Defectos y proyectos imaginarios

La opinión de…..

cccc

Franklin Delgado

La proliferación en Panamá de los proyectos de construcción ha sido un hecho sorprendente para propios y extraños. Consecuentemente, en este lustro nacieron un sinfín de promotores, los cuales no son necesariamente los constructores, sino más bien inversionistas del ramo inmobiliario. Así las cosas, la avalancha de permisos de construcción y de ocupación no se hizo esperar y las autoridades gubernamentales y municipales tuvieron la gran responsabilidad de evacuar, analizar y aprobar miles de proyectos. Lo anterior, sin tener el personal y los medios para supervisar los miles de proyectos existentes.

Hoy día están saliendo las brujas, los duendes y demás seres de ultratumba, los defectos de construcción y los incumplimientos en proyectos de algunos promotores desleales y sin escrúpulos. Y en esto, aclaro que son algunos, pues afortunadamente todavía están los que mantienen la ética y los valores en sus negociaciones y acuerdos.

Antes era admisible que las construcciones tuviesen pequeñas correcciones, como una puerta de madera con los tornillos desgastados, que los promotores de trayectoria, resolvían al llamado casi de inmediato. Pero ahora, tenemos desde apartamentos con filtraciones inimaginables hasta otros que ni siquiera empiezan y mucho menos terminan en las fechas pactadas. El escenario se torna más lúgubre y la frustración envuelve a los compradores, cuando dirigen sus quejas y reclamaciones a las autoridades de justicia, por el tiempo que toman y los pantanos legales que pueden afectar el proceso.

En la práctica, los promotores suelen ser diferentes a los constructores, por lo que la responsabilidad es una verdadera papa caliente, que no parece terminar nunca. Estas pesadillas pueden tocarle a nacionales y extranjeros sin importar sexo, raza, credo o conexiones, simplemente sucede. Mientras los apartamentos se caen a pedazos, parece que el problema es sólo del propietario, pues nadie parece entender la gravedad del asunto.

Al observar esta situación, algunos buenos constructores señalan que ciertos promotores de la generación del boom inmobiliario muchas veces sobreponen la rentabilidad del proyecto a la calidad y hasta la seguridad del mismo. En este mismo sentido, las autoridades no cuentan con la capacidad necesaria para fiscalizarlos a todos y ahí sobrevienen los abusos al sistema.

Aunado a esto, tenemos el otro fenómeno de los proyectos de playa desinflados, los cuales simplemente no van y lo peor es que mantienen a los compradores, mareados por no decir engañados, con futuros inversionistas o financiamiento que nunca llega. Cuando los incautos compradores empiezan gestiones para solicitar el incumplimiento de contratos, los promotores se encuentran blindados con cuanta herramienta legal existe en el planeta.

Frente a todos estos elementos, tenemos que cobra suma importancia no sólo conocer a los constructores de un proyecto sino también tener certeza sobre el grupo que está detrás del proyecto, pues estos serán los que, en resumidas cuentas, tendrán el control sobre la ejecución, desarrollo, finalización y garantía del mismo. De ahí que la experiencia, el buen nombre, fortaleza económica y honorabilidad son requisitos indispensables para una buena selección.

<>

Este artículo se publicó el 20 de mayo de 2010 en el diario La Prensa, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: