¿Volver a la Ley del Talión para reprimir la criminalidad?

La opinión del Decano de la Facultad de Odontología de la Universidad de Panamá, Abogado y Odontólogo…..

.

Omar López S.

La criminalidad en Panamá ha mostrado un aumento progresivo con la creciente participación de los menores en los hechos delictivos. Creemos que la solución no está en la instauración de la pena de muerte ni en el incremento de la pena carcelaria a cadena perpetua, sino en implantar un plan integral preventivo en donde cada cartera de gobierno ejecute las medidas pertinentes.

La criminalidad es de origen multifactorial en donde intervienen una serie de elementos de orden social, económico, cultural y de seguridad. Nos preguntamos en este pequeño país ¿Por qué existe tanta criminalidad?

Vemos con creciente preocupación el aumento del narcotráfico y las bandas en el país los cuales introdujeron nuevas formas de criminalidad como las ejecuciones y los secuestros. Pero no solo esta situación nos preocupa, sino que el panameño se ha convertido en un ser intolerante capaz de generar violencia inmediata.   La calidad de vida de los panameños se ha perdido entre los problemas del desempleo, de alimentación, de salud, de educación, de vivienda y ahora de mucha inseguridad, por lo que en la actualidad ha incorporado el renglón de seguridad en sus gastos del hogar.

En diferentes países se ha instaurado la pena de muerte y el incremento sensible de las penas, pero se ha demostrado que han fracasado. Nuestras estadísticas muestran una gran participación de menores en los hechos delictivos, lo que nos preocupa de gran manera porque este sector de la población representa el futuro del país. Queremos prevenir su participación en la actividad criminal, queremos corregirlos y guiarlos hacia una vida productiva o queremos destinarlos a la pena de muerte y su condena de por vida en los centros carcelarios?

Es cierto que debemos combinar la prevención con el castigo de acuerdo al panorama social que se nos presenta en la actualidad además de poseer una policía que labore con eficiencia y con el apoyo de una tecnología que se adecúe a la realidad buscando los nichos en donde se genera la violencia en el país y que se acompañe de un sistema judicial moderno que incluya las nuevas tecnologías de información y comunicación, garantista y eficaz.

Ciertamente que lograr una mejor distribución del ingreso, mayor empleo, educación, aumento salarial, mejorar la calidad de vida de los panameños y mejorar el nivel de vida constituyen acciones preventivas, pero estas medidas son a largo plazo. He escuchado del Sr. Presidente de la República, Lic. Ricardo Martinelli, mejorar los recintos carcelarios y crear los mecanismos para la formación laboral de los reclusos para que puedan ser reintegrados funcionalmente a la sociedad. Estas medidas rivalizan con la instauración de la pena de muerte y el aumento de las penas.

El gobierno pasado creó el PROSI o Programa de Seguridad Integral que me pareció excelente en materia preventiva y sobretodo dirigida a nuestra juventud que se encuentra en las calles del país y que sigue en funcionamiento, sin embargo no he escuchado noticias sobre su evolución y sus resultados ya que se ha invertido un capital interesante en el mismo. En nuestro mundo actual, los países abolicionistas de la pena de muerte han aumentado mientras que los retencionistas han disminuido. Los que mayores ejecuciones han realizado son China y Estados Unidos y sin embargo las ejecuciones en China distan mayormente de este país americano.

Las Naciones Unidas recomendaron a través del “Segundo Protocolo Facultativo del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos” destinado a abolir la pena de muerte señala: Considerando que la abolición de la pena de muerte contribuye a elevar la dignidad humana y desarrollar progresivamente los Derechos Humanos…… Deseosos de contraer el presente Protocolo un compromiso internacional para abolir la pena de muerte han convenido en su Artículo primero: “No se ejecutará a ninguna persona sometida a la jurisdicción de un Estado en el presente Protocolo.   Cada uno de los estados adoptará las medidas necesarias para abolir la pena de muerte”.

<>

Este artículo se publicó el  29  de mayo de 2010 en el diario  El Panamá América a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Anuncios

El voto que definirá la Presidencia

La opinión de…..

.

Dairo Herrera

Las elecciones presidenciales de Colombia para el período 2010–2014 llaman la atención mundial, porque muestran un país con madurez política, respetuoso de las diferencias ideológicas y con un voto de opinión creciente, a pesar de la polarización del conflicto interno entre el Estado y los grupos irregulares (guerrilla, paramilitares, narcotraficantes y la delincuencia común, entre otros).

Entre múltiples factores, los electores deben tener en cuenta que el Departamento Administrativo Nacional de Estadística publicó, el 22 de este mes, que la población colombiana por debajo del nivel de la pobreza ascendió a 66.3%.

Estos indicadores de pobreza se presentan más preocupantes, si se tiene en cuenta que se han acelerado en estos últimos seis años con relación a la medición anterior. En 1980 registró 50%, y en 1997, 55% con un crecimiento medio anual de 0.6%. Entre 1997 y 2003 el crecimiento anual medio ha sido de 3.2% (cinco veces mayor).

Es sabido que cuando se incrementan las asimetrías socio-económicas el conflicto social aumenta, el estado de derecho se vulnera, la ilegalidad reina, y se polarizan las acciones bélicas; la esperanza de los colombianos, con su voto, es fortalecer un Estado constructor de bases para edificar un país con mayor justicia social, defensor de los derechos humanos y del respeto por la vida.

El censo electoral indica que 29 millones 530 mil 415 personas están habilitadas para votar, el registrador Carlos Ariel Sánchez calcula que unos 16 millones de ciudadanos podrán participar, y estoy seguro de que por primera vez se superará la histórica abstención del 60%, por la presencia del voto de los jóvenes.

Nueve candidatos hacen campaña a la presidencia y, según las encuestas, a pocos días de la elección dos candidatos tienen la opción de ir a la segunda vuelta, son ellos los doctores Juan Manuel Santos y Antanas Mockus, ex alcalde de Bogotá.

El primero representa al partido de gobierno y es la continuidad de la “seguridad democrática”, ahora con la consigna de “prosperidad democrática” representa para muchos la polarización del conflicto interno y con sus vecinos; el segundo, Mockus, candidato del Partido Verde, expresa la voluntad de gobernar “con ética y legalidad democrática”, de preservar el estado de derecho y respetar el derecho internacional. Aunque no forman parte de los partidos tradicionales, liberal, conservador o de izquierda se diferencian en que Mockus ha sido elegido democráticamente por dos periodos a la Alcaldía de Bogotá, y ha ejecutado sus dos alcaldías con probidad, utilizando como única arma la pedagogía ciudadana, demostrando con su ejemplo poder regular el divorcio entre ley, moral y cultura.

Por lo anterior, por primera vez en la historia, el voto de opinión de los colombianos determinará el futuro y será un termómetro certero para consolidar su democracia.

<>

Este artículo se publicó el  29 de mayo de 2010 en el diario La Prensa, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

“CRUSAM vota Sí, para avanzar y no cambiar el rumbo”

La opinión del Economista y Docente Universitario…..


.

Anastacio Rodríguez Zúñiga

La Universidad de Panamá en sus 75 años de existencia ha entregado al país más de 180 mil egresados que laboran en los diversos sectores de la estructura económica de la sociedad.

El Centro Regional Universitario de San Miguelito ha devuelto a la sociedad a más de 2,000 profesionales y actualmente tiene una matrícula de 3,000 estudiantes.

Hoy, la Universidad conjuga la experiencia y la transformación de las 135 carreras incluyendo las nuevas ofertas académicas y 12 programas anexos; además del vínculo con los sectores productivos, tanto públicos como privados y con los excluidos del desarrollo, brindándole la oportunidad de ingresar a una vida productiva, al nuevo mundo del conocimiento y la tecnología.

La Mesa de Concertación Universitaria, (Capítulo de San Miguelito), apoya el referéndum aprobado el 4 de mayo de 2010, por el Consejo General Universitario Ampliado, como el resultado de un gran consenso universitario producto de un proceso de consulta, análisis y reflexión sobre el futuro de la Universidad de Panamá, que también ha sido validado por innumerables firmas de respaldo por los sectores estudiantiles, administrativos y docentes.

Inspirados en la Ley y la autonomía universitaria, en la vocación democrática caracterizada por el pluralismo ideológico, el respeto a disentir y por el interés de preservar una Universidad de Panamá abierta, popular, democrática, comprometida con el desarrollo nacional y el bienestar del pueblo panameño, los representantes de la Mesa de Concertación, (Capítulo de San Miguelito), les hacemos un llamado para promover la tolerancia y el respeto por la diversidad de la ideas en este proceso y a participar con el derecho que le concede la Ley 24 del 14 de julio de 2005, que rige los destinos de la Universidad de Panamá.

Invitamos a los estudiantes, administrativos y docentes del CRUSAM para que acompañen a la Mesa de Concertación en la defensa de su Universidad y a generar una ola universitaria del Sí al referéndum.

Continuemos fortaleciendo las actividades académicas, administrativas y de investigación que desarrolla el CRUSAM, e informemos a la comunidad nacional la visión integral del quehacer universitario, particularmente los avances científicos, tecnológicos, académicos y culturales de la Universidad y el impacto de las actividades de extensión.

<>

Este artículo se publicó el  29  de mayo de 2010 en el diario  El Panamá América a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Todos queremos paz

La opinión de…..

.

Víctor Juliao III

La historia demuestra que muchos deben sacrificarse para que surjan las cruzadas por causas nobles. En el Viejo Testamento varios seguidores de lo que hoy es nuestra religión, ofrendaron sus vidas para que se cumplieran las profecías. Otros fueron actores de grandes acontecimientos para que la humanidad viera el poder de Dios.

El ejemplo de la mayor entrega por la salvación de los hombres y mujeres lo tenemos en el hijo del Altísimo; ése que siendo inocente nos dio su sangre, su vida, su aliento, para que cada uno tuviese la oportunidad de una vida eterna al lado del todopoderoso.

En varias latitudes se pueden contar los personajes que, de una u otra forma, encabezaron movimientos libertarios, utilizando el arma de la palabra, del ayuno, de la huelga pacífica. Acá, en nuestro Panamá, la muerte impactante de varios ciudadanos hizo surgir un gran movimiento por la paz. Tal vez el punto más emblemático lo tenemos en el joven estudiante Daniel Carrizo. El padre de Carrizo, en vez de anidar rencor en su corazón, en vez de pensar en la venganza y en la respuesta individual, decidió formar parte de esa cruzada para que la muerte de su vástago salvara a muchos. A no dudarlo, la presencia masiva en la cinta costera, el pasado domingo 23 de mayo, es una muestra de que los buenos, que somos más, resocializaremos a los malos, que son los menos.

¿Qué es la paz? Esta palabra proviene del latín. Es la ausencia de guerra entre naciones; es el entendimiento entre poblaciones y en el plano individual es adquirir un estado interior exento de cólera, odio. En pocas palabras, es el acto de reemplazar los pensamientos negativos por los positivos. Si logramos obtener esta forma de vida será fácil corregir y evitar actos como los que se vivieron con el desaparecido abogado Javier Justiniani. El asesino dijo que lo mató por rabia. Hoy uno está sepultado y al otro le espera una larga condena y todo por la ausencia de paz en su corazón.

No entiendo por qué pequeños sectores criticaron la presencia del mandatario y parte de su equipo de gobierno, en esa marcha por la paz. Ese estado de ánimo que buscamos, no es de un solo movimiento; la paz la queremos todos; además, serán los funcionarios los encargados, en primera instancia, de aprobar y poner en práctica los mecanismos para lograrlo.

Sé que el Presidente de la República cumplirá con la promesa de hacer de este país el más pacífico de la región.   Él pidió tres años para lograrlo y tengo fe y confianza que así será.   Ahora, esa misión tiene como portaestandarte al Ejecutivo, pero, la verdadera eficacia de los planes radicará en la población.   Si continúan los padres guardando silencio frente a la bellaquería de los hijos; si los vecinos siguen apadrinando las “bellezas de las pandillas;   si compras objetos de dudosa procedencia, etc., etc., los esfuerzos que se hagan a nivel de gobierno serán insuficientes.

Aplaudo a los organizadores de ese movimiento cívico; felicito al presidente Martinelli por la convocatoria que hizo, ese mismo día, en el Palacio de las Garzas. Reconozco el gran papel de los medios de comunicación e insto a los detenidos a que sigan enviando esos mensajes de fe y esperanza, tal como se vivió, en la Joyita, en Tinajitas y en El Renacer. También van mis reconocimientos para las iglesias que día a día hacen su trabajo en las cárceles, enseñándoles a los privados de libertad que hay un mundo mejor cuando se vive en paz.

Que la marcha del domingo pasado no se quede en sustantivo. Que ella sea el verbo motor que se introduzca en nuestras mentes para que de allí salgan los mensajes hacia nuestros músculos y todos, sin excepción, busquemos y encontremos la paz.

