peor que la enfermedad, líderes que más que eso son monstruos–políticos, seres poderosos, peores que sus antecesores, aquellos que abonaron el terreno para su nacimiento y desarrollo.

La realidad nos lo confirma, sin duda a todos nos ha tocado ver con la mayor de las tristezas que con el transcurrir de los días, cuando se marchita la flor, el desencanto regresa con más intensidad, los lamentos vuelven quizá demasiado tarde cuando el monstruo ha crecido y anda suelto; todo ciertamente, por culpa de aquellos que en su momento pudieron cambiar el rumbo y no lo hicieron, por culpa de aquellos que embriagados de poder creyeron que gobernar, que ser líder era servirse de la olla los primeros, y tras de eso, con la cuchara grandota.

<>

Artículo publicado el 3  de junio de 2010  en el Diario La Prensa, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: