Heliodoro, la víctima; Torrijos, el responsable

La opinión de….

JORGE GAMBOA AROSEMENA


Felicitamos al Gobierno Nacional en general y al canciller en particular por haber terminado lo que el hijo del dictador y su camarilla no quisieron hacer: pedir perdón a nombre del Estado, responsable de la desaparición y muerte de Heliodoro Portugal, mandato de la Corte Interamericana de Derechos Humanos luego de haber procesado el caso, presentado por Patria Portugal, hija de la víctima. Quedan pendientes otros mandatos.

Se le pone a una calle el nombre de Heliodoro Portugal, mientras hay infinidad de obras públicas nombradas Omar Torrijos. Estas dos situaciones se convierten en una dicotomía moral, porque reconoce a la víctima y también premia al dictador que, si no ordenó su muerte, como dicen algunos ingenuos para eximir al sátrapa, encubrió el crimen.

José Martí decía, con esa certeza moral, que “el que ve en silencio un crimen es cómplice de él”. Omar Torrijos, como mandamás y advertido por familiares y amigos, conoció lo ocurrido y en lugar de actuar, guardó silencio, dando el ejemplo y “tirando la línea”, en la jerga de los alabarderos del dictador, de que el que se le pasaba la mano con un adversario no será castigado, generando lo que se conoce como un delito continuado, del que son actores directos y cómplices todos los que apoyaron la dictadura.

Si Portugal y tantas otras víctimas deben ser reconocidos y sus nombres guardarse para la posteridad en diferentes obras públicas, los nombres de los victimarios deben ser borrados de las obras públicas y solo recogérseles sus nombres para ser mantenidos en el estercolero de la historia.   Mientras nuestra sociedad no entienda esto, poco valdrán campañas contra la violencia, porque esta situación de mantener los nombres de los victimarios en las obras públicas manda el mensaje de que los violentos serán reconocidos.

El canciller prometió a su partido, cuando se conmemoró el cuadragésimo aniversario del golpe de 1968, gestar justicia y reconocimiento a los muertos y desaparecidos de la dictadura, como a sus familias, muchos de ellos miembros del Partido Panameñista. Reto difícil que tiene el vicepresidente porque forma parte de un gobierno que tiene elementos salidos de la dictadura.   Muchos que se dicen torrijistas aseguran que están con Martinelli porque es la nueva versión del dictador, sin que encuentren rechazo de parte de éste. “El que calla otorga”, dice un refrán y, hasta ahora, el Presidente no ha rechazado esta comparación, que junto a su expresión de que “Noriega ya pagó sus culpas” y que lo mandaría a penar a su casa, si viniera a Panamá, nos dice que Varela no cumplirá, porque hasta ahora no ha demostrado que tiene convicciones para enfrentar al Presidente.

Ojalá me equivoque…

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Artículo publicado el  28  de mayo de 2010 en el Diario El Siglo, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

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