<>

Este artículo se publicó el  29 de mayo de 2010 en el diario La Prensa, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Misericordia quiero, dice el Señor (II)

La opinión y el  Mensaje al Corazón que nos trae el Monseñor….
.

Rómulo Emiliani, cmf.

Ahora bien, Jesús quiere que así como somos perdonados, perdonemos a los demás. Misericordia consiste en comprender que detrás de las ofensas que nos hacen hay almas enfermas, ciegas, ignorantes y que por lo tanto el perdonar implica un acto de sabiduría en donde nos compadecemos de las limitaciones humanas y no dejamos que el resentimiento y el rencor se adueñen de nuestras vidas. Perdonar setenta veces siete nos asemeja más a Dios y nos hace rendir honor y gloria al Amor eternamente compasivo de nuestro Padre.

La misericordia consiste en perdonar, pero también en sentir el dolor ajeno y a hacer algo por los demás. Dice San Agustín que misericordia es “compasión de la miseria ajena, que nos mueve a remediarla hasta donde es posible”. En la parábola del Buen Samaritano vemos hasta donde llega la misericordia del que atendió al apaleado “y medio muerto”. Se compadeció de éste y le dio todo lo que tenía en ese momento para aliviar su dolor y lo “subió a su cabalgadura” y lo llevó a una posada para ser atendido. Isaías 58,10 nos dice “Cuando des de tu pan al hambriento y sacies al alma indigente, brillará tu luz en la oscuridad y tus tinieblas serán cual mediodía”. Jesús nos manda: “Den y se les dará; una medida buena, apretada, colmada, rebosante, será derramada en su regazo. La medida que con otros usen, esa se usará con ustedes”, (Lc. 6,38).

En el milagro de la multiplicación de los panes, vemos a un Jesús que no quiere que haya hambre en el mundo y manda a los discípulos a repartir el pan que de Dios viene, es decir a facilitar que todos participemos del Bien Común. Misericordia implica compartir lo que Dios nos ha dado. San Remigio dijo: “Se llama misericordioso al que considera la desgracia de otro como propia, y se duele del mal del otro como si fuera suyo”. Y el Señor “dirá a los que estén a su derecha: Vengan ustedes, los que han sido bendecidos por mi Padre; reciban el reino que está preparado para ustedes desde que Dios hizo el mundo.   Pues tuve hambre, y ustedes me dieron de comer, tuve sed, y me dieron de beber;  anduve como forastero, y me dieron alojamiento”,(Mt 25, 34-35)“. Si somos misericordiosos como Dios lo es, con Él seremos invencibles a nuestra maldad y seremos felices.

<>

Este artículo se publicó el  29  de mayo de 2010 en el diario  El Panamá América a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Una funesta candidez

La opinión de…..

.

Héctor Rodríguez

En Colombia, desde la revuelta vandálica del 9 de abril de 1948, –cuando turbas embriagadas y azuzadas por quienes, como Fidel Castro rifle en mano, percibían la mejor oportunidad para instaurar el comunismo como cabeza de puente para América–, nunca como ahora se presentó una situación más propicia para la imposición de la dictadura socialista.

Esta amenaza que consterna a los demócratas es el acicate de quienes, aturdidos por la codicia del poder, se agazapan en la oposición al gobierno de Álvaro Uribe Vélez, reputado por los colombianos como el mejor de su historia y, según el Barómetro Iberoamericano de Gobernabilidad 2010, como el segundo mejor entre los 21.

Hugo Chávez, ocupando el penúltimo puesto, no perdona que el 70% de los colombianos quiera a Uribe, como tampoco tolera acusaciones a las FARC, de quienes recibió apoyo para tomarse el poder y en quienes cifra sus esperanzas para expandir su imperio; por ese contubernio les alberga en Venezuela y les erige monumentos. Es que se está ejecutando una endiablada faena para torpedear la candidatura de Juan Manuel Santos, continuador de la obra de Uribe.

Aquí en Panamá, un diario editó un artículo escrito por un periodista colombiano de reconocida afinidad con el candidato Mockus; el mismo medio en un artículo noticioso publicó la foto de ese candidato con su camisa verde y el girasol, característicos de su campaña.   The Washington Post revivió una calumnia contra la familia del presidente Uribe, que ya había sido judicialmente desmentida, pero que por la difusión amarillista afecta a Santos.

Por su parte, el titiritero de Miraflores declaró que si Santos es presidente habrá guerra, y muy seguro del chantaje terrorista, que de hecho repercutió en las encuestas, repartió partituras de hostigamiento a Colombia.   Su embajadora Piedad Córdoba, quien por cuenta de los colombianos viajó por Europa, fue en verdad a reivindicar el postrado perfil de las FARC. Rafael Correa rescató un expediente ya archivado por inviable contra el candidato Santos. Daniel Ortega capturó un pesquero colombiano en aguas colombianas, sometiendo a sus tripulantes a vejámenes.

Las FARC también se arrebataron y apabullan a las comunidades más aisladas, además de torturar a los secuestrados, se retuercen en la barbarie a extremos que el propio secretario de la ONU, Ban Ki-moon, denunció el reclutamiento de niños para combatir y para reclutar otros menores como espías y esclavos sexuales, en lo que están involucrados 633 niños.   “La resistencia o los intentos de escapar llevan a estos niños a la tortura o la muerte” y agrega que muchas menores provincianas quedan embarazadas, para evitar ser reclutadas.

Y qué decir de las explosiones de bombas humanas en Guapi (Cauca) o la de Heriberto, de 13 años, o la de Samaniego (Nariño), o la de una mujer bomba o la del niño Orlando Ropero en Fortul (Arauca).   En fin, escribiendo estas líneas que serían apenas un abrebocas a la antología de la narcoguerrilla se escucha del asesinato de nueve militares emboscados cuando encontraron un campamento coquero en Solano (Caquetá). Hasta el prontuario internacional es tan pavoroso que Eloy Velasco, magistrado de la Audiencia Nacional, principal instancia penal española, procesa a siete miembros de las FARC por asesinos.

Mockus, quien dice carecer de nicho en la “vetusta politiquería”, cifra un tercio de su poder en el izquierdista Luis Garzón, y su vicepresidente es el también izquierdista Sergio Fajardo, en cuyo ejercicio como alcalde de Medellín se creó la Clínica de Abortos y se suprimieron las capillas en los aeropuertos Olaya Herrera y José María Córdova. Pactó ya su alianza con Gustavo Petro, ex guerrillero y candidato del partido Polo. Para completar, admira a Chávez y anunció invitarle a la posesión.

No son meras laxitudes de un idealista, en estas instancias se trata de desatinos tan graves como la trascendencia misma del cargo, no es el vigilante de un corral. Es la laxitud que durante su rectoría de la U. Nacional, pasó de la anarquía al establecimiento revolucionario armado, como lo evidencian hoy los despliegues divulgados del ELN, empuñando armas en plena plaza Che (que antes de la gestión Mockus se llamaba plaza Rafael Uribe Uribe) en homenaje al ilustre prócer colombiano.   Es la misma laxitud que le llevó a declarar ante el alarmante auge de alucinógenos en la universidad: “El que quiera drogarse, que compre y se drogue, el que no, pues que no compre ni se drogue”.

Esa aparente candidez conlleva trasfondos como su declaración: “Digo con coraje que sí aumentaré los impuestos, pero a costas de los ricos” invocación demagógica que solo busca capitalizar los votos de las mayorías pobres, así como ha cautivado a las juventudes que en él solo ven una llamativa innovación, porque desconocen la realidad tortuosa de Colombia antes de Uribe, pues hace ocho años eran niños.

Otros astutos, esperan un desliz de Mockus, como presidente, para asestarle a Colombia el zarpazo similar al que le dio Chávez a Venezuela, oculto tras su manto de redentor que extinguiría los vicios de la política tradicional. El mismo que declara no conocer otro candidato “un tal Mockus de quien nunca he sabido nada”. Mientras los archivos de prensa y videos nada recientes, exhiben a Chávez escuchando un discurso de Mockus y luego a los dos en un efusivo estrechón de manos. ¡Dios salve a Colombia!

<>

Este artículo se publicó el  29 de mayo de 2010 en el diario La Prensa, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Una Alcaldía vacía

La opinión de…..

.

JUAN BOSCO BERNAL

Un hecho notorio de los últimos años en materia de gobierno, es el valor que progresivamente asumen los municipios y comunidades locales, en diferentes regiones del mundo, como los espacios humanos de mayor potencialidad para innovar en materia de políticas públicas y experiencias de desarrollo humano sostenible en favor del mejoramiento de la calidad de vida de las personas.

Las lecciones de la experiencia que ofrecen municipalidades urbanas como las de Bogotá en Colombia, Porto Alegre y Curitiba en Brasil, son ejemplos que dignifican el desempeño de las autoridades municipales que actúan con previsión, compromiso, creatividad y transparencia, para hacer de la comunidad que representan un lugar sano y atractivo para vivir.

Cuando las autoridades municipales llegan a ejercer el cargo para beneficiarse a sí mismas, a sus familiares, amigos y copartidarios; cuando los alcaldes, representantes y concejales ejercen su oficio sin conocer ni comprender el alcance de la tarea que asumen, las comunidades y sus habitantes serán el teatro de la improvisación, la desidia, el desorden en la prestación de los servicios básicos y el uso cuestionable de los recursos públicos que administran.

El resultado es la desilusión ante el fracaso de un modelo político-administrativo de gestión municipal y la frustración en quienes se atrevieron a soñar en una comunidad mejor para todos. Al término de esa administración es como volver a empujar la carreta de las aspiraciones sociales, hacia una colina cada vez más empinada y difícil de transitar.

Aún cuando se reconoce que no todas las limitaciones se imponen desde el municipio, pues sistémicamente múltiples factores dependen del apoyo del partido político al cual pertenece o del gobierno central del cual depende, es en la esfera local donde ese encuentra una buena parte de las soluciones.

De allí la necesidad de contar con alcaldes competentes. Con personas que tengan el liderazgo, la imaginación y el carácter para impulsar un proyecto municipal que ponga la atención en la gente, que valore la cultura, fomente la educación de calidad en todas las edades a lo largo de la vida, que reivindique los espacios públicos, respete el medio ambiente, asegure el aseo y la seguridad ciudadana, promueva las oportunidades de empleo, garantice la prestación de los servicios públicos (agua potable, electricidad, Internet para todos) y genere confianza entre los asociados.

Se buscan alcaldes y alcaldesas capaces de promover y concertar con el gobierno central, empresas privadas y organizaciones locales, planes de desarrollo integral con metas medibles y un presupuesto participativo generado mediante la consulta pública, que rinda cuentas a su comunidad dentro de un modelo de gestión más humano, sostenible y democrático.

También de organizar equipos de trabajo apelando a las mejores capacidades de las personas de la comunidad.

Es hora de soñar y trabajar por ciudades en la Región Metropolitana, el interior del país y zonas indígenas, que cuenten con centros culturales vivos (museos, sitios temáticos, casas de la cultura), espacios públicos atractivos (parques, plazas, calzadas, gimnasios, canchas deportivas) para la actividad física, deportiva y recreativa; servicios de transporte público económico, seguro y cómodo, que conecte los puntos de mayor importancia para la población.

Una administración que organice o fomente la instalación de redes de salud primaria, de centros educativos infantiles en las áreas más pobladas que sirvan a la estimulación temprana y aprendizaje integral de la niñez menor de cinco años de edad y faciliten un servicio a las madres que estudian o trabajan.

Impulse casas de atención diurna para adultos mayores y programas compensatorios para las mujeres. Igualmente, acciones permanentes de capacitación técnica para jóvenes y adultos con vista a desarrollar sus destrezas y conocimientos laborales, en correspondencia con los recursos y necesidades socioeconómicas de la comunidad y la Región.

Cuando encontremos hombres y mujeres capaces de enfrentar estos desafíos, el país también se encaminará a liberarse de las ataduras de la pobreza, la exclusión, la injusticia y el atraso, que afectan las condiciones de vida de miles de personas tanto en el campo como en la ciudad. Los puestos vacíos en las alcaldías también serán llenados con la inteligencia y la integridad que reclama el momento histórico nacional.

Una visión renovada de la municipalidad y su contribución al progreso de las comunidades y el país, demanda del Estado panameño una política clara y consistente para incentivar las estrategias y esfuerzos municipales más convergentes con modelos de desarrollo más participativos, eficientes, transparentes y creativos. En ese sentido, el fortalecimiento de las capacidades locales, mediante la formación de sus dirigentes administrativos, políticos y comunitarios, es una tarea inaplazable en nuestro país.

<>

Este artículo se publicó el 29 de mayo de 2010 en el diario La Estrella de Panamá, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.