De orden público e interés social

La opinión del Abogado y Docente Universitario…..

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CARLOS AYALA M.

La finalidad del derecho es la realización de la justicia, la seguridad jurídica y el bien común, valores fundamentales de la sociedad. Bajo este prisma deben ser analizados los textos legales por los operadores de justicia, no solo al enfrentar la norma con un hecho particular, sino al confrontar los textos legales entre sí.

No basta el análisis literal de la norma, por cuanto el legislador ni es perfecto, ni puede predecir los efectos que la norma puede producir. Por eso, es necesario entender cuál es la ratio legis, el bien protegido y los valores contenidos en la norma sujeta a interpretación.

El artículo 43 constitucional prohíbe la retroactividad de las leyes y por vía de excepción, serán retroactivas las que expresen ser de orden público e interés social o las que favorezcan al reo en materia penal. La jurisprudencia ha interpretado esta norma en el sentido que basta que el texto de una ley diga expresamente (literalmente, explícitamente) que es de orden público e interés social, para que sea válida su vigencia retroactiva. Esta apreciación inhibe a la Corte Suprema de conocer hasta dónde se compadece con el texto constitucional, cualquier concepto que se pretenda aplicar retroactivamente al cerrar la puerta del análisis con un letrero que dice ‘Prohibido entrar, porque esta Ley es de orden público e interés social’.

Si todas las leyes fuesen retroactivas, conteniendo una frase que diga ‘de orden público e interés social’, nadie, ni la Corte Suprema, podría negar su constitucionalidad, pese a la prohibición constitucional, lo que a todas luces es absurdo, porque anula el artículo 43 y el principio de seguridad jurídica que debemos percibir todos, entendiendo que las reglas jurídicas no cambiarán hacia atrás, en perjuicio de nuestros derechos.

La prohibición consagrada en el artículo 43 comentado, no puede ser anulada por una frase incluida en la Ley, sino que ésta debe explicar expresamente, debe justificar, el interés social; es decir, el interés que tienen la sociedad en dicha retroactividad; y si no lo explicita, pues, dicha norma es violatoria de la Constitución, porque la explicación permitiría al juzgador decidir si los argumentos del legislador justifican o no dicha retroactividad. De esa forma habría un acceso al análisis de la ratio legis y no se podría huir del mismo, debido a una frase simple en el texto de la Ley.

La Asamblea Nacional aprobó 61 leyes en el último año; cuatro de ellas retroactivas; dos de estas cuatro eliminaron derechos adquiridos: la Ley 43 de 2009 eliminó la estabilidad a 32000 servidores públicos (retroactiva a dos años) y la Ley 4 de 2010, eliminó la estabilidad a 800 funcionarios de la Asamblea Nacional (retroactiva a un año y medio).

Ninguna de ellas explica por qué es interés de la sociedad panameña sus efectos retroactivos. La Corte, siguiendo su secular tesis, se abstendrá de opinar, porque existe una frase que indica que son de ‘orden público e interés social’ en su texto, y la realización de la justicia y la seguridad social en este caso, serán nulas, como casi siempre.

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Este artículo se publicó el 31 de mayo de 2010 en el diario La Estrella de Panamá, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Los silencios del Bicentenario

La opinión de…..

Adán Castillo Galástica

De alucinante, por decir lo menos, han calificado los expertos europeos el recuento histórico-artístico conque los argentinos celebraron el 25 de mayo fecha clásica independentista en su Bicentenario. Pero más allá de las formas ya de por sí sorprendentes del gran desfile, las celebraciones han jerarquizado los contenidos que dieron paso al movimiento revolucionario de 1810, con la participación activa de millones de ciudadanos, así como de países hermanos cuya sangre y sacrificios cubrieron los campos libertarios de nuestra América. Otro tanto proporcional realizó la misión diplomática gaucha en nuestro país.

Nada quedó por fuera, nadie quedó excluido: La réplica del paso de Los Libertadores por la cordillera de los Andes, con nieve y vientos artificiales y su regimiento de negros heroicos (“los mejores de infantería”, para repetirlo con el general San Martín), el candombe y el tango infaltable, el arribo de los inmigrantes, las dictaduras tan corruptas, criminales e inservibles; la trágica guerra de las Malvinas con la complicidad de las hipocresías llamadas democráticas (y la voz solidaria de Panamá); las Madres de la Plaza de Mayo y los desaparecidos… en fin. Toda la historia, sus víctimas y sus victimarios, sus héroes y sus figurines.

Ante tanto asombro y recuerdos, uno no puede sino preguntarse:   ¿Y Panamá?   ¿Es que para los istmeños de la época (los de hoy, nada que ver)  poco significaban Boyacá, Carabobo, Pichincha, Junín, Ayacucho con nuestro Tomás Herrera y tantos otros escenarios?

Ciertamente que para algunos notables de entonces la epopeya libertaria era una piedra en el zapato ante la petición de prebendas comerciales negociadas con la metrópoli.

Como también es historia que existía, vía cabildos populares, un fermento libertario de raíz bolivariana del cual uno de su adalides del “arrabal santanero” era el general José Domingo Espinar, ingeniero trazador de caminos andinos, médico, secretario privado del Libertador, del Estado Mayor: “Benemérito del Perú”: Demonizado, estigmatizado, el general. José Domingo Espinar es otro de estos personajes sepultados por el silencio oficial.   ¿Razón mediática?: “Tratar de establecer en el Istmo una República mulata al estilo de los libertadores haitianos” (aún habrá que estar atentos para que las ocurrencias del momento no renieguen de su nombre en el ex enclave Gulick, o al corregimiento respectivo en San Miguelito de nuestra capital).

Y así de seguido.   Sin pasado, sin héroes, sin pensadores, la historia oficial nos sigue embaucando con falsas y manipuladoras versiones, haciéndonos creer como verdad que el heroísmo está en el “juega vivo”, en la componenda, en el trasiego de lo que sea, en la desvergüenza e indignidades de todo tipo, que “… a la sombra de la ignorancia, cabalga el crimen” (Bolívar).

No es casual, pues, que mientras los pueblos hermanos busquen con bríos renovados fórmulas originales para reencontrarse a sí mismos, visualizar sus futuros con sus pensadores y ciudadanos comunes al frente superando los yerros del pasado, aquí prosigamos “patas arriba”, con la pesadez de una universidad en perpetuas y muelles vacaciones, cómplice del silencio, narcotizados en los dimes y diretes de todos los días, sin norte ni rumbo claro. Bien lo dijo el poeta “… Como santos en espera de un milagro…” (J.L.Lamela).

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Este artículo se publicó el  31 de mayo de 2010 en el diario La Prensa, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

‘Cara a cara’… sociedad civil y democracia

La opinión de…..

ALESSANDRO GANCI

Días atrás, fui invitado a participar en una reunión en la Presidencia de la República. Al llegar, un Salón Amarillo abarrotado presagiaba una reunión larga y tendida.

Hubo de todo, herencias, peticiones de fondos para proyectos, carreteras, canciones, clubes de canicas, prédicas cristianas, reclamos de fallos de la Corte, invitaciones a pernoctar en El Chorrillo ‘a ver si podía dormir con los disparos’.   Propuestas cuya tónica común era la falta de respuesta gubernamental.

También, otros denunciaron daños ambientales al Río Pacora, Termoeléctricas en La Chorrera, explotación minera y la poca voluntad de algunos miembros del gobierno en las iniciativas legislativas, para el uso racional de las bebidas alcohólicas y los problemas de educación.

El tiempo era corto y las necesidades muchas. Fue ocupado en un 80% por temas locales de gobierno. Mientras tanto, organizaciones integrantes de la Foro Ciudadano Para una Participación en Democracia, optaron por entregar una carta sobre Políticas de Estado pidiendo el respeto a la institucionalidad, modificaciones al Código Judicial, la libertad de prensa, independencia de poderes, tolerancia, respeto a los pueblos indígenas, la reactivación de la mesa de concertación, entre otros.

En la democracia Cara a Cara o Democracia Directa, un grupo de ciudadanos o agrupaciones se reúnen para discutir un determinado problema que les atañe. Las decisiones, son tomadas por voto mayoritario del colectivo.   El Ejecutivo no interviene en la decisión y se limita a cumplir lo dispuesto por la asamblea ciudadana.

Obviamente, las sociedades modernas tienen tal complejidad, que no se puede consultar a todos los ciudadanos para todos los temas. Siendo necesaria la división de temas de gobierno (locales) y de Estado (que atañen a todo el país).

Nace pues, la democracia semidirecta o Participativa. Donde se combina el gobierno electo democráticamente y la participación ciudadana en la toma de decisiones políticas. Aunque eventualmente se deba descansar en decisiones mayoritarias, los mecanismos o instituciones de participación tienen el propósito de hacer hincapié en el pleno respeto a las minorías, sus opiniones y su amplia manifestación a través de un mecanismo participativo e institucionalizado.

El peligro más grande de este sistema demócrata, es la llamada oclocracia o ‘gobierno de las mayorías’, que marca el origen de muchas dictaduras de derecha e izquierda. En esta, la clase política electa, realiza consultas puntuales, con poca información a amplios grupos de la población, con el fin de validar sus intereses particulares y sustentarse en la ‘voluntad’ de una mayoría poco informada, imponiendo sus criterios por encima de los grupos organizados conocedores de la materia.

La participación ciudadana, puede ser desnaturalizada, mediante la utilización de mecanismos de control psicopolíticos, como la trivialización, el descrédito, la cortina de silencio y la ridiculización.

En la trivialización se trata de no ‘dar importancia’ al asunto en particular. Con el descrédito, se realzan afirmaciones falsas o verdaderas, de debilidades del proponente, para restarle reputación social.   La ‘cortina de silencio’, acalla el tema, utilizando la fuerza coercitiva del estado sobre individuos y medios.

Finalmente, la ridiculización expone al individuo o grupo a la burla o al menosprecio de los demás, minando entonces la posibilidad de que las ideas, proyectos y acciones propuestas logren conseguir el impulso político necesario o que sus representantes puedan aglutinar a grandes sectores sociales alrededor de sus objetivos.

En definitiva, se trata de decretar la muerte social de ciertas ideas o personas, molestosas o peligrosas a los intereses de determinados grupos o poderes.

Por lo anterior, un ‘cara a cara‘ verdaderamente democrático, debe darse en el contexto de mecanismos institucionales previamente establecidos, como la Mesa de Concertación y dándole al impulso necesario al proyecto de Ley de Participación Ciudadana, lo que permitirá generar propuestas de solución sobre temas nacionales específicos, cuyas conclusiones, sean fundamentalmente respetadas por los representantes electos.

Mientras, se mantiene el ‘cabildo abierto’ como un mecanismo de retroalimentación, para que nuestros gobernantes constaten de la viva voz del ciudadano si la respuesta institucional requerida por su necesidad es dada con la prestancia, eficiencia y eficacia que el gobierno de turno se ha trazado.

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Este artículo se publicó el 31 de mayo de 2010 en el diario La Estrella de Panamá, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Lecciones desde el chiquero

La opinión de…..

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Roberto Brenes P.

La semana pasada la segunda calificadora de riesgo, Standard and Poor’s, reitera que la República de Panamá ha logrado grado de inversión.

La noticia no es poca, somos capaces de honrar adecuadamente nuestras obligaciones y con ello vienen beneficios de ser mejores sujetos de crédito, costo de financiamiento más barato y con ello un aparente clima positivo para inversión.

Pero si bien tener capacidad de crédito y un clima positivo respecto a las finanzas del país son condiciones importantes, no son condiciones suficientes ni para mantener el grado de inversión a futuro, ni mucho menos para desarrollar la economía.

Al tiempo que Panamá celebra, Grecia está en el ojo del huracán financiero;   España, Portugal e Italia parecen ser arrastradas al mismo huracán, poniendo en riesgo la estabilidad nacional, del euro y de Europa.

Parece un caso sacado de un texto; estos países tienen al menos dos denominadores comunes. Uno, todos, han sido igualmente galardonados con grado de inversión, y no simple BBB– como Panamá, sino con letras y elogios superiores;   Grecia por ejemplo, era hasta hace semanas, grado de inversión A.

El otro elemento común es, para ponerlo sencillo, que todos se creyeron el cuento de que una vez buen sujeto de crédito, podrían endeudarse hasta el cielo y sobre todo, malgastar el endeudamiento en aumentar el gasto improductivo e invertir en aspiraciones sociales sin poca o ninguna contraparte de esfuerzo o productividad.

Así se aumentaron sueldos, sobre todo a la burocracia, se bajaron edades de jubilación y se aumentaron beneficios pensionales y subsidios sociales, sin que existiera otra justificación que política y sin contrapartidas en inversión ni de crecimiento económico que sostuvieran el desvarío politiquero.

Ahora, llegó la hora de la cuenta y estos países enfrentan duras medidas de austeridad para apenas detener la hemorragia de gastos.  Y respecto de las perspectivas de expansión de esas economías para de allí recomponerse y crecer, los analistas coinciden en que hay pocas o ninguna, precisamente por la falta de recursos para relanzar la economía, recursos estos que ya se parrandearon.

Hay que hacer este largo cuento porque Panamá se encuentra ahora justo en esa encrucijada y me parece casi providencial que los eventos en Portugal, Italia, Grecia y España (despectivamente llamados ahora los Pigs, quizá por la disciplina fiscal casi porcina con que han llevado sus cosas) nos permita reflexionar sobre si estando ahora bien, ¿estamos en la senda de seguir bien? o ¿tendremos bastante que arreglar?

Primero, pareciera que estamos amarrando nuestra capacidad de pagar a nuestra capacidad de seguir gravando al país, que a mover los recursos para mejorar la capacidad de crecer.

Por ejemplo, mientras la noticia del grado de inversión acaparaba la portada,   en un lugar menos importante del mismo diario se reportaba que la Asamblea acaba de aprobar un aumento de 33% en los cargos estatales al manejo de contenedores en los puertos, más plata para vernos bien ante el calificador, pero sin lugar a dudas impactando los costos de la cadena productiva nacional y la competitividad de uno de nuestros reglones más dinámicos.

Nuevos impuestos y cargas socavan la capacidad productiva. Pero más importante y de más impacto es el nivel de gasto público dedicado a sostener un consumo artificial y con consideraciones politiqueras, no muy diferente de lo que hacen los señores del chiquero.

Es necesario reducir el elevado nivel de subsidios, no solo en montos totales sino también en porcentajes de subsidio, que hoy alcanzan más del 3% del PIB. Cierto es que no es fácil, pero mientras algunas voces hablan de congelar y reducir, la mayor parte del Gobierno habla de aumentarlos. Ya los del chiquero saben que tirarle plata a problemas los acalla, pero no los resuelve.

Otro elemento nefasto de este gasto inútil es el tamaño y el costo de la planilla del Estado. El Estado puede y debe reducirse y no necesariamente para repagar la deuda o verse mejor ante las calificadoras. El presupuesto del Estado debe reorientarse a inversiones que mejoren nuestra oferta productiva y reduzcan los costos de la economía; ya el sector privado generará las plazas de trabajo para aquellos que sobren en el Gobierno.

Y cuando hablamos de inversiones debemos enfatizar, inversiones nuevas,      no enterrar 700 millones del dinero de todos en comprar dos corredores obsoletos que realmente le hacen la vida más fácil a los 50 mil o 60 mil panameños más ricos del país, que son los que los usan.

No hay que producir una lista de ideas o apuntar a malas acciones. La lección de los Pigs es fácil y clara, usar la capacidad financiera para generar producción y no para satisfacer consumo improductivo.

