Mi respeto a dos mujeres ejemplares

La opinión de…..

ccccc

Alma Montenegro de Fletcher

No parece el título apropiado para tocar un tema que en los últimos días nos ha traído de cabeza, especialmente porque de un lado y de otro han respondido al momento político que vivimos y, sobre todo, por la atención que se le está dando a la libertad de expresión en Panamá, confundida, en ocasiones, con el derecho a la información.

En mis más de 40 años dedicados al ejercicio del derecho en diferentes cargos he dejado claro mi reconocimiento a aquellos que defienden su honra y se apegan a la justicia a través de sus pronunciamientos de una manera asertiva, sin estridencias, y acatando estrictos principios jurídicos. Me refiero en este caso, a dos mujeres, la fiscal superior Argentina Barrera y la juez Miriam Chen de Aguilar.

La primera, quien ha logrado una sentencia condenatoria contra el diario La Prensa, al sentirse afectada moralmente no por la noticia que apareció en su momento, sino por el titular desinformativo, publicado en la edición del 30 de agosto de 2005. Y la segunda, por haber emitido un fallo condenatorio, bien sustentado, que muy poco va a resarcir a la afectada por el daño moral y emocional que le causaron –a ella, a sus familiares y allegados– pero es un mensaje para que, a futuro, los periodistas sepan titular sus noticias y no se manipule mediante esos mismos titulares a la opinión pública.

Yo tuve mi experiencia y sé como afecta lo que aquí planteo.

Es necesario aprender a respetar el criterio de los que juzgan, porque una condena, sea a un medio o a un particular, no debiera ser motivo de una reacción tan visceral y menos enredar a todo el mundo en una causa cuyo proceso aún no termina.

El abogado de la fiscal Barrera ha pedido veracidad, en la cobertura que se le ha dado al tema, más aún, cuando se ha aprovechado el momentum político y la presencia de personalidades allegadas a la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), que no tienen por qué saber los intereses que se mueven detrás de nuestros medios.

Espero que este sea el primero de muchos fallos que hará nuestra jurisprudencia sobre el derecho de prensa, sobre la libertad de expresión y el daño moral. En estos temas debería enfocarse el debate y no en una defensa a ultranza del diario condenado. Cuando ocurren estas situaciones, donde dos mujeres ejemplares se atreven a defender su honor, cada una en su ámbito, debemos hacer una introspección (y cuando digo debemos, insto a todos los que se han precipitado a emitir una condena a la condena) y preguntarnos si estamos siendo justos o solo mercenarios de la pluma, sea mediante titulares o noticias sesgadas, porque a todos luces, el enfrentamiento es desigual.

Octavio Paz, ese gran pensador mexicano, ha señalado que “no hay nada más triste que el escritor sometido al dictado de un político”. Cuánta verdad contiene esa frase del Nobel de Literatura, que aplicado en este caso sería adoptarlo al periodista sometido a una agenda política. “En la noche, todos los gatos son pardos”, reza otro refrán popular. La Prensa tiene el poder para convocar en su defensa a los grupos afines que se arropan con la libertad de expresión. Pero nosotros tenemos el derecho a ser informados con justicia y veracidad y un titular mal intencionado puede desvirtuar cualquier noticia. Aprendamos y enseñemos a pensar.

<>

Este artículo se publicó el 19   de mayo de 2010 en el diario La Prensa, La Prensa, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: