Perdón por los crímenes de la dictadura

La opinión de…..

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David Alexander Montenegro

El pasado 24 de marzo, el presidente de El Salvador, Mauricio Funes, pidió perdón por el asesinato del arzobispo Óscar Arnulfo Romero, hecho ocurrido en marzo de 1980, y admitió la “participación indirecta” del Estado por no investigar y tolerar la existencia de los escuadrones de la muerte que lo perpetraron. “En calidad de presidente de la República, pido perdón en nombre del Estado salvadoreño por ese magnicidio perpetrado hace 30 años”, manifestó Funes (La Prensa 26/3/2010).

Igualmente, el presidente de Paraguay, Fernando Lugo, ha pedido perdón en nombre del Estado a las víctimas de crímenes de la dictadura de Alfredo Stroessner (1954–1989), como también lo hizo el presidente de Argentina, Néstor Kirchner, que pidió perdón en nombre del Estado por el silencio ante las “atrocidades” cometidas durante la última dictadura por mencionar algunos.

Mucho se ha hablado en estos últimos días del arrepentimiento o no de Manuel Antonio Noriega, recluido en Francia.   Lo cierto es que él, ni ha pedido perdón al pueblo panameño ni ha roto ese “código de silencio” por los crímenes perpetuados cuando estuvo en el poder.

Es por ello, y ya que el PRD en el gobierno tuvo la oportunidad y no lo hizo, que el Estado panameño deber pedir perdón por los crímenes de la pasada dictadura.

En ese contexto, este próximo 9 de junio de 2010, se cumplen 39 años de la “desaparición” física de Jesús Héctor Gallego. (1938–1971), cura párroco de Santa Fe de Veraguas, cuyos autores materiales eran miembros de la Guardia Nacional, encabezada en ese momento por el dictador Omar Torrijos Herrera.

Esa fecha es una ocasión propicia para que este gobierno se empine y aproveche la oportunidad para pedir perdón, a nombre del Estado, a todos los panameños en especial a los familiares que perdieron a sus seres queridos o que, de una forma u otra, fueron afectados por la dictadura militar (1968–1989).

De la misma forma, se debería declarar el 9 de junio de cada año como día de reflexión nacional. Asimismo, en este acto se pudiera aprovechar la ocasión para pedir perdón a los familiares por la desaparición de Heliodoro Portugal, y así cumplir con lo establecido en el fallo de la Corte Interamericana de Derechos Humanos que condenó al Estado panameño por este lamentable hecho.

El pedir perdón por parte del Estado es el inicio para una verdadera reconciliación y esta nunca puede fundarse sobre la base de la impunidad y el olvido.

Pero la reconciliación es tan necesaria como lo son la verdad y la memoria sobre lo ocurrido para aprender las lecciones que de ello se derivan, y el ejercicio de múltiples fórmulas de justicia en favor de las víctimas.

Nosotros, como sociedad, requerimos sanar nuestras heridas y aprender del pasado, para no repetir los mismos errores en el futuro. La reconciliación, sin embargo, es viable cuando se le aborda con realismo, acompañada de procesos complementarios de verdad y justicia.

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Este artículo se publicó el  6  de mayo de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

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