Y hay muchas cosas que no es plata lo que necesitan, sino decisión y concentración gubernamental. Una de la más importante es mejorar la capacidad de que nuestros trabajadores accedan a niveles de productividad que los haga prósperos y en eso una reforma profunda de las reglas laborales es indispensable.

Y ya basta de incentivos y privilegios a sectores o grupejos.   Nos hemos ido convirtiendo en rehenes de los beneficios que damos en los enclaves, sin que nada de esto se multiplique en el Panamá profundo.

Si los beneficios fiscales, laborales y financieros son buenos para las transnacionales o los inversionistas extranjeros, también lo deben ser para toda la economía y los inversionistas locales.

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Este artículo se publicó el  31 de mayo de 2010 en el diario La Prensa, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

La razón por encima de todo

La opinión de la Ex Candidata Presidencial…..

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Balbina Herrera Araúz

Todos los seres humanos tenemos la capacidad para expresar cualquier sentimiento: el amor, la fraternidad, el odio, el perdón.   En el mejor de los casos la solidaridad podría ser garantía para una mejor sociedad equitativa y transparente.

La semana pasada Panamá América publicó un artículo mío en el que respondí a uno de sus editoriales, y como soy obsesiva de los detalles, leí con detenimiento, uno por uno, los comentarios del foro que sigue a los artículos.

Este foro es un valioso aporte de los medios porque permite conocer de inmediato la opinión de un público que antes, por carecer de ese espacio, no podía expresarse.   Según evaluación hecha por el propio diario fue la sexta más leída, por lo que quiero, ante todo, agradecer a los lectores la atención que le prestaron.

Del total de los comentarios casi un 50% saludó el punto de vista que expuse, y como estamos en una sociedad donde disentir es un derecho, el resto confrontó mi posición, hecho que también agradezco, sobre todo de aquellos interlocutores que lo hicieron con altura, contribuyendo a enriquecer el planteamiento realizado.

Hubo quienes, pese a que reiteré la necesidad de que la sociedad panameña se reconcilie, insistieron en la diatriba y la confrontación.  Es posible que lo vivido dejó en muchos panameños profundos sentimientos y dolor. El que yo comprenda esto explica por qué convoco a superarlos. Todos los seres humanos tenemos la capacidad de amar u odiar, el problema radica, creo, en cuándo o hasta cuándo uno debe superar al otro.

Yo abogo por superar los traumas del pasado y poner en marcha un país donde todos nos sentemos a la mesa, porque el resentimiento no deja muchas alternativas para alejarnos de las confrontaciones, y ya hemos visto las consecuencias.

No propongo olvidar, ni perdón sin justicia.  Creo que aquí todos tenemos razones para esas consideraciones.   Reflexionar y echar a un lado estos sentimientos sería un paso positivo para encauzar al país.

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Este artículo se publicó el  31  de mayo de 2010 en el diario  El Panamá América a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Información para la salud

La opinión del Administrador de ACODECO…..

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PEDRO MEILÁN

Recientemente se celebró en la ciudad de Québec, Canadá, la 38ª. sesión del Comité de Codex sobre Etiquetado de Alimentos, en la que se hizo presente el compromiso de los países por apoyar la estrategia de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre régimen alimentario, de apoyar la actividad física y de salud, a través de iniciativas dirigidas a minimizar el impacto nocivo que la ingesta de ciertos nutrientes producen en la salud de los consumidores y sobretodo, por el efecto positivo que tiene la actividad física.

Esta estrategia tiene cinco objetivos:

1) Aumentar la conciencia de la importancia de un régimen alimentario saludable y un modo de vida activos para todos;

2) Elaborar y ejecutar planes nacionales, incluidas intervenciones y políticas que posibilitan cambios ambientales y de comportamiento y que sean sostenibles con el transcurso del tiempo;

3) Promover la participación intersectorial, sin excluir las instituciones de la sociedad civil y el sector privado;

4) Evaluar los cambios producidos por los planes de ejecución regionales y nacionales, incorporando los cambios en el régimen alimentario y el nivel de actividad física de la población; y

5) Asegurar el apoyo técnico activo de otros colaboradores para los planes de ejecución de los países.

