Padres frente a la violencia escolar

La opinión de…..

CCC

Jaime Cheng Peñalba

Es innegable que los hechos de violencia se han ido presentando de una manera cada vez más dramática. Desde la violencia doméstica hasta los casos de ajusticiamiento vinculados quizá a delitos de narcotráfico se han puesto a la orden del día en nuestros noticieros.

Hay quienes comparan la violencia en otros países y sostienen que aquí no estamos “tan mal”. Me parece que este no es un punto consolador, puesto que se trata de amortiguar la situación que tenemos y no esperar a que lleguemos a extremos críticos.

Toda acción violenta genera más violencia. La ola de violencia que vemos a diario, los malos ejemplos de figuras públicas involucradas en escándalos de corrupción, la falta de diálogo maduro en los hogares que desemboca en intolerancia de las partes que conviven, los des-educativos programas supuestamente familiares que pasan algunos medios televisivos y, desde luego, la violencia social que coarta oportunidades de una vida más digna para muchos panameños son el combustible ideal para que la violencia que vivimos se dispare a niveles insostenibles.

Los estudiantes de nuestras escuelas públicas y particulares tienden a mostrarse con muy poca tolerancia, lo que impide crear un clima de sana convivencia. La mayoría de las “trifulcas” que ocurren entre ellos son el producto de un mal manejo de sus relaciones personales. Esta insuficiencia tiene mucho que ver con la formación familiar. Una familia que forma para la convivencia y los valores positivos tendrá como resultado un joven motivado hacia esos fines. Por el contrario, una familia que inculca violencia y venganza, tarde o temprano cosechará un clima con tempestades.

Los maestros y profesores deben estar muy atentos ante los perfiles de violencia de los estudiantes y promover una campaña permanente tendiente a crear en el futuro jóvenes que se manejen con armonía y paz. Vale la pena indicar que un proyecto de paz no solo involucra a la escuela y los padres de familia, sino a todas las instancias particulares y oficiales de una sociedad.

Los padres de familia deben jugar un rol más protagónico con sus hijos, estrechando más los canales de comunicación entre ellos. Incentivar una relación de confianza y apoyo en logros positivos.

Los padres de familia que buscan desautorizar a la escuela están mandando un mal mensaje a sus hijos. Este mensaje deformante cobrará con creces tarde o temprano en alguna acción lamentable de sus acudidos. Algunos especialistas en educación sostienen que quizá el desfase entre la función de la escuela y la alianza con la familia ha dado como resultado un modelo juvenil sin ningún tipo de metas ni formación en los valores del respeto y reconocimiento de las faltas.

Pienso que se hace necesaria una labor de reeducación a todos los involucrados en la tarea de formación de niños y adolescentes y que podamos reflexionar responsablemente para llegar a acuerdos que nos beneficien a todos.

<>

Este artículo se publicó el 25 de mayo de 2010 en el diario La Prensa, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: