Los autores nacionales y la ferias del libro

La opinión de…..

Priscilla Delgado –

En el año 2001 un minúsculo grupo de personas decidimos apostar por la primera feria internacional del libro que se efectuaría en Panamá.  Hay que destacar el trabajo desinteresado de personas como la Dra. Rosa María Britton, María Magela Brenes, Emma Gómez y de mi persona, como presidenta de la Cámara Panameña del Libro, gremio que tiene como propósito reunir en un solo colectivo a los distribuidores, libreros, placistas y editores, y que es además miembro del Grupo Iberoamericano de Editores.

Esa gestión se inició con grandes dificultades y ponerla en ejecución fue una aventura, toda vez que no existían patrocinadores y porque pensábamos que el público no mostraría mucho interés en este nuevo proyecto cultural, pues se decía que este era el país de los “no lectores”.

Después de superados los inconvenientes, inauguramos la Primera Feria Internacional del Libro, con Costa Rica como país invitado; fue así como se puso en marcha este histórico proyecto que pone en el escenario propicio a los nuevos autores para que den a conocer su obra.

Tan solo en las dos primeras versiones de la feria, la Cámara Panameña del Libro otorgó, sin costo alguno, varios espacios a más de 120 autores para que promovieran sus obras. Esto, desde el punto de vista de reconocimiento al autor nacional, fue un éxito sin duda alguna.

Los autores nacionales hicieron gala de sus mejores obras escritas, las presentaron con la presencia de un gran público que los reconoció y les aplaudió, compartiendo espacios con grandes autores ya reconocidos en el ámbito internacional, quienes nos han visitado en todas las versiones y sumaron más de 200 en las cuatro ferias que me tocó dirigir.

Hay que reconocer, sin la menor duda, que el éxito de estas ferias produjo un efecto positivo en las letras panameñas y que muchos noveles autores se motivaron a escribir nuevos libros, para ser presentados en las ferias; que salieron a la luz nuevas letras que nos conmovieron y nos llenaron de orgullo y que se respetó a las ya conocidas, pero sobre todo que se ubicó a Panamá en el mapa de ferias del libro exitosas.

Fue por ello que, después de la primera feria, países invitados como Colombia, Chile y España nos honran con su presencia, tarea difícil en tanto que se trata de países que tienen compromisos ya adquiridos para ser huéspedes de honor, hasta con cuatro años de antelación.   Sin embargo, aceptan nuestra propuesta debido al conocido éxito de nuestra feria que trasciende las fronteras del país y que ha sido noticia en todos los foros internacionales en donde Panamá participaba como miembro del Grupo Interamericano de Editores.

Solo haciendo espacio internacional se logra lo que aquí se obtuvo, que inaugurara la feria del libro un presidente amigo, el Sr. Ricardo Lagos, ex presidente de Chile y, en el caso de España, doña Trinidad Jiménez, secretaria de Estado para Iberoamérica, además de la participación de muchas figuras de letras, galardonadas con distintos premios internacionales.

De aquí que las ferias sean el espacio natural para los autores nacionales, cualquiera sea su género literario, por esto, ellos deben tener un espacio prioritario y de respeto para que presenten sus obras y se hagan conocer, obteniendo el reconocimiento ciudadano, tal como acaba de ocurrir con autores panameños que presentaron su obra en la Feria de Buenos Aires, en Argentina.

Estas son las buenas noticias que suceden con nuestros autores y por las que tenemos suficientes razones para sentirnos orgullosos. Estos jóvenes literatos pusieron en alto el nombre de Panamá , por eso, aquellos que adquirieron sus obras, adquirieron parte de nuestra cultura, parte de nuestra identidad.

Es de rigor que nuevamente los autores panameños tengan el lugar que se merecen, el respeto que se merecen y el aplauso que se merecen con una nueva versión de la feria del libro, que llevaremos a cabo en agosto próximo, la que sin duda será otro éxito porque ya se sembró la semilla.

Hoy se considera este espacio cultural como la gran oportunidad que tenemos los panameños para rendir tributo a las letras panameñas, a las extranjeras, para rendir tributo a la palabra escrita, en verso, en poesía, en ensayo o en novela, entendiendo todo el esfuerzo que se hace para producir un libro.

Apoyemos al autor nacional, a esos personajes raros que dedican muchas horas del día a transformar las letras y las palabras en arte.

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Este artículo se publicó el 21 de mayo de 2010 en el diario La Prensa, a quien damos, lo mismo que a la autora,  todo el crédito que les corresponde.

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