El trabajo del Comité de Codex sobre Etiquetado de Alimentos se vincula directamente con tres de los objetivos de la estrategia, primero, con la sensibilización y toma de conciencia de los efectos de la alimentación y la actividad física en la salud.  Al respecto los países participantes se hicieron eco de los efectos nocivos de una mala alimentación, y de la necesidad de brindar a los consumidores información de los nutrientes presentes en los alimentos, a través del etiquetado nutricional, de manera que les permita tomar decisiones acertadas y beneficiosas para su salud.

Segundo, la reducción de factores de riesgo de enfermedades no transmisibles asociados con hábitos alimenticios poco sanos y la falta de actividad física. La ingesta de alimentos ricos en sodio es uno de los hábitos más relacionados con la hipertensión arterial.

Como dato importante se mencionó, que en la mayoría de los países el 90% del sodio proviene de la sal.  Sin embargo, este planteamiento no encontró consenso, por cuanto existen países que consideran más apropiado el uso del concepto ‘sodio’; por otro lado, destacamos que sí hubo consenso en la inclusión de grasas saturadas y azúcares totales a la lista de declaración de nutrientes, sea voluntaria u obligatoria.

Tercero, a través del establecimiento de planes de acción y políticas que mejoren los regímenes alimentarios y que promuevan la actividad física; para lo cual, resulta fundamental la declaración de nutrientes y el establecimiento de valores de referencia de nutrientes.

Es indiscutible el valor que para los consumidores representa la información sobre el contenido nutricional de los productos, por ello la importancia de contar con una normativa, aunque sea de carácter voluntario, que permita la eficaz protección de los consumidores, a través de uno de los derechos universalmente consagrados, como lo es el derecho a ser informado.  En este caso, ser informado de los nutrientes que poseen los alimentos como estrategia para prevenir enfermedades no transmisibles. Un consumidor responsable consume saludable.

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Este artículo se publicó el 31 de mayo de 2010 en el diario La Estrella de Panamá, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Cartelera de la semana

La opinión de la periodista…..

Adelita Coriat

El Ejecutivo intenta conocer la opinión del pueblo a través de consultas cuyo resultado puede modificar la Constitución.

La idea de saber qué piensa el ciudadano de a pie en temas trascendentales, le crea expectativa y lo involucra en la agenda nacional.   Pero si su derivado no se toma en cuenta, se aparta a ese sector activo de la población, y la acción puede convertirse en una burla denigrante a su intelecto.

La idea pareciera emanar directamente desde Atenas, la incomodidad sin embargo, radica en la falta de claridad que acompaña la iniciativa. No sabemos qué consultas son vinculantes y cuales no, tampoco se indica cómo se valorarán los resultados si hay un considerable porcentaje de abstención, cómo se harán las preguntas, cuáles serán los temas. En fin, para poder aplaudir falta ver bien la obra.

Aunado a esto, la falta de credibilidad y confianza que manifiesta la ciudadanía en las instituciones estatales no ayuda para nada al proceso. Para rematar sale a escena un tribunal electoral, que sin motivo justificado, se dispone a renovar todo el elenco de cédulas. ¿Con qué objeto, para qué, o porqué? Nadie sabe. Nadie justifica, y lo que es peor, solo por el anuncio parece ser un hecho.

Temas muy sensitivos pueden ocupar los renglones de este teatro; la pena de muerte por ejemplo. Tan solo la idea es ridícula. Más bien se identifica una frase populista que busca atraer a las víctimas impotentes, en vez de implementar una verdadera estrategia contra el crimen organizado. No existe la madurez judicial en esta obra.

En la trama encontramos pugnas entre el ejecutivo y legislativo por temor del segundo a desparecer, o tal vez la idea sea montarse en la cresta de la encuesta para saber si el gobierno puede continuar sus labores por mas tiempo.

Quién sabe. Habrá que preguntarle a ellos.

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Este artículo se publicó el  31  de mayo de 2010 en el diario  El Panamá América a quienes damos, lo mismo que a la autora, todo el crédito que les corresponde.